REVISTA DE ENFERMERÍA

 

 

 

 

ABSCESO EN GLÚTEO POSTERIOR A INYECCIÓN INTRAMUSCULAR.

REPORTE DE CASO

 

GLUTEUS ABSCESS FOLLOWING INTRAMUSCULAR INJECTION. CASE REPORT

 

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Jenny Raquel Lizarazo Rodríguez*

  

RESUMEN

 

En este artículo se presenta una complicación infecciosa se­cundaria a la inyección intramuscular de un medicamen­to, probablemente relacionada con la técnica aséptica uti­lizada durante el procedimiento. Una de las principales mo­tivaciones para su publicación es la escasa literatura encon­trada.

 

Palabras clave: absceso, vía intramuscular, técnica asép­tica.

 

ABSTRACT

 

This article reports a septic complication secondary to the intramuscular injection of a medicament, probably related to the technique used to carry out the procedure. A prin­cipal motivation for its publication is the scarcity of perti­nent literature.

 

Key words: Abscess, intramuscular injection, aseptic te­chnique.

 

CASO CLÍNICO

 

Mujer de 48 años quien consulta al Servicio de Ur­gencias por presentar de un día de evolución ma­reo, fiebre, malestar general y escalofrío; cuadro interpretado por el médico como “prodromos de gastroen­teritis” para lo cual se administró en urgencias diclofena­co 75 mg y metoclopramida 10 mg vía intramuscular. Den­tro de los antecedentes de importancia se registra alergia a los camarones, perros y ácaros.

 

A los siete días la paciente consulta a urgencias por masa dolorosa, eritematosa, caliente en región glútea izquierda y fiebre no cuantificada. Se realizó hemograma reportado en límite normal, ultrasonografía de tejidos blandos sin área de colección, con edema y eritema de región glútea. El médico infectólogo diagnosticó una celulitis de región glútea e indicó tratamiento ambulatorio con ampicilina sul­bactam 750 mg vía oral cada 12 horas.

 

 

  

La paciente consulta dos días después por persistencia del malestar general, fiebre, área de tumefacción de aproxima­damente 7 cm, eritema, calor y edema local. Se realizó nue­vo hemograma encontrando ligera leucocitosis, neutrofilia y leve trombocitosis. La ultrasonografía de tejidos blandos reportó moderado aumento de la ecogenicidad y del es­pesor del tejido celular subcutáneo, con área mal definida, hipoecoica, laminar, de tejido inflamatorio, sin evidencia de colección drenable en el momento, compatible con ce­lulitis. Infectología encuentra una lesión eritematosa en dis­minución y continúa manejo ambulatorio con calor local húmedo, ampicilina sulbactam y control ambulatorio a los siete días.

 

La paciente solicita una tercera consulta al día siguiente por persistencia de área de induración dolorosa de aproxi­madamente 7 cm, marcado edema, rubor, calor e inicio de escaso drenaje. El hemograma reportó neutrofilia. La ul­trasonografía de tejidos blandos evidenció aumento del es­pesor y de la ecogenicidad de la piel y del tejido celular subcutáneo de la región glútea, con imagen de colección superficial que se extiende hasta el plano profundo en con­tacto con el plano muscular y con comunicación directa hacia la piel por absceso, de diámetro 30 x 15 x 26 mm. La conclusión del estudio fue un absceso superficial en re­gión glútea izquierda. La conducta médica fue manejo in­trahospitalario para antibioticoterapia intravenosa con am­ picilina sulbactam 3 g cada seis horas y probable drenaje quirúrgico.

 

Después de dos días de hospitaliza­ción la paciente tuvo una evolución clínica satisfactoria dada por notable mejoría del dolor, drenaje espontáneo del absceso y ausencia de fiebre.

 

El gram de la secreción informó ausen­cia de gérmenes y polimorfonucleares abundantes; el cultivo final reportó poco crecimiento de Pseudomona putida y escaso crecimiento de Bacteroide ca­pillosus.

