REVISTA DE MENOPAUSIA 

 

Otros cambios hormonales asociados a la
edad. Corrección

Además de los cambios en el eje hipotálamo-hipófisis-gónada, otros cambios importantes tienen lugar en la actividad endocrina. Lamberts y col describieron dos cambios clínicos importantes ocurridos en el páncreas y en la tiroides; deterioro en la tolerancia a la glucosa o diabetes mellitus, afecta al 40% de la gente entre los 65 años y los 74 años de edad, en donde cerca de la mitad de estos no son diagnosticados. Hay deterioro en la tolerancia a la glucosa que se atribuye a varios factores incluyendo: la disminución de la secreción de insulina por las células beta del páncreas, resistencia periférica a la insulina, una dieta rica en carbohidratos, aumento en la masa corporal lipídica e inactividad física. La dieta, los hipoglicemiantes, la insulina y el ejercicio son todos los manejos para la intolerancia a la glucosa. Así como una disminución de la secreción de hormona estimulante de la tiroides, tirotropina (TSH) por la hipófisis y disminución en la conversión periférica de T4 a T3, con disminución de T3 total.

Mientras el testículo produce 0.24 µmol/dia de testosterona, la corteza adrenal produce 0.002 µmol/día de andrógenos, de predominio delta 5 o prehormonas, principalmente dehidroepialdosterona (DHEA), dehidroepialdosterona sulfato (DHEAS), androstenodiona y cortisol, que son los principales esteroides adrenales. Re cientemente la DHEA y DHEAS han recibido mucha atención desde que se ha reportado que tienen una relación inversa con la edad.

La disminución de DHEA y DHEAS con el incremento de la edad es una característica mucho más constante que en el hipogonadismo, y a partir de la quinta década de la vida sus niveles decrecen a menos del 30% con respecto a los valores observados en hombres menores de 30 años2.

La DHEA y la DHEAS son andrógenos débiles secretados por la glándula adrenal primariamente. Con la edad hay una disminución de estas hormonas, tienen efectos antiaterogénicos, inmunoestimulatorios y efectos anticancerogénicos. Los efectos en el hombre senil son cuestionables; se han reportado estudios donde hombres con bajos niveles de DHEAS tienen más alto riesgo de mortalidad cardiovascular dentro de los dos primeros años, pero no han sido confirmados. Como también se le atribuye la sensación de bienestar después de la administración de DHEAS.

La disminución de la DHEA y DHEAS es más constante en hombres seniles que en hombres hipogonadales. A partir de la quinta década de la vida los niveles disminuyen en menos del 30% de todos los hombres menores de 30 años.

Adicionalmente ocurren cambios endocrinos con la hormona de crecimiento (GH)/ factor de crecimiento a la insulina (IGF-I), se presenta disminución en la amplitud de pulsos, duración y disminución en la fracción GH secretada. Esta disminución ha sido denominada Somatopausia. La producción de GH después de alcanzar la máxima producción entre 20 y 30 años, disminuye 14% por década. La disminución de IGF-I está asociada con cambios en la masa muscular, en la densidad del hueso y la distribución del patrón de obesidad descritos también en los estados hipogonadales. Más recientemente la IGF-I ha sido identificada como un agente de apoptosis neuronal, hallazgos que tienen implicaciones en la enfermedad de Alzheimer.

La secreción de melatonina por la glándula pineal también disminuye con la edad a pesar de ser estimulada por estados de hipoglicemias y oscuridad. Además, la glándula pineal está involucrada con la regulación de los biorritmos.

Finalmente, se ha sugerido que ocurren cambios importantes en la sensibilidad de los receptores de testosterona con el incremento de edad, asociado con una regulación en menos de los receptores de andrógenos en la próstata y hepatocitos de ratas llevando a una resistencia a los andrógenos durante la senescencia.

Lo nuevo del climaterio masculino

Los efectos en un individuo mayor saludable giran entorno al ambiente que le brinda seguridad, tanto en el campo socioeconómico, emocional, como en su determinante genético para mantener un estilo de vida exitoso y se manifiesta en una senectud placentera.

