REVISTA DE PEDIATRÍA

 

 

 

NUTRICIÓN DE NIÑOS DE 2 A 7 AÑOS

QUIENES PARTICIPAN EN UN PROGRAMA

DE HUERTAS CASERAS PARA MADRES 
COMUNITARIAS

 

 

Dra. Diana Marcela Álvarez Vargas
Médico U. De Cartagena
Pediatra U. Del Rosario

 

INTRODUCCIÓN

 

El crecimiento y la nutrición están relacionados y dependen de diferentes factores como el patrimonio genético, el origen étnico, la presencia de infecciones y el nivel socioeconómico1, 2,3. Una nutrición apropiada se acompaña de crecimiento y desarrollo adecuados, mientras que la subnutrición genera menor velocidad de crecimiento, menor tamaño para la edad, maduración retardada, menor tamaño corporal, disminuidos depósitos de grasa2,4 e inadecuado desarrollo cerebral5, al igual que alteración en la respuesta inmunológica humoral y celular6.

 

Más de 14 millones de niños preescolares mueren cada año en el mundo y de estos la mayoría son desnutridos2. La Desnutrición Infantil en Colombia y en la mayoría de los países en vías de desarrollo constituye un serio problema. Es una patología potencialmente reversible, originada por un deficiente aporte y/o utilización de los nutrientes esenciales, con manifestaciones clínicas e intensidad que varían de acuerdo con factores individuales y ambientales4,5.

 

La atención y capacitación a la mujer y el niño principalmente de áreas deprimidas y rurales son prioridad de todas las políticas nacionales actuales de salud, educación, bienestar social y agricultura de Colombia7, 8.

 

En este país se ha trabajado para dar solución a los problemas nutricionales de la mujer y el niño, proporcionando complementos nutricionales a aquellos niños desnutridos con acceso a programas del I.C.B.F. o de Crecimiento y Desarrollo de las instituciones de salud y con suplementos vitamínicos dados a algunas mujeres embarazadas que asisten a las consultas de Control Prenatal.

 

Las teorías económicas y de desarrollo de las últimas décadas del siglo XX aceptan que la calidad de vida de las personas depende de las posibilidades que tengan estas para satisfacer sus necesidades humanas fundamentales9. Por esto toda propuesta de políticos y planificadores para desarrollar a los países subdesarrollados debe tener como primer desafío orientar las acciones con un enfoque que logre satisfacer las necesidades humanas a través de la transdisciplinariedad, única que a su vez puede lograr que la política, la economía y la salud converjan en un punto común.

 

El manejo de la Desnutrición Infantil es complejo y esencialmente dietético, con el restablecimiento de una dieta de aportes adecuados de nutrientes, el manejo de las infecciones y el tratamiento de cualquier otra complicación o cuadro asociado10. Se han reportado éxitos obtenidos en la recuperación de niños desnutridos con la adecuada utilización de mezclas vegetales, lo que ha confirmado que se pueden emplear ampliamente leguminosas como fuente de proteínas, las que junto con las de los cereales integrales y algo de proteína animal asegura el suministro de todos los aminoácidos esenciales para garantizar un crecimiento satisfactorio11, 12, 13.

 

Brindar espacios para el cultivo de alimentos y dar capacitación a madres jefes de hogar y comunitarias rurales, sobre el proceso de cultivo, preparación y consumo de alimentos vegetales producidos en huertas caseras, salud integral, desarrollo humano y nutrición de la familia, permitiría que estos grupos vulnerables pudieran tener una forma de producción autogestionada para satisfacer en forma sinérgica sus necesidades de subsistencia, creatividad, afecto participación, identidad y entendimiento9.

 

La Huertas Caseras son pequeñas porciones de tierra (100m2) ubicadas en los patios o fincas cerca de las casas, donde se pueden cultivar hortalizas (zanahoria, tomate, pepino, lechuga, etc.) y leguminosas (frijoles) utilizando pocos y económicos materiales, sin causar daños en el ecosistema. Una vez organizado este tipo de cultivo, se garantiza una producción continua, luego de la primera cosecha que demora aproximadamente un mes14. Las huertas manejadas en forma integral por personas de la comunidad, proporciona alimentos vegetales en forma constante y representan un ingreso indirecto de dinero para las familias15.

