DIABETES AL DÍA 

 

¿Hay que saber dónde esta localizada la grasa?

El IMC tampoco nos dice en que partes del cuerpo se encuentra acumulada la grasa y esto es importante pues cuando está más localizada en la cavidad abdominal (figura de manzana con obesidad abdominal o androide “persona barrigona”), el individuo tiene mayor riesgo de sufrir las enfermedades metabólicas secundarias al sobrepeso (diabetes, dislipidemia, hipertensión arterial, entre otras). Cuando la grasa está localizada en la zona de caderas y glúteos (figura de pera con obesidad ginecoide (persona nalgona) esto genera otro tipo de problemas para la salud como, por ejemplo, el incremento de lesiones articulares (artrosis de rodillas) o sufrir de cálculos o inflamación de la vesícula biliar. Hay que medir la circunferencia de la cintura para poder identificar si existe obesidad abdominal. Si la circunferencia de la cintura es mayor de 102 cm en un hombre o mayor de 88 cm en una mujer se considera que existe una obesidad abdominal. En Europa se quiere proponer como definición de obesidad abdominal cuando exista una circunferencia de cintura igual o mayor de 94 cm tanto en hombres como en mujeres. En otros países como México se ha encontrado que los otros elementos del síndrome metabólico están presentes cuando la circunferencia de la cintura es mayor de 90 cm. Es probable que ésta última medida sea la más propicia para considerar obesidad abdominal en los países de América Latina.

Para medir el perímetro de la cintura, primero identifique la parte superior de los huesos de las caderas (crestas iliacas) y ponga en estos puntos una marca con un lapicero. Luego, rodée el metro por la cintura a nivel de los puntos que demarcó. El resultado es la circunferencia de la cintura. Si la circunferencia de la cintura es mayor de 102 cm en un hombre o mayor de 88 cm en una mujer se considera que existe una obesidad abdominal. El sobrepeso puede afectar a cualquier individuo, pero algunos son más propensos a engordar. Existen varios factores de riesgo que exponen a un individuo a que sea más obeso que otro. Existen “genes” que favorecen la obesidad; por esto vemos que en una misma familia existe toda una historia generacional de sobrepeso y obesidad. Si uno de los padres es obeso, el 40% de los hijos serán obesos; si ambos padres son obesos, el 80% de los hijos también lo serán. Lo que a veces no es fácil diferenciar es si se heredan los “genes” que inducen la obesidad o si se heredan los malos hábitos de alimentación. En este último caso toda una familia es obesa (padres, hijos, tíos, abuelos) porque todos comen mucho. Se ha visto que los individuos que nacieron con bajo peso (menor de 2.5 kilos) y después tuvieron una rápida y excesiva ganancia de peso, en la vida adulta se vuelven más fácilmente obesos, diabéticos, y presentan más frecuentemente todos los componentes del síndrome metabólico y la enfermedad cardiovascular que le acompaña. Otros estudios también demostraron que los que nacen con muy alto peso (mayor de 4 kilos) también tienen más posibilidad de ser obesos en el futuro. Si una persona tuvo sobrepeso cuando niño o adolescente tiene una alta probabilidad de tener sobrepeso u obesidad cuando adulto. El gasto calórico es distinto en cada persona por lo que algunos se engordan sin que coman en exceso. Igualmente, la constitución o forma externa de las personas es distinta en cada cual. Así, se ven “flacos”, que lo son por constiución y también se ven otras personas de “constitución gruesa”. 

·        Consumo de dieta rica en calorías
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        Sedentarismo o inactividad física
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        Historia familiar de obesidad
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        Muy bajo o muy alto peso al nacer
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        Historia personal de sobrepeso
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        Susceptibilidad individual
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        Pertenecer a un grupo étnico con alta prevalencia de obesidad
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        Envejecimiento
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        Dejar de fumar

TABLA 2. Factores de riesgo relacionados con el sobrepeso y obesidad. 

Existen ciertas razas o grupos étnicos en los que una alta proporción de la población tiene sobrepeso y obesidad. Esto tiene que ver con los genes “obesogénicos”. Lo llamativo es que hace muchos años, estos grupos raciales no tenían tanta obesidad, pues tenían que trabajar duro la tierra para producir sus alimentos, o tenían que salir de cacería o pesca, o eran inclusive nómadas. Ahora, disponen de alimentos de forma fácil, tienen carro, televisión y otros placeres electrónicos de la vida moderna, y las consecuencias son evidentes. Se dice que estas personas tienen “genes ahorrativos” que en períodos de escasez son beneficiosos pues ayudan a ahorrar energía, pero en periodos de abundancia hacen acumular mucha grasa. Los niños, adolescentes y jóvenes son más activos que las personas adultas.

El matrimonio, la llegada de los hijos, el trabajo que induce al sedentarismo, los ratos de ocio en casa, hacen que en la vida adulta se haga menos actividad física. Cuando una persona deja de fumar aumenta en el primer año, en promedio, unos 3 kilos de peso. Sin embargo, es muy beneficioso dejar de fumar porque el tabaquismo produce daños y cáncer de pulmón, e incrementa el riesgo de infarto, derrame cerebral y gangrena de una extremidad. 