A medida que declinan las funciones fisiológicas paralelamente se presentan cambios en la actividad de los diferentes sistemas hormonales durante la senectud, lo que hace suponer que parte del proceso de envejecimiento es multifactorial y compromete órganos y sistemas especialmente en lo relacionado con el sistema endocrino. Varios estudios6 mostraron en el varón, que los niveles de testosterona sérica están directamente relacionados con la habilidad funcional, fuerza muscular y densidad mineral ósea, mientras que los niveles séricos de estradiol están directamente relacionados con la densidad mineral ósea y el estilo de vida, así como los niveles séricos bajos de la proteína unidora del factor de crecimiento de insulina son fuertes indicadores de buen estado físico del individuo, como un alto nivel de esta proteína es un predictor de mortalidad.

Hipótesis de neuroregulación en la senectud

Tres puntos de discusión en esta hipótesis:

Diferenciación del cerebro senil del cerebro patológico por enfermedad degenerativa: en el cerebro senil la pérdida neuronal afecta principalmente la región subcortical como el locus cerúleo y los núcleos de la base y se proyectan hacia la corteza.

La neurogénesis se conoce actualmente que también se presenta en el cerebro adulto esto ha obligado a revisar el dogma de que la neurona alcanza un envejecimiento mitótico y la pérdida neuronal es inevitable en la senectud.

El efecto adverso que ejerce el estrés psicológico en el hombre, desencadena patología secundaria tal como la depresión que actúa indirectamente sobre la mortalidad y el efecto es acumulativo con el tiempo.

El concepto de Allostasis de McEwen se refiere a la existencia de un deterioro cerebral como resultado de las demandas ejercidas sobre el cuerpo por un estrés excesivo o continuo. Se representa en el cerebro como una atrofia en el hipocampo, deterioro de la neurogénesis hipocampal y disturbios neuroendocrinos manifestados en la actividad del eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal (HHA) estimulando una actividad exagerada de HHA como respuesta al estrés. Estas alteraciones neuroendocrinas a su vez están asociadas en últimas a daño de órgano blanco, alteraciones de la glucosa, reducción de la densidad mineral ósea, arteriosclerosis, mortalidad prematura y deterioro cognitivo exagerado en la senectud 7.

Alteraciones del eje corticotropico como
respuesta al estrés

El fenómeno que ocurre en el proceso de involución neuroendocrino-endocrino en la senectud, es similar a lo que se sucede con el estrés prolongado. El estrés activa el eje HHA. Después de un estrés repetido o prolongado o crónico la reactividad del eje HHA cambia y se presenta un retraso en la respuesta del cortisol y más tarde una disminución de éste que se evidencia con una disminución de los valores de cortisol matutinos. Los andrógenos adrenales se elevan y las hormonas esteroideas disminuyen.

Esta cascada de eventos se asocia e incrementa con los problemas generados por el deterioro psicosocial, económico, y noxas como el consumo de cigarrillo y alcohol. Estos cambios asociados a los eventos que ocurren con la senectud y el deterioro orgánico, se acelerará con el transcurso del envejecimiento 8.

la administración diaria de hormona LH, sugiriendo un defecto testicular primario. Sin embargo, algunos autores encontraron que en ratas seniles se observaba una disminución en la amplitud de pulso de la LH, una disminución de la GnRh y una disminución de GnRH mRNA y péptidos en el hipotálamo, y una disminución de las gonadotropinas secundaria a la acción de los aminoácidos exitatorios. También se encontró en el estudio, que una disminución de la concentración de estos aminoácidos conducía a un aumento de la actividad de la óxido nítrico sintetasa (ONS) producido después de un aumento en la apoptosis de la célula neuronal. Se concluyó en el estudio que un incremento en los niveles hipotalámicos de NOS inducible puede llevar a neurotoxicidad en el hipotálamo y esto conducir a un deterioro en la secreción de pulsos de la GnRh que conlleva a una disfunción de la célula de Leydig10.

Senectud y eje somatotrópico IGF1

Hay una contribución endocrina significativa con la reducción de la hormona de crecimiento, GH, del factor de crecimiento similar a la insulina IGF1 y del eje de hormonas esteroideas.

Los múltiples signos y síntomas que acompañan al proceso de senectud son muy similares a los que se presentan en los adultos con deficiencia de la GH y ciertamente la administración de GH puede aminorar mucho los déficits psicofisiológicos asociados al hiposomatotropismo. La disminución fisiológica de la secreción de GH en la senectud puede llegar a ser severa.

