Diabetes al Día
Órgano científico de la Asociación Colombiana de Diabetes
Editor: Alfredo F.
Jácome-Roca, MD, FACP
Volumen 3 Septiembre 2007 Boletín 002
TEMA CENTRAL
“Lo que le afecta a uno afecta a los dos "
SEXUALIDAD Y DIABETES
Dr. Álvaro Triana García
MD. Internista – ACD
Afirman los politólogos que todos los actos de los hombres tienen una finalidad política, mientras que los sexólogos afirman que todas las actividades de los seres humanos conllevan una finalidad sexual. Cualquiera que sea la verdad de estas dos afirmaciones es más evidente para el común de la gente aceptar esta segunda premisa, pues es más fácil distinguir un acto de intención sexual de un acto de intención política.
La sexualidad como parte integrante de la esencia del ser y sin la cual la
tierra estaría vacía y la especie humana condenada a desaparecer, es tan
importante para el paciente afectado de diabetes como lo es para cualquier otro
paciente afectado de cualquier otra enfermedad que no tenga implícita un daño
estructural en el aparato genital o un severo compromiso de dolor.
Siendo la diabetes una enfermedad que afecta principalmente el aparato vascular,
la repercusión de este daño se refleja en los cambios vasculares de la retina
que llevan a la retinopatía diabética, en los cambios a nivel de los millones de
micro estructuras de ultrafiltración vasculares que forman el riñón y que
producen la nefropatía diabética, en la obstrucción de arterias a nivel de
corazón que causan el infarto cardíaco, a nivel del cerebro produciendo
trombosis cerebrales, a nivel de los miembros inferiores pudiendo terminar en
amputación, de la obstrucción a nivel de los minúsculos vasos que irrigan cada
uno de nuestros nervios y que pueden agravar la neuropatía diabética, si es que
ello no es la causa misma de la neuropatía y a nivel genital tanto, masculino
como femenino, un daño combinado vascular y neurológico que en el hombre produce
DISFUNCIÓN ERÉCTIL y en la mujer cambios en la sensibilidad del área genital y
disminución de la lubricación vaginal para facilitar el coito.
Estos cambios fisiológicos tan entendidos y fácilmente comprensibles y
explicables, fueran quizás corregibles con las terapias convencionales actuales
y también prevenibles a largo plazo con un control metabólico adecuado con
glicemias dentro de parámetros normales y HbA1c por debajo de 7%, si no fuera
porque más allá de la genitalidad – que nos haría semejantes a los animales – no
hubiera un universo de aspectos afectivos, sicológicos,
sociales y religiosos que nos diferencian de los animales y que si bien nos afectan, en mayor o menos grado a todos, en el paciente diabético con una patología estructural y funcional de base, estos factores, extragenitales, adquieren una mayor importancia.
Fue el Creador quien nos hizo maravillosamente diferentes a hombres y mujeres y
quien dispuso en la mayoría de los animales un deseo sexual solamente para
procrear, mientras que en los seres humanos lo dispuso también para disfrutar de
este placer fuera del tiempo de la procreación. Es aceptable desde el punto de
vista moral que sea el matrimonio, la relación “bendecida” para disfrutar de la
sexualidad genital, pero tratar de imponer a hombres y mujeres una sexualidad
sólo para procrear, es volver al hombre al nivel primario de los animales y
cortar la genitalidad -léase sexualidad- a las mujeres más allá de la menopausia
y aún antes de ella y a los varones el gozo pleno de vivir, pues el sexo en el
varón es tan importante como el comer y el beber.
Los problemas sexuales en el hombre o en la mujer diabética no se pueden apartar del contexto social en el cual el hombre y la mujer diabéticos se desenvuelven y es el contexto de pareja, como una unidad, donde lo que le afecta a uno de ellos afecta igualmente al otro y es por eso que en el tratamiento de la disfunción sexual del diabético involucrar al otro cónyuge, es parte fundamental de la terapia.
Un miembro de la pareja que no considera que su compañero (a) no tiene problemas
sexuales, muy seguramente va a ser de poca ayuda en el manejo de la enfermedad y
por tanto el diálogo franco de los dos con el terapeuta, puede comenzar lo que
puede ser una terapia larga, para una patología que cuando se manifiesta
seguramente lleva mucho tiempo de evolución.
Esta breve introducción a la Sexualidad y la Diabetes, se refiere a un aspecto fundamental de la Disfunción Sexual en el Diabético cual es el considerarlo un problema de pareja y por tanto con la premisa “que si no son parte de la solución, son parte del problema” comenzar una terapia de apoyo para los dos, con el fin de cada quien haga su parte para alcanzar un primer objetivo: disfrutar su sexualidad con lo que tienen y como puedan.