 

JUSTIFICACIÓN

 

Aproximadamente 200 millones de niños menores de cinco años (40% de todos los niños de esta edad en los países en desarrollo) carecen de nutrición suficiente para llevar una vida plenamente activa16.

 

El departamento de Bolívar está ubicado en la zona norte de Colombia, tiene 1.600.000 habitantes resultado de la mezcla étnica de razas negra, blanca e India. De esta población más de el 64% tiene Necesidades Básicas Insatisfechas con sus consecuencias sociales y epidemiológicas, principalmente en los grupos etarios más susceptibles: 20% de los menores 5 años se encuentran en riesgo de desnutrición y de éstos, se estima que el 25%   corresponde a desnutridos graves; son frecuentes las enfermedades diarréicas (Incidencia de 171,6 x 1000), las parasitosis (60%) y las infecciones respiratorias (incidencia de 311,4 x 1000) (17). La mayoría de los niños que presentan desnutrición en esta zona tiene antecedentes de una lactancia materna ausente o muy corta y una ablactación temprana con alimentos azucarados como el “agua de panela” (agua con melaza de caña de azúcar). Los adultos también presentan estados carenciales por falta de recursos y por hábitos de alimentación inadecuados, ya que su cultura promueve el consumo de alimentos pobres en vegetales y otras proteínas, pero ricos en carbohidratos que son aparentemente más económicos y sacian más.

 

La mujer de esta zona por tradición es multípara desde la adolescencia y ha carecido de motivaciones y oportunidades para recibir capacitación y mejorar sus condiciones de vida. Existen mujeres de áreas rurales que se denominan“ Madres Comunitarias” porque reciben, cuidan y alimentan en sus casas durante el día a 15 niños de edades entre 2 y 7 años. Con estas actividades se han obtenido resultados positivos relacionados con la prevención de las complicaciones de algunas enfermedades como la diarrea y la Infección respiratoria; sin embargo, son insuficientes los espacios para que las mujeres puedan participar activamente en la generación directa de soluciones para los problemas nutricionales de sus familias.

 

Estos datos pueden reflejar la magnitud del serio problema de desnutrición Infantil que padece Colombia y los países en vías de desarrollo del mundo. El crecimiento de la población, la distribución inadecuada de los recursos, el escaso acceso a los alimentos de primera necesidad, la falta de oportunidades para la educación y el autodesarrollo son factores que ensombrecen el panorama de la Desnutrición infantil.

 

La materialización de este proyecto de implementación de Huertas Caseras para Madres Comunitarias y la capacitación comunitaria intentó producir cambios de hábitos y promover el consumo de alimentos vegetales como fuente de proteínas y vitaminas económica. Éstos estarían disponibles en cantidades suficientes en sus propias huertas como producto de un esfuerzo comunitario, que cambiaría la calidad de vida y posiblemente el estado nutricional de los niños; además beneficiaría al núcleo familiar de las Madres Comunitarias participantes. Este proyecto también permitió analizar los efectos de estas dietas utilizadas en niños de 2 a 7 años con o sin desnutrición.

 

El trabajo coordinado de las mujeres participantes, con la asesoría técnica y el seguimiento de entidades como el SENA(Servicio Nacional de aprendizaje), lel I.C.B.F.(Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) y el Departaento Administrativo de Salud de Bolívar (DASALUD) y la evaluación nutricional periódica de los niños tuvo como propósito la obtención de beneficios socioeconómicos importantes a un bajo costo, utilizando los recursos naturales sin generar daños ambientales. Además de beneficiar a la comunidad, se pretendió evaluar los posibles efectos de estas dietas en el estado nutricional de los niños. Además se cumpliría con las Políticas Nacionales de Atención Infantil, Agropecuaria y del Medio Ambiente Colombiano.

 

OBJETIVOS

 

GENERAL

 

Describir los cambios en el estado nutricional, la velocidad de crecimientos y salud de niños de 2 a 7 años que tienen intervención nutricional en Hogares de Madres Comunitarias del I.C.B.F y son alimentados con dietas tradicionales de la zona y la minuta del I.C.B.F para hogares infantiles, más la introducción de alimentos obtenidos a través del cultivo en huertas comunitarias, comparados con niños de la misma edad que son alimentados con la dieta tradicional en guarderías de Madres comunitarias y que no reciben la intervención de las huertas.

