REVISTA DE PEDIATRÍA
Motivo de consulta: « Es que no me lo aguanto más
Dr.
Jaime Carrizosa M.
Neurólogo Infantil.
Universidad de Antioquia
Dr.
William Cornejo O. Neurólogo Infantil.
Neurólogo
Infantil. Universidad de Antioquia
RESUMEN
El
comportamiento perturbador en la infancia y en la adolescencia tiene múltiples
causas y es un motivo de consulta
bastante frecuente en pediatría. Un enfoque clínico clásico, haciendo énfasis
en la anamnesis y el examen físico, logra orientar la mayoría de veces el
diagnóstico y por lo tanto el tratamiento específico. Se enumeran los
diferentes trastornos acorde al DSM IV como guía
práctica para su orientación diagnóstica.
PALABRAS
CLAVE: Comportamiento
perturbador, clínica, DSM IV, tratamiento
SUMMARY
Uneasy
conduct of childhood and adolescence has many etiologies and is a very frequent
cause of medical consult for the pediatrician. A classic clinical approximation,
emphasizing on anamnesis and physical examination, promotes an specific
diagnosis and treatment. Different disorders according to DSM IV criteria are
outlined as a guide for diagnostic orientation.
KEY
WORDS:
Uneasy conduct, clinical aspects, DSM IV, treatment
Con
bastante frecuencia consultan padres desesperados al pediatra, y
más aún al neurólogo infantil, porque su hijo presenta un problema de
comportamiento importante.
En otras ocasiones es la profesora, la que insiste en una evaluación
específica, porque encuentra que su alumno tiene una actitud que lo diferencia
de sus demás compañeros. Ante esta situación existe un común denominador en
el motivo de consulta reflejado en un comportamiento perturbador del niño o
adolescente. A veces el pediatra se ve enfrentado a determinar el tipo de
trastorno que padece específicamente su paciente, no caer en el simplismo de
catalogarlo con el diagnóstico de moda como el trastorno por déficit de atención
e hiperactividad (TDAH) o descartar con certeza la ausencia de alguna enfermedad
física o mental.
El
enfoque semiológico no difiere significativamente de una historia clínica
habitual y de un examen físico completo en pediatría. Generalmente el motivo
de consulta incluye el síntoma más predominante, que en estos casos tiene que
ver generalmente con impulsividad, inquietud,
violación de normas, labilidad emocional y agresividad.
En
el apartado de enfermedad actual se trata de escudriñar, en sus diversas
características los síntomas predominantes, haciendo énfasis en su descripción
detallada, época de inicio, lugares de
presentación y su precisa interferencia en las actividades
académicas, sociales, familiares o en el estado emocional de la persona.
La ausencia de interferencia en esas actividades disminuye significativamente la
magnitud del problema.
Una
vez descrito el cuadro clínico específico se trata de buscar las posibles
causas o factores de riesgo al indagar sobre los antecedentes de embarazo,
parto, desarrollo psicomotor, patológicos, familiares, escolares, sueño,
composición y funcionamiento familiar. Cada una de estas variables puede
aportar detalles significativos o claves, que no sólo orientan al diagnóstico,
sino al tratamiento específico. Un ejemplo de lo anteriormente expuesto sería
la situación de un niño de 7 años con un
comportamiento irritable, irascible, con baja tolerancia a los llamados de
atención y con mal rendimiento académico desde hace 4 meses. Al indagar por su
estado de sueño se encuentra que por ver la telenovela de la noche, alcanza a
dormir sólo de 7 a 8 horas diarias. Al corregir ésta situación el niño
mejora significativamente su
conducta. Si no se hubiera indagado sobre el sueño, el abanico de posibilidades
diagnósticas sería muy amplio e inespecífico.
Una
vez realizada una anamnesis completa, se procede a un examen físico y neurológico
completos. En esta actividad se deben buscar signos que orienten a una
enfermedad específica, apoyen una impresión diagnóstica o se encuentren hallazgos que contraindiquen un tratamiento farmacológico.
Se recalca que por tratarse de motivos de consulta que tienen que ver con el
comportamiento, no se debe menospreciar el examen físico, debido a que muchas
de estas conductas pueden derivar de problemas netamente físicos o enfermedades
específicas como por ejemplo hipoacusia, defectos de refracción, anemia,
hipotiroidismo, hipertrofia de adenoides, asma, síndromes neurocutáneos,
ausencias, síndromes genéticos, X frágil etc.