Insuficiencia de GH en la senectud refleja deficiencia de GHRH hipotalámica y un exceso de somatostatina. Reducción en la secreción de la producción del péptido liberador de la GH puede también contribuir a una disminución de GH en la edad adulta y en el hombre senil.

Los neurotransmisores primarios en el SNC pueden reducir la GHRH y acentuar la libera ción de la Somatostatina, estimular la producción de colinérgicos alfa 2 adrenérgicos, dopaminérgicos y serotoninérgicos y la inhibición de los beta 2 adrenérgicos11.

El papel de la IGF1 y la insulina con la
edad y la arteriosclerosis

Con la edad avanzada los niveles séricos de IGF1 disminuyen continuamente pero muestran una gran diferencia entre cada individuo. Existe una relación entre el resultado de IGF1 sérica y es un determinante para el individuo del sentirse bien y sobrevivir en la senectud. Por otro lado, la secreción de insulina parcialmente está relacionada con la obesidad y la senectud propiamente dicha. La insulina estimula In Vitro la proliferación, migración y secreción del colágeno de las células del músculo liso del tejido vascular. El mecanismo se basa en la acción de los receptores de IGF1 sobre la insulina.

En la senectud el porcentaje de proliferación de las células del músculo liso vascular SMCs, y su habilidad de migración disminuye, este mecanismo esta basado en el uso de los receptores IGF1 por la insulina. Con los avances en la edad el porcentaje de proliferación de migración de las SMCs disminuye y si se la administra IGF1 no hay recuperación ni las SMCs adquieren sus mismas propiedades.

Los bloqueadores del calcio como el diltiazen inhiben in vitro la estimulación de las SMCs por el factor de crecimiento similar a la insulina 1 e inhibe la proliferación de las SMCs y su migración por acción de la insulina.

Se concluyó que en la senectud hay una disminución del IGF1 al igual que la secreción de hormona de crecimiento. El papel de la insulina en la aterogénesis está relacionado con la hiperinsulinemia, pero el incremento en la producción de insulina es parte del proceso de senectud; sin embargo el papel de la insulina en las SMCs son la producción de cambios de aterogénesis y el diltiazen podría actuar como antiaterogénesis. En edades avanzadas el riesgo de aterogénesis disminuye por la baja propensión de que las SMCs proliferen y migren, lo cual es posible debido a la gran cantidad de células seniles12.

Eje tiroideo en la edad

Dentro de los cambios que se presentan en la senectud, la glándula tiroides también juega un papel importante. Estudios reportan una disminución de los niveles séricos de triyodotironina mientras que los niveles de tiroxina libre no presentan cambios y los niveles de triyodotironina reverso ligeramente se incrementan. El mecanismo regulatorio es controversial y estos cambios son discutidos.

Estudios en ratas masculinas seniles sugieren una disminución de TSH debido a una síntesis limitada de beta-TSH por la glándula hipófisis, así como una disminución de la actividad del hipotálamo. Sin embargo múltiples factores pueden influir en la regulación normal del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides13 .

Secreción de insulina y resistencia

La senectud también está asociada a un incremento en la incidencia de hipertensión, enfermedad macro vascular y diabetes tipo II (insulino no dependiente). Se ha sugerido que debe existir un mecanismo en común que sea el responsable de estos estados patológicos que se presentan a menudo en un mismo individuo. Datos epidemiológicos y clínicos consistentemente han demostrado una asociación entre la resistencia a la insulina y/o hiperinsulinemia y la intolerancia a la glucosa, dislipidemia e hipertensión sistólica.

Las personas seniles son más intolerantes a la glucosa e insulino-resistencia, pero es controversial que esta disminución sea debido al inevitable deterioro fisiológico normal o debido a variables del ambiente o al estilo de vida y de un notable incremento en la alteración de la distribución de las grasas y de la inactividad física. La intolerancia a la glucosa en la senectud puede ser debida en parte a la disminución de la sensibilidad de la insulina de las células beta al estimulo insulinotrópico hormonal intestinal (GLP-1/GIP) y en parte a las alteraciones de la producción de la glucosa hepática14.

