REVISTA DE MENOPAUSIA

MENOPAUSIA AL DÍA

Recomendaciones sobre temas de osteoporosis de la Sociedad de Cirujanos Generales en Estados Unidos

Bone Health and Osteoporosis: A Report of the Surgeon General-Rockville, MD: US Department of Health and Human Services; 2004.

US DEPARTMENT OF HEALTH AND HUMAN SERVICES

 

Evidencia Nivel: declaración de posición

Un estimado de 10 millones de estadounidenses mayores de 50 años de edad tiene osteoporosis y otros 34 millones tienen riesgo de padecerla, de acuerdo con este primer reporte nacional de la salud ósea de los US Surgeon General (cirujanos generales). Mujeres mayores de 50 años tienen un 50% de riesgo de sufrir fracturas relacionadas con osteoporosis en el resto de su vida y el riesgo aumenta con la edad. Este reporte de 404 páginas fue preparado por los Cirujanos Generales con la asistencia de muchos expertos en el campo de la salud esquelética. Está basado en la evaluación de relevantes datos científicos, los cuales fueron usados para dar recomendaciones con el fin de mejorar la salud ósea y disminuir el riesgo de osteoporosis.

Dentro de las recomendaciones específicas se incluyen: el consumo adecuado de calcio (1.200 mg/día para mujeres mayores de 50 años) y vitamina D (400 UI/día para mujeres de 51-70 años), ser físicamente activa por al menos 30 minutos diarios, realizar actividades para reducir de peso y aumentar la fuerza y el equilibrio, tomar medidas para minimizar el riesgo de caídas en la casa, y limitar o evitar el uso de alcohol y cigarrillo.

 

El informe recomienda medir la densidad ósea a todas las mujeres por encima de 65 años y a cualquier mujer que haya sufrido una fractura, incluyendo una fractura menor, que sea mayor de 50 años. El reporte insta a todos los profesionales de la salud a evaluar los riesgos de osteoporosis para todas las pacientes a cualquier edad, especialmente factores que pueden indicar un aumento del riesgo, tales como tener múltiples fracturas antes de los 50; tomar medicamentos como los glucocorticoides orales, radiación o quimioterapia, tratamientos tiroideos, antiepilépticos, supresores gonadales hormonales, y agentes inmunosupresivos; o tener enfermedades que lleven a perdida ósea, tales como hipertiroidismo, enfermedad pulmonar crónica, enfermedad renal o hepática crónica, enfermedad de Cushing o artritis reumatoide. Comentario. Como parte de la década del hueso y las articulaciones (2002-2011) los

Estados Unidos se han unido a otras naciones con el fin de conseguir recursos para investigación en programas de salud pública para promover un mayor entendimiento del sistema músculo-esquelético.

El Congreso comisionó a los Cirujanos Generales de este reporte para servir de puente entre los clínicos y el público consciente de la salud del hueso y la enfermedad ósea y de lo que se sabe ahora, basado en evidencia científica.

Este reporte se organizó alrededor de cinco puntos principales:

1. ¿Qué es salud ósea? Esto provee antecedentes científicos usando terminología legal.

2. ¿Cuál es el estado de la salud ósea? Esto describe la magnitud del problema como existe en nuestra sociedad.

3. ¿Cómo pueden los individuos mejorar su salud ósea? Esto incluye escogencia de estilo de vida, entre otras opciones.

4. ¿Qué pueden hacer los profesionales de la salud para promover la salud ósea? Los tres capítulos en esta sección proveen una excelente, concisa y amigable revisión para los clínicos, basada en la evidencia.

5. ¿Cómo pueden los sistemas de salud y los enfoques poblacionales promover la salud ósea? Este intenta mirar el papel de sector público y privado en el desarrollo de un plan nacional de acción que pueda beneficiar a todos los estadounidenses.

Al final de la sección de revisiones del reporte, el mensaje principal y la visión al futuro, también proveen pasos de acción para implementar ayudas a individuos de todas las edades.

En conclusión, el reporte de los Cirujanos

Generales da luces sobre avances científicos en la salud ósea que han ocurrido en las últimas décadas. Mas no ofrece ninguna guía nueva para la prevención, diagnóstico o tratamiento de la enfermedad ósea, aunque revisa lo que ya conocemos y cómo esto puede implementarse. También valida la importancia de la salud ósea para el sano envejecimiento. Yo insto a todos los proveedores de salud a revisar este impresionante documento en www.surgeongenral.gov/library.

Risa Kagan, MD, FACOG
Co-Medical Director
Foundation for Osteoporosis Research and
Education
Oakland, CA
Associate Clinical Professor
Department of Obstetrics and Gynecology
and Reproductive Sciences
University of California at San Francisco
San Francisco, CA

 

MENOPAUSIA AL DÍA

 

La transición menopáusica afecta la CDV, la ECV y la composición corporal según los reportes del estudio de Melbourne

The menopausal transition: a 9-year prospective population-based study. The Melbourne Women’s Midlife Health Project. Climacteric 2004; 7: 375-389.

GUTHRIE JR, DENNERSTEIN L, TAFFE JR, LEHERT P, BURGER HG

Evidencia Nivel II-2

Los cambios hormonales que ocurren durante la transición menopáusica están relacionados directa o indirectamente con efectos adversos en calidad de vida, CDV, composición corporal y enfermedad cardiovascular, ECV, de acuerdo con el estudio del Melbourne Women’s Midlife Health Project, un estudio longitudinal, prospectivo, conducido en Australia. Un total de 438 mujeres posmenopáusicas, entre 45 y 55 años de edad de base, fueron reclutadas por 9 años. El seguimiento incluyó entrevistas, exámenes físicos y muestras de sangre.

