|Sábado, agosto 2, 2014

Editorial, Acta Colombiana de Medicina del Deporte Vol. 05 No. 1  

Respetados lectores y amigos, después de un período de receso, y habiendo superado las dificultades que nos impidieron mantener la continuidad de nuestra publicación en el año de 1997, me complace llegar nuevamente a ustedes, con la única publicación de la especialidad en nuestro país; que nació en el año de 1993, gracias al empeño de un grupo de Residentes de Medicina del Deporte de la Universidad El Bosque, renovada y con un nuevo aire.

A quienes nos honran con su lectura, colegas de la especialidad y otras especialidades afines, médicos generales, médicos residentes y estudiantes de medicina; y demás profesionales vinculados a las Ciencias del Deporte: Nutricionistas – Dietistas, Fisioterapeutas, Educadores y Físicos entre otros; debo presentarles disculpas por nuestra ausencia en 1997, debida a dificultades presupuestales insalvables, reflejo de la difícil situación económica que atraviesa el país.

Hemos iniciado el presente año, al igual que nuestro país, con muchas esperanzas y nuevas metas, implementando cambios en nuestra estructura administrativa y editorial. Integramos esfuerzos con la Asociación de Medicina del Deporte de Colombia AMEDCO, para buscar el crecimiento y consolidación de nuestra publicación y propender por el desarrollo de la Especialidad en el país.

Durante los 6 años de vida del A.C.M.D. y los 4 años de AMEDCO, se ha avanzado bastante en cuanto a la difusión, conocimiento, aceptación y posicionamiento de esta especialidad, en la comunidad médica, y en el ámbito deportivo nacional. Sin embargo, como es natural y comprensible aún queda mucho por hacer en las diferentes áreas.

Dentro de la comunidad médica y académica, el reconocimiento y posicionamiento es tarea diaria, respaldada por nuestro desempeño profesional, colegaje, lealtad y ética (tan escasos hoy día); además del aporte académico e investigativo en beneficio de la salud de la población. Nuestro trabajo debe ser alterno e interrelacionado con otras especialidades como Cardiología, Neumología, Medicina Interna, Salud pública, Ortopedia, Fisiatría entre otras, eso si, dentro del respeto mutuo académica y laboralmente; en este campo falta aún mayor integración.

En lo que se refiere a la interrelación con nuestra población objetivo: los pacientes que realizan ejercicio en busca de salud (prevención secundaria y terciaria), individuos que hacen actividad física por prevención en salud y/o por estética, sedentarios (promover el inicio de un plan de ejercicio), deportistas recreativos, aficionados, y de alto rendimiento (semi o profesionales): hemos avanzado y logrado su aceptación y requerimiento, pero tan sólo en algunos de los diferentes tipos de población, especialmente en lo referente a deportistas de alto rendimiento, deportistas en formación, y algunos grupos de población en rehabilitación.

Por eso es importante diseñar políticas y mecanismos para llegar más a la población general, sedentarios y practicantes irregulares de actividad física, para promover en ellos programas de ejercicio y salud; en niños de escuelas y colegios para incentivar y orientar más la práctica del deporte; en escuelas de formación deportiva para introducir la adecuada detección, seguimiento y evaluación de talentos en deporte; en centros, gimnasios y clubes donde deportistas aficionados y personas sanas realizan su actividad física, para evaluar su condición, aptitud, necesidades y limitaciones a la hora de diseñar programas de acondicionamiento y de entrenamiento; y en la clínica, instituciones estatales, privadas o de medicina prepagada, para contribuir en el manejo de pacientes que padecen alguna de las muchas patologías que se benefician del ejercicio como parte de su terapéutica, como también de los programas de rehabilitación.

Finalmente, debo mencionar la población de deportistas de alta competencia (semi o profesionales), quienes corresponden a un mínimo porcentaje de los deportistas del país y por tanto a un pequeño grupo de nuestra la población blanco, por lo que no pueden ser la principal fuente laboral para la Medicina del Deporte, más aún si tenemos claro que el patrocinio de estos deportistas se limita a no más de 5 disciplinas deportivas, y por un igualmente reducido número de empresas privadas o grupos económicos, pues a nivel estatal el apoyo ha sido tradicionalmente pobre, y sometido al vaivén de las decisiones por conveniencia de los gobiernos de turno, y a la ausencia de políticas a mediano y largo plazo; y en otros casos víctima de la mala administración y desviación de los recursos destinados al deporte.

Cabe destacar algunos buenos ejemplos del esfuerzo gubernamental, como es el nuevo Centro de alto rendimiento en la capital, (siempre y cuando no se convierta en centro de alta burocracia y de campañas políticas), el centro de Medicina del deporte en el INDER Antioquia, y en el último año el IDRD en Bogotá, pero tenemos casos contrarios y son la mayoría, como en el Valle del Cauca, y la otrora capital deportiva de América, donde el apoyo científico al deporte asociado es pobre, caso del mal llamado Centro de Medicina Deportiva, que no cuenta con un solo Especialista en Medicina del Deporte. Si esto se presenta en la tercera ciudad del país, qué será en el resto del territorio nacional. Por estas razones el apoyo científico de la Medicina del deporte en el alto rendimiento se ve limitado a las posibilidades laborales en clubes profesionales y/o patrocinados por empresa privada y a los muy escasos en los entes oficiales.

Esperemos que la medicina del deporte se abra paso, día a día en cada una de las amplias áreas en que tiene cabida, A.C.M.D., seguirá existiendo y nosotros trabajando en pos de contribuir a alcanzar esta meta.

MIGUEL ALEXANDER NIÑO REY M.D.

Vol.05 No.1 Requerimientos Nutricionales

 

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