|
REVISTA DE MENOPAUSIA RIESGO CARDIOVASCULAR EN LA MUJER.
TRATAMIENTO HORMONAL DE LA PACIENTE MENOPÁUSICA CON ENFERMEDAD CORONARIA ISQUÉMICA Jorge León Galindo, MD, FACC*
Las enfermedades cardiovasculares
son la mayor causa de morbilidad y mortalidad en hombres y mujeres en países
como los Estados Unidos y los Europeos. En Colombia luego del trauma, las
enfermedades cardiovasculares también son las mayor causa de morbilidad y
mortalidad en ambos sexos. Para entender el efecto que
producen los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares en las
mujeres postmenopáusicas es importante conocer su patogénesis, para así
aplicar la prevención y el tratamiento. En la mayoría de los pacientes con
enfermedad coronaria, existen varios factores de riesgo en el mismo individuo,
cada uno de ellos contribuye con un porcentaje diferente al riesgo total, no
siendo una sumatoria aritmética sino geométrica. Algunos de estos factores
presentan una influencia más fuerte que otros en la prevalencia de la
enfermedad coronaria. Estos factores de riesgo coronario son diferentes en ambos
sexos por muchos motivos pero primordialmente por la diferencia hormonal sexual
que existe. Los principales factores de riesgo
coronario en la mujer son : la obesidad, los lípidos plásticos, la hipertensión
la diabetes mellitus, la vida sedentaria, el cigarrillo, el stress psíquico, el
aumento de la viscosidad sanguínea, la historia familiar y la deficiencia
estrogénica postmenopáusica. Es un hecho que las mujeres de edad
media y de edad avanzada tiene un riesgo de desarrollar enfermedad
cardiovascular aumentando, especialmente luego de llegarles a la menopausia. Por
esto ha surgido una duda si el factor principal es la edad, o la deficiencia
fisiológica estrogénica. Estas observaciones indican que existe un factor
diferente a la edad y es la deficiencia estrogénica en la mujer, la cual se
inicia algunos años antes de la menopausia y se hace evidente con la superación
de la menstruación. Esta observación fue reportada
inicialmente por el estudio de Framingham y confirmada luego en otros trabajos.
Varios estudios epidemiológicos se han realizado sobre el efecto de reemplazo
estrogénico en mujeres postmenopáusicas, estos han indicado una disminución
significativa en el riesgo de la enf. Cardiovascular en las mujeres que
recibieron reemplazo estrogénico comparadas con el grupo control. Tres estudios se realizaron
administrando reemplazo estrogénico a mujeres postmenopáusicas que tenían
estenosis coronarias comprobadas en la arteriografía . En los tres casos se
demostró una reducción en el riesgo de enf. Coronaria y el último estudio
Croft y col. Demostraron una prolongación en la vida de pacientes con
enfermedad coronaria isquémica severa. Es el Milwauke Cardiovascular Data
Registry, Gruchow y col. Estudiaron 933 mujeres postmenopáusicas entre 50 y 75
años de edad y las dividieron en dos grupos: las que utilizaron estrógenos y
las que no las utilizaron y les realizaron arteriografía coronaria para evaluar
el grado de oclusión de las arterias coronarias. Los resultados fueron
impactantes en las mujeres que tomaron estrógenos: el grado de oclusión de las
arterias coronarias fue significativamente menor en relación a las que no
tomaron estrógenos, además se encontró un aumento también significativo en
los índices de oclusión relacionados con la edad en el grupo que no tomo estrógenos
(p<0.001), pero no así en las que tomaron estrógenos (p=0.50). Los
resultados fueron impactantes en las mujeres que tomaron estrógenos: el grado
de oclusión de las arterias coronarias fue significativamente menor en relación
a las que no tomaron estrógenos, además se encontró un aumento significativo
en los índices de oclusión relacionado con la edad en el grupo que no tomó
estrógenos (p<0.001), pero no así en las que tomaron estrógenos (p=0.50).
