|Jueves, agosto 21, 2014

Conceptualización Jurídica del Plagio en Colombia, Derechos Humanos  

El plagio puede enmarcarse como una violación de los Derechos Humanos si tenemos en cuenta que la Declaración Universal en su artículo 27 expresa:

“[…] Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas que se autora […]”.

La ética y la moral

Hegel sostenía que el plagio no era competencia de la crítica literaria, ni de la Justicia, pues no era más que cuestión de buenos modales.

La ética es el estudio filosófico y científico de lo moral, es la encargada de estudiar todos y cada uno de los comportamientos del hombre que conviven bajo normas y reglas, y esto permite las actuaciones del ser humano; es, por tanto, teoría. La moral es la que abarca la conciencia individual de todas las personas en términos de las actuaciones; es, por tanto, práctica.

El plagio es por un comportamiento antimoral y conceptualmente antiético, pero en ambos casos, contrario al deber ser.

Axiológicamente, en la moral imperan los aspectos prescriptivo, legal, obligatorio, punitivo y coercitivo, mientras en la ética el fundamento es el valor, no en términos del derecho positivo sino el impuesto internamente en la reflexión de cada sujeto.

Por tanto, el plagio es una afrenta a la dignidad humana o, como lo expresan algunos, a la dignidad literaria y académica.

Trabajos en grupo

Dichas producciones son consideradas como una obra en colaboración producida conjuntamente por dos o más personas naturales, cuyos aportes no pueden ser separados (ordinal c) artículo 8º de la Ley 23 de 1982. En otras palabras, constituye una mezcla homogénea que, dada su naturaleza, no permite ser escindida en los aportes de sus creadores y, de cometerse y probado el plagio, implicaría a todos los firmantes.

No obstante, con apego al debido proceso y al legítimo derecho a la defensa, “cada uno podría exonerarse de responsabilidad probando su no participación o su no conocimiento en la actividad del plagio” 26.

Como lo expresa esta directriz de la Pontificia Universidad Javeriana “no se acepta la responsabilidad objetiva por el sólo hecho de la elaboración conjunta del trabajo, ya que se considera que no hay sanción sin culpabilidad”.

Y, al respecto, expone la sentencia T-806/05 de la Corte Constitucional con ponencia del Magistrado Jaime Córdoba Triviño que establece que, aunque las universidades son autónomas en el ejercicio de los procesos internos que adelanten con los estudiantes y aunque estos pueden no tener el rigor de los procesos penales o disciplinarios, de ninguna manera significa que sean arbitrarios o que se desconozcan principios constitucionales como el debido proceso y el derecho a la defensa. Además, señala que “[…] se admite la modalidad culposa cuando la naturaleza y estructura del tipo sean susceptibles de la modalidad culposa […]” 27:

“[…] En consecuencia, el plagio sólo admite la modalidad dolosa. Luego, si algún estudiante prueba su no participación en el plagio, no se le podría, legítimamente, atribuir imputación alguna bajo esta modalidad; quizás habrá cometido otra clase de infracciones a los deberes académicos, puesto que no tuvo la diligencia de revisar el trabajo, de verificar las fuentes utilizadas por sus compañeros, de cotejar las citas y referencias empleadas, entre otros aspectos […]” 26.

Control del plagio

El plagio ocupa hoy un lugar importante dentro de lo que se ha denominado “fraude académico” en las universidades e instituciones de educación superior.

Su control debe ser objeto de una política institucional que involucre a todo el estamento universitario que empiece desde su base con los estudiantes, pase por profesores, administradores, y culmine en las directivas, rectores y consejos superiores.

El desconocimiento del plagio, desde su concepción y definición hasta sus formas más complejas, no puede ser una excusa válida para que, además de prevenirlo, no se controle.

La ignorancia sobre sus implicaciones o en sí misma “como fuente de ignorancia” ha merecido discusiones interesantes como la publicada en la revista Debates de la Universidad de Antioquia por Londoño Isaza, a propósito de la conferencia ante la academia británica en 1960 del filósofo austriaco Karl Popper 28.

El fraude académico ha merecido en Colombia estudios como el de la Universidad de los Andes en 2004, publicado en la Revista de Estudios Sociales 29, el de la Universidad Sergio Arboleda en 2008 6, el de la Gobernación de Antioquia y el Centro de Educación a Distancia adscrita a la Corporación Universitaria Minuto de Dios en 2012 y referenciado en la revista Debates 28; sin embargo, dista mucho de estudios sobre este fenómeno realizados en los Estados Unidos y Europa.

Ahora, el control del plagio debe obedecer a unas estrategias de prevención que implican definir claramente a la comunidad en qué consiste el plagio, enseñar la forma de documentar, citar y referenciar correctamente valorando adecuadamente lo que se aprende.

Es necesario capacitar a la comunidad universitaria, y en especial a discentes y docentes, sobre el adecuado manejo de las citas y referencias bibliográficas y la aplicación de los sistemas de citación, como el de la American Psycological Association (APA) o el de la Modern Language Association (MLA), o el del Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (Icontec) y, de ser posible, estandarizarlos.

De la mano de la prevención deben implementarse estrategias de detección que van desde la simple revisión de los contenidos, de detalles técnicos del lenguaje, incoherencias y tipografías diferentes, hasta la utilización de herramientas de detección gratuitas en internet como Google Alerts, Copyscape, Wcopyfind, DupliChecker, DocCop, Approbo y CopioNIC, o licenciadas como Turnitin o PlagiarismDetect que identifican textos que han sido plagiados, o EVE2 que, además de hacer la búsqueda exhaustiva, informa el porcentaje y destaca apartes del texto plagiado.

Como parte del control, las universidades y todas las instituciones de educación deben tener un reglamento sobre la propiedad intelectual, sobre el cual, con apego a la ley, se amparen los derechos de autor y conexos estipulando claramente las conductas punibles que por acción u omisión puedan ser objeto de investigación y sanción.

PUBLICACIONES RELACIONADAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo y teléfono no serán publicados.


*