|Friday, December 19, 2014

Historia de la Medicina: Un Acercamiento Antropológico Psicoanalítico al Estudio de las Momias  

Académico Dr. Guillermo Sánchez Medina

Unas pocas reflexiones surgen después de la presentación del trabajo sobre las momias colombianas. La primera se refiere a cómo fueron encontradas las momias y dentro de qué contexto fueron halladas y con qué objetos sacramentales, y si estas se encontraron dentro de los espacios de tumbas o fuera de ellas, o si se ubicaron en tumbas especiales. Es decir, si se puede realizar a través de este estudio una comparación con las tumbas en Indo-América o con las famosas de la cultura egipcia y algunas de la Mesopotamia.

Entendamos que si las momias muiscas (Chibchas) datan solamente 300 años a.C., las de Necrópolis de Paraca en el Perú se remontan a bastantes años atrás (6.870 a.C.). De todo esto podemos investigar si la momificación es una tendencia humana multideterminada para prolongar la vida en el más allá y dejar al hombre inmortal en la fantasía, en forma mágica y omnipotente, puesto que si se conserva la forma, cierta figura y elementos especialmente la piel, preservamos así el continente y el contenido inerte pero ubicamos el movimiento o la vida en el más allá con connotaciones de posibilidad de vivir o continuar la vida terrenal.

De ahí que se ubiquen objetos, vasijas, joyas, comestibles como el trigo o el maíz para que no haya hambre en el más allá, lo cual implica también una gran necesidad de proyectar la vida cotidiana y de mantener no solamente la especie sino el sujeto que se momifica.

Otro aspecto importante es el que se refiere al poder en la vida y continuarlo en el más allá a través del poder del oro y otras joyas preciosas. Aquí podemos recordar el “mito del oro” que ha acompañado a la humanidad por miles de años, más cuando específicamente es el metal más puro, y el que es capaz de reflejar los rayos solares con todo su esplendor. He aquí también el mito de la luz y de la creación y de los dioses que se contrapone con la oscuridad, la noche, la nada. ¿Acaso en el estudio las momias precolombinas de Sogamoso y la del museo de San Jorge, estaban rodeadas de oro, como las ubicadas en el templo del sol en Sogamoso? (vale aquí recordar todo el oro que se llevaron los españoles como presea del descubrimiento y conquista)1.

Un aspecto a considerar es el tipo de envoltura que hacían; las momias estudiadas, fueron envueltas en fi que o esparto, seguramente para ser cohesionadas y conservadas, además de construir un soporte para que no se escaparan. Aquí una reflexión más y es la que se refiere a cómo el hombre piensa que el alma se escapa del cuerpo, viaja al más allá y telógicamente se supone que es para unirse al Todo, Dios. He ahí también cómo Jesucristo después de su muerte resucitó y ascendió a los cielos.

Hagamos una reflexión: la muerte o el cesamiento de la vida ocurre cuando la energía vital se interrumpe y todos los sistemas interrelacionados suspenden su acción energética, en una rápida cascada con el llamado “fenómeno dominó” y el “fenómeno mariposa”, que son acciones físicas, pero que en el fondo comprenden una interrelación bio-químico-molecular y física entre ellas de las partículas cuánticas que se desorganizan, cesan y viene el fin. El fin último es inmediato, mas el inicio del fin puede demorar y aun más nacemos para vivir y para morir.

¿Qué ocurre con aquellas partículas cargadas de energía con una función de onda? La respuesta es que se disipan y van a trasformarse o relacionarse con otros elementos y así formar nuevos cuerpos. No me adentro en este tema apasionante de la muerte y la física cuántica y su relación con el más allá, pues no se trata de hacerlo en este breve comentario.

Otro aspecto por dilucidar es ¿cual era la edad promedio de los cuerpos momificados? ¿Los adultos, cuál era su edad? Se explicitó en la presentación que había varios niños y de ahí las interpretaciones que pueden ser especulativas de que al niño se le momifica para darle trascendencia en el tiempo y en el espacio y con ello categorías de poder, de estatus, de etnia, de grupo familiar o simplemente de ubicación de afectos familiares y preservar el cuerpo para continuar el afecto.

Dentro de esta información sería importante determinar en los 21 o 23 casos: ¿cuál sería la causa de mortalidad? Esta pregunta no es muy determinante, porque ninguna estadística sería válida con tan pocos casos y ya existen estadísticas sobre causas de mortalidad en la época prehispánica por enfermedades infectocontagiosas, tuberculosis y otras.

Momia y niño Muisca encontrado en Gameza

En este comentario vale la pena otra pregunta y es la que se refiere a cuál era la “motivación consciente manifiesta y al inconsciente latente que el ser humano tiene”, no solo para la momificación sino para el estudio de la misma, pudiéndose así hallar dos tendencias: una simplemente “necrofílica” y otra la “necrofilia científica propiamente dicha”, proveniente del instinto epistemológico y la curiosidad para determinar motivaciones y el procedimiento con métodos de las mismas, y así encontrar científicamente cómo se conservó el objeto.

