REVISTA DE MENOPAUSIA

 

TRATAMIENTO DEL CLIMATERIO

FILOSOFÍA DEL TRATAMIENTO HORMONAL


Israel Díaz, M.D.*

“Todo cambio produce angustia” así lo han dicho siempre los sicólogos y así lo observamos a través de todas las manifestaciones de la vida.

La menarquia, el embarazo y la menopausia son tres eventos fundamentales en la vida de la mujer, son cambios y como tales generan cierta angustia y todos tres, guardan relación con las hormonas estrogénicas.

El primero es el despertar, el inicio de una nueva vida, aunque sorprende causa alegría y hoy en el mundo occidental, salvo en ciertas tribus de indios, constituye un cambio positivo.

El segundo evento, o sea el embarazo, es considerado como la plenitud, el equilibrio hormonal mediante el cual la mujer ya es capaz de llegar al acto sublime de ser madre. Es por tanto factor también como el primero, positivo.

La menopausia o tercer evento, cambio brusco carencial, repercute en la economía femenina de manera negativa hasta el punto de entorpecer toda su existencia.

Estoicamente padeció la mujer esta tormenta, hasta que la conciencia siguiendo los postulados del fisiólogo francés, Claude Bernard, quien introdujo el estudio de la medicina experimental, descubre la base del problema, le encuentra sus orígenes y se lanza a sintetizar las sustancias afines con las hormonas estrogénicas y observa como los resultados resultan beneficiosos. No vamos a decir que dichos resultados fueron de una vez exitosa de manera absoluta. Largo ha sido el cambio a recorrer, los primeros derivados androgénicos, produjeron efectos colaterales poco o nada deseables. Con alguna pausa, se emprende la búsqueda de los preparados sintéticos, que también tenían sus consecuencias. Pero la búsqueda sigue y tenía que llegar el día en que se estableciera el equilibrio y es así, como hoy estamos usando sustancias naturales de las cuales se benefician millones de mujeres en el mundo.

Las dificultades de diferentes matices, han ido cayendo lentamente tal vez, pero a paso firme se han abierto y aceptado los tratamientos hormonales. Quienes los combatieron con argumentos que consideraron imbatibles, han tenido que cambiar de actitud y si en privado no los aceptan del todo, presionados por las mismas pacientes que ya tomaron conciencia de los grandes beneficios recibidos, se han visto en la imperiosa necesidad de actualizarse ante el temor de parecer o perecer como obsoletos.

Los estudios de esta terapia que constituyen una legión mundial, siguen investigando y cada día van más lejos. Todo parece indicar que el siglo XXI. Será el de la terapia preventiva, como lo ha sido este que ya termina, el de la curativa.

Hemos sí de recordar y tenerlo siempre presente, que manejamos seres humanos, que las terapias hormonales indudablemente son efectivas, pero el componente espiritual requiere también y en dosis cuando más alta mejor nuestro cuidado, la parte afectiva de las mujer dentro del círculo que le rodea, tiene muchas facetas cada una de las cuales hay que conocer a fondo, por ello el tratante médico, necesariamente tiene que sumergirse en ese entorno. Si silo nos dedicamos a recetar pastillas, inyecciones, cremas o parches estaremos haciendo tratamientos a medias y nos veremos avocados a perder la confianza de nuestras dolidas pacientes. 

 

BIBLIOGRAFÍA 

  1. La edad crítica J. Botella Llusia. Los estrógenos. Pág. 323.

  2. Winnifred Berg Cutler-Celso Ramón García. The medical management of menopause and posmenopause. 1984; 122.

  3. Eduardo Fernandes Viloria – Ana Rodríguez Tramulles. Menopausia y Sociedad . Barcelona.

  4. The Genesis of Menopause. Wulf Utian. Editorial Menopause, The journal of the North American Menopause Society, Vol. 4 1994.

  5. Santiago Palacio Gil – Antuñao. Enfoque moderno de la menopausia conferencia en el XVIII Congreso Colombiano de Obstetricia y Ginecología del Atlántico.

  6. Barranquilla diciembre de 1991.

  7. John Franklin Donaldson. Haw did the menopause arise. The Journal of the North American Menopause Society. Vol. 1 No.4.

  8. J.W. STD, H.M. Anderson, J.C. Montgomery. Hormonal treatment. A modern approach to the premenopauses years. Pág. 129.

  9. Sandja Greenwood M.D. Menopausia din ansiedad. 1984.

  10. Bartolomé Beltrán M.D. Siempre mujer ante la menopausia. 1988.

  11. Robert B. Greeblatt M.D. A modern aproach the perimenopause years. 1986.

 

HEMORRAGIA UTERINA ANORMAL EN EL CLIMATERIO


Santiago Palacios, M.D.*
* Director del Instituto Palacios de Investigación Clínica en Ginecología y Metabolismo. Madrid-España.

