REVISTA DE MENOPAUSIA

MENOPAUSIA AL DÍA

 

Los antioxidantes no son efectivos para prevenir cáncer gastrointestinal (GI)

Antioxidant supplements for prevention of gastrointestinal cancers: a systematic review and meta-analysis. Lancet 2004;364:1219-1228.

BJELAKOVIC G, NIKOLOVA D, SIMONETTI RG, GLUUD C.

 

Evidencia Nivel III (metaanálisis)

Datos publicados de estudios clínicos muestran que los suplementos con antioxidantes no solamente no previenen cánceres gastrointestinales (GI), sino que actualmente aumentan la mortalidad total de esos cánceres, de acuerdo con este metaanálisis de Dinamarca. Se incluyeron en el análisis, datos de 14 estudios aleatorizados, controlados, con más de 170.000 hombres y mujeres (promedio de edad 55 años).

Resultados combinados para el uso de suplementos, incluyendo vitaminas A, C y E, beta-carotenos y selenio (solos o combinados) mostraron que no había efectos significativos en la reducción de cánceres de esófago, estómago, colon, páncreas o hígado. Comparado con el placebo, el riesgo cumulativo combinando fue (RR) 0,96 (IC 95%, 0,88-1,04). Además, resultados combinados de 7 estudios considerados de alta calidad mostraron que los antioxidantes aumentaban significativamente la mortalidad (RR, 1,06; IC 95%, 1,02-1,10). Usando los suplementos fueron considerados individualmente, no se observaron efectos significantes. Sin embargo, la incidencia aumentada en mortalidad, se encontró por la combinación de beta-carotenos y vitamina A (RR, 1,29; IC 95%, 1,14-1,45) como también por beta-carotenos y vitamina E (RR, 1,10; IC 95%, 1,01-1,20). La única evidencia positiva de prevención de cáncer fue reportada para el selenio, con una disminución del 51% (IC 95 0,36-0,67) en 4 estudios que evalúan este suplemento.

 

Comentario. Un meta-análisis deriva su poder para identificar los patrones de hallazgos dentro de un cuerpo de investigación de su estrategia de agrupar estudios similares. Los estudios incluidos por Bjelakovic y sus colegas, sin embargo, son muy diversos en términos de agentes, combinaciones de agente, dosis, longitud de tiempo del consumo de un suplemento, características de una población, y tipos de cáncer. No hay justificación biológica en el soporte que los “antioxidantes” son teóricamente intercambiables o que los diversos cánceres GI son suficientemente parecidos que puedan estar en una categoría uniforme. Como tal, la conclusión de los autores que los antioxidante (excepto posiblemente el selenio) no parecen tener mucho efecto o que son dañinos sobrepasan sus datos.

Este informe y otros, tales como el reciente meta-análisis del efecto de la vitamina E [Miller Ann Intern Med 2004] refuerzan el hecho de que ni los investigadores, ni los clínicos ni el publico sabe suficiente acerca de los efectos de los suplementos dietéticos para garantizar el consumo de megadosis de esos suplementos.

Lo que se necesitan son estudios completos que incluyan un buen número de individuos de una población bien definida y correlación biológica para entender como los suplementos influyen en la salud, tales como los 35.000 participantes en Selenium and vitamin E Cáncer Prevention Trial (SELECT), [Klein J Urol 2001] el cual investigó los efectos de los suplementos sobre el cáncer de próstata. Hasta que los resultados de tales estudios se conozcan, los mejor, como mucho en la vida, es moderación.

Carolyn Gotay, PhD
Professor
Cancer Research Center of Hawaii
University of Hawaii
Honolulu, HI

 

MENOPAUSIA AL DÍA

 

La progesterona puede aumentar menos el riesgo de cáncer de mama que las progestinas

Breast cancer risk in relation to different types of hormone replacement therapy in the E3NEPIC
cohort. Intl J Cancer 2004 (e-publ in advance).

FOURNIER A, BERRINO F, RIBOLI E, AVENEL V, CLAVEL-CHAPELON F

Evidencia Nivel II-2

Las progestinas orales, la forma sintética de los progestágenos, aumentan significativamente el riesgo de cáncer de mama con la terapia hormonal postmenopáusica, pero la progesterona micronizada oral no aumenta el riesgo, de acuerdo con los datos del estudio E3N, un subgrupo del estudio “European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition”. El estudio E3N es un estudio prospectivo de cohorte conducido en Francia. Los investigadores reclutaron 54.548 mujeres posmenopáusicas (edad promedio 52,8 años) quienes no habían usado terapia que contuviese estrógenos por al menos 1 año. Durante el estudio las mujeres completaron  cuestionarios cada dos años acerca del uso de terapia hormonal posmenopáusica.

