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REVISTA DE MENOPAUSIA
Efecto de los
estrógenos más progestinas en la calidad de vida
New Engl J Med. 2003; 348 no. 19 Jennifer Hays, Ph.D., Judith K. Ockene, Ph.D., Robert L. Brunner, Ph.D., Jane M. Kotchen, M.D., M.P.H., JoAnn E. Manson, M.D., Dr.P.H., Ruth E. Patterson, Ph.D., R.D., Aaron K. Aragaki, M.S., Sally A. Shumaker, Ph.D., Robert G. Brzyski, M.D., Ph.D., Andrea Z. LaCroix, M.P.H., Ph.D., Iris A. Granek, M.D., and Barbara G. Valanis, M.D., for the Women’s Health Initiative Investigators Los reciente hallazgos de varios estudios aleatorizados a gran escala han demostrado que la protección contra la enfermedad cardiovascular no es una indicación para el uso de estrógenos más progestinas en las mujeres postmenopáusicas 1-3.El Women‘s Health Initiative, WHI, encontró que en las mujeres que toman estrógenos (estrógenos equinos conjugados) más progestinas (acetato de medroxiprogesterona) se incrementó el riesgo de infarto del miocardio, ACV, y tromboembolismo venoso y cáncer de mama, comparado con las mujeres que toman placebo. A pesar de la disminución del riesgo de fracturas osteoporóticas y cáncer colorectal, hubo una relación riesgo-beneficio global desfavorable en el grupo de tratamiento hormonal, y el seguimiento del estudio planeado para 8.5 años se interrumpió a los 5.2 años. El brazo de estrógenos solos se programó continuarlo hasta marzo del 2005 (que fue terminado prematuramente en febrero del 2004. N. del E.). Estos hallazgos han generado revisiones en las guías para la terapia hormonal que limitan el uso de estrógenos más progestinas a alivio a corto plazo de los síntomas menopáusicos o síntomas urogenitales o para la prevención de osteoporosis después de consideración cuidadosa de alternativas. Hay evidencia de que el tratamiento con estrógenos más progestinas produce alivio de los síntomas vasomotores 7-8 y las mujeres informan que la calidad de vida es una consideración para su decisión del uso de hormonas9-10.Sin embargo, los resultados de unos pocos ensayos aleatorizados que han examinado los efectos del reemplazo hormonal en la calidad de vida relacionada con la salud han sido inconsistentes, particularmente cuando las hormonas son prescritas específicamente para la prevención de la enfermedad y no para el alivio de los síntomas 1-12.Estudios aleatorizados han encontrado un sustancial efecto placebo, en los que un 25% de mujeres del grupo, placebo reportan mejoría de la calidad de vida relacionada con la salud 12. También se ha reportado que el uso de hormonas afecta la depresión13, la función sexual14 y la función cognitiva15.De nuevo, los hallazgos son inconsistentes, dependiendo del diseño del estudio, la población y el tipo de test utilizados 17.El concepto de una mínima diferencia, clínicamente significativa, definida como “el menor tamaño del efecto que podría llevar a recomendar la terapia a sus pacientes” 18, puede aplicarse en la interpretación de los resultados de la calidad de vida relacionada con la salud, en un estudio grande aleatorizado.El estudio WHI de estrógenos más progestinas, un estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, que involucró 16.608 mujeres postmenopáusicas, nos da un excelente oportunidad de medir las relaciones entre el uso de estrógenos más progestinas y la calidad de vida relacionada con la salud y otras medidas sicosociales en mujeres postmenopáusicas. Los criterios de elegibilidad, procedimiento de reclutamiento, y los principales objetivos del estudio han sido publicados anteriormente 3,19,20.Brevemente, mujeres entre 50 y 79 años de edad con un útero intacto fueron potencialmente elegibles para este componente del estudio. Se excluyeron las mujeres cuyo último período menstrual fue antes de 6 meses de haber sido reclutadas en el estudio (menos de 12 meses para mujeres entre 50 y 54 años de edad) o si ellas tenían una condición médica asociada con una expectativa de vida inferior a tres años, historia de cáncer de mama o melanoma, u otros cánceres en los pasados 10 años (excepto cánceres de piel diferentes al melanoma), bajo recuento de hematocrito o recuento de plaquetas, o condiciones que podrían interferir con una aceptable adherencia al régimen asignado y retención