|Miércoles, julio 30, 2014

Enfermedades Tropicales Desatendidas  

26 DE OCTUBRE DE 2006 | WASHINGTON — En el día de hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y un colectivo de más de 25 entidades colaboradoras han dado a conocer una nueva estrategia para controlar algunas de las enfermedades tropicales más desatendidas, que arruinan la vida y la salud de personas sumidas en la pobreza.

El nuevo plan, descrito en un manual recién publicado bajo el título de Preventive Chemotherapy in Human Helminthiasis, gira en torno al modo y el momento adecuados para utilizar en los países en desarrollo varios medicamentos gratuitos o de bajo costo para combatir una serie de dolencias causadas por infestaciones helmínticas. En este contexto, se define «farmacoterapia preventiva» como el uso de medicamentos eficaces contra varias de esas infestaciones para tratar simultáneamente cuatro de ellas, que son las más comunes: ceguera de los ríos (oncocercosis), elefantiasis (filariasis linfática), esquistosomiasis y helmintiasis transmitidas por el suelo. Por otro lado, también es perfectamente posible integrar esa labor dentro de las actividades de prevención y control de enfermedades como el tracoma.

«La farmacoterapia preventiva no sirve necesariamente para detener una infestación en curso, pero puede ser útil para reducir su transmisión. Su ventaja es que procura inmediatamente un mejor estado de salud e impide que la enfermedad sea irreversible en el adulto», afirma el Dr. Lorenzo Savioli, que dirige el Departamento de Control de las Enfermedades Tropicales Desatendidas en la sede de la OMS, Ginebra. «Al igual que empleamos vacunas para proteger a la gente durante toda su vida de una serie de enfermedades prevenibles, el uso sistemático y coordinado de unos pocos medicamentos puede proteger a las personas de las afecciones helmínticas, mejorando con ello el rendimiento escolar de los niños y la productividad económica de los adultos.»

El nuevo plan prevé una primera etapa crucial: la combinación de regímenes terapéuticos para prevenir y controlar enfermedades que, pese a ser distintas, exigen recursos y métodos de administración comunes.

El segundo aspecto básico de la estrategia estriba en reunir por primera vez a docenas de organismos, ONG, empresas farmacéuticas y otras instancias en una ofensiva coordinada contra las enfermedades desatendidas. Todas esas entidades ponen en común sus recursos y conocimientos técnicos para que los protocolos del manual puedan aplicarse a un uso a mayor escala de los medicamentos. Los profesionales de la salud pública disponen ya de un buen acervo de experiencias satisfactorias en la lucha contra esas enfermedades.

Más de mil millones de personas padecen esas enfermedades, de cuyos efectos dan la medida los problemas de crecimiento y desarrollo infantil, embarazos con complicaciones, niños nacidos con insuficiencia ponderal, malformaciones importantes, a veces discapacitantes, ceguera, estigmatización social y disminución de la productividad económica y la renta doméstica. Ahora es posible atenuar sensiblemente esas consecuencias multiplicando las intervenciones con medicamentos de gran eficacia, calidad probada y excelente historial de seguridad, en su mayoría donados por empresas o de un costo inferior a US$ 0,40 por persona y año, lo que incluye el precio del fármaco y el costo de administrarlo.

«Urge que actuemos colectivamente para mejorar el acceso a una atención de calidad y a intervenciones que surtan efecto con rapidez», dice el Dr. David Heymann, Subdirector General interino de la OMS para Enfermedades Transmisibles. «Eso es incontestablemente lo que hay que hacer se mire como se mire, desde el punto de vista moral, de derechos humanos, económico o del interés público mundial. Es factible, y hay que hacerlo.»

Ahora debe empezar el trabajo en serio para aplicar las orientaciones prácticas que figuran en el manual y mantener en el tiempo los progresos derivados de la farmacoterapia preventiva. Los gobiernos de los Estados Miembros de las Naciones Unidas se han comprometido a hacer realidad los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La aplicación de un tratamiento preventivo contra las helmintiasis nos ayudará a superar los escollos que erizan nuestro camino hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

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