REVISTA DE NEUMOLOGIA
¿Bronquiectasis
y sinusitis
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Horacio Giraldo Estrada, MD*;
Felipe Martínez González, MD**.
Médico Internista Neumólogo, Clínica del
Country – Clínica Reina Sofía.
Médico Cirujano – Clínica del Country.
Paciente de 27 años, sexo femenino, con cuadro de dos días de evolución de escalofrío, fiebre, malestar general, cefalea, mialgias, tos, rinorrea y expectoración purulentas y disnea. Refiere antecedentes de sinusitis tres meses antes, manejada médicamente, y situs inversus diagnosticado seis años antes en Grecia. Al examen físico TA: 100/80, FC: 104x’ FR: 24x’ SaO
2: 87% al aire. No adenopatías, orofaringe normal, ruidos cardíacos taquicárdicos sin soplos,y estertores en la base izquierda, especialmente hacia la región anterior.El cuadro hemático muestra Hb: 13.1 g/dL, Htc: 39%, leucocitos: 7.100/ìL, neutrófilos: 75%, linfocitos: 14%, monocitos: 10%, eosinófilos: 1%. La radiografía de tórax muestra situs inversus, con infiltrados basales bilaterales, predominantes en el lóbulo medio izquierdo, donde se aprecia consolidación del parénquima (Figuras 1). El Gram de esputo demuestra Cocos Gram (+) ++. El cultivo viral fue positivo para el virus Parainfluenza I. La Tomografía de senos paranasales de tres meses antes, demuestra sinusitis aguda que compromete los senos maxilares y celdas etmoidales (Figura 2).
a.
b.
Figuras 1a y b.
Rx tórax PA y lateral que muestra consolidación del lóbulo medio izquierdo.
Nótese la distribución invertida del árbol bronquial.
Figura 2.
DISCUSIÓN
El síndrome de Kartagener es un desorden hereditario que se transmite con carácter autosómico recesivo y cuyos síntomas y hallazgos clínicos resultan de la alteración del movimiento ciliar (1). Se caracteriza por alteraciones ultra estructurales y funcionales de los cilios que producen un movimiento ciliar anormal y deficiente barrido mucociliar.
Fue descrito por primera vez por Manes Kartagener en 1933, como un síndrome clínico congénito caracterizado por la presencia de sinusitis crónica, bronquiectasias y situs inversus (2). Posteriormente se descubrió que estos pacientes tenían alteraciones en la ultra estructura de los cilios que les impedía el movimiento y se introdujo el término enfermedad de cilios inmóviles por Afzelius. Estudios posteriores demostraron que también el movimiento ciliar desorganizado y descoordinado hace que el barrido ciliar sea igualmente inefectivo, y en 1981 Rossman y colaboradores utilizan el término disquinesia ciliar primaria (DCP) para describir estos pacientes (3).
La nomenclatura actual clasifica todos los desórdenes ciliares congénitos como disquinesia ciliar primaria, para diferenciarlos de las formas adquiridas que pueden ser causadas por lesiones del epitelio respiratorio debido a infecciones respiratorias virales o irritantes.
Aproximadamente el 50% de los pacientes con DCP tienen situs inversus y por ende son clasificados como síndrome de Kartagener. Durante la embriogénesis se necesita de un barrido ciliar normal para lograr la adecuada migración celular. En los pacientes con DCP la rotación de los órganos ocurre de manera aleatoria, por lo que la mitad de estos pacientes presentan situs inversus y la otra mitad tienen situs normal (4).
El epitelio que recubre las vías aéreas superiores e inferiores (hasta los bronquiolos respiratorios) y las estructuras contiguas, incluyendo los senos paranasales, oído medio y parte posterior de la nariz es un epitelio cilíndrico ciliado pseudoestratificado. También se encuentran células ciliadas en el recubrimiento ependimal del cerebro y las trompas de Falopio. La cola de los espermatozoides tiene una estructura idéntica a la de los cilios. Cada célula ciliada contiene aproximadamente 200 cilios de 5 a 6 micras de longitud, que se hacen más cortas a medida que la vía aérea se hace más pequeña distalmente.
