REVISTA DE ENFERMERÍA

TRATAMIENTO

Farmacológico

Los antiinflamatorios no esteriodeos (AINES): tienen actividad antiinflamatoria y analgésica. Actúan rápidamente y durante un corto periodo de tiempo. Inhiben la síntesis de prostaglandinas por su acción sobre la ciclooxigenasa y la producción de los mediadores de la inflamación e intervienen con sus efectos periféricos, disminuyen la adherencia de los granulocitos y estabilizan las membranas de los lisosomas. Los efectos secundarios se encuentran a nivel gastrointestinal, renal, sistema nervioso central y efectos sobre la tensión arterial. (17) Los AINES más utilizados son el Ácido Acetil Salicílico, Aspirina; Ácidos arilpropionicos, Ibuprofén, Ketoprofén, Naproxén; Ácidos indol e indanacéticos, Indometacina y Sulindac; Ácidos enólicos: OXICAMS, Piroxicam, Tenoxicam y Meloxicam; Inhibidores COX-2, nueva clase de antiinflamatorio, cuya principal ventaja está en que son efectivos contra el dolor y la inflamación, pero con menos efectos secundarios que los AINES tradicionales, de estos están disponibles en Colombia el Celecoxib, Rofecoxib, Meloxicam y Nimesulida.

Glucocorticoides: son de utilidad a dosis pequeñas y por corto tiempo cuando la actividad no es controlada por los AINES. Se usan cuando hay vasculitis, hiperesplenismo, serositis y complicaciones oculares graves. (18,19) Medicamentos modificadores de la enfermedad: son medicamentos capaces de modificar el curso de la enfermedad; gracias a su uso se logra que el curso de la artritis sea más benigno, con menos episodios de inflamación y periodos más prolongados libres de síntomas. Su efecto no es inmediato, puede durar semanas o meses en manifestarse; su objetivo es, a largo plazo, disminuir la destrucción articular, evitar las deformaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Las más usadas actualmente son las sales de oro, el metotrexate, la D-penicilamina, la cloroquina e hidroxicloroquina, la sulfasalazina y la leflunomida. (6)

  

No Farmacológico

Dicho tratamiento incluye aspectos importantes que van desde el simple reposo en el momento adecuado, pasando por una serie de ejercicios, hasta la más complicada de las intervenciones quirúrgicas.

El objetivo principal de la fisioterapia en esta entidad es el manejo del dolor y la inflamación, la disminución de las deformidades y el logro de la funcionabilidad. La terapia recomendada incluye medios físicos y ejercicios físicos, tales como: ejercicios de estiramiento, de fortalecimiento y ejercicios de resistencia. La terapia ocupacional hace parte del tratamiento integral y sigue lineamientos básicos orientados a mantener e incrementar las habilidades del paciente que le permitan desarrollar funciones independientes y eficaces en su desempeño diario.

Otras alternativas de tratamiento incluyen la confección de férulas las cuales buscan mantener la alineación de las articulaciones, siendo las más frecuentes las férulas en posición funcional o palmeta nocturna, las férulas para desviación cubital, para estabilización del pulgar y las férulas para dedos (anillos). (6,20)

El programa de protección articular y conservación de energía está encaminado a disminuir el dolor, mantener un balance entre actividad y descanso, a reducir los esfuerzos innecesarios y evitar posiciones deformantes, a utilizar articulaciones grandes y fuertes en planos estables, anatómicos y funcionales, durante cualquier actividad; también recomienda evitar una misma posición por largos periodos de tiempo.

MANEJO QUIRÚRGICO

La cirugía no constituye una curación para la AR, es una alternativa, un instrumento que se utiliza en algunos casos para facilitar la recuperación de una articulación con cambios irreversibles, como alternativa en el manejo de dolor incontrolable, para la prevención de deformidades y destrucción articular.

La intervención más utilizada es el reemplazo articular mediante el uso de una prótesis, los mejores efectos se obtienen con el reemplazo de cadera. La sinovectomia consiste en extraer la membrana sinovial engrosada y dañada para facilitar el movimiento. (21)

INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA

Anamnesis o entrevista

Se valora la imagen que tiene el paciente de sí mismo con relación a los cambios músculo esqueléticos que ha presentado como consecuencia de su enfermedad, para esto se utiliza la escala de medición de impacto interrogando lo siguiente: movilidad, actividad física y destreza, función y actividades sociales, frecuencia, intensidad y localización del dolor, depresión y ansiedad: qué piensa el paciente de su estado actual, qué dificultades se presentan a causa de su patología y cómo es el manejo personal.

