REVISTA DE NEUMOLOGÍA
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13. REHABILITACIÓN
PULMONAR Los pacientes con EPOC y
disnea tienden a disminuir progresivamente su actividad física con lo
cual se establece un círculo vicioso de reducción del ejercicio, pérdida
de la fuerza muscular y aumento de la disnea. La hipoxemia durante el
ejercicio y el aumento del costo metabólico de la respiración
incrementan la disnea y pueden producir pérdida de peso y desnutrición.
La incapacidad progresiva del paciente con EPOC afecta su calidad de vida
y puede producir ansiedad y depresión. La rehabilitación pulmonar busca
romper este círculo vicioso capacitando
al paciente para realizar el mayor nivel de ejercicio compatible con sus
condiciones fisiológicas con lo cual se le ayuda a manejar la disnea y a
desarrollar las actividades de la vida diaria facilitando el control de la
angustia y la depresión. El Instituto Nacional de Salud de los Estados
Unidos ha propuesto una definición muy apropiada de la rehabilitación
pulmonar al describirla como "el conjunto de servicios que con la
participación en un equipo multidisplinario de especialistas y con la
participación de la familia del paciente busca que éste pueda alcanzar
un nivel máximo de independencia personal y de participación en las
actividades de su comunidad". Como la rehabilitación pulmonar es un
programa multidisciplinario y emplea diferentes componentes terapéuticos
es muy difícil atribuir sus resultados globales a alguno de los elementos
individuales del programa. No se ha demostrado que la rehabilitación
pulmonar entendida como la combinación de fisioterapia respiratoria,
entrenamiento muscular, soporte nutricional, educación y apoyo psicológico
mejore las diferentes pruebas de función pulmonar o aumente la
supervivencia del paciente pero sí se ha establecido que mejora su
calidad de vida, contribuye a un mejor control de sus síntomas y puede
disminuir el número y duración de las hospitalizaciones o la utilización
excesiva de los servicios de salud. Todo programa integraÍ
de rehabilitación pulmonar debe incluir medidas que se han demostrado
aumentan la supervivencia como son la suspensión del consumo de
cigarrillo y la administración de oxígeno a largo plazo y un excelente
manejo farmacológico. Debe ser programado en forma individual de tal
manera que satisfaga las necesidades y expectativas de cada paciente y
debe continuarse en forma permanente porque sus beneficios se pueden
perder al suspenderlo. Fisioterapia:
Incluye la instrucción para el manejo adecuado de las secreciones por
medio de una tos efectiva y las maniobras de aceleración del flujo
espiratorio, técnicas de relajación, espiración con los labios
fruncidos y control de la disnea evitando la respiración rápida y
superficial. En el paciente con broncorrea o supuración bronquial crónica
puede ensayarse el drenaje postural. Entrenamiento
muscular: El reacondicionamiento para el ejercicio es la mejor forma
de rehabilitación, aún en los pacientes con alteración obstructiva
severa y debilidad muscular marcada, si el programa se conduce de una
manera adecuada. El ejercicio aeróbico (que puede implicar la
administración de oxígeno durante el ejercicio) de los grupos musculares
mayores que comúnmente se utilizan en las actividades de la vida diaria
como caminar, subir escaleras, montar en bicicleta o en la correa en
sesiones individualizadas para llegar al umbral anaeróbico, ha demostrado
los mejores resultados, mejorando la calidad de vida por mecanismos no muy
bien determinados. Este programa puede realizarse en la casa del paciente. No se ha demostrado de
una manera convincente que el entrenamiento de los músculos de la
respiración como parte del reacondicionamiento físico general o como un
programa individual ofrezca un beneficio adicional. La mayoría de los
estudios indican que se obtiene una mejor función de los músculos
respiratorios si se controla adecuadamente la carga utilizada para el
entrenamiento. No se ha determinado si el objetivo del entrenamiento debe
ser aumentar la fuerza, la resistencia o ambas. Reconociendo que los músculos
de la cintura escapular y los miembros superiores tienen un papel
importante como músculos accesorios o supletorios del diafragma que puede
estar comprometido en el paciente con EPOC avanzada o hiperinflación se
ha postulado que el entrenamiento de estos grupos musculares puede
contribuir al éxito del programa sin que esta hipótesis se haya
comprobado de manera conclusiva. Nutrición: La
obesidad y la desnutrición son frecuentes en el paciente con EPOC. La
desnutrición se acompaña de disfunción de los músculos respiratorios y
aumento de la mortalidad por lo cual se considera que la intervención