 

Resumen

La hemorragia uterina anormal en el climaterio (HUAC) es el segundo que no es secundario a lesiones orgánicas en una paciente climatérica. Suelen producirse por un estímulo, prolongado y continuo estrogénico sobre el endometrio en ausencia de progesterona. Clínicamente se traduce en menorragias e hiperplasias endometriales. La aptitud terapéutica va encaminada a contrarrestar la situación de un progestágeno.
Es importante conocer el manejo de otra situación diferente pero habitual en el climaterio como es la hemorragia por ruptura en pacientes con Terapia hormonal Sustitutiva.
 

Summary

The abnormal vaginal bleeding in the climateric is the bleeding which is not secondary to organic lesiones in a climateric patient. These are usually produced by a prolonged and estrogenic continued stimulus over the endometrium in the absence of progesterone. It is clinically translated into menorrhagia and endometrial hyperplasia. The therapeutic aptitude is set on the way to counteract the hyperoestrogenism situiation keeping with the administration of a progestogen.  
It is important to know the handling of a  different situations but common in the climateric as it is the withdrawal bleeding in patients under Hormonal Replacement Therapy.
 

Definimos como hemorragia uterine anormal en el climaterio (HUAC) a todo sangrado que no es secundario de lesiones orgánicas en una paciente que ya no presenta menstruaciones regulares estando en la época del climaterio. 

Habitualmente estos sangrados suelen producirse por un estímulo prolongado y continuo, estrogénico sobre el endometrio en ausencia de progesterona. La ausencia del pico ovulatorio de LHn con la secreción persistente de FSH originan el desarrollo foliculares que producen cantidades progresivas de estrógenos. El efecto final es el sangrado debido al descenso estrogénico causado por la degeneración de los folículos o por defectos en la vascularización endometrial (necrosis hística).

En la ausencia de progesterona, la acción mantenida de estrógenos puede inducir una hiperplasia endometrial (por aumento del número de receptores estrogénicos), y a la larga la posibilidad de desarrollarse un adenocarcinoma de endometrio.

En la mujer postmenopáusica los niveles de estrógenos endógenos existentes son de origen extragonadal (corteza suprarrenal, (obesidad, estrogenoterapia sin oposición, etc.) los niveles estrogénicos existentes son deficientes para inducir proliferación endometrial y poder producir hiperplasias endometriales y menorragias (sangrado excesivo, más de 80 mm. Y / o duración superior a 7 días). 

La actitud a seguir, depende de si la HUAC  se presenta de forma aguda, hemorragia de urgencia, o es de evolución crónica. Es evidente que en los casos que se requiera una intervención rápida, el legrado uterino será lo indicado. El tratamiento de la HUAC crónica de basará en la administración de fármacos, fundamentalmente hormonas, con acción antiestrogénica.

Si tenemos en cuenta que, prácticamente la mayoría de las HUAC son provocadas por la presencia de una situación de hiperestronismo mantenida, en ausencia o déficit de progesterona, la actitud terapéutica irá encaminada a contrarrestar dicha situación, con lo que conseguiremos evitar el desarrollo de cuadros de hiperplasia endometrial.

La progesterona, al neutralizar la acción estrogénica e inducir un cambio secretor del endometrio, previene la aparición de hiperplasias; e incluso cuando está ya establecida.

El mecanismo de acción de los progestágenos es doble:1-bloqueo de la avión de los estrógenos a sus receptores y 2 – estimulación de la 17 hidroxideshidrogenosa (aumento de la conversión de estradiol o destrona). Para llevar a cabo estas acciones e inducir un cambio secretor del endometrio, se necesita que se administren al menos durante 6 días, y que el endometrio esté previamente preparado con estrógenos.

El uso de gestágenos asociados a estrógenos también se emplea en el tratamiento de las HUAC. Se utiliza en aquellas hemorragias provocadas por déficit estrogénico que impide la proliferación endometrial.

Otro problema frecuente en este periodo de la mujer es el manejo de la hemorragia por ruptura, que es aquella que no tiene relación con la fase de adición del progestágeno en mujeres con terapia hormonal sustitutiva. En estos casos primero deberá hacerse un interrogatorio cuidadoso a la paciente para descartar: 1- fracaso u olvido en el cumplimiento del tratamiento . 2- Interacciones medicamentosas. 3- Estrés. Sin embargo, no podemos olvidar que los ovarios de la mujeres climatéricas todavía poseen cierta actividad hormonal. En estos casos puede sumarse la producción endógena hormonal a la terapia de sustitución. 

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Whitehead MJ, Townsend PT, Pryse- Davies J, Ryder Ta, King RIC: Effects of estrogen and progestins on the biochemistry and morphology of the postmenopausal endometrium. New Eng J Med, 1981; 305: 1599-1605.

  2. Lee RA, Contraceptive and endometrial effects of medroxyprogesterone acetate. Am J Obstet Gynecol. 1968; 104: 130-137.

  3. Hoiffman DL, Lobo RA, Mischell DR. Treatment of dysfunctional uterine bleeding. In. Baird DT, Michie EA. Mechanism of menstrual bleeding. New York: Raven Press, 1985;253.