Enfermería: simbología, estereotipos e imagen social. “Una visión trasgeneracional”

de s y médicos en la Fundación Santa Fe de Bogotá, un homenaje en sus 40 años1

 

Nursing: Symbols, Stereotypes and Social Image, “A Transgenerational Vision” of Nurses and Physicians at the Fundación Santa Fe de Bogotá, a Tribute to Four Decades of Service

 

 

  

Posiblemente algunos consideran obsoletos los símbolos, o simplemente piensan que no tienen mayor significado en el quehacer cotidiano y científico del profesional de la Enfermería; sin embargo, sea por tradición (figura 2) o por costumbre, los estudiantes que se inician en el acto del cuidado, razón de ser del ejercicio profesional, expresan un gran interés por estos temas, entre ellos, el significado de la lámpara, la imposición y uso de la cofia, los sellos distintivos, el anillo con el escudo, el uniforme y su color blanco(13,16).

 

 

LA TOCA O COFIA

 

Sombrero característico variante del velo religioso de color blanco, símbolo del honor, compromiso, lealtad, distinción y la responsabilidad. Con la toca o cofia se identifica a la , entre los otros miembros del equipo de salud, como el profesional dedicado al cuidado de las personas. En varios países, se utiliza para distinguir el nivel profesional, nivel académico, escuela o facultad de donde obtuvo la titulación (tradición sobre todo en Sudamérica) de la persona que la porta, jerarquías administrativas y niveles académicos (figura 3), lo que permite fomentar los sentimientos de pertenencia e identidad y establecer diferencias relacionadas con pertenencia grupal y territorial( 6,13,17-19).

 

 

Dentro de la historia de la enfermería se menciona la época “oscura de la enfermería”, cuando esa ocupación la ejercían las prostitutas, el uniforme fue clave en la reivindicación de la profesión (en lo que tuvo que ver Florence Nigthingale) pues permitió que la población distinguiera a una de una prostituta, en especial cuando trabajaba de noche, pues se ponían la cofia y eso era suficiente para que se les respetara, ya que significaba un trabajo noble. El otorgamiento de la cofia para las alumnas simboliza lo que en la Edad Media y en la época de las cruzadas tenía la ceremonia de investidura, cuando al armar a los caballeros andantes, los elegidos se comprometían a llevar a cabo la misión que se les encomendaba, para que recordaran siempre su compromiso, se les colocaba en sus vestiduras un emblema en forma de cruz que tenía ocho picos. La cofia, ciertamente, no tiene tantos picos como aquel emblema, pero relacionándolo con la profesión de enfermería puede interpretarse como un símbolo grandioso, que significa lo siguiente: Espíritu de servicio, Vivir con sencillez, Ser modesta, Amar la igualdad y Ser genuina(11,20-21).

 

LA CAPA

 

De color negra y tela de fieltro. Este material se usó debido a las bajas temperaturas, pues generalmente las s hacían guardias de 24 horas, siendo las noches largas y frías o cuando salían a la calle. La capa se impone junto con la cofia en la ceremonia de la luz, para darle un significado de peso equiparable al sufrimiento del paciente. Con ello reciben sobre sus hombros una responsabilidad ante la sociedad, al haber elegido la carrera de enfermería(3,22).

 

LOS ZAPATOS DE

 

En sus orígenes los zapatos de las s eran de cuero negro o marrón, abotinados con tacón bajo o medio de estilo cubano o militar con suela de goma para amortiguar el ruido, similares a los zapatos de campaña militares algunas veces poco estéticos pero donde era crucial la comodidad, de esta manera se empezó a crear “el zapato de ”. Los zapatos eran de cuero negro tradicional y continuó acompañando el uniforme blanco, sobre todo porque rápidamente los zapatos blancos se ensuciaban. Fue solo en la década de 1920 que las s usaron zapatos blancos de lona y ya para 1930 lo empezaron a usar de manera rutinaria. Actualmente se recomienda por el tipo de trabajo utilizar un calzado cerrado, ligero, de puntera ancha, con contrafuerte, con cierre (cordones o velcro), tacón ancho y de 3,5 cm de altura máxima, de pieles hidrófugas que permitan la transpiración, suela antideslizante y antiestática, que además de dar confort, elegancia al personal de enfermería, brindan seguridad ante riesgos ergonómicos y biológicos(11-12, 23-28). Los zapatos, pueden indicar estatus económico y social, ocupación, sexo, edad y carácter y se convierten en prenda importante del vestir. Cada tipo de zapato tiene sus propias raíces históricas y un mensaje cifrado independiente(29).

 

La Lámpara Griega: aunque no hace parte de la indumentaria diaria y de trabajo, la lámpara de aceite tiene un significado de identidad profesional, sus antecedentes se remontan a Florence Nigthingale, considerada la precursora de la enfermería moderna, y quien durante la guerra de Crimea en 1854, “… por las noches después de que se retiraban las demás s, hacía rondas en solitario por los pasillos del hospital de Scutari y observaba el estado de los pacientes más enfermos” (figura 4).