nutricional es importante aunque con frecuencia tiene poco éxito. Las
dietas hipercalóricas o ricas en carbohidratos tienen el riesgo de
aumentar la producción de CO2
aumentando el estímulo
respiratorio y la disnea. Psicoterapia y educación:
Es sin duda uno de los aspectos más importantes en el manejo de los
pacientes con EPOC. Se espera que el apoyo psicosocial y la educación del
paciente y su familia mejoren su calidad de vida al restaurar su capacidad
de adaptación y de manejo del estrés y las urgencias médicas, aprender
el uso apropiado de los medicamentos y del oxígeno, la nutrición
adecuada y la promoción de un buen estado de salud general y de
actividades sociales. Un paciente y una familia bien informados pueden
discutir y aceptar sus expectativas y temores ante la posibilidad de
situaciones de falla respiratoria y ventilación mecánica programando
adecuadamente su manejo y la intensidad o duración de las intervenciones
invasivas o extraordinarias que puedan utilizarse u omitirse. Ventilación mecánica
no invasiva En algunas pacientes con
EPOC avanzada el tratamiento médico más cuidadoso no logra aliviar la
disnea, reducir la hipercapnia o mejorar su calidad de vida o disminuir el
riesgo de exacerbaciones con acidosis respiratoria que requieren
hospitalización y manejo en la unidad de cuidados intensivos. Como la
ventilación mecánica no invasiva por medio de presión negativa
alrededor del tórax o la presión positiva con una máscara facial o
nasal mejora el intercambio gaseoso y permite manejar algunos casos de
falla respiratoria sin necesidad de intubación endotraqueal se ha
propuesto que este tipo de ventilación no invasiva puede ser útil en los
pacientes con EPOC avanzada, especialmente cuando se acompaña de
hipoxemia severa en la noche o debilidad de los músculos respiratorios. Tratamiento quirúrgico
de la EPOC La posibilidad de
controlar los síntomas o modificar las alteraciones funcionales de la
EPOC por medio de la cirugía ha sido una aspiración de muchos años. En
la actualidad se emplean tres tipos de cirugía: resección de bullas
gigantes, reducción de volumen pulmonar y trasplante del pulmón. Resección de bullas
gigantes: La resección de bullas gigantes se emplea para el control
de neumotórax recurrente y para mejorar la función pulmonar y la disnea
cuando el tamaño de la bulla que comprime el tejido pulmonar es muy
importante. Cirugía de reducción
de volumen pulmonar: La experiencia de algunos centros sugiere que la
cirugía de reducción de volumen pulmonar en pacientes con EPOC avanzado,
muy bien seleccionados, puede producir mejoría significativa de la función
ventilatoria, la tolerancia al ejercicio y la calidad de vida del
paciente. El seguimiento de los pacientes operados con éxito todavía es
muy corto y no se conocen sus resultados a largo plazo por lo cual se debe
considerar como una técnica en etapa de desarrollo y no como un
procedimiento firmemente establecido. Se aceptan como criterios de inclusión:
paciente estable con tratamiento médico óptimo que incluya un programa
de fisioterapia intensiva, VEF2
igual o menor al 35% del valor
predicho, CPT mayor al 120%, PaCO2
menor de 50 mm Hg a nivel del mar (40 mmHg a 2.500 metros?), presión sistólica
en la arteria pulmonar menor de 45 mmHg y presión media menor de 35 mmHg.
Son criterios de exclusión edad mayor de 75 años, enfermedad coronaria
significativa y/o disfunción ventricular izquierda, cualquier otra
enfermedad sistémica que pueda comprometer el resultado, neoplasia
maligna, obesidad mórbida, hipertensión arterial que requiera más de
dos drogas para su control, y trastornos psiquiátricos significativos. El
paciente desde luego debe haber dejado el cigarrillo. Trasplante del pulmón:
Es, sin lugar a dudas, el procedimiento definitivo para lograr la
"curación" del enfisema. En centros especializados de los
Estados Unidos, el Canadá y Europa con el trasplante del pulmón (que
puede ser bilateral o unilateral) se ha logrado una supervivencia de 88% a
un año, 66% a tres años y 55% a cinco años. El procedimiento es muy
costoso, está limitado por la falta de donantes, requiere inmunosupresión
de por vida y tiene un riesgo alto, que
puede llegar al 50%, de desarrollar bronquiolitis obliterativa en el curso
del tiempo. Su implementación en nuestro medio parece lejana, no tanto
por los requerimientos técnicos, que son accesibles, sino porque su costo
tan elevado puede consumir los escasos recursos disponibles para el
tratamiento integral de una población muy grande de pacientes con
enfisema que en la actualidad no se están tratando apropiadamente por
falta de recursos.
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