Cada cilio está formado por microtúbulos longitudinales
agrupados en nueve dupletas que forman un círculo periférico alrededor de un
par central. La proteína estructural de estas dupletas es la tubulina. Los
microtúbulos están anclados por un cuerpo basal al citoplasma apical de la
célula. Cada dupleta tiene una subunidad A y otra B. Una cubierta envuelve los
microtúbulos centrales que están unidos por medio de proyecciones a las
dupletas periféricas. Las subunidades A de cada una de las dupletas
periféricas está unida por brazos de dineina, que permiten y determinan el
movimiento ciliar al actuar como ATPasa (Figura 3).
El movimiento ciliar tiene dos fases: un batido efectivo que
propulsa y una fase de recuperación que devuelve el cilio a su posición
inicial. La frecuencia de batido ciliar normal es de 1000-1500 veces por minuto,
siendo un poco menor en las vías aéreas periféricas (1,4). Los pacientes que sufren de DCP exhiben una gran variedad de
defectos en la ultraestrucutra y movilidad ciliar. El defecto más
frecuentemente encontrado, descrito por Afzelius en un comienzo, es la
disminución del número de brazos de dineina, lo cual disminuye la frecuencia
del barrido ciliar. Pederson comparó el tipo de defecto ultraestructural con la
movilidad ciliar y encontró que los defectos en los brazos de dineina causan
hipomotilidad, mientras que defectos en los microtúbulos causan asincronía.
También encontró que algunos cilios estructuralmente normales pueden estar
asociados a hipermotilidad (1,5). El situs inversus ocurre al azar en la mitad de los
casos de DCP, y no existe diferencia de distribución entre género o raza (5).
La incidencia de síndrome de Kartagener es de 1 en 4.000 personas en población
Japonesa, 1 en 8.000 en Caucásicos, y en la Clínica Mayo se ha estimado una
incidencia de 1 en 68.000 pacientes (6). Otros autores consideran la incidencia
de un caso en cada 16,000 nacidos vivos. Las manifestaciones clínicas incluyen enfermedades crónicas del aparato
respiratorio superior e inferior debido al compromiso del barrido mucociliar.
Tanto hombres como mujeres se pueden presentar con infertilidad debido a la
presencia de espermatozoides inmóviles y a la disfunción del epitelio ciliado
de las trompas uterinas. Dentro de las patologías del aparato respiratorio
superior, lo más frecuente es la presencia de sinusitis crónica o recurrente,
generalmente de los senos maxilares, asociado a hipoplasia del seno frontal. Los
síntomas de rinitis crónica con rinorrea hialina son frecuentes desde los
primeros años de vida, y algunos pacientes presentan alteraciones del sentido
del olfato. Al examen físico se encuentra mucosa nasal pálida e inflamada, con
presencia de pólipos nasales en 30 % de los casos. La otitis media a
repetición es común, llevando a retracciones de la membrana timpánica con
disminución o ausencia total de su movilidad, asociada o no a la presencia de
líquido en el oído medio. Generalmente se encuentra hipoacusia conductiva en
la audiometría, debido a la presencia de esclerosis y líquido en el oído
medio (7). La bronquitis crónica, las neumonías recurrentes y las
bronquiectasias son los hallazgos más frecuentes del tracto respiratorio
inferior. Todos los pacientes que se presenten con bronquiectasias sin causa
aparente deben tener estudio para DCP. Los ruidos cardíacos se escuchan con mayor intensidad en el
hemitórax izquierdo y el punto de máximo impulso cardíaco se encuentra
igualmente en ese hemitórax cuando hay situs inversus. Puede encontrarse
hipocratismo digital en los pacientes con hipoxemia crónica (1,4). La mayoría
de los hombres con síndrome de Kartagener son estériles y un gran porcentaje
de las mujeres tienen fertilidad disminuida (8,9). Los hallazgos radiológicos de las manifestaciones del
aparato respiratorio superior típicamente demuestran engrosamiento y