 

La última ultrasonografía de tejidos blan­dos de control informa aumento del espesor y alteración heterogénea de la ecotextura de la piel y el tejido celular subcutáneo atribuibles a cambio por edema y cambios inflamatorios, sin colecciones líquidas anormales.

 

INTRODUCCIÓN

 

El absceso glúteo es una colección puru­lenta localizada en alguna de las dos zonas glúteas (figura 1). En general se produce como consecuencia de inyec­ciones intramusculares de antiinflama­torios y su combinación con corticos­teroides. Los abscesos aparecen cuan­do se infecta un área de tejido y el sis­tema inmunitario trata de combatirlo. Los glóbulos blancos migran a través de las paredes de los vasos sanguíneos al área de la infección y se acumulan dentro del tejido dañado; durante este proceso se forma pus, glóbulos blan­cos vivos y muertos y bacterias o cual­quier otro material. El síntoma principal es dolor local, los signos que se pue­den encontrar son tumefacción, au­mento del calor local, rubor ocasio­nalmente acompañado de fiebre.(1,2)

 

 

La Pseudomona putida es un bacilo gram negativo del linaje de las proto­bacterias, aerobia que se puede aislar tanto en el suelo como en el agua o como espécimen clínico y que en oca­siones se comporta como patógeno oportunista. Este microorganismo ha sido involucrado en bacteriemias en neonatos y en una serie de 55 casos en infecciones del tracto urinario, neu­monía, sepsis, infección de herida, me­ningitis y peritonitis, pero sigue sien­do considerado como un patógeno raro.(3)

 

Bacteroides: son bacterias gram ne­gativas que se encuentran en el trac­to intestinal inferior de hombres y algunos animales. Es el microorganis­mo más común de las bacterias anae­robias aisladas en las infecciones de tejidos blandos.(4)

 

TÉCNICA DE ADMINISTRACIÓN DE MEDICAMENTOS POR VÍA INTRAMUSCULAR

 

Las zonas donde se pueden adminis­trar los medicamentos vía intramus­cular son la dorso glútea, la deltoidea, la ventro glútea y la cara externa del muslo. Al momento de elegir el lugar de punción se tendrá en cuenta la edad del paciente, su masa muscular, la cantidad de medicamento a inyectar, si es una sustancia oleosa. 5)

  

PROCESO DE ADMINISTRACIÓN

 

Seleccione una aguja de la longitud y diámetro correcto. Una aguja dema­siado larga puede llegar al hueso o por el contrario una demasiado corta no alcanzará el músculo. Para adultos elija una jeringa de 3-5 ml con una aguja de 1 1/2 pulgadas y un calibre 21 ó 23 Ga. En los adultos delgados se utilizan las agujas de una pulgada (2,5 cm); en los adultos obesos se utilizan las agujas más largas 1 3/4 pulgadas (4,78 cm); en los lactantes y niños pe­queños se utilizan agujas de 1/2 pul­gada (1,5 cm). Nunca utilice una agu­ja de 18 ó 19 Ga.

 

• No administre medicamentos por vía intramuscular a pacientes con anticoagulación.

 

• Evite la administración de medi­camentos intramusculares en la región glútea a pacientes con repo­so en cama prolongado por riesgo de úlceras por decúbito.

 

• Administre el volumen adecuado (hasta 5 ml en adultos), excepto cuando utiliza el deltoides donde la cantidad máxima es 3 ml.

 


 

* Enfermera Universidad Nacional de Colombia, Especialista en Auditoria de Servicios de Salud. Verificador de estándares de habilitación. Enfermera del Departamento de Urgencias, Hos­pital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá.

Correspondencia: [email protected]

Recibido: mayo de 2009

Aceptado para publicación: mayo de 2009

Actual. Enferm. 2009;12(4):28-31   

 

 

 

 

 

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