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REVISTA DE PEDIATRÍA
FACTORES DE RIESGO PARA ETS
EN LA ADOLESCENCIA
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Múltiples factores están asociados con comporta-mientos
sexuales de alto riesgo entre los adolescentes.18
Los determinantes de riesgo para ETS entre adolescen-tes incluyen factores
conductuales, psicológicos, socia-les, biológicos e institucionales.4,
19
USO DE CONDÓN
La vía sexual es la principal forma de transmisión de la
infección por VIH. Se conoce que alrededor de 80% de las infecciones por VIH se
dan por esta vía. Los métodos anticonceptivos de barrera modifican el riesgo de
infección y, en consecuencia, el uso de condón reduce notablemente la
posibilidad de transmisión y adquisición de la enfermedad. 20,
21
El uso de condón entre adolescentes es infrecuente e
inconsistente.14
La práctica sexual sin preservativo es una situación que coloca a los jóvenes en
alto riesgo de infección por ETS.2, 22
De la misma forma, esta conducta se asocia a embarazos no planeados que pueden
terminar en abortos, matrimonios forzados y problemas emocio-nales que pueden
conducir a depresión y suicidio.23 |
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De igual manera, existen opiniones erróneas sobre la utilidad
de los condones como medida preventiva, un estudio informó que sólo 78% de los
adolescentes cree que el condón reduce el riesgo de infección por VIH. 6
Además, los jóvenes refieren con frecuencia que el uso de condón durante las
relaciones coitales reduce en forma importante el placer sexual.24,
25
EDAD DE INICIO DE LA ACTIVIDAD COITAL
El riesgo a exponerse a una ETS guarda asociación con la edad
de inicio de la vida sexual; los jóvenes con inicio temprano de relaciones
coitales tienen un riesgo mayor de presentar una infección genital. 2
Se ha obser-vado que los niños alcanzan la pubertad y la madurez sexual a una
edad más temprana que en décadas anterio-res, condición que puede estar asociada
con una inicia-ción precoz de relaciones coitales. En adolescentes que inician
relaciones coitales en forma precoz se observa, de la misma manera, un alto
nivel de actividad sexual, poco uso de contraceptivos, alta tasa de embarazos no
planeados y de ETS, incluyendo la infección por VIH.7,
26
CARACTERÍSTICAS DE PERSONALIDAD
Algunas características de personalidad guardan una relación
importante con conductas sexuales riesgosas. Los adolescentes con gran tendencia
a la gratificación y la experiencia de novedad muestran un mayor número de
prácticas riesgosas. Al igual, los jóvenes con pobre control de impulsos
muestran una mayor propensión a patrones conductuales de riesgo que pares con un
mayor control. De la misma forma, la poca tolerancia a la frustración, a los
estresores psicosociales negativos, favorecen conductas sexuales riesgosas. Se
ha observado que los adolescentes en situaciones vitales difíciles y sin apoyo
familiar adecuado presentan un riesgo mayor de embarazos no deseados o de una
enfermedad sexualmente transmisible. 27
TRASTORNOS MENTALES
Los trastornos mentales, incluyendo entre estos el consumo,
el abuso y la dependencia de sustancias, constituyen un factor relacionado con
conductas sexua-les de riesgo para infección por VIH.28
La práctica de relaciones sexuales bajo el efecto de sustancias como alcohol y
otras susceptibles de abuso es habitual en la población adolescente.24
Los trastornos mentales y el consumo de sustancias como
alcohol deterioran la capacidad de juicio para juzgar la seguridad de una
práctica sexual, es decir, incrementan en forma significativa las conductas
sexuales de riesgo para infección por ETS. 28-38
LA EDUCACIÓN SEXUAL
La educación es un elemento importante en el control de ETS
entre adolescentes. 2
Tradicionalmente, la educación sexual ha sido brindar información sobre anatomía
humana, reproducción y enfermedades sexualmente transmisibles y se ha enfatizado
muy poco en los aspectos relacionales y éticos de la conducta sexual.39,
40
Una educación sexual integral en adolescentes debe brindar
elementos para crear opciones futuras de vida y no sólo información, habilidades
y actitudes relacionadas con la prevención de la infección por VIH. 41
Se hace nece-saria una educación emocional sumada a la educación sexual.42
La información sexual hasta hace poco se encontraba en
fuentes informales. Los adolescentes recibían habitualmente la información sobre
la pubertad y embarazo de fuentes informales (madre, tías, hermanas y amigos) y
no de médicos u otros profesionales con preparación técnica sobre estos tópicos. 43
Con el ánimo de disminuir los problemas relaciona-dos con las
actividades sexuales en la adolescencia se han propuesto diferentes
intervenciones. No obstante, para reducir en número considerable las conductas
sexuales riesgosas entre los adolescentes se precisa de intervenciones algo
complejas. La promoción de la salud sexual no debe involucrar solo la prevención
de enfermedades a corto plazo sino también un esfuerzo importante a largo plazo
que incluya toda clase de objetivos, individuales y sociales. 18
IMPACTO DE LA EDUCACIÓN SEXUAL
El resultado de los programas formativos ha sido cuestionado.
