REVISTA DE ENFERMERÍA

 

 

 

 

INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA A LA PACIENTE CON DIAGNÓSTICO DE PREECLAMPSIA

NURSING INTERVENTION IN THE PATIENT WITH DIAGNOSIS OF PREECLAMPSIA

 

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Antihipertensivos

 

Utilizar fármacos en aquellas pacien­tes que después de una adecuada hi­dratación, reposo y administración de magnesio, persistan con cifras de pre­sión arterial diastólica mayor de 100 mm Hg, o presión arterial sistólica ma­yor de 160 mm Hg, registradas en de­cúbito lateral izquierdo.

 

Las indicaciones para utilizar medica­mentos anti hipertensivos pueden re­sumirse de manera simple en dos cri­terios:

 

a. En las gestantes embarazadas con preeclampsia, cuando las tensiones arteriales se encuentren en estadio hipertensivo II.

 

b. En las gestantes con preeclampsia después del parto, cuando las ten­siones arteriales se encuentren en estadio hipertensivo I.

 

Lo anterior obedece a que durante la gestación la presión arterial favorece la perfusión placentaria.

 

Los medicamentos utilizados durante la gestación se clasifican en cuatro grupos:

 

• Simpático líticos de acción central: alfa-metil dopa y clonidina.

 

• Calcioantagonistas: nifedipina, ni­trendipina, nimodipina, verapami­lo y amlodipino.

 

• Beta bloqueadores: labetalol, meto­prolol. El atenolol se ha relaciona­do con alta frecuencia de RCIU, por lo cual no se recomienda. El pro­pranolol es de primera elección du­rante la lactancia, por eliminarse en menores concentraciones en la leche materna.

 

• Vasodilatadores periféricos: prazo­sín, hidralazina y ketanserina.

 

Durante el embarazo están contrain­dicados de manera relativa los inhibi­dores de la ECA y los diuréticos. Tam­bién están contraindicados los antago­nistas de receptores de angiotensina. Los inhibidores de la ECA se han re­lacionado con abortos, muerte fetal in útero, hipocalvaria, tubulopatía re­nal, cierre del ductus y RCIU. Los in­hibidores de la ECA pueden utilizarse durante el puerperio en el curso clí­nico de la falla cardíaca.

 

En las pacientes que presentan emer­gencias hipertensivas: encefalopatía, disfunción ventricular izquierda o ne­fropatía, las cifras tensionales deben manejarse con fármacos parenterales de acción rápida: hidralazina (prime­ra elección, pero de difícil consecu­ción en nuestro medio), labetalol, ni­troprusiato, clorpromazina.

 

El soporte inotrópico está indicado cuando hay signos de disfunción ven­tricular sistólica la cual debe sospe­charse en pacientes con: taquicardia con ritmo de galope, estertores basa­les, cardiomegalia y derrames pleura­les, presión venosa central o capilar pulmonar elevada, oximetría de pul­so menor de 90%, oliguria persisten­te. En estos casos se recomiendan los digitálicos y los adrenérgicos: dopami­na, dobutamina o adrenalina. Estas pa­cientes ameritan monitoreo hemodi­námico invasivo.

 

Manejo periparto

 

La inducción del trabajo de parto con oxitocina, está indicada en pacientes con embarazo mayor de 34 semanas, cifras tensionales controladas y sin al­teración del sistema nervioso central.

 

Si el compromiso materno es severo se debe estabilizar hemodinámica y neurológicamente para terminar el embarazo entre 6 y 24 horas, median­te cesárea.

 

Las pacientes con preeclampsia ame­ritan reserva de dos unidades de san­gre total o glóbulos rojos empaque­tados.

 

Manejo posparto

 

Estas pacientes ameritan una vigilan­cia estrecha durante las primeras 72 horas de puerperio. Este período es crítico por la aparición frecuente de complicaciones: edema pulmonar, eclampsia puerperal y sepsis.

 

Debe vigilarse la redistribución de lí­quidos que se manifiesta por una fase de poliuria acuosa, con disminución progresiva de los edemas patológi­cos.

 

Las cifras de tensión arterial permane­cen elevadas durante las primeras seis semanas y se deben controlar estre­chamente ajustando en forma perió­dica la dosis de los medicamentos. En pacientes con proteinuria severa, ésta debe mejorar de manera ostensible durante las primeras cuatro semanas, cuando esto no ocurre es probable que exista una nefropatía asociada. Los paraclínicos deben normalizarse en 72 horas.

 

 INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA A LA PACIENTE CON PREECLAMPSIA

 

Control prenatal

 

Uno de los objetivos del control pre­natal es la identificación temprana de los factores de riesgo asociados a pa­tología hipertensiva de la gestación, con la finalidad de intervenir dichos factores o realizar un diagnóstico opor­tuno.

 

Cuidados de enfermería durante el control prenatal:

 

• Desde la primera consulta el pro­fesional en enfermería debe iden­tificar factores de riesgo asociados a la patología.

 

• Valorar factores de riesgo biopsi­cosociales (estrés, ansiedad, llanto fácil, depresión) y remitir a ayuda psicológica.

