|Lunes, julio 28, 2014

Eficacia y Seguridad de los Rayos Ultravioleta en la Esterilización de los Elementos Artroscópicos  

*Dr. Rito Alfonso López
*Hospital regional San Juan de Dios. Servicio de Orotopedia y Traumatología Socorro. Santander.
**Dr. Raúl Fernando Gamarra

El presente trabajo tiene por objeto, resopilar en la forma más concisa, los conocimientos actuales sobre esterilización, aplicados especialmente a la cirugía artroscópica.

Debido al aumento en la última década de la cirugía endoscópica, disminuyendo de esta forma la invasión a las diferentes cavidades del organismo, es de vital importancia conocer y profundizar los diferentes métodos asépticos esenciales para una intervención quirúrgica.

Es tal la importancia y el problema que conllevan las infecciones hospitalarias que su control es considerado como un indicador de la calidad de los servicios de salud, lo cual ha llevado a definir políticas claras sobre el control y uso de las soluciones desinfectantes y a establecer estrategias y actividades en los establecimientos de salud que responden a las necesidades de atención y garanticen su calidad.

El iniciador de la esterilización quirúrgica fue lord José Lister, profesor de la cátedra de cirugía de Glasgow, Inglaterra. Interesado por las conclusiones del estudio de Louis Pasteur había presentado en Francia sobre las fermentaciones, y viendo la analogía existente entre las modificaciones que la fermentación desarrolla en el material orgánico y las que la putrefacción determina en las heridas, supuso la posibilidad de que esta última se debiera a la acción de microor-ganismos. Basándose en esto describió la primera técnica antiséptica en cirugía hacia el año de1867, después de haber comprobado que las heridas se infectaban en las operaciones qui-rúrgicas, por la existencia de bacterias tanto en el aire como en los instrumentos y la piel del operador.

Desinfección

Es un proceso que elimina todos los microor-ganismos patógenos de los objetos inanimados con la excepción de esporas bacterinas. La eficacia de la desinfección es afectada por muchos factores, cada uno de los cuales puede limitar o cancelar la eficacia del proceso.

Algunos de estos factores son la limpieza previa del objeto, la materia orgánica, el tipo y nivel de contaminación microbiana, la concentración y el tiempo de exposición al germicida, la configuración física del objeto (ej.: grietas, bisagras, lumen) y la temperatura y ph del proceso de desinfección.

Puede ser de:

• Alto nivel: destruye todos los microorga-nismos con la excepción de alta carga de esporas bacterianas.
• Nivel intermedio: inactiva el organismo micobacterium tuberculosis, las bacterias vegetativas, la mayoría de los virus, hongos pero no destruyen necesariamente las esporas bacterianas.
• Bajo nivel: destruye la mayoría de las bacterias, algunos virus y algunos hongos, pero no se puede depender de ella para eliminar microorganismos resistentes como el bacilo tuberculoso o esporas bacterianas.

Dentro de los principales métodos de desinfección se halla calor seco, calor húmedo, luz ultravioleta y el flujo laminar.

Luz ultravioleta

La radiación ultravioleta producida artificialmente en el espectro de 2.537 angstroms ha sido utilizada por su actividad germicida esterilizante por más de 30 años.

La inactivación de los microorganismos por los UV, está en función de la dosis de energía radiante: la efectividad de la aplicación de una determinada intensidad de radiación es propia del intervalo de tiempo, sin embargo, la dosis requerida para los diferentes microorganismos varía ampliamente. Las bacterias vegetativas son de tres a diez veces más susceptibles a la inactivación que las bacterias esporuladas; los hongos y las esporas son cien a mil veces más resistentes que las bacterias vegetativas. Las bacterias esporuladas sobre superficies de acero inoxidable requieren aproximadamente 800 W. min / cm2 para su inactivación.

Cuando se utiliza la luz ultravioleta, es muy importante que las lámparas sean limpiadas periódicamente con alcohol y se verifique su efectividad con cierta frecuencia. Para la aplicación de luz ultravioleta es necesario una adecuada protección personal en particular la de los ojos.

El uso de la luz ultravioleta como agente esterilizante no es recomendado ya que presenta problemas básicos de penetración y las superficies no irradiadas directamente no quedarán esterilizadas, lo que implica que cualquier grieta o hendidura, sombra o polvo servirá de protección a los microorganismos.

La acción de los rayos ultravioleta se debe a la producción de ozono que logra la asepsia, ya que este gas conserva su acción inhibidora hasta una dilución de 1 x 40.000. Los aminoácidos aromáticos de las proteínas y las bases puricas y primicias, en particular la tinina del DNA, son los principales compuesto blancos afectados por la acción bactericida de la acción ultravioleta. Evitando la replicación de las tiras del DNA o causando recombinaciones que terminan en mutaciones mortales.

La luz ultravioleta de máxima intensidad puede generarse con lámparas de vapor de mercurio de baja presión con una emisión de 2.537 N, o sea, cerca del máximo de absorción de DNA por lo cual son lámparas germicidas.

Los efectos de la radicación ultravioleta sobre los microorganismos no son enteramente irreversibles. En muchos microbios, los efectos pueden ser reversibles hasta cierto punto exponiendo a los organismos irradiados a la radiación visible, fenómeno denominado fotorreactivación. Esta fotorreactivación no restaura nunca por completo la actividad del ADN, siempre queda algún daño residual.

En diciembre de 1985 Chang, Dorfman y Lobe declararon que la luz ultravioleta produce una inactivación de un 99.9% de las bacterias vegetativas.

En enero de 1986 Lebtag y Meyer realizaron un estudio acerca de la inactivación de bacterias y virus, mediante el paso de una luz ultravioleta germicida a través del teflón, demostrando que este sistema es muy útil para inactivar pseudomona y poliovirus.

En 1987 Nakamura declaró que la eficacia de la radiación ultravioleta en condiciones normales se encuentra por encima de 99% para estafilococo aureus, epidermides, serratia, bacilus subtiles y 67% para aspergillus niger.

En el año 1987 Bonner y col. realizaron un estudio demostrando cómo los más fuertes virus irradiados a una longitud de luz ultravio-leta de 308 nm. Son inactivados significativa-mente y en contraste con ello las plaquetas y las proteínas plasmáticas son mínimamente afectadas.

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