|Sábado, octubre 25, 2014

Medicina Científica y Medicina Alternativa en Reumatologia Ciencias y Psedociencia  

Dr. REINALDO BADILLO A.
Especialista en Medicina Interna y Reumatologia
Especialista en Docencia Universitaria
Profesor Universidad Industrial de Santander
Bucaramanga

Introducción

Los avances de la medicina basada en la ciencia en la mejoría y prolongación de la vida de los seres humanos han sido

significativos. Ha podido reducir la mortalidad causada por enfermedades infecciosas, meta-bólicas, tumorales; ha logrado comprender y usar cada vez con mayor profundidad y eficiencia la genética, la biología molecular, la inmunología, los trasplantes, las vacunas, etc. En menos de un siglo la esperanza de vida de casi todas las poblaciones del mundo, se ha incrementado en 15, 20 o más años, en parte debido a mejores servicios sanitarios y mejores estándares de vida, pero fundamentalmente a los aportes de la medicina científica y la tecnología basada en ella.

A pesar de estos dramáticos avances, en el curso de los años muchos países han sido testigos del auge o resurgimiento de diversas modalidades diferentes de la medicina científica u ortodoxa. Numerosas y disímiles disciplinas como la homeopatía, la medicina herbal, la reflexología, la terapia neural, la bionergética, la aromaterapia y unas cien modalidades más, son conocidas como medicinas alternativas o complementarias. Aunque es difícil agruparlas por sus diferencias significativas, se definen como terapias no enseñadas usualmente en las escuelas de medicina ni generalmente disponibles en los hospitales clínicos, que comparten además, el distanciamiento en mayor o menor grado hacia las normas que rigen la medicina basada en la ciencia1.

La difusión y prestigio de tales disciplinas entre el público general son inmensos. Se calcula que solo en los Estados Unidos, se realizaron en 1990 alrededor de 425 millones de consultas a practicantes de este tipo de medicina, superando el número de consultas efectuadas a médicos generales, familiares, pediatras e internistas juntos. Los gastos asociados con el uso de estas terapias, superaron los 13 billones de dólares1. La tendencia en la utilización de estas prácticas sigue aumentando substancialmente con el tiempo. El uso de al menos 1 de 16 terapias alternativas, se incrementó en Estados Unidos, de 33.8% en 1990 a 42.1% en 1997. El número de consultas pasó de 425 millones en 1990 a 629 millones en 19972.

A pesar de los adelantos científicos en la comprensión y el manejo de las diversas enfermedades reumáticas, los tratamientos utilizados son con frecuencia empíricos y los fracasos para aliviar o curar estas dolencias crónicas son muy comunes. Esto explica en parte el uso cada vez mas frecuente de estas disciplinas en nuestra especialidad. Se estima que hasta el 90% de pacientes con artritis en los Estados Unidos, han recurrido a estas prácticas, con gastos que alcanzan los 3000 millones de dólares3.

Aunque la primera actitud sea la de rechazo ante estas modalidades de medicinas, es necesario reconocer que dichas prácticas tienen aprobación popular. Le corresponde entonces, a la medicina científica enfrentar este problema en forma desprevenida y con rigor científico, tratar de descubrir la razón de su popularidad y del efecto terapéutico que se obtiene con ellas y descubrir si existen conocimientos valiosos para el manejo de algunas enfermedades. Si la preocupación última es el paciente y no el triunfo de una teoría sobre otra, debemos someter al análisis científico, a la investigación formal estas teorías. La investigación seria es el mecanismo adecuado; así se han descartado teorías o propuestas que en algún momento florecieron.

En 1992 los Institutos nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH) dieron un paso adelante en este sentido, crearon la Oficina de Medicinas Alternativas, dirigida por un médico de formación universitaria pero descendiente de nativos americanos y conocedor de la medicina no tradicional. El objetivo es investigar la real eficiencia y seguridad de estas prácticas. En 1993 el Colegio Americano de Reumatología, conformó un comité sobre remedios cuestionables, para evaluar ciertos temas específicos en la especialidad4.

Mientras estos estudios formales avanzan, podemos analizar con los datos disponibles la eficacia de estas prácticas.

Razones para el Auge de la Medicina Alternativa en las Enfermedades Reumáticas

Además de las dificultades de la medicina convencional para tratar estas enfermedades existen otras razones importantes. Millones de personas no pueden acceder a la medicina científica por complejos problemas económicos, sociales y culturales. Por otra parte, las enfermedades reumáticas generan gran confusión entre el público general y aún entre los médicos generales y de otras especialidades. Son poco comprendidas y con frecuencia consideradas incurables.

Desde el punto de vista del paciente la explicación es sencilla, ellos desean mejorarse de sus enfermedades o por lo menos sentirse mejor. Los remedios no convencionales restituyen muchas veces la esperanza.

El acceso a estas prácticas alternativas es fácil, el costo económico aparentemente es menor en comparación al de la medicina convencional y la propaganda persuasiva en los medios es constante. En los medios de comunicación también es frecuente la mala propaganda a las instituciones y profesionales médicos ; los errores, los fraudes, usualmente se sobredimensionan, interpretándolos como fracasos colectivos de la medicina científica5.

Muchos pacientes están insatisfechos con el sistema de salud, con las dificultades en el acceso a la consulta y las medicaciones; pero sobre todo, con el trato distante y deshumanizado de muchos médicos y de la tecnología utilizada por ellos. La práctica de la medicina en las instituciones de salud y los consultorios, donde se ejerce la cambiante seguridad social produce un estrés adicional al paciente y también al médico. Con el fin de reducir costos, se restringen no solo los horarios de atención, sino los medicamentos y ciertos procedimientos diagnósticos. Los administradores de las aseguradoras, además de limitar la autonomía del médico en la toma de decisiones, han reducido sus honorarios y con frecuencia los retardan. Los médicos resultan viendo mas pacientes en el mismo tiempo para mantener sus ingresos, deteriorando aún mas la relación médico – paciente, alejándolo cada vez mas de la medicina basada en la ciencia.

PUBLICACIONES RELACIONADAS