REVISTA DE MENOPAUSIA

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

 

Menopausia, diabetes mellitus: efecto sobre la sexualidad de la mujer de edad mediana
 

ADRIANA AGRAMONTE M.*, DAYSI A. NAVARRO D.**, ENMA DOMÍNGUEZ A.***
* Autora principal, MSC.
* ** *** Instituto Nacional de Endocrinología, dirección: Zapata y D., Vedado, Ciudad de la Habana.
** E-mail: [email protected] del Valle.

 

RESUMEN

Los cambios sicológicos y neuroendocrinos, consecutivos al cese de la función reproductiva del ovario, y la diabetes mellitus (DM) pueden impactar negativamente el funcionamiento sexual; sin embargo, el conocimiento existente sobre la sexualidad de la mujer de edad mediana con DM es mínimo, pues se han realizado pocos estudios y sus resultados no son concluyentes, por lo cual nos propusimos describir el comportamiento sexual de la mujer de la mediana edad con DM.

Mediante cuestionario autoadministrado relativo a: aspectos sociodemográficos, síntomas actuales, características de las  relaciones de pareja y de la actividad sexual, evaluamos 180 mujeres de la mediana edad (90 con DM y 90 sin DM) registradas en 31 consultorios de médicos de familia de tres policlínicos del municipio Plaza de la Revolución de Ciudad de la Habana.

Los resultados encontrados permiten caracterizar la respuesta sexual de la mujer de la mediana edad con DM de la siguiente manera: 1) tendencia a alcanzar menor intensidad de la excitación sexual; 2) mayor frecuencia de dificultad para alcanzar el orgasmo, aunque mantiene su capacidad orgásmica; 3) mayor frecuencia de relaciones sexuales que las mujeres sin DM. Aunque en algunos aspectos contradictorios, estos resultados no ocasionan distrés en las mujeres.

En general no se pudo caracterizar una disfunción sexual en el grupo de mujeres encuestadas, aunque los resultados aportan un conocimiento básico sobre el erotismo de este grupo humano y abre nuevos caminos de investigación, necesarios para darle respuesta precisa a resultados y a aspectos aparentemente contradictorios.

Palabras clave: edad mediana, sexualidad, menopausia, actividad sexual.

ABSTRACT

Psycologic and neuroendocrine changes after the reproductive function witdrawal and the diabetes mellitus may have a negative impact on the sexual function; however our knowlege about sexuality in midlife diabetes mellitus women is scarce and there are few studies regarding the sexual function in these patients.

A self questionnaire related to: sociodemographic aspects, symptoms, characteristic of the couple relationship and sexual activity were evaluated in 180 women in the midlife (90 with DM and 90 normal controls) enrolled in 31 offices of familiar medicine located in 3 policlinic of Plaza de la Revolucion in Habana City.

The results allow us to determine the sexual response of midlife women with diabetes mellitus as follow: 1. There are less intensity in sexual arousal, 2. It is more difficult to get orgams but the patient did not lose the orgasmic capacity, 3. Women without DM had more frecuency of sexual relation than those with DM. At the end was not possible to characterize any sexual disfunction in the asked women population but the results provide a basic knowlege regarding erotism in these group of women and may be basic and important for future research.

Key words: midlife age, sexuality, menopause, sexual activity.

Introducción

El cambio fisiológico más importante del envejecimiento femenino es el hipoestrogenismo secundario al cese de la función reproductiva del ovario, el mismo induce atrofia vaginal y disminución de la lubricación vaginal, los que si bien no impiden el placer sexual si pueden convertirlo en un problema al originar coitos dolorosos (dispareunia), así como mayor propensión para las vaginitis infecciosas. La respuesta del clítoris al estímulo sexual, la capacidad para tener orgasmo y el deseo no se modifican durante la posmenopausia, pues los mismos dependen del nivel de testosterona, hormona que no experimenta grandes  variaciones en sus niveles plasmáticos, con posterioridad a la pérdida de la función reproductiva1-6.

