|Sábado, septiembre 20, 2014

Trabajos Originales: Estrés Laboral en Profesionales en Enfermería  

Descripción desde las Experiencias Compartidas por Profesionales de Enfermería que Laboran en Instituciones de Tercer y Cuarto Nivel de la Ciudad de Bogotá, D.C.

Labor stress in professional nurses

Olga Stella Díaz*, Natalia García**, Luz Helena León**,
Liliana Marcela Lucero**, Francy Marcela Ramírez**, Lady Johana Triviño**

Resumen

El estrés laboral es reconocido como un riesgo psicosocial en los profesionales de la salud especialmente en enfer­mería asistencial. Con el propósito de identificar elemen­tos para su manejo, se adelantó un estudio cualitativo descriptivo, en el que se realizaron entrevistas en profun­didad a 11 enfermeras de instituciones de tercer y cuarto nivel de Bogotá D.C.

El estudio mostró que la estrategia de afrontamiento pre­dominante es la evitación, focalizada en la emoción, acti­vidad conductual de huida, prolongación de la fase de resistencia y aplazamiento de la resolución, que deriva en agotamiento. Dificultad para transferir a la vivencia per­sonal, el conocimiento adquirido y aplicado en la relación de cuidado.

Se recomienda desde los procesos de formación y en el ámbito institucional desarrollar acciones orientadas a es­timular el autoconocimiento, el desarrollo de apreciaciones cognitivas positivas, la implementación de estrategias de afrontamiento orientadas al problema y la consolidación de prácticas preventivas de auto cuidado.

Palabras clave: estrés laboral, autocuidado, enfermería.

Abstract

Labor stress is recognized as a psychosocial risk with spe­cial pertinence in the nursing profession laboring in hos­pitals. Aiming at the better identification of elements con­tributing to the management of stress in the working envi­ronment, we conducted a qualitative and descriptive stu­dy based on interviews of 11 nurses laboring in hospitals of third and fourth levels of care in the city of Bogotá, Colombia.

The study showed that strategies aimed at the management of stress were oriented toward emotion through conducts oriented at avoiding or putting away the source, so that its resolution is delayed, and recognized difficulty in trans­ferring acquired and applied knowledge on care relation-ships to the daily living.

We recommend that actions aimed at the management of stress should incorporate elements that stimulate self-knowledge, strengthening confronting strategies, inducing behavioral changes, and consolidation of stress-protective practices.

Key words: Labor stress; self-care; nursing

Introducción

El desempeño laboral del profesional en enfermería, particularmente en el ámbito asistencial intrahospi­talario, implica la confrontación cotidiana con rea­lidades como el dolor, la proximidad de la muerte, la toma permanente de decisiones vitales para quien recibe el cui­dado: paciente y familia, así como también la necesidad de mediar entre sus demandas, las del equipo de salud y las de la institución. Requiere también, dar respuesta a al­tos estándares de calidad, optimizar el uso de recursos frente a las limitan­tes, mantenerse actualizado y efectuar constantes adaptaciones en el entorno laboral y en la vida personal: cambios en la asignación de turnos (mañana, tarde y noche), servicio o área de des­empeño, equipo de trabajo “hoy nece­sitamos que refuerce otro servicio…”, cambios en los protocolos, en la pre­sentación de los medicamentos: el cambio es al parecer la constante que hace de esta labor, un reto a la capa­cidad de adaptación. Estos aspectos que en otros contextos laborales se dimensionan como estresantes en sí mismos y que en su descripción ge­neral se asocian con el denominado estrés laboral, son reconocidos por los profesionales en enfermería como inherentes a su labor.

La Organización Mundial de la Salud(1) señala que el estrés laboral afecta ne­gativamente la salud psicológica y físi­ca de los trabajadores y por consiguien­te el adecuado desempeño de su la­bor, y en este sentido la Organización Internacional del Trabajo, lo identifica como una enfermedad ocupacional sobre la que es necesario desarrollar estrategias para su prevención y ma­nejo. El Comité Internacional de En­fermeras CIE, identifica que el des­empeño en el área asistencial se con­solida en fuente de estrés laboral y es reconocido y documentado como uno de los riesgos laborales a los que se encuentran permanentemente expues­to este grupo de trabajadores, que jun­to con los riesgos físicos, químicos y biológicos pueden ocasionar alteracio­nes temporales o definitivas en el de-sempeño y el bienestar.(2-5)

Al respecto Mas, Escribá y Cárdenas(6) identificaron estresores específicos de estructura y contenido asociados al puesto de trabajo, como las condicio­nes físicas en las que éste se realiza, los factores organizacionales asocia­dos al rol y el reconocimiento del papel del trabajador, así como las re­ ­­­­laciones en el interior de la institución y los elementos extra organizacionales, relacionados con la proyección del desarrollo de la profesión. Se reconocen como altamente estresantes los efectos derivados del ejercicio asistencial vinculados a la posibilidad de generar eventos adversos, afectar la seguridad del paciente y todas aquellas conductas de las que se deriven efectos iatrogénicos.