 

• Durante la consulta de enfermería realizar control estricto de tensión arterial, ganancia de peso corporal, evolución del crecimiento fetal in­trauterino, aparición y evolución del edema, alteración en el estado de conciencia y presencia de sín­tomas de vasoespasmo (cefalea, epi­gastralgia, fosfenos, tinitus, hipe­rreflexia), con el fin de diagnosti­car en forma temprana la apari­ción de preeclampsia.

 

Para realizar un adecuado control de peso se deben seguir las siguien­tes recomendaciones:

 

- Báscula calibrada, pesar a la ma­dre a la misma hora, posición co­rrecta sobre la báscula (brazos a los lados, mirada al frente, y pies en el área demarcada de la báscula), la madre debe estar con la vejiga vacía, mínima ropa y sin zapatos.(6)

 

• Para realizar la toma de tensión ar­terial correctamente, se deben se­guir las siguientes recomendacio­nes:

 

- Verificar que el manómetro del tensiómetro esté calibrado y que el tamaño del manguito sea el apropiado.

 

- La paciente debe estar tranquila y en reposo de más de cinco mi­nutos.

 

- El brazo de la paciente debe es­tar relajado, apoyado sobre una superficie firme y a nivel del co­razón.

 

• Valorar en cada consulta el bien­estar fetal, por medio de fetocardia y movimientos fetales referidos por la madre.

 

• En caso de que se identifiquen pa­cientes de alto riesgo se deben re­mitir a consulta por especialista.

 

• Informar a la paciente, a la pareja y a la familia signos de alarma: ci­fras de tensión mayores de 140/90 mm Hg, edema matutino, epigas­tralgia, cefalea, fosfenos, tinitus, aumento exagerado de peso, dis­minución o ausencia de movimien­tos fetales, sangrado vaginal y am­niorrea.

 

• Sugerir reposo en decúbito lateral izquierdo, con el fin de mejorar el flujo útero - placenta - feto.

 

• Ordenar una dieta nutritiva y equi­librada (60 a 70 gramos de proteí­nas, 1200 mg de calcio y zinc, mag­nesio y vitaminas adecuadas). No hacer restricción de sodio; sin em­brago, se deben evitar las comidas saladas, consumir alimentos ricos en fibra, beber de ocho a diez va­sos de agua al día y evitar el alco­hol.(8)

 

Manejo hospitalario

 

El manejo hospitalario está enfocado en disminuir las complicaciones ma­terno-fetales, para tal fin el profesio­nal de enfermería debe:

 

• Vigilar cada dos horas signos vi­tales, en especial tensión arterial y frecuencia cardiaca fetal.

 

• Sugerir reposo, este mejora la per­fusión placentaria, optimiza el ma­nejo electrolítico a nivel renal, fa­vorece el crecimiento fetal y dis­minuye la hiperactivación de re­flejos neurohumorales durante el ortostatismo y el ejercicio, mejo­rando el control tensional.(12)

 

• Realizar control de peso diario, idealmente en la mañana y con la misma báscula todos los días.

 

• Realizar control de líquidos admi­nistrados y eliminados.

 

• Canalizar vena periférica con un catéter de buen calibre.

 

• Valorar del estado de conciencia y toma de reflejos osteotendinosos.

 

• Sugerir a la paciente la posición en decúbito lateral izquierdo.

 

• Tomar e interpretar exámenes de laboratorio con el fin de contribuir con el diagnóstico oportuno o con la evaluación del curso de la pa­tología. Los exámenes de labora­torio indicados son: hemoglobina, hematocrito, recuento de plaque­tas, tiempo de protrombina, tiem­po de tromboplastina, pruebas de función renal (creatinina, ácido úri­co, nitrógeno ureico, proteinuria cuantitativa y cualitativa y depura­ción de creatinina), pruebas de función hepática (transaminasas y bilirrubinas).

 

Para hacer la recolección de orina de 24 horas se debe usar un fras­co de 500 a 1.000 ml de capacidad, limpio y seco; eliminar la primera orina de la mañana, anotar la fe­cha y hora de inicio y desde ese momento recoger la restante has­ta la misma hora del siguiente día.(13)

 

• Valorar bienestar fetal, el profesio­nal en enfermería lo puede valorar por medio de movimientos fetales, toma de frecuencia cardiaca fetal y realización de monitoria fetal electrónica, además está indicada la toma de ecografía obstétrica y perfil biofísico.

 

• Iniciar maduración pulmonar fetal, la cual está indicada en embarazos entre 26 y 34 semanas con el fin de disminuir el riesgo de enferme­dad de membrana hialina. El me­dicamento de elección es la beta­metasona como se enuncia en el tratamiento. Tener en cuenta que la administración debe ser I.M. (intra­muscular) y que su aplicación pue­de producir leucocitosis.

 

• Proporcionar medidas de seguri­dad a la paciente: barandas eleva­das, almohadilladas, dejar el tim­bre de llamado al alcance de la pa­ciente y/o familiar y tener el carro de paro al alcance en caso de con­vulsión y paro cardiorrespiratorio.

 

 

 

 

 

 

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