|Lunes, julio 28, 2014

Incógnita de los Sueños, Clasificación  

Dr. Guillermo Sánchez Medina.

La clasificación de los sueños es muy variada y se puede hacer según el sujeto soñante o de acuerdo con la calidad del sueño; en la literatura encontramos referencias a los sueños y asociaciones de los pacientes, de los analistas, a los sueños diurnos y nocturnos, a las pesadillas y a los temores nocturnos, a los sueños que se refieren a traumatismo o situaciones jocosas. Unos y otros pueden clasificarse cómo buenos y malos, banales, vagos, simples, complejos, largos o cortos, o recurrentes; los hay en blanco y negro y en color.

Los sueños pueden a la vez se representantes de: represiones, regresiones, negaciones, repetición de traumas y asimilación delos mismos, o pueden estar funcionando como reorganización de experiencias traumáticas que se hallan en desorden o a clarificación de conflictos o justificación o prohibición o castigo de acciones y deseos y a transformación del miedo en humor; hay sueños transferenciales y los llamados contra-transferenciales, que pertenecen al analista en relación con sus pacientes (Laverde, 1978). Existen sueños claros, confusos, de recapitulación, de descubrimiento, de actualización, de experiencias internas, de conveniencia, de peligro, de control o regulación,  sueños de privación y de gratificación, de reconstrucción del pasado, sueños aclaratorios, informativos, explicativos, de censura, de vigilancia, de convicción, de desacuerdo, de credulidad e incredulidad o de rechazo del presente. En el mecanismo de los sueños es de observar cómo se manifiestan los conflictos específicos y los inespecíficos. El sueño puede funcionar como una búsqueda en orden a abrir una brecha o un nuevo camino en la lucha, en la rivalidad y tragedia interna para buscar una solución a veces creativa, original y con ello utilizar las sublimaciones.

Aún que los sueños pueden ubicarse dentro del absurdo, éstos conllevan un sentido, cómo ya se anunció, de arreglo o solución de aquél para encontrar una coherencia; para ello el trabajo de sueño se vale de simbolismos múltiples, de condensaciones y de todos los otros mecanismos que funcionan en el aparato mental, no sin plasmar los sentimientos de frustración, pena, alegría y las sensaciones de movimiento, parálisis, triunfo y derrota, en una forma grafica en la pantalla del sueño (lo que se ve) y muy pocas veces, lo que se oye, en un espacio y tiempo inconscientes que pertenecen al proceso primario pero que está en el preconsciente.

Tanto la espacialidad y la temporalidad del sueño como el movimiento son todavía cuestiones que deben investigarse con más detenimiento. Los sueños funcionan también como objetos, como asociaciones libres que requieren de otras asociaciones libres (Plata.1976), pero a  la vez pueden estar actuando como una obstrucción a éstas ultimas.

El sueño, podríamos decirlo es un “trance-viaje” que obra como la “vía regia” del inconsciente; y que el proceso analítico va paralelo a la transferencia. Las clases de sueño son múltiples y es por esto por lo que se habla de sueños en neuróticos (fóbicos, obsesivos, rituales, etc.), en psicóticos, en psicópatas, en perversos, en adictos o aquellos que se presentan en diferentes faces del análisis o de acuerdo con las fases libidinales (fetales, orales, anales, fálicas, uretrales, genitales) o se pueden clasificar de acuerdo con las posiciones depresivas, esquizo-paranoides y maniacas o con la reparación. De una u otra forma los sueños traen las funciones del Yo corporal (comer, defecar, orinar, menstruar, o con juegos pregenitales, con coitos completos o incompletos o los castratorios).

El sueño de por sí es útil al Yo, pues es una manera de comunicarse en un monólogo que aparece con diálogos en imágenes que hablan más que mil palabras; es, podríamos decirlo, un lenguaje complementario.

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