A pesar de que hay factores genéticos que explican parte del problema actual del sobrepeso y la obesidad, en el fondo de las cosas vemos que la principal causa de la “epidemia” del sobrepeso y obesidad son los cambios en el modo de vivir de las personas, ocasionados a su vez por modificaciones en el entorno que las rodean (por ejemplo, ya no se puede caminar porque lo puede pisar un carro), por la disponibilidad casi ilimitada de comida (se puede comer a cualquier hora y la cantidad que desee), por la fácil disponibilidad de medios de transporte (carro, bus, metro), y por la influencia de los medios de comunicación masiva que nos introducen modelos de vida distintos a los tradicionales y nos inducen a consumir alimentos y bebidas con muchas calorías. Sobre esto último, los niños son los más susceptibles ante la influencia publicitaria de productos elaborados y procesados ricos en grasas y carbohidratos simples y pobres en fibra. 

Huellas de la prehistoria en tiempos modernos

Una explicación antropológica de la epidemia actual de sobrepeso y obesidad es del “genotipo ahorrador”. Esto significa que en la vida “prehistórica”, nuestros antepasados al estar expuestos a un consumo fluctuante de alimentos (unos días comían mucho, por ejemplo cuando mataban un animal, y otros días no tenían nada o muy poco que comer), generaron formas adaptativas para lograr un nivel alto de eficacia en el uso de la energía y en su depósito como grasa. Esto significa que su metabolismo era muy eficiente para ahorrar energía y para acumularla como grasa, para luego “gastarla” en los períodos en que faltaba comida (la grasa es una reserva de energía que la utiliza el organismo en los períodos de ayuno prolongado). Como estos genes aún el ser humano los conserva, pero mantiene disponibilidad permanente de alimentos, y come frecuentemente y más de la cuenta, está constantemente acumulando grasa y engordando más día tras día. 

Consecuencias del sobrepeso para la salud

El sobrepeso y la obesidad no son problemas estéticos; son enfermedades que afectan terriblemente la salud de las personas que las padecen. Tener sobrepeso y obesidad lleva a que la persona desarrolle con mayor frecuencia algunas alteraciones metabólicas como son la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y algunas dislipidemias (elevación del colesterol «malo» o LDL y de los triglicéridos, y descenso del colesterol «bueno» o HDL). La convergencia de varias de estas alteraciones en una persona se denomina «síndrome metabólico. Igualmente, todas ellas incrementan la posibilidad de ateroesclerosis (placas de grasa que van obstruyendo las arterias) y sus consecuencias (infarto del miocardio, accidente cerebrovascular y obstrucción arterial periférica). El exceso de grasa corporal también incrementa la posibilidad de desarrollar algunos tipos de cáncer como el de colon, mama, endometrio, riñon y esófago; de padecer molestias sobre las articulaciones que soportan el excesivo peso del cuerpo; de una mayor prevalencia de inflamación y cálculos de la vesícula biliar; de tener dificultades para respirar cuando se duerme (apnea del sueño); y de problemas sicológicos por el cambio de imagen de su cuerpo. Otra importante consecuencia de la obesidad es la resistencia a la insulina, concepto que se ampliará más adelante cuando se hable de diabetes, sobrepeso y obesidad.

Síndrome metabólico

Es un grupo de alteraciones metabólicas y clínicas entre las que pueden estar:

• Obesidad abdominal (circunferencia de cintura mayor de 102 en hombres y mayor de 88 en mujeres). La presencia de obesidad abdominal se relaciona más con el síndrome metabólico que con un IMC elevado.

• Nivel elevado de triglicéridos en sangre (mayor de 150 mg/dL).

• Nivel bajo del colesterol “bueno” o HDL (menor de 40 mg/dL en hombres y de 50 mg/dL en mujeres).

• Elevación de azúcar en la sangre: glucemia en ayunas igual o mayor de 100 mg/dL (glucemia alterada en ayunas y diabetes) o glucemiados2 horas post-carga de glucosa igual o mayor de 140 mg/dL (intolerancia a la glucosa).

• Hipertensión arterial (presión arterial mayor de 130/85).

El problema es que la convergencia de varias de estas alteraciones en un individuo le incrementan la posibilidad de tener un infarto o una trombosis cerebral, o sea, que se incrementa el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Para que se entienda la importancia del síndrome metabólico, las cifras nos dicen que entre el 60 y el 80% de personas con diabetes tipo 2 y cerca de una tercera parte de la población adulta de Colombia lo presenta. El incremento de peso en la población hará que en el futuro un número mayor de personas presenten este síndrome y, por tanto, desarrollen más diabetes.

Algunos investigadores sugieren que en el trasfondo del síndrome metabólico existe un estado de resistencia a la insulina que sería la causante de las alteraciones metabólicas anteriormente descritas. El término resistencia a la insulina hace referencia a que la insulina no actúa bien en los tejidos. Esta tiene una base genética pero el exceso de grasa, sobre todo intra-abdominal, es un determinante muy importante para que ésta se exprese y se amplifique. 

Otras causas del sobrepeso

Es muy común la frase “como bastante cuando estoy nervioso o deprimido”. La ansiedad y el estrés, la depresión, los trastornos compulsivos de la alimentación, y otras perturbaciones emocionales, pueden observarse en muchas personas con sobrepeso. En raras ocasiones, el exceso de peso obedece a algunas enfermedades de origen endocrinológico como son el hipotiroidismo, el hipogonadismo y el hipercortisolismo (enfermedad o síndrome de Cushing). Sin embargo, contrario a lo que piensa la gente, la mayoría de individuos con sobrepeso u obesidad no tienen hipotiroidismo. Por esto se le dice a la persona que su problema no es de tiroides sino de “cucharoides” (exceso de cuchara llena de comida).