|Jueves, julio 24, 2014

La Importancia de la Medicina en la Sociedad Moderna  

Un estudiante de último año de educación secundaria ha querido expresar su punto de vista en nuestras páginas acerca del trabajo del médico. Su experiencia de pocos días inmerso en un hospital lo condujo a escribir las siguientes líneas.
Gracias por su colaboración, El Editor

Le doy gracias a Dios por haberme dado esta valiosísima oportunidad de hacer mis pasantías en medicina. Se preguntarán por qué. Simplemente por que ahora me doy cuenta de lo valiosos que son los médicos en la sociedad moderna y lo difícil y sacrificado que es su trabajo. Aunque he decidido que no quiero estudiar medicina, me he dado cuenta de que si no hubiera médicos no habría nada en este mundo.

Sinceramente a mí me parece que la medicina es el oficio o profesión más importante no solo en la sociedad moderna si no a través de la historia de la humanidad. Lo primordial en la vida es la salud y los médicos se dedican a esto. La medicina es una carrera bastante costosa y larga y es un sacrificio para alguien estudiarla.

Imagínense una ciudad sin médicos. A donde iríamos si nos partimos un brazo o nos diera un virus. No creo que sería posible vivir en esta ciudad por que las condiciones de vida serían bastante críticas y la gente no viviría por mucho tiempo. Una ciudad o comunidad podría subsistir sin cualquier otro profesional pero no sin los médicos. Después de esta experiencia he aprendido a valorar este difícil arte al cual muchos no le dan la importancia que se merece.

Una de las formas en las que se discriminan a los médicos en la sociedad colombiana es con la tan mencionada Ley 100. Es un crimen tratar a un profesional tan respetable que se sacrifica por los demás y estudia y trabaja más tiempo que cualquier otro profesional con una ley tan insólita como esta. Me parece que los médicos se merecen un pago justo a su trabajo y no un papelito que, la verdad, es un insulto y una burla contra la gran preparación de los médicos. En realidad es una falta de respeto que la medicina sea peor pagada que muchos oficios que ni siquiera requieren estudios universitarios.

Si lo miramos desde el punto de vista de otro país como Estados Unidos nos daríamos cuenta de lo mucho que son respetados y admirados los médicos en su sociedad. En muchas ciudades hasta tienen privilegios especiales ya que allá si valoran y entienden lo importantes que son. La mayoría de los médicos ganan más plata que cualquier otro profesional.

Es tan increíble la falta de ética y planeación con la cual se hacen las leyes en nuestro país, que hasta la misma Ley 100 es de muy poca efectividad. Esta ley no es buena por que al ser pagados tan miserablemente los médicos se ven obligados a dar una atención médica muy mediocre y a veces esto puede llevar a problemas futuros. Yo creo que como estos políticos no han vivido una experiencia como la mía, no saben que los médicos se merecen lo mejor del mundo.

Yo no quiero estudiar medicina por que, la verdad, se necesitan muchas cualidades humanas para poder desempeñarse bien en este cargo y yo creo que me faltan muchas de ellas. Un médico tiene que ser muy paciente, caritativo, gracioso, sincero, fuerte, convincente, simpático, confidente, modesto, serio, cuidadoso, responsable, organizado y muchas otras cualidades.

También tienes que ser muy realista, aguantar tus emociones y ser siempre positivo para que el paciente se sienta bien y tenga la seguridad de que se va a mejorar.

Yo pensaba que era algo fácil pero no, para ser médico tienes que nacer con ese don que muy pocas personas tienen. Es bastante grande lo que aporta el médico a la sociedad y tan pocas veces se le da el crédito que se merece. La gente solo habla de lo que los médicos hacen mal, de que cobran mucho y de que son incumplidos. La verdad es que no se lo merecen ya que muchas de las veces no es culpa de ellos. No creo que sería capaz de ser un médico y admiro a todos aquellos que lo son.

Por último, me gustaría darle mérito también a las enfermeras. Posiblemente muchos tienen malas referencias sobre el trato que las enfermeras le dan a los pacientes, pero déjenme decirles que son una spersonas admirables, de gran corazón y capaces de transmitir energía positiva al paciente. Las enfermeras con que yo estuve en el hospital eran maravillosas y en un momento de mucha tensión eran capaces de calmar a un paciente con su simpatía y carisma.

En conclusión, me siento muy satisfecho porque en estos 3 días he madurado mucho y ahora estoy pensando y dando mis opiniones sobre algo por que lo he vivido y no porque lo oí o leí de alguna parte. Me gustaría dedicarle este ensayo a todos los que me colaboraron en mis pasantías y decirles que sigan su trabajo por que son privilegiados al tener un don que no todos tenemos.

ALEJANDRO AMBRAD CHALELA
Estudiante de 12 grado del Colegio Jorge Washington – Cartagena

¿Cuál es Ahora Nuestro Objetivo como Médicos?

En los últimos días, y a raíz de la presencia de personal en formación en el servicio donde laboro, nuevamente aparece este interrogante sobre los objetivos de nuestro oficio, profesión, vocación; todas palabras con diferente significado (arte, ciencia, técnica, misión).

Y es realmente preocupante ver el grado de desorientación en el que nos encontramos. Tal vez por ello he querido escribir estas reflexiones a modo de inquietud y desahogo.

Qué complicado se ha vuelto ser, sentir, pensar y actuar coherentemente, cuando chocamos permanentemente con tantas limitaciones. Y la verdad es cada vez más confusa. ¿Dónde queda nuestro máximo valor LA DIGNIDAD PROPIA Y LA DE LA PERSONA ENFERMA, si no logramos tener una relación de encuentro y crecimiento, porque nuestros enfermos llegan tan fatigados que necesitan trasladarnos a nosotros sus angustias, que van más allá de los síntomas y signos?

Vivimos en una sociedad muy enferma y nosotros, los médicos, no somos inmunes a esta situación. Está, entonces, el terreno preparado para el DESENCUENTRO: El médico cada vez más agobiado por el temor al desempleo y las dificultades para su propia supervivencia.

Este clima de violencia complica más la situación a la hora del encuentro de estas dos subjetividades (médico-enfermo). No tenemos pacientes, tenemos usuarios impacientes por la lucha para hacer valer sus derechos, en una seguridad social en salud cada vez más INSEGURA. Con un aumento creciente de las exclusiones y de los excluidos.

No se donde se inscribe el criterio médico y la individualidad del enfermo, si cada vez que uno se sale de un protocolo debe dar explicaciones, muchas veces, a quienes no están en condiciones de entenderlas porque, aunque sean médicos, han estado cada vez más alejados del ejercicio clínico, y metidos en conseguir más cobertura a costa de la verdadera calidad.

Quisiera, dentro de este panorama difícil, hacer una invitación a todas aquellas personas que, como yo, están interesadas y preocupadas en estos temas para que juntos analicemos, evaluemos y propongamos modificaciones a esta angustiante situación.

Sabemos que los recursos son limitados, las necesidades grandes (vivimos tiempos de escasez): Se necesitan controles, pero el principal debe ser el autocontrol de un médico haciendo un juicioso ejercicio profesional, donde los principios éticos básicos –beneficencia, no maleficencia, respeto por la autonomía y justicia distributiva– sean permanentemente repensados.

Olga Montoya Echeverri, MD
Tomado del Boletín Informativo No. 185 del Colegio Médico de Antioquia

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