Desde el punto de vista psicoanalítico es bien conocido cómo el ser humano tiene la tendencia, la necesidad y el deseo de conocer profundamente hasta los más recónditos espacios y fenómenos de distinta índole, el origen y el fin del hombre y aun la gran tendencia a la conservación de la vida para hacernos inmortales. Recordemos el mito de Gilgamesh2, de Mesopotamia cómo el personaje en toda su trayectoria vital busca la inmortalidad; después de una serie de hazañas heroicas encuentra a un viejo con toda su sabiduría llamado Utnapishtim.

Cuando la luz regresa, Utnapishtim abre una ventana y ve que los hombres han sido convertidos en piedras. La embarcación está encallada en el monte Nimush. Al séptimo día, Utnapishtim (el equivalente a Noé) lanza una paloma, la cual vuelve; luego libera una golondrina, que también regresa; y finalmente deja ir un cuervo, que no regresa. Utnapishtim abre la barca, saca los seres vivos en todas las direcciones y sacrifi ca una oveja a los dioses3. Entonces llega Enlil, el que había propuesto destruir a todos los humanos.

Está furioso por la supervivencia del hombre. Acusa a Ea de traición, pero éste lo mueve a piedad. Entonces Enlil toma a Utnapishtim y a su mujer y los bendice: “En un tiempo Utnapishtim era mortal. A partir de ahora es inmortal, que viva en la lejanía, donde nacen todos los ríos. Utnapishtim ofrece a Gilgamesh una oportunidad de hacerse inmortal permaneciendo despierto durante seis días y siete noches. Gilgamesh acepta y se sienta a la orilla del mar, y en el mismo instante queda dormido. Utnapishtim le dice a su mujer que todos los hombres son mentirosos y que Gilgamesh negará haberse quedado dormido. Gilgamesh duerme durante seis días y siete noches. Utnapishtim lo despierta y Gilgamesh, asustado, dice: ‘sólo dormité un instante’.”

Utnapishtim le señala el envejecimiento del pan que han puesto junto a él, el cual ahora está mohoso. Gilgamesh se pregunta qué hará y a dónde irá, y siente la muerte. La mujer de Utnapishtim convence al viejo de apiadarse de Gilgamesh. A cambio de la inmortalidad, el anciano ofrece a Gilgamesh una planta que lo hará joven de nuevo, la cual deberá sacar del fondo del mar que rodea la Lejanía4. Gilgamesh pone piedras en sus pies y se hunde en el agua. Arranca la planta mágica, pero desconfía de ella y prefiere llevarla a Uruk para probarla primero en un anciano y comprobar su efectividad. Cruza de regreso las aguas de la muerte en una barca. Se detiene a comer y dormir y, mientras duerme, una serpiente se acerca y se come la planta (por esta razón mudan las serpientes su piel). Gilgamesh despierta, se pone de rodillas y, llorando, exclama: “¿Para quién he trabajado? ¿Para quién he hecho esta travesía, para quién he sufrido? No he ganado nada para mí mismo.” Al final de su viaje, Gilgamesh llega a las puertas de Uruk e invita al barquero a mirar a su alrededor. Le llama la atención sobre la grandeza de la ciudad e, invitándolo a fijar su atención en las murallas, le señala una piedra de lapislázuli en la que está labrada la narración de las hazañas de Gilgamesh, hecha por él mismo.

En esta parte de la escena transcrita de la tablilla 11 (en escritura cuneiforme del mito) se observa el di diluvio universal. Parecería que los dioses que crearon a la humanidad también la castigaran con la muerte.

Sin embargo, los mismos dioses se arrepienten de la destrucción. Las esperanzas humanas quedan depositadas en Utnapishtim, que se salva de las aguas y conserva el conocimiento y la experiencia del cataclismo. El hecho de que Gilgamesh no pueda cumplir la condición de permanecer despierto seis días y siete noches sentado frente al mar no representa solamente la realidad, sino también la seducción que el mar (la madre) lleva a cabo mediante el arrullo de las olas y la inmensidad. Gilgamesh no miente, sino que dice la verdad: “sólo dormité un instante”. Esa es la realidad de la conciencia, que quiere estar despierta, y esa es su verdad, que no es la realidad.

De todas maneras, en Gilgamesh continúa la ilusión de la inmortalidad, aunque al mismo tiempo subsisten la duda, la incredulidad y la necesidad de evidencia. El héroe necesita comprobar en otros la realidad de que comer la planta devuelve la juventud perdida. En otras palabras, necesita efectuar la prueba de realidad en el otro. Al final, la parte animal, la serpiente, le roba definitivamente la posibilidad de ser inmortal. La serpiente puede cambiar de piel, cosa que el ser humano también hace a cada instante. Sin embargo, al final, el hombre llega nuevamente al principio, a las puertas de donde partió, y sólo le queda lo que él mismo ha hecho de su propia vida.


* Comentario a “Un estudio sobre momias colombianas”, presentado en la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina, 21 de marzo/2007, por el Académico Doctor Hugo Sotomayor Tribin, Antropóloga Alejandra Valverde Barbosa y la Bacterióloga Magister Sandra Bello Rosas.

1 Ver mito del oro en la obra Ciencia, Mitos y Dioses, Cargraphics, 2004 y en una Ventana a los Orígenes, en prensa.

2 Primer mito escrito y conocido de la humanidad, en donde aparece el diluvio universal y el Noé judeocristiano.
3 Todo esto es muy semejante al mito del diluvio universal y al personaje de Noé del Antiguo Testamento

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