Examen físico

Abarca la valoración de los sistemas cardiovascular, respiratorio, urinario y músculo esquelético. Se inicia con las articulaciones de las extremidades superiores y continúa con el tronco y extremidades inferiores. Se observa la simetría de las articulaciones (hombros, manos, caderas y rodillas), tamaño, forma, color y aspecto general de cada articulación. Se palpa en sentido anterior, posterior y lateral para determinar la temperatura de la piel, edema, dolor e irregularidades, las cuales, en la superficies óseas, pueden producir crepitación. La percusión articular puede provocar dolor e indicar presencia de líquido. Se pueden también palpar los pulsos periféricos en busca de disminución del riego sanguíneo. Dependiendo de la intensidad del dolor y la inflamación de la articulación se evalúa el arco de movimiento. Se prueba también la fuerza muscular; se pide al paciente la realización de una tarea simple y se observa el grado de impedimento y minusvalía. (7,22)

 

ACTIVIDADES ESPECÍFICAS

Plan educativo

Es importante que dentro de nuestras funciones se realce el aspecto educativo, no sólo del paciente, quien en la mayoría de los casos se encuentra carente de información adecuada, sino a su familia, involucrándola y haciéndola partícipe en el plan terapéutico, pues desde el inicio mismo de la enfermedad se convierte automáticamente en soporte importante para su recuperación. El plan va dirigido hacia la prevención. Debe ser objetiva, encaminada básicamente a resolver sus interrogantes y quejas más comunes con un lenguaje claro y en forma oportuna, sin olvidar en ningún momento el trato individual, haciéndole sentir la importancia y aporte que aún tiene que brindar a su familia y la sociedad, pero sin crearle falsas expectativas ni cordones umbilicales con el equipo interdisciplinario, que lo llevaría a una dependencia física y emocional carente de sentido con más perjuicios que beneficios. Es importante que el paciente y su familia conozcan que la AR es una enfermedad crónica, que se presentan remisiones espontáneas en algunos de los casos, pero que se pude continuar llevando una vida activa a pesar de los diferentes grados de restricción. Deben conocer también, que existe un manejo conservador para mejorar la sintomatología y reducir la incapacidad, que existen drogas capaces de inducir la remisión, que producen efectos secundarios, pero que es posible controlarlos y algunas veces prevenirlos, y por último que la cirugía ayuda a mejorar la función articular y corregir las deformidades. (5, 23)

Manejo del dolor

Incluye la terapia de calor y frío, fomento del reposo, posiciones apropiadas y uso de dispositivos de sostén y apoyo de las partes corporales afectadas. La aplicación de calor favorece la relajación muscular y mejora la circulación de la sangre aumentando el suministro de oxígeno y nutrientes a los músculos y otros tejidos blandos. Es eficaz para aliviar el dolor y rigidez matutina. La terapia térmica se aplica por medio de toallas o compresas calientes, en la espalda, cuello, caderas, rodillas y hombros, teniendo cuidado de evitar las quemaduras, especialmente en aquellos pacientes con deterioro de la sensibilidad. Las duchas o baños calientes (durante 10 a 20 minutos) ayudan a relajar y a reducir la rigidez en las articulaciones comprometidas.La aplicación de compresas frías pueden disminuir la percepción del dolor, ayudan a reducir el edema y relajan los músculos espasmódicos. (20)

Reposo

Los periodos frecuentes de reposo en cama durante el día interrumpen el apoyo del peso de las articulaciones y alivian la fatiga. Si la inflamación articular es grave se recomienda el reposo completo en cama durante un lapso bre ve en el cual deben continuarse con ejercicios pasivos y de arco de movimiento. El paciente debe estar totalmente horizontal y los pies apoyados en un tablero, todas las articulaciones deben recibir apoyo para estar en la posición funcional óptima. Debe utilizar una sola almohada debajo de la cabeza para evitar el riesgo de cifosis dorsal. Por ningún concepto debe colocarse la almohada debajo de las rodillas, ya que ésta facilita la aparición de contracturas por flexión de estas articulaciones. (7)

Posiciones, aumento de la movilidad, actividad y ejercicios

La postura corporal correcta o anatómica es indispensable para someter a mínimo esfuerzo la articulación. La postura correcta incluye caminar con la espalda erguida y sentarse en sillas con respaldo recto de manera que los pies descansen sobre el suelo, y los hombros y cadera contra el respaldo de la silla. Establecer un programa sistemático de ejercicios, pasivos y activos, de arcos de movimiento y fortalecimiento muscular; ejercicios de fortalecimiento de hombro y espalda y estiramiento de la parte inferior del muslo. Fortalecimiento de caderas, pantorrillas y abdominales, y ejercicios de resistencia los cuales son benéficos para el sistema cardiovascular.

