REVISTA DE MENOPAUSIA 

CAMBIOS EN LA DINÁMICA DE LA FAMILIA CUANDO
UNO DE SUS MIEMBROS ES ANCIANO

 

Las transformaciones sociales, económicas y políticas han incidido en la estructura, tipología y funciones de la familia en Colombia, debido al mayor incremento en las rupturas matrimoniales seguidas de recomposiciones legales o de hecho, uniones libres, padre y madre solterismo especialmente en adolescentes. (1) Echeverry.

El ser humano en la búsqueda de la eterna juventud sólo ha conseguido reafirmar la negación de su decadencia física y psíquica. Durante la niñez fantasea a ser grande, en la adolescencia, que es la edad de las ilusiones, desea verlas realizadas o de lo contrario aparecen las frustraciones; en la edad adulta al lograr la unión con su pareja y con la llegada del primer hijo, siente el peso de la responsabilidad y anhela los días de su infancia; en el climaterio los cambios físicos, psicológicos, laborales y otros que experimenta, le hacen desear una juventud que ya pasó y a veces asume comportamientos de adolescente, donde la pérdida del vigor y belleza juveniles se vuelven tragedia para el narcisista.

Cuando el anciano identifica las reacciones que su comportamiento produce en otras personas, puede tener sentimientos de culpa por molestar al otro o adoptar posiciones de sometimiento con el fin de no obstaculizar, o rebelarse asumiendo conductas agresivas.

La comunicación que hace ésta familia con el viejo es a veces con lenguajes distintos y/o a niveles diferentes; también los hábitos y costumbres que el anciano asume en su vida son motivo de desacuerdo tales como los valores, normas, horarios, aficiones, comidas, diversiones, amigos y toda la parafernalia que le da su identidad.

La familia o algunos de sus miembros ante la incapacidad de comprender y aceptar la situación real del anciano pueden entrar en conflicto sobre el permitir continuar o no, la convivencia con el abuelo (a).

Cuevas Sosa y Vera Alcocer acentúan la necesidad que tiene el anciano de ser aceptado y amado por la familia, de recibir afecto en el momento en que disminuyen sus capacidades físicas y mentales, se le motiva muchas veces para asumir papeles que no le corresponden a cambio recibir afecto y atención. Debe compartir para hacerse merecedor de reconocimiento y afecto. El anciano llega hasta el sometimiento de llegar a decir: ¡Está bien, lo haré no se molesten conmigo!

En esta última etapa el ciclo vital varía de acuerdo a la composición familiar, subsistemas, límites y reglas que permiten diferenciar en cada uno de sus miembros su papel, funciones y tareas, dando origen a una nueva estructura en donde el anciano participa en alguna de las diferentes tipologías de familia tales como son:

Las familias aglutinadas en donde el anciano en ocasiones debe convivir con sus nietos y asumir de manera voluntaria o impuesta funciones que ya no le corresponden como es el rol de padre o madre sustitutos, esta situación se presenta con mayor frecuencia en _las familias extensas_ donde la tarea parental parece no tener fín. Es así como éstas familias cuando viven situaciones económicas difíciles se ven en la necesidad de cohabitar con otras, en éste caso es necesario definir previamente límites claros donde se conserve la función de los padres y se reciba el apoyo de los abuelos y cada uno asuma las responsabilidades que les compete para un adecuado funcionamiento familiar.

Con el incremento en la expectativa de vida, especialmente en la mujer, ésta pasará más tiempo al cuidado de sus padres ancianos que con sus hijos, máxime cuando estos salen más rápidamente del hogar por uniones cada vez más tempranas o por otras causas como la educación o la necesidad de trabajo; cuando la mujer anciana vive en la casa del hijo frecuentemente compite la autoridad con la nuera, con estatus de protegida y/o dependiente y si pasa a vivir con la hija comparte la autoridad con ella.

