DIABETES AL DÍA
Educación
EDUCACIÓN DIABETOLÓGICA HOY
Educar es mucho más que simplemente brindar educación sobre un tema... se define como “preparar a alguien para cierta función, para vivir cierto ambiente, de cierta manera”. No es simplemente informar, dar una serie de datos; más bien es capacitar, ayudar a crecer, transformar, incentivar... o lograr que la información se vuelva motivación.
En el paciente diabético – que tiene una enfermedad incurable pero controlable, la educación es parte integral del tratamiento. En los niños, ni se diga, pero también en los adultos, aunque algunos piensen que ya lo aprendieron todo, o que no hay necesidad de aprender más allá de lo enseñado en la escuela o en la universidad.

En el número de marzo de “Diabetes, control & prevención” (www.fdc.org.co ), los doctores Pablo Aschner e Iván Darío Escobar disertan sobre este importante asunto. Dar una dieta, decirle que haga ejercicio, que tome los medicamentos, que se haga tal o cual examen, no quiere decir que el paciente lo haga. Si a veces los mismos médicos no damos el ejemplo.
Parte del proceso educativo consiste en adquirir conceptos sólidos y claros sobre los mecanismos que llevan a la diabetes y a sus complicaciones y sobre las medidas más efectivas para controlarla. Está plenamente demostrado por sólidos y diríamos que gigantescos estudios clínicos que si la persona logra mantener por años unas metas adecuadas de control de su glicemia y de su hemoglobina glicosilada, su riesgo de desarrollar complicaciones graves como las de la retina o del riñón se puede reducir hasta en un 75%.
El médico y el educador sólo pueden aportar ideas sobre cambios en el estilo de vida, indicar medicamentos, pero es la persona con diabetes la que puede lograrlo... el enfermo debe estar muy motivado, armarse de paciencia, de perseverancia, porque cambiar los hábitos es muy difícil. Si las complicaciones de la diabetes se detectan precozmente, el adecuado control logra detenerlas, o reversarlas.
Entiende uno que en la vida moderna las continuas frustraciones, el estrés, los vicios, el desempleo, hace que a veces la persona se refugie en lo contrario de lo que debe hacer. Quizás fumar más, beber más, comer más, ser más agresivo. Buscará frases en la sabiduría popular: .... de algo tiene que morirse uno, o comamos y bebamos, que mañana moriremos.
El problema es que de golpe no se mueren. Pero sufren con los dolores y las incapacidades de la neuropatía, la pérdida de la visión, la necesidad de acudir a la diálisis, las amputaciones. Es decir, se disminuye notoriamente la calidad de vida.
La persona educada y bien informada no se deja convencer por rumores o por curas milagrosas. Sabe lo que le conviene, no cree que la insulina es dañina sino por el contrario, que es una de las más extraordinarias drogas que nos dejó el siglo pasado.
El médico da indicaciones claves, pero cada vez dispone de menos tiempo para educar. La ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE DIABETES, con el aval de la Federación, tiene programas para capacitar médicos en la educación en este campo; tiene también personas que ayudan a explicar las dietas, el valor calórico de los alimentos, el contenido cualitativo de cada uno de ellos, idealmente la forma más económica, agradable y que no cause hambre, para hacerlo. Los laboratorios que producen drogas o glucómetros a menudo hacen campañas que motivan a los pacientes; a veces consiguen trueques favorables para cada uno, el que quiere un aparato más moderno y más sofisticado podrá dar su aparato viejo en parte de pago, que lo comprará uno más necesitado o puede que hasta se lo regalen. Se le donarán modernos esferos para aplicarse la insulina, así no tenga visión; le visitarán en su casa enfermeras que les darán instrucción y les suministrarán teléfonos para alguna emergencia... en fin. La educación es parte de la sanaciòn, del alivio, de la economía y hasta del negocio. Con la educación todos ganan, ¡nadie pierde!.