Las deficiencias y limitaciones de la educa-ción en sexualidad de toda la
población en los países en vía de desarrollo se reflejan en diversos indicadores
como embarazos no deseados y prevalencia de ETS. 44
LOGROS
No todos los programas sobre sexualidad y SIDA tienen efecto
significante sobre el comportamiento sexual de los jóvenes; 43
no obstante, programas específicos den-tro de la formación curricular pueden
aumentar el conoci-miento sobre sexualidad, la menstruación y aspectos
biológicos de la reproducción, planificación, retrasan la edad de inicio de las
relaciones sexuales, reducen el nú-mero de compañeros sexuales e incrementan el
uso de condón y otros contraceptivos.27,
45-50
Sin objeciones, los adolescentes se benefician de programas
sobre sexualidad dentro de la formación curricular. No obstante, se propone que
la educación sexual en adolescentes debe ir más allá y centrarse en promo-cionar
actividades sexuales no coitales, es decir, la abstinencia debería ser promovida
como la forma más efectiva para prevenir ETS y embarazos no planeados. 29,
44 Sin embargo, ante la realidad de los
adolescentes sexualmente activos, tanto hombres como mujeres, deben ser
instruidos en el uso consistente, efectivo, apropiado y responsable del condón51.
Algunos estudios han encontrado que la disponibilidad de condones, muy a pesar
de los temores iniciales, no incrementa la frecuen-cia de actividades sexuales
entre los adolescentes.52, 53
LIMITACIONES
Hemos anotado algunos de los efectos favorables de la
educación sexual hasta fecha. Sin embargo, indicadores como enfermedades de
transmisión sexual en adolescentes muestran que a pesar de los programas de
educación un alto porcentaje de jóvenes sexualmente activos practica las
relaciones sexuales en condiciones inseguras. 44
Se ha observado que la capacitación en ciertos casos aumenta
poco la motivación para el uso de condón (a pesar de que los jóvenes se perciben
a sí mismos en riesgo para adquirir la infección por VIH). Los cursos de
educación sexual parecen no tener un impacto importante en el com-portamiento
sexual tales como el coito, retrasan en forma poco significativa el inicio de
las relaciones coitales, y no modifican sustancialmente el patrón de
comportamiento sexual en general ni las actitudes frente a la sexualidad. 47,
53-56.Asimismo, se observa que algunos
programas educativos sobre reproducción no aumentan en forma importante el
conocimiento sobre planificación familiar.55
No obstante, la frecuencia de prácticas seguras re-comendables
se podría incrementar con programas educativos; 16,57
esfuerzos mayores en la educación sexual de adolescentes podrían aumentar la
cifra actual de uso de condón en 10% ó más.51
¿CUÁNDO Y CÓMO INICIAR
LA EDUCACIÓN SEXUAL?
Se ha discutido en repetidas ocasiones la edad en la que se
debe comenzar los programas de educación sexual. Algunos autores sostienen que
la educación sexual tiene mayor efectividad cuando se inicia a muy temprana
edad. 58
Los jóvenes comparten la misma opi-nión, en un estudio informaron que la
educación sexual debía comenzar tempranamente y cubrir una amplia gama de
tópicos como los aspectos emocionales y sociales de la sexualidad y las
relaciones interpersonales.59
De la misma forma, reconocen la importancia de estos progra-mas, muchos
adolescentes que no han estado vinculados con ellos, desean haber tenido un
programa de educación sexual durante la formación académica.60
La efectividad de estas intervenciones reduciría en forma notable las
consecuencias emocionales y sociales relacionadas con conductas sexuales
riesgosas.61,62
CONCLUSIONES
En síntesis, los adolescentes constituyen una pobla-ción
en alto riesgo para adquirir ETS, incluyendo VIH, pese a las limitaciones
actuales de los programas de educación sexual entre adolescentes, esta educación
no debe limitarse al contexto académico.
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Los profesionales de la salud juegan un
papel crucial en este proceso y sería recomendable que aprovecharan cualquier
consulta o visita para la promoción de actividades sexuales seguras.
Los cursos o programas sobre educación sexual son un paso
importante para la formación integral de los jóve-nes. Sin duda, todos los
adolescentes se pueden benefi-ciar de un programa integral de educación sexual
orien-tado no sólo a brindar información anatómica y sobre prevención de
embarazos o de ETS sino también encaminado a la formación de valores positivos
hacia una vida sexual segura y responsable. Incuestionablemente, en condiciones
ideales, la abstinencia y el retraso de la actividad sexual podrían ser los
métodos más efectivos para prevenir las consecuencias negativas de las
actividades sexuales entre adolescentes. Se debe continuar la investigación y la
constante evaluación de estos programas. En Colombia, es preciso iniciar un
programa estructurado, consistente y consecuente.
Agradecimientos
Queremos agradecer a la señora Dora Robayo, Biblioteca
Erasmo de Rótterdam de la Clínica Montserrat, por su invaluable colaboración
en la búsqueda bibliográfica.
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