 

Estas rondas las hacía con su famosa lámpara (aunque era de estilo Turco), que tenía una pequeña mampara para que no se extinguiera la vela que llevaba en su interior (colocada en un candelero). El poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow inmortalizó a esta pionera llamándola “La Dama de la Lámpara” o “Dama con una Lámpara”, en su poema de 1857(3, 21, 29). La lámpara ha sido inmortalizada y está presente en casi todos los escudos de las facultades y escuelas de enfermería de nuestro país. Quizás la lámpara como símbolo de la pueda servir todavía a su propósito, si el personal de enfermería puede lograr combinar la luz (habilidades profesionales) con la calidez que ésta irradia (respuesta personal de ayuda)(30).

 

 

ENTRE ESTEREOTIPOS E IMAGEN PROFESIONAL: EL QUE HACER DE ENFERMERÍA

 

Un estereotipo es una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. Es una imagen mental simple y con poco detalle sobre un grupo que tiene en común cualidades características (o estereotípicas) y habilidades. El término se usa a menudo en un sentido negativo, considerándose que los estereotipos son creencias ilógicas que sólo se pueden cambiar mediante la educación(31).

 

Existe un estereotipo de , percibida como una persona atractiva para el sexo masculino, poco notoria, que se desempeña sólo en el ambiente hospitalario y desarrolla procedimientos de baja complejidad(32). Florence Nightingale cambió el rol de las mujeres en la enfermería al convertirlas de seguidoras del ejército, en profesionales de la atención y del cuidado de enfermos y heridos, ya que antes de esa época, solo a los hombres se les permitía brindar esos cuidados, puesto que se suponía que cualquier mujer que adoptase esa profesión “innoble” sería, además prostituta.

 

Se han hecho grandes esfuerzos por llegar a la profesionalización de la enfermería y se dispone de grandes teorías y modelos que hoy nos guían. Para llegar allí, nuestra profesión tuvo que pasar por una larga historia que se inicia con el cuidado popular basado en relatos que se transmitían de generación en generación. Los esfuerzos de enfermería en estos últimos años se han centrado en buscar la autonomía y conseguir la independencia de la profesión, tanto en el ejercicio profesional como en el desarrollo científico, lo que ha facilitado su apertura a otros campos del conocimiento, como son las ciencias sociales(33).

 

Para resumir la visión que tiene la sociedad o una parte de ella sobre las s, ésta oscila entre una imagen idealizada, considerándolas “ángeles al servicio de los hombres”, como se denominaban en algunas Escuelas de la época, hasta mujeres de “vida ligera” ya que no podemos olvidar que el uniforme de ocupa también un lugar preeminente en el cine erótico y las películas pornográficas. A través de las décadas la enfermería ha pasado de ser un accionar movido por la caridad y el instinto materno a ser una profesión fundamentada en la ciencia y la investigación. Pero debido a la falta de información acerca de nuestros inmensos avances en las bases científico-técnicas del cuidado, la investigación, la educación y nuestro posicionamiento como profesión y disciplina autónoma, es comprensible la distorsión que se ha producido en la imagen que los medios de comunicación proyectan de la y el concepto erróneo que sobre ella existe(32).

 

La imagen social de una profesión está muy condicionada por la forma en que sus rasgos son reproducidos en los diferentes medios de comunicación, (televisión, prensa hablada y escrita, publicidad, cine). La TV y el cine, en concreto, son medios capaces de crear y generar en el espectador modelos y arquetipos determinados. La imagen social de enfermería está muy condicionada por la forma en que ésta es representada en los diferentes medios de comunicación -incluyendo la internet-, esto va configurando el concepto que la sociedad tiene(34). Estudios realizados en Australia, Canadá, Irlanda, Polonia, Grecia, Inglaterra, Hong Kong, Brasil, Sud-África y Estados Unidos, en pacientes, concluyen que la imagen que se proyecta de las s en sus respectivos países es una imagen inexacta: “pobre”, “con poca independencia profesional”, “poco nivel académico” y “subordinada a los médicos”, “identificada con la caridad y la religión”, “con oportunidades limitadas en su carrera”, “poco remunerada”, “con malas condiciones de trabajo”, “con poca valoración social”, “con tendencia a efectuar trabajos secundarios”, y “muy poco atractiva para los adolescentes y jóvenes”, donde se acentúan los estereotipos dando concepciones populares sobre un grupo de personas que las categoriza de acuerdo con sus apariencias, comportamientos y costumbres. Estas imágenes prefabricadas refuerzan los prejuicios y convicciones que tiene el individuo sobre los objetos, las clases sociales y las instituciones de su entorno más cercano. Es importante recordar que los estereotipos son instrumentos de desigualdad y discriminación sexual, social, económica que en el caso de enfermería contribuyen a hacerla poco atractiva a los jóvenes que eligen una profesión(35-37).

 

 

 

 

 

 

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