REVISTA DE UROLOGÍA
Todo
lo que debemos saber sobre
incontinencia urinaria comenzando
nuevo milenio
Dr.
Edgar Velazco Zamorano.
Miembro Emérito de la Sociedad Colombiana
de Urología.
Introducción
He
querido hacer un repaso actualiza do sobre la incontinencia urinaria
(I.U.) en el ser humano.
Como de todos es bien sabido, la I.U. en la mujer es el tema obligado en casi
todos los congresos, cursos o cursillos, revistas o videos urológicos del
mundo; añadiendo además los publicados por los ginecólogos. Este capítulo es
por lo tanto muy extenso y son tantos los trabajos publicados que es imposible
resumirlos. Al final he querido hacer un resumen de la I.U. en el paciente pediátrico,
geriátrico, neurológico y psiquiátrico. A pesar de que muchos equipos,
dispositivos y medicamentos por su alto costo y reciente aparición no se
adquieren en nuestro país, vale la pena describirlos y saber que existen para
mejorar el diagnóstico y calidad de vida de nuestros pacientes. Abrigo la
esperanza de que muy pronto soplarán vientos mejores para que el Estado y los
poderosos de la economía le presten más atención a la salud y podamos contar
con una nueva generación de médicos que no solo tengan acceso a la tecnología
sino que también se dediquen a la investigación e invención criolla. Espero
se conforme la Sociedad Colombiana
de Incontinencia Urinaria por parte de eminentes urólogos de las principales
capitales dedicados a éste mal desde hace algún tiempo.
El
estudio y tratamiento de la I.U. corresponde directa o indirectamente a un número
determinado de especialistas, pero hacemos énfasis de que aquí el urólogo
juega el papel número uno (Fig. 1). La paciente ginecológica con problemas
de I.U. no debe despertar celos profesionales entre las dos especialidades. Si
el ginecólogo ha sido bien entrenado para resolver éste problema puede
perfectamente practicar sus intervenciones quirúrgicas y asesorarse de su urólogo
de confianza para los casos que considere necesarios. En muchos países existe
incluso un departamento de uro-ginecología trabajando conjuntamente. Hay que
recordar que las complicaciones deben ser resueltas por quien las comete y que
ante el paciente y sus familiares se debe actuar éticamente para defender al
colega experto que por alguna u otra razón se le complicó o le falló una
cirugía en su propósito.
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Figura 1 |
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Definimos
la I.U. como una condición en la cual hay una pérdida involuntaria de orina
que ocasiona problemas sociales o higiénicos y es objetivamente demostrable. Se
presenta con mucha frecuencia y no siempre es patológica pues se puede decir
que no hay ninguna mujer, que en alguna ocasión de su vida no haya
experimentado un escape de orina por cualquier circunstancia.
La
I.U. produce trastornos diversos en la calidad de vida (problemas sociales,
psicológicos, domésticos, físicos), evitan las actividades físicas, ingieren
menos cantidad de líquidos, usan pañales, ropa oscura, están ubicando
sanitarios en los sitios donde van. Las pacientes no acuden al médico por pena,
vergüenza o por ignorancia; ya que creen que su mal no tiene cura, por fracasos
de cirugías previas o por consejos de otras pacientes a quienes no les fue
bien. Tampoco sabemos que actitud tomaría una paciente después de un fracaso
quirúrgico, si le pierde la confianza al médico, si piensa en una demanda, si
acude a otro colega, si se resigna a su suerte, etc. Por tal motivo, siempre se
le debe explicar los riesgos que se corren y las modalidades de los tratamientos
y también hacer partícipe a su familia de la escogencia de los mismos.
Tipos
de incontinencia:
1.
I.U.E., Genuina, Pura, Anatómica, por Hipermovilidad
Uretral: tipos I, II y la tipo III (deficiencia esfinteriana)
2.
I.U. de Urgencia (inestabilidad del detrusor).
3.
I.U. Mixta (suma de las dos anteriores).
4.
I.U. por rebosamiento ó de reflujo paradójico.
5.
I.U. Permanente o escape continuo.
6.
Goteo postmiccional.
7.
I.U. no percibida.
8.
Enuresis diurna y nocturna.
Anatomía
La
uretra proximal y el cuello vesical son soportados por un fuerte arco tendinoso
de fascia pélvica, el cual es una condensación de la fascia superior del
diafragma pélvico y la fascia obturadora interna; se extienden desde el borde
inferior de la sínfisis púbica hasta la espina isquiática. Juntando
bilateralmente a esta densa estructura fibrosa, la vagina, alrededor el tejido
conectivo y hacia abajo los músculos elevadores del ano, se va a formar un
soporte como una hamaca o cincha abrazadora.
Definición
de incontinencia urinaria de esfuerzo (I.U.E.):
Pérdida
involuntaria de orina causada por aumento de la presión abdominal en ausencia
de contracción del detrusor. En la mayoría de los casos, se debe a un soporte
uretral inadecuado, lo que provoca transmisión anormal de la presión de la
vejiga a la uretra (tos, estornudo, saltos o levantamiento objetos pesados). Por
lo general se presenta cuando la vejiga está llena.