Los estudios realizados sobre el impacto que la menopausia tiene en la actividad sexual muestran que aquellas mujeres de edad mediana en las que la actividad sexual carece de atractivo o de importancia desde la juventud tienden a adoptar una “conducta asexuada” para evitar una actividad no deseada, mientras que aquellas en las que el erotismo constituye uno de los aspectos fundamentales de su vida mantienen una actividad sexual placentera hasta años después de la menopausia, a pesar de que en ambas los niveles plasmáticos de esteroides sexuales deben ser similares7-13. Las enfermedades crónicas se asocian con dificultades sexuales; la diabetes mellitus (DM) es una de las afecciones cuya frecuencia aumenta en la mujer posmenopáusica. Los pacientes con DM son susceptibles de desarrollar complicaciones crónicas como hipertensión arterial, retinopatía, neuropatías periféricas y autonómicas, así como “problemas sexuales”; estos últimos han sido estudiados fundamentalmente en el hombre, más no en la mujer y menos en aquella con DM. Aunque es de destacar que a pesar de la escasez de investigaciones y lo contradictorio de sus resultados se considera que dichas mujeres reportan anorgasmia, disminución de la lubricación vaginal y “ problemas” con el deseo , éstos se consideran relacionados fundamentalmente con las malas relaciones de pareja y con la depresión más que con la presencia de la enfermedad3,13,14 1. Otro aspecto de los estudios relativos a la sexualidad de la mujer con DM es que los mismos fueron realizados en mujeres en etapa reproductiva, o en grupos de edad de amplio rango (40-80 años), siendo pocos los estudios realizados en mujeres de edad mediana (40-59 años)15-21.

Por las razones antes expuestas nos propusimos investigar el comportamiento sexual de la mujer de edad mediana con DM.

Método y pacientes

El universo de estudio estuvo constituido por 180 mujeres con edades entre 40 y 59 años distribuidas en dos grupos: uno de 90 mujeres que padecían DM e igual número de mujeres sin esta afección (grupo control).

La determinación de los tamaños de muestra se realizó mediante el uso del programa EPI INFO (opción Statcalc) según los siguientes criterios: 1) número deseado de mujeres con DM a mujeres sin DM a estudiar = 1; 2) más alto riesgo relativo esperado = 1,56, de los tres trastornos a estudiar; 3) tasa de prevalencia de trastorno del deseo sexual entre las mujeres sin DM = 39,3%; 4) alfa = 5%; 5) potencia = 80%.

El grupo de mujeres con diabetes mellitus se obtuvo de forma aleatoria en tres policlínicos Rampa, Coryntia y Moncada) del municipio Plaza de la Revolución. Las mujeres sin DM se seleccionaron de la siguiente manera: por cada mujer con DM escogida se relacionaron aquellas mayores o menores dos años que la primera; se seleccionaron dos aleatoriamente (la primera fue la que se incorporó al estudio mientras que la segunda fue incluida en caso de que la primera, por alguna razón, no pudiera ser estudiada).

A cada mujer se le realizó entrevista, en la que mediante cuestionario confeccionado al efecto y autoadministrado (previamente evaluado) se precisaron las siguientes características: sociodemográficas, de las relaciones de pareja, del climaterio, de la actividad sexual disfunción sexual, deseo y excitación sexual, orgasmo y prácticas sexuales), de la DM, así como de la percepción de la influencia de esta afección sobre la actividad sexual.

Variables a controlar fueron: la edad, la escolaridad y la etapa climatérica.

Criterios de inclusión: mujeres con edades de 40 a 59 años, con DM y sin DM, con pareja estable, y que aceptaron participar en la investigación.

Criterios de exclusión: mujeres con retraso mental, con enfermedades psiquiátricas, con dificultades en la comprensión y comunicación, con complicaciones crónicas invalidantes de la DM (neuropatía periférica con limitaciones motoras, neuropatía autonómica genitourinaria, pérdida de la visión, amputaciones e insuficiencia renal crónica en plan de diálisis), y que presentaran cualquier otra enfermedad crónica con efecto conocido en el sistema nervioso.

Análisis estadístico: se determinaron distribuciones de frecuencias para las variables cualitativas, y media y desviación estándar para las cuantitativas. Para establecer diferencias entre grupos se empleo la prueba T de Students para muestras independientes y la prueba de Chicuadrado, según fueron analizadas variables cuantitativas o cualitativas; en ambos casos se empleó p < 0,05 para establecer la significación estadística.