Los resultados estadísticos de este estudio demostraron que el efecto protector
de los estrógenos en las mujeres postmenopáusicas fue estadísticamente
significativo e importante en la disminución de la enfermedad coronaria
obstructiva en estas pacientes. Este efecto fue independiente del tipo de
menopausia y de otros factores de riesgo pero no fue independiente de los
niveles plasmáticos de las HDL-C. Posiblemente este mecanismo biológico puede
ser el que disminuye el riesgo de oclusión coronaria en mujeres postmenopáusicas
con reemplazo estrogénico. Estudios realizados anteriormente a éste fueron un
tanto contradictorios, comenzando por estudio de Framingham publicado por Wilson
y col. Quien no reporto diferencia entre las muertes cardiovasculares y las
muertes totales en mujeres postmenopáusicas que tomaron estrógenos y las que
no lo tomaron. En el análisis de este estudio se encontraron fallas como por
ejemplo la inclusión de la angina de pecho como un indicador de enf. Coronaria
isquémica, o la no distinción clara entre las que tomaron estrógenos en el
pasado o durante las realización del análisis. Otro estudio realizado por
Stampfer y col. Reportó una disminución en el riesgo de enf. Coronaria entre
enfermeras que utilizaron estrógenos en la menopausia. McFarland y col. Dieron
soporte a la hipótesis que el uso de los estrógenos en mujeres menopáusicas
disminuye en forma significativa la
incidencia de enf. Coronaria isquémica. El mecanismo por el cual los estrógenos
disminuyen la incidencia de enf. Isquémica del corazón son múltiples. Se ha
encontrado en el 50% de los pacientes un efecto favorable en los niveles plasmáticos
de los lípidos. Esto incluye elevación de los HDL-C
(Incluyendo las subfracciones HDL-2, HDL-3
y las aproteínas Apo-Al y las Apo-AII) y una disminución en LDL-C. Ha
despertado un interés especial el aumento significativo producido por los estrógenos
de los niveles de Apo-Al. Esta fracción disminuye en los muchachos
postpuberales, permanece estable en las niñas postpuberales y disminuye en las
mujeres postmenopáusicas. Se presume que es un factor protector de las arterias
coronarias facilitando la salida del colesterol de las células. Las mujeres postmenopáusicas
tratadas con reemplazo estrogénico usualmente reciben progestágenos en forma cíclica
o continua para contrarrestar el efecto de los estrógenos sobre el endometrio y
prevenir la hiperplasia endometrial y el cáncer. Los progestágenos
tiene un efecto desfavorable sobre los lípidos plasmáticos. Aumentando
los LDL y la Apo-B y disminuyen los HDL, HDL2, Apo-Al y los triglicéridos, por
esto pueden contrarrestrar el efecto benéfico de los estrógenos.
Por esta razón no se recomienda su uso rutinario.
Los derivados del C-21 como las medroxiprogesterona en este efecto parece
ser menor; bajas dosis parece que el efecto desfavorable es casi nulo. La
progesterona natural parece no tener ningún efecto en los niveles de lípidos
plasmáticos y no se considera aterogénica. En los vasos coronarios la
progesterona produce un efecto vasoconstrictor al parecer por un efecto
antiprostaciclina al bloquear el efecto de los estrógenos12. En resumen se puede concluir que la
deficiencia fisiológica de estrógenos (menopausia) se debe considerar como un
factor de riesgo independiente y mayor de la enfermedad arterioesclerótica del
corazón en la mujer. Muchos
estudios han demostrado que el reemplazo estrogénico en la mujer postmenopáusica
disminuye en forma significativa la incidencia de enfermedad isquémica
cardiaca, por lo tanto decrece la morbilidad y mortalidad por esta causa.
BIBLIOGRAFÍA
|
|
Haga su consulta por tema
Búsqueda personalizada
| Ver más Revistas | Revistas Médicas | Medicina |