Causas endocrinas relacionadas con la
senectud _ pérdida ósea y osteoporosis

Mientras en la mujer postmenopáusica se presenta una fase rápida de pérdida ósea en los 6-10 años posteriores a la menopausia, en el hombre se presenta una fase de pérdida ósea lenta y continua que perdura indefinidamente. En el hombre senil hay niveles séricos bajos de estrógenos y testosterona y recientes estudios sugieren que los estrógenos son las principales hormonas sexuales esteroideas que regulan el metabolismo óseo en el hombre. La deficiencia de estrógenos también puede ser la principal causa de pérdida ósea en el hombre senil, como la disminución de la producción de hormona de crecimiento y IGF1 14.

Todos estos cambios en las concentraciones hormonales conllevarían a alteración en los órganos blancos tales como:

Próstata: El producto de la conversión periférica de la testosterona, la dihidrotestosterona, es el principal andrógeno en la glándula prostática produciendo desarrollo y crecimiento de la misma. La duda de si los andrógenos causan cáncer de próstata aún no ha sido aclarada y muchos estudios no han encontrado asociación entre niveles de testosterona y riesgo de cáncer de próstata, observándose diferencias no significativas en los niveles séricos de LH, testosterona total y libre y la globulina transportadora de hormona sexual, SHBG, entre hombres que desarrollaron cáncer de próstata y aquellos que permanecieron libres de la enfermedad. Además en un estudio de pacientes con cáncer de próstata se encontró que los niveles séricos de testosterona por debajo de la línea de base estaban relacionados con peor pronóstico.

Hueso: El hipogonadismo es causa establecida de osteoporosis masculina. Los andrógenos inhiben la expresión de la interleuquina-6, también conocida como factor de activación de los osteoclástos. Los receptores de andrógenos están presentes en los osteoblastos, y los andrógenos estimulan la diferenciación de osteoblastos in útero. Los efectos benéficos de los andrógenos sobre el hueso pueden ser secundarios a su aromatización a estrógenos o a través de los efectos anabólicos de la dihidrotestosterona. Tanto la deficiencia de aromatasas como la mutación del receptor de estrógenos están asociados con osteoporosis en el hombre a pesar de tener niveles normales de andrógenos; además la dihidrotestosterona incrementa la mitogénesis en las células óseas por inducción del mRNA del factor transformante del crecimiento-beta y por aumento de la unión del factor 2 unido a la insulina a los osteoblastos3.

Masa corporal: Los andrógenos son hormonas anabólicas que estimulan la mitosis en los mioblástos por estimulación de la actividad ribosomal y síntesis de RNA polimerasa; la administración de testosterona también produce aumento de la síntesis de proteínas musculares contráctiles y no contráctiles, incremento de las concentraciones musculares de mRNA, IGF-1, y disminución de la grasa abdominal por lipólisis y disminución de la concentración de leptina (hormona de los adipositos) que bloquea la entrada de lípidos a los depósitos de grasa abdominal. La madurez en el hombre se acompaña de disminución en la masa y fuerza muscular e incremento en la grasa corporal asociado con bajos niveles séricos de testosterona. A partir de la cuarta década hay disminución de fuerza muscular de un 8-10% por década y la síntesis de proteínas decrece un 55% con incremento de los depósitos de tejido conectivo y grasa en el músculo, lo cual ocurre paralelamente a la disminución de las concentraciones de testosterona.

Lípidos: Los niveles de colesterol HDL son más bajos en el hombre que en la mujer premenopáusica. La enzima triglicérido-lipasa endotelial hepática, responsable de la aclaración de HDL, es mayor en hombres y estimulada por los andrógenos y suprimida por los estrógenos. Sin embargo, no hay diferencia en los niveles de lipoproteínas y triglicéridos entre niños y niñas prepuberes. En el varón durante la pubertad se disminuyen los niveles de colesterol HDL y se incrementan los de LDL.

Los efectos de la testosterona en la enfermedad arterial coronaria y los lípidos permanece incierta. Los niveles de testosterona se encontraron más bajos en ancianos con enfermedad arterial coronaria que en el grupo control. Además los niveles de testosterona se asocian negativamente con los niveles de triglicéridos y lipoproteínas y positivamente con los niveles de HDL. Los estudios angiográficos han mostrado poca relación entre los niveles de esteroides sexuales y enfermedad arterial coronaria en hombres, la razón para esta discrepancia puede ser que los efectos de la testosterona exógena sobre los lípidos difieren de los de la testosterona endógena o que los andrógenos pueden tener efectos adversos sobre otros factores de riesgo cardiovasculares como las endotelinas3.

 

 

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