REVISTA DE ENFERMERÍA

 

 

 

 

ROL DEL PROFESIONAL EN ENFERMERÍA EN LA REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR DE ADULTOS

 

ROLE OF NURSING PROFESSIONALS IN CARDIO PULMONARY RESUSCITATION

  

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Persona encargada de los medicamentos (profesional en enfermería)

 

     Debe tener entrenamiento en soporte vital avanzado (certificado)

 

     Establece una vía venosa periférica

 

     Calcula las dosis de los fármacos y prepara las mezclas

 

     Administra los medicamentos, diciendo en voz alta la dosis en el momento de administrarlo

 

     Realiza los registros pertinentes.

 

Líder del equipo

 

     Dirige toda la reanimación, se ubica en la cabecera o a los pies del paciente, se asegura de que todos los procedimientos se realicen de forma oportuna y correcta, y que, a la vez sean evaluados después de su realización

 

     Ordena la administración de medicamentos (dosis, vía e intervalos de acuerdo con las normas del código azul)

 

     Realiza los procedimientos necesarios

 

     Decide el momento de suspensión de las maniobras de reanimación.

 

     Revisa los registros realizados en la hoja del código y realiza los propios en la historia clínica.

 

Persona encargada de la vía aérea (terapeuta respiratorio)

 

     Debe tener entrenamiento en soporte vital básico y avanzado

 

     Alista la fuente de oxígeno

 

     Prepara el material de succión

 

     Asiste la intubación.

 

Asistente de circulación

 

     Masaje cardiaco y verificación de los pulsos

 

     Coordina en voz alta.

 

Es importante recordar que en el momento de activarlo se puede hacer por medio del equipo de comunicación intrainstitucional, por un altavoz o en algunas instituciones existe un timbre específico para la activación del código azul conectado a la central de enfermería. Los integrantes del equipo de código azul deben llegar al sitio de la emergencia en menos de tres minutos, deben utilizar las escaleras y si se activan dos códigos simultáneos, el equipo se debe dividir de acuerdo con las prioridades y a lo ordenado por el líder.

 

Dotación de equipos en el Código Azul

 

Es necesario dotar los carros de reanimación cardiopulmonar con equipos de vía área, circulación y medicamentos básicos en la reanimación (figura 1). 

 

Los carros de reanimación deben poseer características tales como, estar dispuesto en un lugar conveniente y de fácil acceso dentro de la unidad o servicio, deben contener únicamente fármacos y suministros necesarios para la reanimación, debe estar organiza-do, ordenado y disponible en todo momento. Aparte del carro de paro es ideal organizar un maletín de transporte o de código de azul que cuente con los mismos elementos del carro de paro pero en un número menor, éste debe estar en todos los servicios incluyendo áreas de apoyo diagnóstico: cardiología, radiología, medicina nuclear, gastroenterología y eco-grafía, entre otros.(9,10)

 

CONOCIMIENTO DEL CÓDIGO AZUL

 

Cada uno de los integrantes del equipo de código azul debe estar entrenado en apoyo vital básico y avanzado, así como el resto de profesionales de la salud: médicos, fisioterapeutas, profesionales y auxiliares en enfermería, y estudiantes deben poseer los conocimientos y la capacitación técnica en reanimación cerebro cardipulmonar de tal forma que en el momento de presentarse un paro estén en capacidad de iniciar las maniobras de apoyo vital básico con el fin de dar espera al grupo del código azul e iniciar la reanimación avanzada y así ganar tiempo y manejarlo de manera oportuna.

 

Desarrollo y Evaluación del Código Azul

 

Para el desarrollo y evaluación del código azul es necesario informar y capacitar a todo el personal sobre apoyo vital básico y avanzado, en especial enfermería, por ser el que permanece cerca y más tiempo al cuidado de pacientes y con mayor posibilidad de detectarlo, emitir la señal de alarma y asistirlo en el menor tiempo posible. Se considera que la capacitación en RCP debe ser una de las prioridades de la educación continua, dado que el PCR es una de las emergencias que se asisten en alto porcentaje en las instituciones de salud. Está comprobado que el aprendizaje del proceso de reanimación no está dado solamente por un componente teórico sino que es necesario un aprendizaje práctico, siendo imprescindible la práctica secuencial repetida a través de simulacros de las diversas maniobras de reanimación hasta su realización casi automática. Es ideal que la periodizad de estos simulacros sea mensual, no obstante también se hace necesario la programación de cursos de reentrenamiento como mínimo cada seis meses que permita desarrollar y mantener destreza y habilidades adquiridas.(11-14)