 

ESPECÍFICOS

 

·    Capacitar a las madres comunitarias y madres de los niños y suministrar dietas tradicionales con adición de alimentos cultivados en las huertas caseras a la población de niños de 2 a 7 años bajo el cuidado de madres comunitarias.

 

·    Hacer valoración mensual durante 9 meses, del estado nutricional de los niños de 2 a 7 años alimentados con los productos cultivados en huertas caseras de madres comunitarias y de los niños alimentados con dietas tradicionales.

 

·    Establecer comparación entre los cambios en el estado nutricional de los niños beneficiados con la capacitación a sus madres y alimentados con dieta suplementada con los alimentos cultivados en las huertas .

 

·    Describir el proceso de aceptación, cambios y desarrollo social de las madres participantes en el proyecto.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

 

Se realizó un estudio de tipo longitudinal, prospectivo, cuasiexperimental y analítico, durante el tiempo transcurrido entre el primero de febrero de 1997 y el 31 de junio de 1999 con 180 niños habitantes de la zona rural del municipio de María La Baja en el departamento de Bolívar que asisten a Hogares de Madres comunitarias del Bienestar Familiar. Noventa de estos niños conformaron el grupo estudio: asistían a Hogares de Madres comunitarias quienes recibieron capacitación sobre la implementación de Huertas caseras y formación nutricional, al igual que los padres de estos niños. Los otros 90 niños conformaron el grupo control, recibían intervención nutricional del ICBF pero sus padres no recibieron capacitación y no tuvieron los beneficios de la implementación de huertas caseras para madres comunitarias.

 

·   Se concertó con entidades como I.C.B.F, Servicio Nacional de aprendizaje seccional Bolívar (SENA), Departamento administrativo de Salud de Bolívar (DASALUD BOLIVAR) y el equipo de salud de la localidad, con quienes se desarrollo un Plan de formación a Nivel Humano y capacitación Técnica, dotación de insumos y materiales para el montaje, puesta en marcha y mantenimiento de 5 huertas Caseras y capacitación nutricional.

 

·    Se realizaron charlas sobre “valor nutritivo de los alimentos, preparación de menús con vegetales, nutrición del niño y la familia, lactancia materna, crecimiento y desarrollo del niño, importancia del control de crecimiento y desarrollo del niño” a los padres de los niños del grupo estudio y a las madres comunitarias encargadas del cuidado de los niños18.

 

·    Se actualizó al equipo de salud local sobre Valoración antropométrica del estado nutricional del niño menor de 7 años.

 

·    A todos los niños se aplicó una encuesta nutricional de tipo memoria dietética. Se incluyeron datos de estado salud, esquema de vacunación, tiempo de consumo de leche materna, edad de ablactación, y tipo de alimentos con los que se inició ésta.

 

·    A los niños del grupo estudio una vez las huertas comenzaron a producir alimentos se les inició alimentación con la minuta habitual complementada con los alimentos producidos en las huertas (berenjenas, tomates, habichuelas, pimentones, fríjoles,etc)

 

·    Tanto a los niños del grupo estudio como a los niños del grupo control se les realizó toma de medidas de peso en una balanza de precisión «Detecto», sin zapatos ni medias o accesorios, limitándoseles de ropa a pantaloncillos interiores; se les midió la talla en un tallímetro de madera con dispositivo de fijación de cabeza, quitándoseles adornos en cabeza y zapatos; además se tomó medidas de perímetro braquial y perímetro cefálico. Estas medidas antropométricas fueron tomadas en el momento basal de inicio de consumo de alimentos cultivados en las huertas que coincidió con el fin de la capacitación a padres y madres comunitarias.

 

·    Se compararon los datos y medidas tomadas a ambos grupos durante 6 meses a partir de la introducción de los alimentos en el grupo.

 

DESCRIPCIÓN DE LA POBLACION 

 

Población de María La Baja

 

Es un municipio con aproximadamente 37.000 habitantes ubicado en la zona norte del departamento de Bolívar, cuenta con más de 15 veredas en zonas dispersas. Para el estudio se escogieron las veredas de Majagua y Primero de Julio.

