|Sábado, agosto 23, 2014

Entre Estereotipos e Imagen Profesional: el que hacer de Enfermería  

Un estereotipo es una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. Es una imagen mental simple y con poco detalle sobre un grupo que tiene en común cualidades características (o estereotípicas) y habilidades. El término se usa a menudo en un sentido negativo, considerándose que los estereotipos son creencias ilógicas que sólo se pueden cambiar mediante la educación(31).

Existe un estereotipo de , percibida como una persona atractiva para el sexo masculino, poco notoria, que se desempeña sólo en el ambiente hospitalario y desarrolla procedimientos de baja complejidad(32). Florence Nightingale cambió el rol de las mujeres en la enfermería al convertirlas de seguidoras del ejército, en profesionales de la atención y del cuidado de enfermos y heridos, ya que antes de esa época, solo a los hombres se les permitía brindar esos cuidados, puesto que se suponía que cualquier mujer que adoptase esa profesión “innoble” sería, además prostituta.

Se han hecho grandes esfuerzos por llegar a la profesionalización de la enfermería y se dispone de grandes teorías y modelos que hoy nos guían. Para llegar allí, nuestra profesión tuvo que pasar por una larga historia que se inicia con el cuidado popular basado en relatos que se transmitían de generación en generación. Los esfuerzos de enfermería en estos últimos años se han centrado en buscar la autonomía y conseguir la independencia de la profesión, tanto en el ejercicio profesional como en el desarrollo científico, lo que ha facilitado su apertura a otros campos del conocimiento, como son las ciencias sociales(33).

Para resumir la visión que tiene la sociedad o una parte de ella sobre las s, ésta oscila entre una imagen idealizada, considerándolas “ángeles al servicio de los hombres”, como se denominaban en algunas Escuelas de la época, hasta mujeres de “vida ligera” ya que no podemos olvidar que el uniforme de ocupa también un lugar preeminente en el cine erótico y las películas pornográficas. A través de las décadas la enfermería ha pasado de ser un accionar movido por la caridad y el instinto materno a ser una profesión fundamentada en la ciencia y la investigación. Pero debido a la falta de información acerca de nuestros inmensos avances en las bases científico-técnicas del cuidado, la investigación, la educación y nuestro posicionamiento como profesión y disciplina autónoma, es comprensible la distorsión que se ha producido en la imagen que los medios de comunicación proyectan de la y el concepto erróneo que sobre ella existe(32).

La imagen social de una profesión está muy condicionada por la forma en que sus rasgos son reproducidos en los diferentes medios de comunicación, (televisión, prensa hablada y escrita, publicidad, cine). La TV y el cine, en concreto, son medios capaces de crear y generar en el espectador modelos y arquetipos determinados. La imagen social de enfermería está muy condicionada por la forma en que ésta es representada en los diferentes medios de comunicación -incluyendo la internet-, esto va configurando el concepto que la sociedad tiene(34). Estudios realizados en Australia, Canadá, Irlanda, Polonia, Grecia, Inglaterra, Hong Kong, Brasil, Sud-África y Estados Unidos, en pacientes, concluyen que la imagen que se proyecta de las s en sus respectivos países es una imagen inexacta: “pobre”, “con poca independencia profesional”, “poco nivel académico” y “subordinada a los médicos”, “identificada con la caridad y la religión”, “con oportunidades limitadas en su carrera”, “poco remunerada”, “con malas condiciones de trabajo”, “con poca valoración social”, “con tendencia a efectuar trabajos secundarios”, y “muy poco atractiva para los adolescentes y jóvenes”, donde se acentúan los estereotipos dando concepciones populares sobre un grupo de personas que las categoriza de acuerdo con sus apariencias, comportamientos y costumbres. Estas imágenes prefabricadas refuerzan los prejuicios y convicciones que tiene el individuo sobre los objetos, las clases sociales y las instituciones de su entorno más cercano. Es importante recordar que los estereotipos son instrumentos de desigualdad y discriminación sexual, social, económica que en el caso de enfermería contribuyen a hacerla poco atractiva a los jóvenes que eligen una profesión(35-37).

