REVISTA DE MEDICINA

 

 

 

PREMIO A LAS CIENCIAS CLINICAS

 

INCIDENCIA Y EVITABILIDAD DE EVENTOS ADVERSOS

EN PACIENTES HOSPITALIZADOS EN ALGUNAS INSTITUCIONES

HOSPITALARIAS EN COLOMBIA, 2006. LECCIONES APRENDIDAS.

INVESTIGACIÓN CUANTITATIVA Y CUALITATIVA

 

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Conocer la magnitud del problema y sus determinantes en el ámbito de los hospitales generales, permitirá establecer la prioridad con que se debe abordar el tópico en términos de salud pública y disponer de una medición basal para comparar el efecto de futuras intervenciones en el ámbito de la gestión de riesgo, planeadas ellaspara actuar sobre los factores determinantes y mejorar la calidad de la atención en nuestras instituciones, abocadas a un proceso de certifi cación y acreditación en un marco de alta competitividad nacional e internacional para la prestación de servicios.

 

Su estudio en nuestros hospitales significa el comienzo de la solución de uno de los problemas más serios que aquejan a las instituciones encargadas de proveer servicios de salud, mediante de la evaluación de la aplicación de tecnologías, bien definidas y ya estudiadas en otras latitudes, en el sector salud.

 

Por lo tanto, este trabajo intenta responder las siguientes preguntas:

 

1. ¿Cuál es la Incidencia de los eventos adversos en las instituciones hospitalarias en Colombia?

 

2. ¿Existe asociación entre la aparición de eventos adversos y el tipo de institución?

 

3. ¿Cuáles son las actitudes del personal de las instituciones en cuanto a la detección y evaluación de los mismos?

 

4. ¿Cuáles fueron las áreas de impacto institucional que se dieron como respuesta al conocimiento de las defi ciencias en su interior?

  

Para responder las preguntas 1 y 2 se decidió hacer una investigación que utilizara las herramientas de la investigación cuantitativa y para las 3 y 4 hacer un abordaje cualitativo.

 

Marco Teórico

 

Definiciones

 

Aunque no hay una única definición de evento adverso, en general todas las definiciones incluyen la que ha dado Brennan (2): “daño causado por el manejo médico más que por la enfermedad de base, el cual prolonga la hospitalización, produce discapacidad durante esta o en el momento de la salida o en ambos”. Posteriormente se han añadido otros conceptos a la definición tales como que el daño no sea intencional y que el mismo pueda estar asociado a pérdidas económicas (5).

 

En la actualidad algunos autores han preferido llamarlos “eventos reportables” los cuales incluyen aquellos que ocurren después del ingreso a la institución y que deben cubrir no solo a los pacientes, sino también a los empleados y a los visitantes (21). Otros autores prefieren llamarlos “incidentes clínicos” (22). Ambas denominaciones incluyen situaciones que no produjeron daño al paciente, pero habrían tenido la posibilidad de causar detrimento en su salud y buscan disminuir el aspecto negativo de la palabra adverso. Para esta investigación nos referiremos únicamente a las situaciones comprendidas en la definición clásica del evento adverso.

 

Evento adverso prevenible

 

Resultado no deseado asociado con un error en el suministro de la atención, debido a una falla para observar una práctica considerada adecuada a un nivel individual o del sistema (23). Proviene de la no adecuada utilización de los estándares del cuidado asistencial disponibles en un momento determinado.

 

Evento adverso no prevenible

 

Resultado no deseado, causado de forma no intencional, que se presenta a pesar de la adecuada  utilización de los estándares del cuidado asistencial disponibles en un momento determinado.

 

Evento centinela: evento no deseado que señala que algo serio ocurrió y requiere una investigación más profunda (21). En este proyecto los llamaremos eventos de tamización.

 

Antecedentes

 

Durante los años 70’s y 80’s se vivió en los Estados Unidos un proceso en el campo de la atención en salud que giró alrededor de los litigios por mala práctica médica y los seguros de responsabilidad, llevando a una crisis caracterizada por un gran número de demandas de pacientes buscando compensación, sentencias crecientes por lesiones y altos costos de seguros. A pesar de la controversia, era muy poca la información que se tenía acerca de la magnitud del problema en cuanto al número de pacientes afectados por un cuidado subestándar, el monto de las pérdidas económicas de pacientes e instituciones, la capacidad de reacción del sistema y la proporción de quejas por mala práctica. La única información provenía del “California Medical Insurance Feasibility Study”, publicado en 1974, que reportó un 4.65% de lesiones en pacientes hospitalizados, de las cuales 17% fueron consideradas como asociadas a la atención suministrada (24).