La relación de cuidado, la interacción con la familia y/o el cuidador, espe­cialmente en el área de pediatría, el cuidado de pacientes en estado ter­minal, las limitaciones en el tiempo, la sobrecarga laboral, la multiplicidad de funciones de tipo asistencial y ad­ministrativo, la necesidad de dar res­puesta inmediata ante eventos ines­perados y la escasa retroalimentación, son identificados como estresores aso­ciados al desempeño.

En nuestro contexto el interés por el tema en enfermería, se identifica a partir de los 80; Ruiz, Cuellar(7) y Zam­brano(8) reconocen que las condiciones laborales, por sí mismas son fuente de estrés laboral. Mientras que otros autores, enfatizan en la relación entre la percepción del estrés por parte del profesional y la presencia de redes de apoyo efectivas internas o externas al ámbito de desempeño, identificando que estos aspectos guardan una rela­ción inversamente proporcional con los niveles de estrés identificados.(9)

Desde la perspectiva del autocuidado se afirma que la presencia de estrés laboral se relaciona con el tipo de per­sonalidad y por ende con los meca­nismos de afrontamiento implemen­tados, definidos como(10) todo esfuer­zo cognitivo y conductual realizado por el individuo para responder a las de­mandas específicas, internas y/o ex­ternas que son evaluadas como exce­sivas (estresantes) en relación con los recursos de que dispone la persona, en este sentido, se dinamizan desde el momento en que se reconoce la pre­sencia de estrés y se realizan esfuer­zos de adaptación y se proyectan ac­ ac­ciones tendientes a su reducción. Des­de esta comprensión, se señala la im­portancia de desarrollar estrategias orientadas al fortalecimiento de apre­ciaciones cognitivas positivas, para su manejo, planteamiento que evidencia la relación cognición modo de afron­tamiento.(11,12) Desde la perspectiva bioética,(13-15)se enfatiza en la necesi­dad de generar e implementar estra­tegias para su manejo como forma de preservar el bienestar de los trabaja­dores de la salud y favorecer la calidad del cuidado.

Se hace alusión, desde diversas pos­turas teóricas y empíricas de la impor­tancia de generar prácticas de auto­cuidado, relacionadas con estilos de vida saludables, tanto en el aspecto físico como psicológico y social; Arcos y Vargas(16) centran su interés en la salud ocupacional y parten del reco­nocimiento de las condiciones labo­rales, establecen la relación entre las condiciones modificables: los estilos de vida (conjunto de prácticas, hábitos y comportamientos realizados por el individuo) y la actitud (idea cargada de emoción que predispone una cla­se de acciones para ciertas situaciones sociales) del profesional e identifican el autocuidado como herramienta central para el manejo del estrés la­boral.

Desde la revisión y en el marco de la investigación se comprende el estrés laboral en el profesional en enferme­ría, como el resultado de presiones multicausales que desbordan su ca­pacidad de respuesta, generando la experiencia de incapacidad o impo­tencia para afrontar los hechos y cir­cunstancias de la vida asociadas al desempeño laboral, que conjugan en su origen diversas dimensiones y su ex­presión y consecuencias se identifican en diversos ámbitos.

Se requiere, entonces, una mirada que desde la perspectiva del autocuidado, integre conocimientos y prácticas en un ejercicio de mutua retroalimenta­ción, que posibilite hacer una relec­tura y reconstruir el paradigma de cuidadores “sin necesidades”, a per­sonas que en su calidad de seres hu­manos afectados por el entorno, su labor y su sentir requieren cuidado.

Amerita además reconocer que asu­mir la carga emocional de las dificul­tades vinculadas a la salud y el cui­dado de los demás, como propias en la mayoría de las ocasiones y carecer de elementos o capacidad de decisión, hace necesario implementar estrate­gias que desde el autocuidado prote­jan el bienestar emocional. Aplicar el conocimiento y brindar el cuidado que cotidianamente ofrecemos a otros en nosotros mismos no es una labor para la que estemos preparados: desde la esencia misma de la profesión se hace referencia a cuidar al otro, dar, brin­dar, pero poco se avanza en la cons­trucción de una nueva representación de la enfermería, apartada del esque­ma maternal, devocional y sacrificado que lo ha caracterizado a través de la historia de la humanidad.


* Docente, Universidad El Bosque. Magister en Educación, Pon­tificia Universidad Javeriana. Enfermera, Psicóloga, Directora Trabajo de Grado.
** Egresadas Facultad de Enfermería Universidad El Bosque.
Correspondencia: [email protected]
olgadiazus [email protected]
Recibido: agosto de 2010
Aceptado para publicación: septiembre de 2010
Actual. Enferm. 2011;14(1):7-15

Indice  Enfermería Método

 

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