Resultados: aspectos sociodemográficos

Las mujeres con DM tuvieron edad promedio de 50,1 años (x), escolaridad mayor de sexto grado (91%), y eran trabajadoras fuera del hogar (55,5%). Para las mujeres del grupo control estas variables fueron: 52,2 años, 96% y 74,4%, respectivamente, siendo significativa la diferencia solo en lo que respecta (p < 0,05) a la incorporación al trabajo insertado.

El tiempo promedio de relación con la pareja (x) fue de 20,1 para el grupo con DM y de 19,6 años para el grupo control.  Ambos grupos refirieron residir con la pareja en el 85% de los casos y tener condiciones de privacidad en más del 80%. Recibieron educación sexual el 67,8% de las mujeres con DM y 58,9% (p < 0,05) del grupo control.

Aspectos relativos al climaterio

El 63,3% de las mujeres con DM estaba en etapa de posmenopausia, lo que ocurrió en el 60% de las mujeres del grupo control. El 26% de las mujeres con DM refirió menopausia quirúrgica, lo que ocurrió sólo en el 9% (p < 0,05) de las mujeres del grupo control.

Respuesta sexual

Comportamiento y comunicación sexual. Una frecuencia de relaciones sexuales entre una y tres veces por semana fue de 48,9% en las mujeres con DM y de 16,7% (p < 0,05) en las mujeres del grupo control.

El 32,2% de las mujeres con DM refirió que era el compañero quien iniciaba las relaciones sexuales y en el 41,1% de las veces la misma tenía más deseo sexual, actitudes referidas por el 8,9% (p < 0,05) y el 16,7% (p < 0,05) de las mujeres del grupo control.

Respuesta sexual. En relación con el deseo no hubo diferencias significativas respecto a niveles de deseo “altos-medios”, referido por el 77,8% de las diabéticas vs. 73,3% del grupo control. Tampoco hubo diferencias respecto a frecuencias de deseo “siempre-a menudo” entre ambos grupos de mujeres (56,7 vs. 62,2%) (p > 0,05).

Aunque sin diferencia significativa (p > 0,05), la intensidad “extremadamente-bastante” de la excitación sexual tendió a ser mayor en el grupo control (84,46%) que en las mujeres con DM (76,6%).

En relación con el orgasmo. El 32,3% de las mujeres con DM refirió algún tipo de dificultad para alcanzarlo, lo que fue referido por el 14,5% (p < 0,05) de las mujeres del grupo control. La frecuencia de orgasmos “siemprea menudo” fue similar en ambos grupos, 82,2 vs. 84,5 % (p > 0,05).

El 25,6% de las mujeres sin DM y el 17,8% del grupo con DM perciben que la edad es la causa de sus dificultades en las relaciones sexuales (p < 0,05).

Respecto a la satisfacción en el área sexual y el vínculo de pareja: el 78,9% de las mujeres con DM y el 65,6% de las del grupo control están satisfechas con su esfera sexual (p > 0,05) y el 90% de todas considera que el amor y el respeto son características presentes en el vínculo con la pareja.

Percepciones de las mujeres con DM en torno al área sexual. El 77,8% consideró que su enfermedad no afecta las relaciones sexuales, no se consideran carga para la pareja (86,7%), y el 78,9% no asume medidas de autocuidado previas a la actividad sexual.

Características de la DM

El 80% de las mujeres padecía DM tipo 2.

El 61,1% tenía menos de 10 años de evolución.

El 70% empleaba como tratamiento dieta exclusivamente. Como complicaciones refirieron: neuropatía periférica el 22,2%, retinopatía el 5,5% y nefropatía el 0,6%.

Discusión

Desde el punto de vista demográfico y social ambas poblaciones son prácticamente similares, excepto la menor incorporación al trabajo de las mujeres con DM, lo que tal vez podría ser resultado de la presencia de la enfermedad. Por otra parte, el grupo en su totalidad mostró caracteres sociodemográficos esperados para la población cubana de edad mediana, como expresó el Dr. J. C. Alfonso** , en el Congreso Cubano de Climaterio y Menopausia.

Al analizar las características de la DM, se confirma que la selección de las mujeres fue rigurosa según la metodología propuesta.

Como señalamos al inicio, los estudios donde se informa el impacto de la diabetes mellitus sobre la actividad sexual de la mujer son escasos, así lo refiere la Dra. Jovanovic17: “el estado de la investigación de la disfunción sexual en las mujeres con diabetes es rudimentaria”.