 

Veredas Majagua y Primero De Juli

 

Es un caserío de aproximadamente 40 casas, habitadas por personas de la región pero también por un alto porcentaje de personas reinsertadas de las guerrillas colombianas. Se encuentra ubicado entre la orilla norte de la carretera que conduce de Cartagena de Indias a la cabecera municipal del municipio de María la Baja y uno de los canales del sistema de riego de la zona el cual fue construido hace 20 años para los cultivos de arroz de los propietarios de la zona. La temperatura promedio de la zona es de 32ºC.

 

La mayoría de los habitantes (99%) tienen necesidades básicas insatisfechas, sus casas son de madera, cemento y eternit, muchas tienen piso de tierra y algunas de cemento o baldosa; cuentan con dos habitaciones: la sala y el dormitorio que es compartido por adultos y niños; el baño o letrina para toda la familia se localiza en el patio, sitio donde muchas familias tienen además gallinas, perros o cerdos. No existe exacta separación entre una casa y otra porque se comunican por los patios traseros y sólo les separan algunos árboles o cercas de madera. Las calles están destapadas sin pavimento y aceras.

 

Cuentan con servicio de luz eléctrica, pero no hay acueducto por lo que el suministro de agua es obtenido de pozos subterráneos, de tanques de almacenamiento de agua lluvia o del canal de riego en la parte posterior del pueblo. Tampoco cuentan con electrodomésticos: El 30% de las casas tiene refrigerador, el 95% tiene un televisor, 5% estufas eléctricas; los alimentos son preparados en estufas que funcionan con leña, pocas casas cuentan con gas propano en tanques para cocinar y otros electrodomésticos como licuadoras, planchas o ventiladores para aliviar el calor.

 

Existe una escuela de educación primaria y un puesto de salud, el cual es una pequeña casa sin dotación de instrumentos médicos, que se utiliza como sitio de atención al paciente cuando se hacen visitas médicas en penetraciones rurales. No hay médico asignado regularmente a la zona. Cuando las personas de la comunidad se enferman deben desplazarse a la cabecera municipal en bus.

 

Sus habitantes son en su mayoría mestizos o mulatos, con predominio de raza negra, por el antecedente que en los orígenes de la población de María la Baja, esta zona era poblada por negros cimarrones quienes en la época de la colonia huyeron de la Ciudad de Cartagena y se ubicaron en esta zona como negros libres.

 

La mujer de esta vereda permanece todo el día en la casa haciendo la comida, lavando en el canal de riego la ropa, mirando televisión o durmiendo. Más del 30% son analfabetas y más del 98% no han cursado educación secundaria. No cuentan con una forma de distracción o utilización productiva del tiempo libre y no reciben dinero porque no trabajan formalmente. Muy pocas venden en sus casas algunos víveres traídos de la capital o frutas producidas en los patios. El promedio de habitantes por casa son cuatro niños, dos adultos y un anciano. No conocen los principales métodos de planificación familiar. La edad para iniciar la maternidad es en la mayoría poco después de la menarquia (13 años).

 

Los niños permanecen en las casas de sus madres o asisten a los hogares de madres comunitarias del I.C.B.F. Estas son casas de algunas madres de la comunidad a quienes el gobierno apoya para que cuiden durante 8 horas del día a 15 niños con edades entre 2 y 7 años, les preparen y suministren alimentos y les enseñen actividades básicas. Los hombres de la zona son en su mayoría reinsertados de las guerrillas ubicadas en los montes de María de Colombia. Se dedican a la agricultura o al ocio. Llevan los alimentos a la casa y en su tiempo libre se dedican a juegos de azar, a fumar o a consumir bebidas alcohólicas. No existen actividades para compartir tiempo en familia, excepto ver televisión.

 

La base de la alimentación son los productos cultivados en la zona (plátano, yuca, ñame, arroz), consumen muy pocos vegetales aunque el terreno es fértil y se puede cultivar toda clase de frutas y hortalizas, por idiosincrasia no se consumen. En este sentido las abuelas del pueblo intentan mantener la tradición. La mujer alimenta a sus niños pequeños con leche materna durante períodos prolongados pero inicia rápidamente la ablactación (al mes de vida) con «mazamorra» de plátano (bebida con agua, plátanos, azúcar y escasa cantidad de leche de vaca) o

agua de panela (agua con melaza de caña de azúcar).    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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