|
REVISTA DE MENOPAUSIA VAGINITIS ATROFIA Y SU RELACIÓN
CON LA INCONTINENCIA URINARIA Oscar Ángel, M.D.* Resumen Los cambios menopáusicos
producidos por la deprivación de estrógenos, conllevan a cambios en el sistema
miccional produciendo incontinencia urinaria tanto de esfuerzo como de urgencia.
Cambios que mejoran significativamente con la terapia de Suplencia Hormonal. Abstract Menopause and its accompanying hormonal fluctuations with estrogen
deprivation produces changes in the mictional system that create both urgency
and stress urinary incontinence. Both of theses syndromes greatly benefit from
hormonal supplements. Cada día la expectative de vida de
la mujer se incrementa llegando
casi hasta los 80 años en nuestra época. Es así como la incontinencia
urinaria llega a ser una patología muy frecuente en la mujer postmenopáusica,
con estudios que muestran como un tercio de las pacientes sobre los 65 años la
padecen. La incontinencia urinaria es
causante de problemas psicosociales que afectan la interrelación personal hasta
el punto de obligar a familiares a reclusión en ancianatos para ayuda en su
manejo; incomodidades higiénicas personales con severas dermatitis amoniacales;
y por último una mayor probabilidad de caídas y por lo tanto de fracturas al
crear afán por micción inminente. Aunque la incontinencia urinaria es
un hallazgo frecuente para la edad no quiere decir esto que sea normal y no
requiera tratamiento. Se ha visto que la pérdida del
estimulo estrogénico afecta el tracto urinario bajo; el soporte uretral se
pierde por disminución del tejido conectivo, se presenta además atrofia del músculo
estriado con una disminución del flujo sanguíneo en los plexos vasculares
uretrales. Ya a nivel del detrusor se encuentra adelgazamiento urotelio
trigonal, se pierde la coaptación de la mucosa y el efecto protector de la capa
de glicosaminoglicanes, que incrementa la susceptibilidad de la infección.
Estos cambios conllevan a una disminución de la capacidad vesical, aumento de
la sensibilidad de la vejiga y uretra, incremento de la motilidad del cuello
vesical y disminución de la habilidad de suprimir la contracción del detrusor. Como vemos la deprivación de estrógenos
afecta en tal grado el tracto urinario bajo que produce síntomas irritativos
como urgencia, polaquiuria y nocturia; además de cuadros de inestabilidad del
detrusor, alteraciones en la micción e incontinencia urinaria de esfuerzo. La
patología más frecuente es la urgencia urinaria hasta un 60%, seguido de la
incontinencia de esfuerzo y por último una combinación de ambas. Como es creencia general que hablar
de incontinencia urinaria es algo muy embarazoso para mencionar y por otro lado
es un cambio “normal” de la menopausia; es de vital importancia que el
personal médico interrogue a cerca del mismo. Se deben averiguar factores como
ingesta de drogas, antecedentes patológicos y quirúrgicos, estado mental y
emocional. Luego de un examen físico completo; incluyendo ginecológico que
oriente a un diagnóstico, la Urodinamia es de gran ayuda etiológica; empezando
por una citometría uretral o estudios de flujo-presión en aquellas pacientes
con cirugías pélvicas previas, infección urinaria recurrente, alteraciones en
la micción, o residuo post-miccinal elevado (>100cc). La terapia de suplencia hormonal
estrogénica se debe considerar en estas pacientes post-menopáusicas, ya que
además de disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular, disminuye también
la osteoporosis, mejora la urgencia e incontinencia de esfuerzo. Para la paciente con vaginitis atrófica
se indica tratamiento con Ayerogen (Estrógenos naturales conjugados) crema
vaginal 1 aplicador en la noche por 2 a 4 semanas y después un mantenimiento
medio a 1 aplicador 2 a 3 veces por semana. Cuando se evidencie mejoría de los
síntomas se pasaría a terapia oral o transdérmica combinación con progestágenos
según necesidad. Es importante tener en cuenta que
el manejo de la vaginitis atrófica y sus repercusiones en la incontinencia
urinaria, no solo mejoramos los síntomas, sino la calidad de vida.
BIBLIOGRAFÍA
SÍNDROME
URETRAL Luis Freddy Vergel, M.D. * El síndrome uretral se define como
un proceso inflamatorio sin infección de la uretra y el trígono vesical. La etiología del síndrome uretral
es desconocida, se encuentra asociada a factores predisponentes dentro de los
cuales encontramos el Hipoestrogenismo que padece la mujer durante el
climaterio, produce alteraciones regresivas en el epitelio vaginal, el cual se
vuelve seco y pálido; puesto que la uretra y el trígono vesical se originan
embriológicamente de los mismos tejidos que los órganos reproductores
femeninos, por tal motivo observamos los mismos cambios degenerativos en las
porciones inferiores del tracto urinario. Los datos clínicos del síndrome
uretral en la mujer menopáusica son: la polaquiuria, pujo, dolor al terminar la
micción, dolor suprapúbico, tenesmo vesical, goteo terminal, epitelio vaginal
seco y pálido, meato uretral hiperémico, calibre uretral disminuido. Las ayudas diagnósticas del síndrome
uretral son: el parcial de orina, urocultivo, citología exfoliativa
cervicovaginal, la uretricitoscopia, la cistouretrografía. El tratamiento del síndrome
uretral es multidisciplinario; puede ameritar la concurrencia de Ginecólogo,
Psiquiatra, Urólogo, Endocrinólogo, para poder ofrecer: Psicoterapia, terapia
hormonal de reemplazo, administración de estrógenos locales, las
controvertidas dilataciones uretrales, criocirugía, laserterapia, corticoides
parauretrales, infiltración de anestésicos locales en plexo hipogástrico. El pronóstico del síndrome
uretral es variable, los mejores resultados son obtenidos con la terapia de
reemplazo, sin embargo en algunas ocasiones el padecimiento es frustrante y
desconcertante tanto para la paciente como para el médico.
BIBLIOGRAFÍA American College Obstetricians Gynecologists: Bulletin Tecnical, Hormone
Replacement Therapy, No. 166, April 1992.
Búsqueda personalizada
| Ver más Revistas | Revistas Médicas | Medicina |
|
|