Ligia Echeverrry y Piedad Estrada coinciden en ratificar la tipología de la mujer cabeza de familia por viudez, separación o vejez, mantiene su estatus cuando es la dueña de la casa y provee atención y cuidados a todos los miembros que lo requieren.

Piedad Estrada incluye en las tipologías familiares las desligadas donde sólo uno de los hijos (as) asume el cuidado del progenitor vivo, situación que responde a una familia en donde la solidaridad, el compartir y la ayuda mutua no se vivieron ni introyectaron en todos sus miembros, actitud que se hace más evidente al repartir la herencia, si es que existe. Otra alternativa del proceder en ésta familia es la institucionalización del anciano, independiente del estado de salud que tenga, con el fin de continuar su vida familiar sin interferencias.

La institucionalización es una alternativa que la mayoría de los ancianos no comparte y muchas veces la familia lo hace en su contra, situación muy diferente cuando es él quién toma la decisión de hacerlo, así el anciano ingresa a la neofamilia, término utilizado por Cuevas Sosa que significa el reencuentro con un medio semejante al de su familia. En ocasiones ocurre como dice Cuevas Sosa y Vera Alcocer que: Un padre mantiene diez hijos, pero diez hijos no mantienen un padre.

La familia uniparental o reconstituída que ocurre cuando regresan al hogar del anciano el hijo (a) separado (a), el progenitor soltero(a), el viudo(a) o con nueva unión e hijos, y que llegan en búsqueda no solo de techo, comida y afecto sino también del cuidado y atención para los niños, en donde el anciano pasa de desempeñar el rol de abuelo (a) a ser padre o madre sustituto y a la vez le exigen al anciano acomodarse a sus costumbres y a su forma de vida.

No son pocas las veces que este rol es demandado por los abuelos, quienes en el afán de continuar la sobreprotección a sus hijos, les ofrecen ésta alternativa como medida efectiva de asegurar el regreso y para algunos el recuperarlos bajo su cuidado y protección. Nunca los dejaron crecer y asumir su autonomía e independencia, impidiéndoles la toma de decisiones y asumir las consecuencias lógicas de sus comportamientos. Juegan siempre al papel de salvadores y pasan rápidamente al de víctimas para perpetuar estas relaciones de dependencia. Situación que se observa con mayor frecuencia en las abuelas solas por el incremento en la expectativa de vida y ante la necesidad de compensar su soledad con la compañía de alguno de los hijos.

Piedad Estrada afirma que en la familia extensa debido a la presencia de los hijos y nietos que vuelven al hogar, no se viven las etapas de nido vacío y de pareja sola y la abuelidad pasa a ser un modo natural de vivir los últimos años.

La familia equilibrada se da cuando la pareja asume en su relación que el compromiso es de ambos, en el dar y el recibir, convencida de perpetuarla mediante un trabajo continuado para el crecimiento individual y de pareja, desde la singularidad, en donde cada uno reconoce su espacio, el de su pareja y el de ambos, con funciones y límites muy claros, compartiendo la ayuda, el respeto y la solidaridad.

Algunas familias acuerdan recibir al abuelo(a) anciano e inician la convivencia, pero en el transcurso de ella empiezan a presentarse conflictos en las relaciones porque las costumbres, creencias, normas, estilos de vida y sistemas de comunicación son diferentes y aunque todos tratan de adaptarse y hacer ajustes no lo logran. No es fácil la convivencia para las familias ni tampoco para el anciano, pero unos y otros deben conversar, hacer ajustes y acuerdos y lograr establecer relaciones armónicas.

Los cambios estructurales en una familia con la presencia de un anciano incluyen los correspondientes a las diferentes áreas. El ambiente físico de la vivienda debe incluir los espacios y medidas de seguridad para evitar accidentes, facilitar la movilización sin mayores dificultades y propiciar independencia y privacidad. Permitir un ambiente adecuado y confortable para toda la familia y de acuerdo a sus capacidades económicas.