Durante el estudio, 51% tuvieron menopausia natural y en 8% fue inducida quirúrgicamente.

El promedio de edad de la menopausia fue de 53 años. La menopausia tardía se asoció con cambios substanciales en los niveles de estradiol, hormona folículo-estimulante, e índice de testosterona libre. Los niveles de testosterona total y de dehidroepiandrosterona sulfato (DHEAS) no cambió durante la transición menopáusica.

La menopausia se asoció directamente con lo siguiente: aumento en los síntomas vasomotores, sequedad vaginal, dispareunia y grasa abdominal central, disminución en la sensibilidad mamaria, densidad mineral ósea de la columna y la cadera y del funcionamiento sexual. El riesgo de ECV se aumentó en asociación con la disminución de estradiol, el aumento del índice de masa corporal, IMC, y el índice de testosterona, T, libre.

Aunque la menopausia fue significativamente asociada con la disminución de la función sexual (basado primariamente en la respuesta sexual, la frecuencia sexual y la libido), la edad, el comportamiento sexual previo y los factores relacionados jugaron un papel mayor. Los síntomas relacionados con la menopausia que afectan la CDV incluyen fogajes, insomnio, sequedad vaginal y sensibilidad mamaria. Cerca del 75% de las mujeres experimentaron fogajes molestos, los cuales empezaron aproximadamente 2 años antes de la menopausia y alcanzaron la máxima ocurrencia aproximadamente 2 años después de ésta.

El estado de ánimo, la percepción propia de salud y la satisfacción por la vida no estuvieron  directamente relacionados con la transición menopáusica. Otros resultados de salud no se encontraron asociados con la menopausia incluidos incontinencia urinaria, trastornos de los niveles de glucosa en ayunas, memoria y ganancia total de peso.

Comentario. El estudio Melbourne Women’s Midlife Health Project es uno de los más grandes estudios poblacionales comenzado al final de 1980 y principios de 1990, para entender la epidemiología natural de la menopausia.

Ha dado un gran número de artículos en tópicos como síntomas, estado de ánimo, cambios hormonales, funcionamiento sexual, salud cardiovascular y densidad ósea.

Este artículo no presenta ningún hallazgo nuevo, sin embargo, nos provee de una excelente y útil recopilación de muchos de los hallazgos publicados de este estudio, incluyendo una definición más precisa del estado de transición menopáusica, datos extensos sobre cambios hormonales y funcionamiento sexual, cambios de los ciclos menstruales a través de la transición menopáusica y una actitud positiva. Este estudio amplía nuestro conocimiento acerca de qué cambios en la mitad de la vida se pueden atribuir a la transición menopáusica y qué cambios no están directamente relacionados.

Como en todos los estudios epidemiológicos, el estudio Melbourne tiene algunas limitaciones (p. ej. la edad mínima de 45 años al entrar al estudio, que se excluyen mujeres quienes están en una menopausia temprana, sesgo de muestras sanas, una muestra primariamente de caucásicas y sólo una muestra de sangre en un año). Sin embargo, esas limitaciones no demeritan la importante contribución de este estudio a nuestro conocimiento de la transición menopáusica natural.

Nancy E. Avis, PhD
Professor and Section Head
Section on Social Sciences and Health Policy
Department of Public Health Sciences
Wake Forest University School of Medicine
Winston-Salem, NC

Comentario. El estudio Melbourne es único, dadas la amplitud y la longitud del seguimiento (9 años). A pesar de algunas dudas, el estudio no ha dado una visión distinta de los perfiles endocrinos en una muestra poblacional de mujeres que atraviesan la transición menopáusica (p. ej. hormona folículo-estimulante, estimulante, estradiol, inhibina A y B, SBHG, testosterona, y DHEAS). Esos datos fueron seguidos con un cuidadoso registro de los cambios menstruales que preceden el final del período menstrual, que han dado criterios para juzgar la progresión de la mujeres en la transición menopáusica. El criterio puede ayudar a determinar la validez del criterio STRAW.

De gran importancia, para el entendimiento del impacto en la salud de la transición menopáusica, son las múltiples medidas seguidas, incluyendo los síntomas, estado de ánimo, sexualidad, satisfacción por la vida y propia sensación de salud.

Además, los factores de riesgo para enfermedades mayores asociadas con el envejecimiento fueron seguidos, incluyendo medidas de composición corporal (DMO, peso, grasa abdominal central) y factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (niveles de lípidos, triglicéridos, presión sanguínea). Adiciones

recientes a esas medidas fueron los indicadores de memoria, física, sexual y violencia emocional; y actitudes hacia el envejecimiento. Tomados todos juntos, los resultados del estudio indican que el período tardío de la transición menopáusica a la menopausia temprana parece ser el tiempo de vulnerabilidad de la vida de la mujer. Como muchas transiciones, este período es limitado en tiempo, y es donde los médicos pueden ver la oportunidad de promover la salud, ligando esfuerzos clínicos a los cambios observados (p. ej. ganancia de peso).

Dada la evidencia, parece que la transición menopáusica es un período de re-regulación que sigue a la de regulación en la función hipotálamo, hipófisis ovario, y no necesariamente precede morbilidades serias.

Nancy Fugate Woods, PhD, RN, FAAN
Dean
School of Nursing
University of Washington
Seattle, WA

 

 

 

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