Enzlin y Jovanovic7,17,18 son los autores con estudios más representativos, pues reportan sus resultados y analizan con profundidad la bibliografía al respecto. Consideran que las mujeres con DM tienen un patrón específico de disfunción sexual caracterizado por un trastorno en la fase de excitación, secundaria a una menor lubricación y expansión de la vagina, lo que originaría irritación y dolor durante la actividad coital. Estos cambios son similares a los que ocurren en la mujer posmenopáusica con o sin enfermedad crónica1, de ahí que sería plausible plantear que la mujer de edad mediana con DM tiene como mínimo dos eventos biológicos capaces de afectar su actividad sexual.

Las investigaciones realizadas en Cuba relativas a la sexualidad de la mujer con DM también son escasas20,21. Navarro et al. informan la anorgasmia, la dispareunia y la disminución del deseo son las manifestaciones más frecuentemente reportadas por mujeres de edad mediana con diabetes mellitus en la atención primaria de salud, es decir, entre aquellas que están es su domicilio pero no han solicitado ayuda médica por estos cambios (Actividad sexual en mujeres de edad mediana con diabetes mellitus. Navarro, D.; Aldana, D.; Ramos, R.; Fontaine, Y. Trabajos presentados en SAREDIAII, Guanajuato, México, julio, 2002).

Las mujeres con menopausia quirúrgica experimentan síntomas climatéricos y displacer sexual con mayor frecuencia e intensidad que aquellas con menopausia natural22. En las mujeres con DM fue más frecuente la menopausia quirúrgica sin embargo, el protocolo de estudio no permitió establecer diferencias frente a aquellas con menopausia espontánea. La conducta sexual humana es resultado de la interacción de múltiples factores1,2,8,9, los que pueden tanto aumentar como impedir un pleno disfrute de la sexualidad. Cuando esto ocurre podemos decir que la mujer no tiene salud, partiendo del concepto de que la salud sexual es componente inseparable de la salud en conjunto.

Los resultados encontrados en esta investigación permiten caracterizar la respuesta sexual de estas mujeres de la siguiente manera:

  • A pesar de referir mayor dificultad para alcanzar el orgasmo y menor intensidad de la excitación, reportan mayor frecuencia en las relaciones sexuales.

  • No señalan cambios en la capacidad orgásmica.

  • La pareja es quien con mayor frecuencia inicia las relaciones sexuales y manifiesta mayor deseo sexual.

  • Están satisfechas con su desempeño sexual y con las relaciones de pareja.

Dado que estos cambios no ocasionan distrés, pues las mujeres refirieron estar conformes con su vida sexual, no es posible identificar un patrón de disfunción sexual femenina asociada a la DM. Aunque tampoco podemos negar la probable influencia negativa de esta afección sobre el erotismo de este grupo humano, sobre todo si tratamos de explicarnos la contradicción aparente del comportamiento sexual, donde se refiere mayor dificultad para alcanzar el orgasmo, menor intensidad en la excitación con una mayor frecuencia de relaciones sexuales, situación que consideramos podría ser expresión, bien de una autoreafirmación o negación de la presencia de la enfermedad (las mujeres con DM refieren que la enfermedad no afecta su sexualidad), o del condicionamiento de género por la representación social de la mujer que como esposa23 “responde” a los deseos de su pareja, sobre todo si, como se refirió, existe amor y respeto entre ambos miembros.

Enzlin y cols.14 informan, en mujeres jóvenes con DM tipo 1, la presencia de depresión como un factor relacionado con la frecuencia de trastornos de la actividad sexual, lo que no ocurrió en el grupo de mujeres que formaron parte de este estudio6,20 y que consideramos es resultado de sus características biológicas, es decir, son mujeres que padecen una enfermedad crónica pero sin graves complicaciones.

Identificar las peculiaridades de la sexualidad de la mujer, con o sin enfermedades crónicas, con o sin pareja sexual y en diferentes contextos sociales, es un paso previo indispensable para que la mujer mejore su calidad de vida y la satisfacción personal; todos los miembros del equipo de salud deben estar atentos a brindarle esta posibilidad.

En conclusión, mujeres de edad mediana con DM, sin depresión, sin graves complicaciones crónicas y buenas relaciones de pareja, en general no refieren un tipo de disfunción sexual, aunque hay aristas de su comportamiento sexual que merecen ser esclarecidas mediante nuevas investigaciones.

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