En el área de los hijos los límites deben estar muy bien definidos, para evitar roces e interferencias en la crianza y educación de los mismos, la pareja debe conservar su espacio y su vida propia, evitar la realización de alianzas entre uno de ellos y el anciano lo cual afectaría la relación familiar.

En lo social _ recreativo se debe concertar los espacios de la pareja, de los hijos y de la familia, sin el abuelo y con él; ayudarle al anciano (a) a conservar o reiniciar amistades con quienes pueda compartir. La familia se enriquece con las experiencias vividas por el anciano y sus anécdotas y debe involucrarlo en algunas actividades recreativas y estimularlo a participar.

En el área sexual la pareja debe tener especial cuidado, es exclusiva de ellos lo mismo que la de sus hijos. El anciano tiene derecho a ejercer su sexualidad y por lo tanto merece respeto y apoyo.

En el área económico-laboral la familia debe conocer, respetar y apoyar las actividades laborales de cada miembro, esto debe ser un propósito permanente.

En el área económica los ajustes son más evidentes porque no siempre el anciano puede sufragar sus gastos y en el presupuesto familiar la partida correspondiente a ellos se acrecienta, situación que afecta al anciano y lo hace sentir más dependiente y arrimado.

La situación en ésta última etapa de la vida es la de convivir los miembros de dos o más generaciones con las características propias de cada una, en donde se ven abocados al conflicto tanto los abuelos, hijos y nietos, todos tienen deberes y derechos, funciones que ejercer y tareas que cumplir en cada una de las áreas y de acuerdo a las características de cada persona. Cada persona tiene su propio ritmo y en la convivencia es necesario conocerlo, sólo así se hará posible la aceptación, ayuda y tolerancia.

Se debe considerar la convivencia del anciano con los nietos en edad escolar o adolescencia, con yernos y nueras. Considerar las situaciones socioculturales que favorecen o desfavorecen el proceso de envejecimiento expuestos por Echeverry ayuda a los miembros de la familia a comprender al anciano, con el cual deben convivir para saber los retos que deben asumir.

Situaciones desfavorables del anciano:

La pérdida de status, la pobreza, la soledad, la aflicción ante las pérdidas, el temor a la enfermedad y la evidencia del deterioro normal en la salud, la desconexión con el medio comunitario.

Situaciones que favorecen el proceso de envejecimiento:

La plenitud por la experiencia, la sabiduría y la prudencia adquiridas.

La seguridad en su vitalidad expresada en el mantenimiento de una actividad física intelectual o productiva que les permite conservar autonomía y colaborar activamente en la solución de problemas familiares y comunitarios.

El ser humano puede realizar aprendizajes si su capacidad física y mental se lo permiten, pero debe tomar la decisión de hacerlo no importa la edad ni el sexo.

El arte de vivir se logra cultivándolo con enseñanzas recibidas y asumidas, buenos hábitos, el enriquecerse con las diferentes expresiones del arte, las buenas relaciones y la fe en Dios. El viejo aporta su vida con toda la experiencia y sabiduría, el joven lo renueva con su juventud y deseos de realización, ambos se harán felices.

Quiero compartir con los lectores estas frases que son oportunas para éste tema:

Todo lo que resistimos lo convertimos en enemigo. (P.I.Larrañaga):

Solo se envejece cuando se deja de soñar ! !

Todos los recuerdos y realizaciones quedan alrededor de nuestro entorno!

Cuevas y Vera dan algunas recomendaciones a los miembros de la familia según la etapa del ciclo vital en la cual están:

A los jóvenes

• Capacitación para obtener un desarrollo intelectual y profesional que dé seguridad económica y de salud en la vejez

• Desarrollar su creatividad, realizar actividades deportivas.
• Adquirir hábitos de lectura, música y sana recreación.
• Buscar ayuda profesional en situaciones de conflicto.
• Hacer una buena selección de pareja.