La enfermería en general es asociada a la mujer, y la visión de una porción de la sociedad recrea una imagen de las s que oscila entre considerarlas como “santas” o “ángeles de la guarda” hasta como mujeres de “vida ligera”, pero en pocas ocasiones como profesionales cualificadas que realizan un trabajo (figura 5), tenemos una imagen marcada por el género total y definitivamente, a pesar de los grandes logros conseguidos en los últimos treinta años(38).

Vintage Nurse
En la enfermería como grupo mayoritariamente femenino, su desarrollo profesional y su experiencia es semejante a la de las mujeres en la sociedad; lo explica el cambio en la enfermería y la evolución en la concepción de los cuidados, a la vez que en la tipificación de la enfermería como profesión y ciencia. La aplicación de la perspectiva de género es relativamente frecuente en la última década y reitera tres ideas fundamentales: a) la subordinación de la profesión de enfermería frente a la profesión médica, b) el imaginario colectivo compartido por las s presenta su profesión con unas características definidas de abnegación y entrega incondicional, que colisiona frontalmente con lo que se considera una carrera profesional y donde lo aprendido y la “cientificidad” quedan relegados frente a la práctica, c) la necesidad de crear un espacio de trabajo y un cuerpo científico para aprovechar las oportunidades que la estructura ofrece en la actualidad e implantar un espacio propio profesional.

En el ámbito sanitario, marca diferencias, además del sistema sexo/género, la variable jerarquía; y es esa diferencia la que produce la desigualdad, y no la división del trabajo, en análisis recientes demuestran que en enfermería aún persisten unas relaciones de subordinación frente a la profesión médica, una escasa autonomía técnica y una falta de definición como disciplina con funciones independientes. Todo ello se relaciona con la feminización de la profesión y con su actividad: el cuidado(39). Es necesario alcanzar una imagen de profesionalidad y autonomía siendo un reto que nos compete a todos y que se ha de asumir como un compromiso más dentro la (40), mostrando a profundidad y de manera extensa las funciones de la , saliendo de los dramas mostrados en las series y novelas de televisión, al igual que la imagen publicitaria de la (41) aunque en algunos especiales de televisión como por ejemplo, la buena imagen, lo que es la enfermería realmente; todo esto fue muy bien documentado en la serie de la salud, “Las s: corazones de misericordia y nervios de acero” en Discovery Channel, una serie de cinco partes que mostró todos los aspectos de las s y su especialidades, donde fueron retratadas de la realidad, mostrando no sólo compasión, sino educación y como son parte integral del diagnóstico y tratamiento en los problemas de los pacientes(42).

Como resultado de esta imagen distorsionada se puede producir una alteración en la autoestima profesional y, por consiguiente, podría verse afectada nuestra identidad como enfermeros, pues “la manera como el profesional ve su profesión y el sentimiento que ella le genera, influyen en su modo de pensar, de actuar, y en cómo desarrolla sus relaciones con su entorno”, mostrando el inmenso orgullo que se siente al decir “yo soy Enfermero(a)”(32). La identidad no es algo estático sino una construcción social y para su creación estamos necesitados del reconocimiento del otro”. A la enfermería, su identidad le debe venir de la aprobación que de su actividad le da el colectivo que atiende, y no de la consideración de otros profesionales. La crítica desde los teóricos y desde los profesionales a la subordinación de enfermería ha ido acrecentándose, originando multitud de respuestas en la actuación, que se encuentran entre: obediencia que se “cree debida” o “ignorancia” a ese poder. Las actuaciones en ambos extremos han originado un efecto contrario al que necesita la profesión, que sería: la actuación en un grupo multidisciplinar, con campos de actuación propios y compartidos, algo que ahora se tiende a fomentar. No sólo manuales y protocolos de actuación que enmascaran un trabajo rutinario, “no es buscar el modelo ideal de la , es entender su historia, es ubicarse en su contexto y mirar en prospectiva; es reconstruir la autoimagen y estimular la autoestima; es participar en proyectos nuevos y actuales, que contribuyan a la transformación de la función social( 39). Es necesario buscar un equilibrio que permita seguir siendo ejemplo no solo por el uniforme sino por la imagen proyectada en el quehacer diario, como lo era para las niñas españolas que han elegido durante años el disfraz de como prototipo de profesión que encarna los valores más elevados, entre ellos el conocimiento, y desvirtuando totalmente la imagen como una mujer frívola y sexy, en la que ningún profesional se reconoce, y que ha resultado, como las anteriores, altamente perjudicial para la profesión(43).