La duración promedio de seguimiento fue de 5,8 años. Más de la mitad de las mujeres (n 29.420) usaron terapia hormonal durante el estudio, ya sea estrógenos solos (TE) o estrógenos más progestágenos TEP. El promedio de duración de la TE/TEP fue de 2,8 años.

La mayoría usaron estradiol transdérmico administrado en gel o en parches. Todos los progestágenos usados fueron orales.

En total, todos las usuarias de TE/TEP tuvieron un aumento significativo del riesgo (RR) para cáncer de mama de 1,2 (IC 95%, 1,1- 1,4) comparadas con las no usuarias. Individualmente, las usuarias de TEP tenían un riesgo significativamente aumentado de 1,2 (IC 95%, 1,1-1,5), pero las usuarias de TE solo no aumentaron el riesgo (RR 1,1, IC 95%, 0,8-1,6). Sin embargo la diferencia entre TE y TEP no fue significativa. Cuando se comparan los tipos de progestágenos contenidos en la TEP, el RR para progestinas fue de 1,4 (IC 95%, 1,2-1,7) y 0,9 (IC 95%, 0,7-1,2) para progesterona micronizada, con una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos (p < 0,001). Las progestinas aumentan significativamente el riesgo de cáncer de mama cuando se añaden a los estrógenos transdérmicos, percutáneos u orales, aun por uso relativamente corto. Cuando se usaron por menos de 2 años el RR fue de 1,6 (IC 95%, 1,3-2,0) para aquellas que recibían progestinas más estrógenos transdérmicos /percutáneos y 1,2 (IC 95%, 0,8- 1,7) para aquellas que recibían más progestinas orales. Cuando se usaron por 2 a 4 años, el RR fue de 1,4 (IC 95%, 1,0- 1,8) para progestinas más estrógenos transdérmicos/ percutáneos y 1,6 (IC 95%, 1,2-3,2) para estrógenos orales.

Comentarios. Este reporte de un estudio francés de cohorte, en desarrollo, incluye múltiples manipulaciones estadísticas. La principal conclusión es ésta: el riesgo de cáncer de mama está ligeramente aumentada con un régimen de terapia hormonal posmenopáusica consistente principalmente de estradiol transdérmico combinado con progestinas sintéticas,  pero no cuando se combina con progesterona. Además, el aumento de riesgo aparece rápidamente, aun con uso a corto plazo. Hay varios puntos que preocupan. Las usuarias de hormonas tienen muchas diferencias comparadas con la no usuarias, especialmente en características  que influyen en el riesgo de cáncer de mama. Las usuarias tienden a ser más jóvenes, haber tenido una menarquia temprana y una menopausia tardía, ser multíparas, tener más enfermedad  benigna de seno, ser mejor educadas y haber usado anticonceptivos orales y agentes progestacionales antes de la menopausia. Los  autores establecen que los ajustes estadísticos fueron hechos en esas variables; sin embargo,  los riesgos relativos y los intervalos de confidencia antes y después del ajuste son idénticos. 

¿Cómo es posible que esos factores de riesgo sean más comunes en el grupo de usuarias, y no tengan un impacto en los números  después del ajuste?

El poder estadístico del estudio se concentró en las usuarias de progestinas (268 casos versus 55 casos, entre las usuarias de  progesterona micronizada). Debido a que el reporte de diferencias no es muy grande, una desviación de pocos casos (afectados por varios factores de riesgo anotados arriba), pueden cambiar las conclusiones.

El rápido aumento de riesgo de cáncer de mama origina la siguiente pregunta: ¿los resultados  estadísticos reflejan un ligero aumento en el riesgo o un impacto en un tumor preexistente?

Como esto permanece sin respuesta, no es apropiado que los autores digan que el efecto carcinogénico de estrógenos más  progestinas en esquema continuo fue probado por el estudio Women’s Health Initiative.

La fuerza de discusión de los autores se diluye por repetitivas alusiones al estudio Million  Women, un estudio que ha sido profundamente disecado y criticado por múltiples defectos.

Debido a esta preocupaciones, yo no basaría mis prescripciones en estos resultados.

Leon Speroff, MD
Professor, Obstetrics and Gynecology
Department of Obstetrics and Gynecology
Oregon Health Sciences University
Portland, OR

 

 

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