A los padres

• Compartir con los hijos calidad de tiempo y no sólo cantidad.

• Acompañarlos en su crecimiento y desarrollo para que puedan ser hombres y mujeres autónomos, independientes, autosuficientes e íntegros para que vivan sus valores y así su familia los pueda introyectar.

• Aceptar que no es obligación de los hijos cuidar de sus padres ancianos.
• Saber que la vejez no modifica el carácter sino que lo acentúa.
• Buscar ayuda profesional si se necesita.

A los ancianos (as)

• Pensar que dieron lo mejor de sí.
• Aceptar que no es obligación de los hijos, familiares u otras personas permanecer a su lado.
• Fomentar su fe, si tienen creencia religiosa.
• Aceptar sus limitaciones.
• Conservar su poder económico.
• Visitar a los profesionales de la salud.
• Buscar actividades que le sean gratificantes y ojalá productivas.
• Evitar permanecer solos.
• Si no tiene pareja no descartar la posibilidad de conseguirla.
• Disfrutar de lo que esté a su alcance.
• Evitar los factores de riesgo.
• Hacer actividades físicas.
• Estar bien nutridos.
• Fijarse objetivos y metas.

CONCLUSIONES

  1. Incluir en los curriculum de las instituciones de educación básica, tecnológica y universitaria, materias o talleres que ayuden a los miembros de la familia y al anciano a prepararse para esta etapa de su vida.

  2. Establecer políticas estatales para proteger al anciano carente de recursos de salud, vivienda, alimentación, capacitación y recreación que atiendan su salud en forma integral.

  3. Subsidiarlos en las tarifas de los diferentes servicios de salud.

  4. Dar estímulos a las empresas que vinculen personas mayores de cuarenta años.

  5. Crear programas que estimulen la creatividad y participación de los ancianos.

  6. Mantener dirección y administración del hogar y/o de su negocio.

  7. Colaborar en las actividades domésticas.

  8. Prepararse para asumir lo mejor posible: las pérdidas, especialmente las más significativas.

  9. Propiciar, establecer o mantener relaciones que le sean placenteras y con personas afines.

  10. Asegurar el futuro económico, es definitivo para mantener independencia y autonomía.

  11. La atención integral a la persona anciana es responsabilidad de la familia, de la sociedad y del estado.

  12. Ante los cambios limitantes se impone la capacidad del ser humano para enfrentar las pérdidas y capitalizar las limitaciones enfrentándolas como retos.

  13. Son pocos los ancianos que no obstante su avanzada edad, logran vivir solos y mantener su autonomía e independencia económica con una calidad de vida adecuada, y a veces continuar activos en labores satisfactorias para ellos y valoradas por otros.

BIBLIOGRAFÍA

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  6. Florenzano R., Valdéz M. Cambios en el ciclo vital de las familias. ¿Qué consecuencias tendrán en los jóvenes del siglo XXI? Memorias del Congreso Latinoamericano de Familia Siglo XXI. Medellín. 1994; 841.

  7. García M., López R., Vergel V. M. El Anciano y su relación con el núcleo familiar. Bucaramanga-Santander. Memorias III Seminario de Investigaciones y Trabajo con Viejos. Servicio Seccional de Salud de Antioquia. Comité Interinstitucional de Bienestar del Anciano. Medellín. 1994; 193.

  8. Pittman F. Momentos Decisivos. Tratamiento de Familias en Situaciones de Crisis. Capítulo 12. Editorial Paidos. Argentina 1990; 447.

  9. Sánchez C. D. El envejecimiento de la Familia. Perspectivas Futuras. Memorias del Congreso Latinoamericano de Familia Siglo XXI. Medellín. 1994; 841.

  10. Larrañaga I. Del Sufrimiento a la Paz 13 Edición Editorial. San Pablo 1997 Santa- fé de Bogotá. p. 238.

 

 

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