opacificación de los senos paranasales con hipoplasia del seno frontal. En la
radiología del tórax hay engrosamiento de las paredes bronquiales, como
hallazgo más temprano, hiperinsuflación, bronquiectasias, atelectasias y situs
inversus. La localización de las bronquiectasias ayuda en la aproximación
diagnóstica, porque tanto en pacientes con síndrome de Kartagener como en
pacientes con deficiencias en las inmunoglobulinas son más frecuentes en los
lóbulos inferiores, mientras que en pacientes con fibrosis quística son más
frecuentes en los lóbulos superiores. La tomografía computarizada de alta resolución del tórax
es la modalidad diagnóstica más sensible para documentar cambios tempranos y
menores del parénquima pulmonar y las vías aéreas, y debe considerarse como
una de las técnicas iniciales para la valoración de pacientes con síndrome de
Kartagener y con DCP (10). La espirometría generalmente revela un patrón obstructivo
con respuesta variable a los broncodilatadores (11). La alteración del barrido mucociliar nasal se puede realizar de una manera
sencilla mediante gamagrafía. La técnica radioisotópica utilizada ha sido
recientemente descrita por A. Escribano y cols (12) y es interpretada como
patológica cuando se encuentra una velocidad de progresión del trazador en la
mucosa nasal menor de 2 mm/min. Sin embargo, el diagnóstico definitivo del
síndrome reside en el estudio mediante microscopía electrónica de la
ultraestructura ciliar de muestras de mucosa nasal y bronquial. Se han descrito al menos 20 tipos diferentes de alteraciones
ciliares. Los defectos descritos con mayor frecuencia son la ausencia de brazos
de dineina, las ausencias de rayos centrales, la ausencia de nexina,
alteraciones en el tamaño y la orientación ciliar y la transposición de
microtúbulos. Las biopsias de mucosa deben ser examinadas también bajo el
microscopio de luz para la mejor cuantificación, coordinación y la amplitud
del batido ciliar (13,14). El amplio número de alteraciones descritas sugiere
una considerable heterogenicidad genética (15,16). Para llegar a un diagnóstico correcto se recomienda estudiar
varias muestras de biopsias en diferentes lugares del tracto respiratorio y en
distintas ocasiones, evitando siempre tomarlas en aquellos momentos en que los
pacientes se encuentren agudamente enfermos. Se considera que el número de
cilios a estudiar por paciente no debe ser inferior a 100 (17). El tratamiento del síndrome de Kartagener está enfocado a
aliviar los síntomas y a prevenir complicaciones. Su pronto reconocimiento
facilita un tratamiento antibiótico oportuno en pacientes con infecciones
recurrentes lo cual ayuda a minimizar el daño irreversible. La terapia
respiratoria y evitar el cigarrillo deben ser parte del tratamiento. La tos no
debe ser suprimida debido a que ésta actúa como sustituta del barrido
mucociliar (18). En pacientes con síntomas de enfermedad pulmonar obstructiva
crónica el uso de broncodilatadores inhalados está indicado. El uso de
antibióticos inhalados, corticoides inhalados y/o sistémicos y el uso de
DNAasa recombinante humana inhalada ha sido estudiado pero aún no hay estudios
grandes que soporten su uso (19). En algunos pacientes con otitis media crónica es necesario
el uso de tubos de timpanostomía para reducir el riesgo de aparición de
hipoacusia conductiva e infecciones recurrentes (20). En casos de sinusitis
recurrentes refractarias al tratamiento médico con antibióticos, el
tratamiento quirúrgico con endoscopia funcional de senos paranasales mejora los
síntomas respiratorios superiores e inferiores (21).
Figura
3. Ultraestructura ciliar normal. A, B: microtúbulos periféricos en
dupletas, C: brazos de dineina, D: microtúbulos centrales, E, F: membrana
celular, G: citoplasma celular.
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