Para
entender como se produce la I.U.E. y otros tipos de I.U. en la mujer debe
tenerse en cuenta lo siguiente: La fisiopatología de la continencia y la
incontinencia no es aún claramente entendida. Se ha propuesto que cambios en la
presión abdominal son trasmitidos igualmente a la vejiga y uretra proximal
intra-abdominal bien soportada, con lo cual se mantiene la continencia urinaria.
Con la carencia del soporte pélvico la uretra proximal es desplazada (Fig. A y
B) y llega a ser hipermóvil, pierde el beneficio de transmisión de la presión
y la incontinencia sobreviene. La validez de la incontinencia puede ser
cuestionada porque las suspenciones quirúrgicas del cuello vesical dirigidas a
una nueva colocación intra-abdominal retropúbica
y fijación de la uretra proximal han producido pobres resultados de continencia
en varios análisis a largo tiempo. El deterioro del fuerte arco tendioso que
describimos anteriormente ha sido sugerido como otro factor para contribuir a la
incontinencia.
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Figura 2 |
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La
deficiencia intrínseca esfintérica
también es una causa establecida de la I.U. Recientemente ésta ha sido
atribuida a cicatrices. Con el estudio urodinámico del punto de presión de
escape abdominal se reveló una deficiencia primaria uretral intrínseca en un
gran porcentaje de pacientes que no tenían fibrosis o cicatrices uretrales por
cirugía previa, radioterapia o deficiencia hormonal.
En
conclusión la mayoría de las I.U. en las mujeres resultan de una alteración
aislada o combinada del soporte uretral y la deficiencia uretral intrínseca.
¿A
qué llamamos I.U de urgencia? La vejiga hiperactiva (V.h.) o detrusor
hiperactivo, es un término aplicado a las contracciones involuntarias (C.I.)
(no inhibidas) del músculo vesical durante la fase de llenamiento urinario.
Cuando éstas C.I. no están asociadas a alteraciones neurológicas hablamos del
detrusor inestable o hiperactividad vesical idiopática. Cuando la causa es un
problema neurológico decimos que se trata de un detrusor hiperrefléxico o
hiperactividad vesical neurogénica. El diagnóstico clínico de la V.h está
basado sobre los síntomas de frecuencia, nocturia, urgencia (tenesmo) e I.U. de
urgencia.
Hay
dos tipos de V.h: 1. La de baja o poca adaptabilidad (compliance), cuando se
presentan cambios tónicos -a mayor volumen mayor presión- ésta última
permanecerá elevada a pesar de que se detenga el llenado vesical. 2. Las V.h
con cambios de presión bifásica que no dependen de un volumen determinado sino
que son variables. Las presiones de la vejiga están reguladas por la
resistencia uretral. El cuadro típico de un paciente con V.h es aquel que es
incapaz de llegar a tiempo a utilizar el baño. Se relaciona con la cantidad de
líquido ingerido y puede llegar a la incontinencia.
Para
aclarar el tipo de incontinencia urinaria es suficiente un buen interrogatorio y
tratar de hacer un completo examen uro-gineco-neurológico. La paciente se
coloca en posición ginecológica, se observa si presenta prolapsos, se le hace
toser para ver si los celes se aumentan de grado o si hay escape de orina.
Si
se expulsa la orina se debe practicar la prueba de Boney o Marshall. Se colocan
los dedos abiertos en V haciendo presión hacia arriba de los fondos de saco
laterales vaginales con el cuidado de no presionar la uretra y el cuello
vesical. Si se logra cortar el chorro urinario cuando la paciente tose o hace
Valsalva, es una prueba positiva y la paciente es candidata para una cirugía de
suspensión, sin necesidad de recurrir a otros exámenes más costosos. Si la
paciente presenta otros síntomas, molestias y patologías uretrovesicales, se
recurre a la uretrocistoscopia, la cual no solo descarta lesiones
intrauretrovesicales si no que también nos valora el descenso del cuello
vesical al toser o hacer esfuerzo abdominal y si éste cuello vesical se abre
normalmente cuando a la paciente se le ordena orinar.
Explorar
la sensibilidad del área perineovaginal con un alfiler. Presionar el clítoris
para investigar el reflejo bulbocavernoso y pinchar el esfínter anal externo,
estimular la mucosa uretrovesical, traccionando una sonda de Foley con el balón
un poco inflado. Estos procedimientos nos representan un reflejo local de la médula
espinal sacra (L5, S2 – S4).
Para
consignar un diagnóstico clínico de I.U. de urgencia o mixta y aún sospechar
disfunción uretral intrínseca podemos hacer uso de la valiosa prueba de
vaciamiento de esfuerzo en posición supina. Se llena por gravedad la vejiga con
200 c.c. de solución salina estéril: se anota la cantidad del líquido gastado
cuando se experimenta el primer deseo miccional, sospecha de contracciones
involuntarias, máximo deseo urinario, se mide la capacidad vesical, la fuerza
motora del chorro urinario y el residuo urinario postmiccional.