 

Otro punto importante en el desarrollo y evaluación del código azul es la realización de registros que permitan llevar información ordenada respecto al número de paros cardiorrespiratorios intrahospitalarios, causas, duración del paro, tiempo de reanimación, sobrevida de las reanimaciones, errores y secuelas de las reanimaciones, estos datos se convertirán en indicadores de calidad que permitan medir el éxito o el fracaso de las reanimaciones; a la vez se convierten en insumo para iniciar trabajos de investigación que permitan evaluar el éxito de las reanimaciones, el impacto de la educación continua y los cursos de reentrenamiento a los profesionales.

 

Finalmente el proceso de evaluación liderado por los integrantes del equipo de código azul debe tener en su programación reuniones mensuales en las cuales se analice la eficiencia de las reanimaciones, el efecto sobre la morbi-mortalidad de los pacientes, secuelas posteriores a la reanimación, conceptos nuevos en reanimación que impliquen el cambio fundamental de las técnicas actuales utilizadas, nueva tecnología que impacte la eficiencia de la reanimación y programación de actividades académicas en las cuales se sensibilice y capacite al personal del hospital.

 

Por último, antes de la reanimación el profesional en enfermería debe recordar algunas funciones que garantizan el inicio de una reanimación exitosa, las cuales hacen referencia al:

 

     Reconocimiento de signos tempranos de inminencia de paro cardiorrespiratorio por medio de una valoración de enfermería oportuna (ausencia de pulso, respiración, hipotermia, etc.), así como las entidades que hacen necesario estar preparadas para una posible reanimación como paro cardiorrespiratorio en las primeras 24 horas, inestabilidad hemodinámica, choque refractario al manejo del infarto agudo del miocardio extenso, neumotórax a tensión, hemorragia no controlada y desequilibrio hidroelectrolítico o ácido-base severos.

  

     Conocimientos de reanimación actualizados, verificar el funciona-miento de los equipos, fecha de vencimiento de los medicamentos y elementos del carro de paro, asignación de funciones y poseer actitud y aptitud para manejar situaciones de estrés sin olvidar la conservación de principios éticos.

 

DURANTE LA REANIMACIÓN

 

Esta etapa se inicia con la identificación rápida y oportuna del paro cardiorrespiratorio, la aplicación de la cadena de supervivencia y el seguimiento correcto de algoritmos para el manejo de arritmias. La cadena de supervivencia se puede utilizar en los ámbitos intra y extrahospitalario y está constituida por cuatro eslabones: el primero permite la activación del sistema de urgencias bien sea el sistema de código de azul establecido y protocolizado en las diferentes instituciones o la solicitud del carro de paro; el segundo eslabón hace referencia al inicio de la reanimación básica aplicando el A (vía aérea permeable) B (respiración) C (circulación). Es necesario analizar algunas intervenciones básicas del ABC tanto intra como extrahospitalario.(15-20) (Tabla 1).

 

La desfibrilación inmediata es el tercer eslabón y uno de los más importantes puesto que tiene la probabilidad de mejorar las tasa de supervivencia. En el medio extrahospitalario, el ideal es la distribución y utilización de desfibriladores automáticos externos por parte de cualquier persona con un mínimo de capacitación.(21-23)

 

La desfibrilación se define como la administración de una cantidad de energía dada en julios y distribuida en un vector cuya dirección está determina-da por la colocación de las paletas sobre el tórax del paciente. Las arritmias que se presentan en el PCR que requieren desfibrilación son la taquicardia ventricular sostenida (TV) y la fibrilación ventricular (FV); el propósito de la descarga es producir una asistolia temporal, la descarga intenta despolarizar el miocardio por completo y dar una oportunidad para que los centros de los marcapasos naturales del corazón reasuman una actividad normal.(24-27) Las secuencias de las descargas según las Guías de 2006 corresponden a tres descargas, todas de 360 julios en desfibriladores monofásicos y de los bifásicos de 200 julios.(16,17) Estudios han demostrado que las descargas sucesivas son más importantes que la terapéutica medicamentosa adicional y el retraso entre las descargas para administrar medicamento es perjudicial.(28,29) Es funda-mental la determinación del pulso y la observación del monitor para verificar la persistencia de la FV o TV entre descargas. El cuarto y último eslabón es el apoyo vital avanzado a través de la administración de medicamentos, control de las arritmias y estabilización a la víctima. 

 

 

 

 

 

 

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