Con
la historia clínica y el examen físico completos se logran tener las
herramientas para elaborar una orientación diagnóstica específica, que puede
incluir una enfermedad "mental orgánica o ambas". En pocas ocasiones
son necesarios exámenes paraclínicos o de laboratorio. En otras situaciones es
importante recolectar información de otras personas que conocen al paciente,
enviar formularios específicos, revisar calificaciones, informes escolares,
cuadernos o evaluaciones psicológicas.
Se podría dividir el comportamiento perturbador en dos grandes grupos, manifestándose unos por agresividad y otros por inquietud. Se encuentran conductas agresivas en los siguientes trastornos1, 2, 3:
Un
patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos
5 meses, estando presentes cuatro o más de los
siguientes comportamientos:
1. Trastorno negativista desafiante (Tabla 1)
|
Tabla 1: Criterios diagnósticos
del trastorno negativista desafiante |
|
| 1 |
A
menudo se enoja e incurre en pataletas |
| 2 |
A menudo discute con adultos |
| 3 | A menudo desafía activamente los adultos o rehusa cumplir sus demandas |
| 4 | A menudo molesta deliberadamente a otras personas |
| 5 | A menudo acusa a otros de sus errores o de su mal comportamiento |
| 6 | A menudo es susceptible o fácilmente molestado |
| 7 | A menudo es colérico o resentido |
| 8 | A menudo es rencoroso o vengativo |
2. Trastorno disocial (Tabla 2)
|
Tabla
2: Criterios diagnósticos del trastorno disocial |
|
|
Agresión a personas o animales |
|
| 1 | A menudo fanfarronea, intimida o amenaza a otros |
| 2 | A menudo inicia peleas físicas |
| 3 | Ha usado un arma que puede causar daño físico grave a otras personas |
| 4 | Ha manifestado crueldad física con personas |
| 5 | Ha manifestado crueldad física con animales |
| 6 | Ha robado enfrenándose a la víctima |
| 7 | Ha forzado a alguien a una actividad sexual |
|
Destrucción de la propiedad |
|
| 8 | Ha provocado deliberadamente incendios |
| 9 | Ha destruido deliberadamente propiedades de otras personas |
|
Fraudulencia
o robo |
|
| 10 | Ha violentado el hogar, el carro de otra persona |
| 11 | A menudo miente para obtener bienes o favores |
| 12 | Ha robado objetos de valor sin enfrentarse a la víctima |
| Violaciones graves de normas | |
| 13 | Con frecuencia permanece por fuera de la casa a pesar de la prohibición de los padres |
| 14 | Se ha escapado de la casa por lo menos dos noches1 |
| 1 |
Se ausenta del colegio sin autorización |
3. Trastorno de ansiedad por separación (Tabla 3)
|
Tabla 3: Trastorno por ansiedad por separación |
|
| 1 | Malestar excesivo permanente cuando ocurre o se anticipa una separación |
| 2 | Preocupación excesiva permanente por la posible perdida o daño que pueda sufrir personas cercanas |
| 3 | Preocupación excesiva persistente por la posibilidad de que una adversidad le ocurra a una persona cercana |
| 4 | Resistencia o negativa a ir a la escuela |
| 5 | Resistencia o miedo a estar en casa solo |
| 6 | Resistencia a dormir sólo |
| 7 | Pesadillas repetidas con temática de separación |
| 8 | Síntomas físicos cuando ocurre o se anticipa una separación |
4.Impulsividad.
La impulsividad, entendida como actuar antes de pensar, puede ser interpretada
como un comportamiento agresivo. por la brusquedad con que suelen actuar estos
niños, la mayoría de las veces sin tener una mala intención y
acompañados
incluso de torpeza motora. Es sin duda una manifestación del trastorno
por déficit de atención con hiperactividad.
5. Enojo. Es el fastidio, ira, cólera, molestia y disgusto que puede manifestar un niño ante diversas situaciones con berrinches o pataletas, golpes e incluso autolesiones, rabia con síntomas autonómicos, expresiones inapropiadas o respuestas exageradas a estímulos pequeños. El enojo repetitivo puede ser la manifestación de dificultades de la crianza, trastornos del sueño, efectos de medicación o de la adicción en adolescentes.
Un
patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los
derechos básicos de otras personas o normas sociales importantes propias de la
edad, manifestándose por la presencia de tres o más de los siguientes
criterios durante los últimos 12 meses y por lo menos un criterio durante los
últimos 6 meses.