REVISTA DE PEDIATRÍA 

La Sociedad Colombiana de Pediatría

Considerando

1ro. Que es deber de la sociedad resaltar la importancia de la vocación y dedicación de los pediatras colombianos en el ejercicio de la profesión.

2do. Que el doctor Rogelio Londoño González contribuye al desarrollo de programas en beneficio de la niñez colombiana.

Resuelve

Concederle la distinción de “Pediatra Insigne”, como reconocimiento a su dedicación y trabajo en el campo de la pediatía.

Dado en Santa Marta, en el marco del XXII Congreso Colombiano de Pediatría, a los 14 días del mes de octubre de 2001.

JORGE EDUARDO LOAIZA C.
Presidente
Sociedad Colombiana de Pediatria

LUIS EDUARDO ABELLO G.
Presidente
XXII Congreso Colombiano de Pediatría

____________________________________________________________________________________

Palabras de agradecimiento del
Doctor Rogelio Londoño González

Todavía no ha sido posible para mí comprender, cómo la gentil benevolencia de mis colegas pediatras, se ha fijado en este humilde servidor de la medicina para distinguirlo con el honor que se me ofrece, a todas luces inmerecido de mi parte ¿Qué podría yo decirles al respecto de este galardón que me abruma y abate mis ya no juveniles hombros para soportar tanta hidalguía generosidad?

Quizás podría yo mejor manifestarles a ustedes, a todos y cada uno de ustedes, que los méritos con que hoy me honran, más bien rebotan en mi pobre humanidad e irradian como una hoguera reverberante hacia este ilustre conglomerado de pediatras y puericultores, entre los cuales a no pocos ayudé a formar, dada mi innata condición de maestro, y que hoy constituyen una pléyade que son mi honra por su esplendente trayectoria pródiga en logros científicos, humanitarios, altruistas y culturales.

Seré yo el garante en buena hora del aserto que hoy me permite propalar a los cuatro vientos en este solemne recinto y con ocasión de este certamen:

Soy testigo, señores de los aquilatados valores que a diario me toca observar en su práctica profesional, de los aciertos de que hagan gala, de la calidad profesional que brilla orgullosamente en ustedes.

Me complace sobremanera comprobar que no fueron vanos nuestros esfuerzos, los míos y los de mis compañeros de docencia, que no aramos en el mar ni edificamos en el viento.

Bien haya por mis dilectos homenajeantes y gracias mil, muchas gracias por la distinción que hoy tan gentilmente, sin merecerla, reitero, me otorgan y que cualquiera de ustedes la ostentaría con más propiedad de lo que yo pueda hacerlo.