La enfermería ha evolucionado, así como su enseñanza, pero la figura de la hoy en día se sigue impregnando de los conceptos y estereotipos asociados a la tarea de ayudar al médico y la falta de vida social mediante la total dedicación a la profesión, la imagen de hadas y las brujas e incluso el erotismo y la sensualidad(44). La imagen de la sufre distorsiones y, a menudo, devaluación social debido a la idea de que la profesión tiene salarios bajos y es subordinada de otros profesionales, especialmente del médico, esto genera una imagen negativa que obstaculiza su reconocimiento.

La enfermería es una profesión que cumple un papel fundamental en la atención de los pacientes. Tiene una fundamentación científica y teórico-práctica que unifica sus prácticas cotidianas; tiene unas normas que regulan sus actividades y unos símbolos (uniforme, cofia, capa, lámpara) que la identifican como profesión. Estos elementos fueron incorporados en etapas tempranas de la creación de la enfermería como profesión, para dar respetabilidad a las mujeres que en un primer momento dedicaron su vida a esta labor. Los símbolos que identifican a la han cambiado debido a influencias externas que tienen que ver con movimientos sociales, económicos, políticos, pero también debido a controversias y discusiones que surgen del seno mismo de la profesión: así por ejemplo movimientos religiosos, guerras, teorías microbiológicas, movimientos feministas, inquietudes acerca de conservar la tradición o generar una ruptura con el pasado, han determinado en un momento dado el uso o no uso de capas, faldas, pantalón, cofia como parte de la indumentaria de la (3,25,45) (figura 6).

Lampara, zapatos de enfermera y cofia
Conocer los elementos que soportan una disciplina, de donde surgen, que significan, como han evolucionado, es importante para cualquier profesión, pues permite dar cohesión al grupo de profesionales, unificar sus prácticas y crear sentido de pertenencia y orgullo por esa profesión. En el caso de la enfermería, muchos de estos aspectos: fundamentos, normas, símbolos, origen y evolución de los mismos, que finalmente son los que la definen, son parcial o totalmente desconocidos por otros profesionales de salud, por los pacientes y en muchas ocasiones por los mismos profesionales en enfermería. Este desconocimiento genera en la o enfermero, sentimientos de frustración y pérdida de identidad de la profesión, y/o rechazo en algunos al uso de distintivos, uniformes y prendas en aras de defender su individualidad, con lo que se mina aún más la identidad de la profesión. A su vez, este mismo desconocimiento en la sociedad, favorece la creación de estereotipos distorsionados, que desfiguran la función de la profesión y van en detrimento de la imagen social y profesional de la enfermería.

Objetivo

El objetivo de esta investigación fue explorar cómo perciben la simbología, los estereotipos y la imagen social tres generaciones diferentes de médicos y s, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, esto permitió conocer la forma como se han visto y como se ven a sí mismas las s de tres generaciones diferentes y como las ven los médicos de tres generaciones que han laborado junto a ellas. También permitió conocer el desarrollo y evolución en la percepción de aspectos como el traje y los símbolos de enfermería los cuales identifican la profesión.

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