Plan de autocuidado y autoestima

Es de vital importancia que el personal de enfermería colabore con el paciente en el logro de los objetivos de cuidado personal e independencia, brindarle ayuda sólo cuando es estrictamente necesario. Es frecuente que tengan dificultad con los movimientos finos y delicados, por lo que se les debe enseñar la forma de realizar tareas difíciles y el uso de dispositivos auxiliares. Temor, ansiedad, depresión, ira y sensación de pérdida son manifestaciones psicológicas comunes en este tipo de pacientes, debido a que con frecuencia se modifican aspectos de la vida del paciente como trabajo, vida social, actividad sexual y situación socioeconómica; los cambios en la imagen corporal suelen causar aislamiento social y depresión, por lo que se le debe estimular para que exprese sus sentimientos de una forma espontánea y positiva, y tanto la enfermera como el familiar deben esforzarse por comprender la personalidad y reacciones emocionales propias de pacientes que sufren este tipo de patologías crónicas e incapacitantes.

Plan nutricional

Los pacientes con AR suelen presentar anorexia, disminución ponderal y anemia. Es importante enseñar y enfatizar que las dietas con un adecuado aporte de nutrientes ayudan al tratamiento y favorecen el bienestar del paciente. La obesidad empeora el curso de las articulaciones inflamadas. (24) Brindar un manejo adecuado a los pacientes con artritis reumatoidea puede requerir el empleo de folletos, videos y charlas educativas y sin duda el trabajo de un equipo interdisciplinario.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Jansen LM, Van Schaardeuburg - D, VanDer-Horst-Bruinsma-IE. Predictors of Funtional status in patients with early rheumatoid arthritis. Ann Rhreum Dis, March 2000

  2. Brunner LS, Suddart DS. Enfermería Médico Quirúrgica. Sexta Edición. Volumen II. Ed. Panamericana 1989, pp. 1242-1257

  3. Chalem P. Osteoartritis isLos interrogantes que usted puede tenerls. Fundación Instituto Reumatología e Inmunología. Merck Sharp & Dohme

  4. Chalem P, Chalem F. Artritis Reumatoidea. Exlibris Editores S.A., 1999, pp. 1-37

  5. Rueda Gutiérrez. Cartas de la Salud. Publicación No. 42 Nov. 1999. Fundación Clínica Valle del Lili. http.www.telesat.com.co/Fslili/cartas/ nov99/

  6. Romano O. Osteoartritis Regional transitoria y Artritis Reumatoidea. Tucuman. http://soc.arg.neumatología.org.ar/conar99/ imagen/P94

  7. Freggiaro E. Artritis Reumatoidea: una enfermedad muy común. http:orbita.starmedia.com/forobtoquiemico

  8. Moreno A. Artritis Reumatoidea. Evaluación pre y postoperatoria. Revista Colombiana de Reumatología 7(2), 2000, pp. 128-140

  9. Abello Banfi M. Epidemiología de Impacto de la artritis reumatoide. Revista Colombiana de Reumatología 7(2), 2000, pp. 82-88

  10. Manejo integral de la artritis reumatoidea. Tratamiento médico y quirúrgico. Folleto Fundación Instituto de Reumatología e Inmunología

  11. Sanchez P. Artritis Reumatoidea una enfermedad infecciosa. Revista Colombiana de Reumatología 7(2),2000, pp. 119-125

  12. Schuna A, Megeff C. New drug for the treatment of arthritis rheumatoid. Art. Am J Healht Syst-Pharm Feb 2000

  13. González H. Instrumentos de Medición en Artritis Reumatoidea. Revista Colombiana de Reumatología 7(2), 2000, pp. 109-114.

  14. Mireya T. Intervención Psicológica en pacientes con artritis reumatoidea. Hospital Militar. Bogotá pp. 122-127

  15. Torres MC. Manejo interdisciplinario de la artritis reumatoidea en el Hospital Militar Central. Bogotá. Papel de la enfermera. pp. 128-132

  16. Chalem F, Escandón J. Artritis Reumatoidea. X Sección de Medicina Interna. Bogotá, 2000, pp. 2144-2162

  17. Folleto Nutrición y las enfermedades Reumáticas Fundación Instituto de Reuma- tología

  18. Tortora GJ. Anagnos-takos NP. Principios de anatomía y Fisiología. 5ª edición, Editorial Karla, México, 1989, pp. 214-237

  19. Goodman Gilman A, Goodman LS, Rall TW. Las bases farmacológicas de la terapéutica. 7 Edición. Editorial Medica Panamericana, 1990, pp. 643-679

  20. Urbina Jairo H. Reumatismo y Artritis reumatoidea. ieLos interrogantes que usted puede tenerli. Fundación Instituto Reumatología e Inmunología. Merck Sharp  & Dohme

  21. Anderson JJ, Wells G, Verhoeven AC, Felson DT. Factors Predicting response to treatment in rheumatoid arthritis the importance of disease duration. Arthritis Reum. Jan 2000 pp. 43

  22. González, MA, Peláez F. Fundamentos de Medicina Manual de Terapéutica. 7 Edición. Corporación para investigadores biológicos. Medellín, Colombia. 1995, pp. 3-24.

 

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