 

Para mejorar el estado del conocimiento acerca de estos temas, se realizó el Harvard Medical Practice Study para el estado de Nueva York, cuyo objetivo primario fue: medir la incidencia de lesiones producidas por intervenciones médicas en pacientes hospitalizados. El énfasis inicialmente estaba dirigido hacia la identificación de casos de mala práctica y de negligencia. Se definió como evento adverso el daño causado más por el manejo médico que por la enfermedad de base, el cual prolonga la hospitalización, produce discapacidad al momento de la salida o en ambos (2).

 

Es tan importante el problema que en los últimos años ha crecido el interés de las organizaciones internacionales y gubernamentales por mejorar la seguridad en el cuidado de salud de las personas atendidas en las instituciones hospitalarias en lo relativo a prevenir o detectar las situaciones que terminan en daño no intencional al paciente y que son descubiertas después de que ingresa a la institución u ocurren durante la provisión del servicio (25 - 27). En Colombia en el año 2006 el Ministerio de la Protección Social lanzó la política de seguridad del paciente que se ha convertido en prioridad dentro del sistema de Garantía de Calidad y dentro de las prioridades de investigación en Colombia (28) .

 

Los eventos adversos se originan, usualmente de forma no intencional en la provisión del cuidado en una institución de salud. El sector de la salud ha enfrentado tradicionalmente este problema mediantela aproximación individual del error, la cual no permite aprender de los errores a diferencia de lo que ocurre en otros sectores, como la aviación, que tienen una aproximación sistémica mediante la cual se aprende de los errores, para de ese modo, incrementar la defensa del sistema contra las fallas que puedan presentarse en el futuro (29). Los beneficios de aprender de nuestras experiencias son relevantes en términos clínicos, económicos y administrativos. Dentro de éstos se encuentran la posibilidad de evitar desenlaces no deseados, la reducción en los costos que dichos eventos determinan, el incremento en la calidad del servicio que se dispensa y el costo oportunidad que ello supone.

 

Los eventos adversos han sido estudiados desde los años 90’s cuando se publicó un estudio retrospectivo que estudió la incidencia de lo eventos adversos para el año 1984 en 51 hospitales en el Estado de Nueva York en Estados Unidos (2). Posteriormente han sido publicados estudios a nivel nacional (3-7) a nivel regional (11) y a nivel de servicios hospitalarios (30-32). Como se mencionó su frecuencia varía entre un 2.8% y un 16.6% (2-7); del 30 al 70% de los EA son evitables, tienen un importante impacto en términos de prolongación de la estancia, discapacidad resultante, mortalidad asociada y costos.

 

En este último aspecto se ha descrito que los EA consumen una significativa parte de los recursos de los sistemas de salud en todos los países alrededor del mundo. Por ejemplo Johnson y cols (1992) observaron que los eventos adversos costaron al sistema de salud de Nueva York $US161 millones en 1989. (33); Wilson y cols (1995) estimaron que los EA costaron al gobierno de Australia más de $US900 millones in 1995 (3); Thomas y cols (1999) concluyeron que los EA costaron al sistema médico de los estados de Utah y Colorado cerca de $US348 millones (34); Vincent y cols (2001) observaron que los errores en el Reino Unido costaron más de £2400 por evento adverso (4) y Brown y cols (2002) concluyeron que los eventos adversos costaron más de $NZ10,000 por paciente en Nueva Zelanda (35).

 

La magnitud del problema ya se ha empezado a estudiar en Colombia. Una primera aproximación fue sobre el tamizaje de EA en atención obstétrica en el Instituto Materno Infantil de Bogotá, hospital de referencia de atención materno perinatal. Se hizo el tamizaje de estos eventos y se encontró que un 12% de las pacientes presentaron probables eventos adversos durante la hospitalización. Los eventos más frecuentemente tamizados fueron: las complicaciones relacionadas con el trabajo de parto y el parto, la infección nosocomial y la disfunción orgánica de aparición intrahospitalaria (36). Está pendiente la publicación de un estudio de prevalencia de EA que incluyó 12 instituciones hospitalarias en Colombia y fue realizado además en otros 4 países latinoamericanos (37). Sin embargo, es escasa la información sobre la importancia del problema en los países en desarrollo. 

 

 

 

 

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