Las Pastillas como la Cirugía son Eficaces para el Reflujo Crónico

Según una investigación reciente, tanto la cirugía como los medicamentos populares como Nexium, Prevacid o Prilosec pueden tratar con éxito las molestias del reflujo crónico.

Millones de estadounidenses experimentan lo que formalmente se conoce como enfermedad por reflujo gastroesofágico crónico o ERGE. La causa de la afección es el contenido ácido del estómago que se devuelve y sube por el esófago. La ERGE puede tener un efecto debilitante sobre el sueño, el trabajo y la calidad de vida en general.

Sin embargo, “el tratamiento de la ERGE ha mejorado radicalmente, y esa es una buena noticia”, comentó el investigador principal, el Dr. Jean-Paul Galmiche, profesor de gastroenterología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nantes, en Francia. Los tratamientos incluyen las cirugías laparoscópicas y la utilización de fármacos inhibidores de la bomba de protones (IBP) como Nexium (esomeprazol), Prilosec (omeprazol) y Prevacid (lansoprazol).

El estudio reciente — que fue financiado por AstraZeneca, el fabricante de Nexium — descubrió una “mejoría radical en los resultados de la cirugía, así como también unos excelentes resultados con la terapia médica”, afirmó. En términos de su habilidad general para aliviar la ERGE, no hubo una verdadera diferencia entre los enfoques médico y quirúrgico, “lo que no se esperaba”, comentó Galmiche.

Sin embargo, cada opción de tratamiento tiene sus ventajas y desventajas. Por ejemplo, con la cirugía hay menos regurgitación que con los medicamentos, expresó Galmiche, pero por otro lado, “hay más hinchazón y flatulencia después de la cirugía.”

Esto significa que la elección de un tratamiento sobre el otro realmente depende del paciente, comentó. Si no desea tomar pastillas por el resto de su vida, puede optar por la cirugía, o si le teme a las complicaciones quirúrgicas, puede elegir los IBP. “Puede elegir su tratamiento preferido”, comentó Galmiche.

El informe fue publicado en la edición del 18 de mayo de la revista Journal of the American Medical Association.

En el estudio participaron 554 personas con ERGE que ya habían respondido bien al tratamiento con Nexium en un período de prueba de tres meses que tuvo lugar previo a su inscripción en el estudio. Se seleccionó a estos participantes porque, según un experto externo, es probable que las personas con reflujo que no responden a un IBP tengan otra afección además de la ERGE.

“Esas son [además] las personas que tienden a no responder tan bien a la cirugía, porque muchas de ellas presentan reflujo no ácido u otra causa de los síntomas”, explicó el Dr. Amar R. Deshpande, profesor auxiliar de gastroenterología en la Facultad de Medicina Miller de University of Miami.

De las 554 personas seleccionadas para el ensayo, 372 completaron cinco años de seguimiento, incluidas 192 asignadas al azar al tratamiento con Nexium y 180 asignadas a la cirugía laparoscópica antirreflujo.

Aunque en el estudio el IBP utilizado fue Nexium, Galmiche señaló que no hay razón para pensar que otros fármacos de esta clase no funcionarán.

A las personas que tomaban Nexium se les permitió aumentar la dosis según fuera necesario, apuntaron los investigadores.

Cinco años después de iniciado el tratamiento, los investigadores hallaron que la ERGE se estaba remitiendo para el 85 por ciento de los pacientes que se habían sometido a cirugía y para el 92 por ciento de aquellos que tomaban Nexium.

Estos últimos tuvieron los mismos niveles de acidez y regurgitación ácida desde el comienzo hasta el final del estudio. Sin embargo, los investigadores apuntaron que estos síntomas se atenuaron entre aquellos que se sometieron a la cirugía.

Por ejemplo, al cabo de cinco años, el 13 por ciento de aquellos que tomaban Nexium tenían regurgitación ácida, en comparación con el 2 por ciento de aquellos que se sometieron a la cirugía. Sin embargo, según los hallazgos de los investigadores, no hubo diferencia significativa entre los grupos en cuanto a la gravedad de la acidez, del dolor abdominal o de la diarrea.

En términos de las complicaciones, el 11 por ciento de los pacientes de cirugía presentaron dificultad para tragar, en comparación con el 5 por ciento de los que tomaban Nexium. Según los investigadores, entre los que se sometieron a la cirugía, presentó hinchazón un porcentaje mayor que aquellos que tomaban Nexium (40 por ciento versus 28 por ciento); lo mismo aplicó para las tasas de (excesiva) flatulencia (57 por ciento versus 40 por ciento).

Además, alrededor del 29 por ciento de aquellos que se sometieron a la cirugía y un aproximado del 24 por ciento de los que tomaban Nexium experimentaron algún evento adverso grave.

En general, sin embargo, “este ensayo aleatorizado, multicéntrico y grande demostró que con las terapias antirreflujo modernas, ya sea la supresión ácida inducida por fármacos o la cirugía laparoscópica antirreflujo, la mayoría de los pacientes se mantienen en remisión durante por lo menos cinco años”, concluyeron los autores del estudio.

Al hacer comentarios acerca del estudio, Deshpande expresó que “si usted respondió bien al Nexium y continuó tomándolo o se sometió a la cirugía, ambos escenarios le proporcionaron nueve de diez probabilidades de mantenerse en remisión de los síntomas en el transcurso de los cinco años siguientes.”

A su parecer, la terapia de la ERGE suele ser un asunto de preferencia personal. “Si usted se toma una pastilla una vez al día, la mayoría de las personas tienden a preferir esto [en lugar de] someterse a la cirugía”, comentó. Sin embargo, apuntó que son aquellos que reaccionan bien a los IBP los que igualmente suelen responder bien a la cirugía.

Las personas que podrían optar por la cirugía son aquellas que no quieren tomar pastillas o que les temen a los efectos secundarios de los IBP, comentó Deshpande.

FUENTES: Jean-Paul Galmiche, M.D., profesor de gastroenterología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nantes, Francia; Amar R. Deshpande, M.D., profesor auxiliar de gastroenterología de la Facultad de Medicina Miller de University of Miami; 18 de mayo de 2011, Journal of the American Medical Association

HealthDay

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