del estudio (p. ej. alcoholismo o demencia). A las potenciales participantes que estaban utilizando hormonas postmenopáusicas en la visita inicial de tamizaje se les programó un período de lavado de tres meses antes de la colección de datos, tamizaje y reclutamiento. Las mujeres que reportaron síntomas menopáusicos moderados o severos durante el período de lavado fueron desalentadas de participar en el estudio pero no fueron excluidas. Las mujeres fueron vistas en la clínica en tres visitas de tamizaje, en un período de varios meses, en los cuales el consentimiento informado y los cuestionarios se completaron. Se tomaron muestras de sangre después de 12 horas de ayuno, se tomaron medidas físicas estandarizadas, y se realizaron exámenes pélvicos y de senos. Se les indicó tomar píldoras de placebo inicial, por al menos 4 semanas durante el proceso de tamizaje, de tal manera que la adherencia con la toma de las tabletas se pudiera examinar. En la aleatorización, las mujeres se asignaron a tomar o una combinación de estrógenos y progestinas (0.625 mg EEC más 2.5 mg/día de acetato de medroxiprogesterona [Prempo de Wyeth] o píldora de placebo. Tanto las mujeres como los miembros de la clínica desconocían las asignaciones a los grupos de estudio. Las mujeres visitaron la clínica a los 6 y 12 meses después de la aleatorización y luego una vez cada año. Los puntos de los cuestionarios basales se repitieron en la primera visita anual en todas las participantes, y para el subgrupo de 1.511 mujeres a la tercer visita anual. El protocolo y todas las formas de consentimiento fueron aprobados por el National Institute of Health y los comités institucionales de las entidades participantes. Medida de la variable relacionada Calidad de vida y estatus funcional La calidad de vida y el estatus funcional se midió con el uso del RAND 36-temas Health Survey (RAND-36) 21-22.El RAND-36 contiene 8 subescalas que incluyen salud general (5 temas), funcionamiento físico (10 temas), limitaciones cotidianas relacionadas con la actividad debidas a problemas físicos de salud (4 temas), dolor corporal (2 temas), energía y fatiga (vitalidad, 4 temas), limitaciones cotidianas relacionadas con actividad debidas a problemas mentales o emocionales (3 temas), funcionamiento social (2 temas) y salud emocional o mental (5 te 272 mas). Los puntajes en cada una de las 8 subescalas estaban entre 0 y 100, siendo los puntajes más altos indicadores de una mejor salud o función.Además, usamos una sola pregunta de transición de salud del RAND-36, pidiéndole a la mujer que compare su salud general actual con su salud general un año antes. Aunque el RAND-36 contiene los mismos puntos que el Medical Outcomes Study36-items Short Form General Health Survey (SF- 36) 21, usa un algoritmo de puntajes ligeramente diferente para 2 de las 8 subescalas.Puntaje de depresión Los síntomas depresivos se midieron de acuerdo con la escala de 8 puntos desarrollada por Burmam y sus colegas 23. Esta escala se desarrollo para desórdenes depresivos (depresión mayor y distimia) y está compuesta de 6 puntos de la escala de depresión del Center for Epidemiological Studies (CES-D)24 y 2 temas o puntos del National Institute of Mental Health Diagnostic Interview Schedule25. Los puntajes estaban entre –8.2 (mejor) y 4.0 (peor).Trastornos del sueño La calidad del sueño se midió por los 5 temas o puntos de la escala de insomnio del WHI 26 los cuales se desarrollaron y validaron para su uso en el WHI. Los puntos en este instrumento se refieren al sueño durante “las últimas 4 semanas”. Cuatro puntos midieron los problemas con la iniciación y el mantenimiento del sueño sobre una escala de respuesta de 5 puntos (no, no en las pasadas 4 semanas; sí, menos que una vez a la semana; 1-2 veces a la semana; 3 ó 4 veces a la semana; o 5 o más veces a la semana), y el quinto tema midió la calidad del sueño, también usando una escala de 5 puntos (muy inquieto o profundo, inquieto o profundo, calidad promedio, inquieto, muy inquieto). La escala fue entre 0 (peor) y 20 (mejor).Función sexual La función sexual se midió con un solo tema o punto cuya respuesta se midió en una escala de 4 puntos (muy insatisfecho, un poco insatisfecho, algo satisfecho, o muy satisfecho). Los puntajes estuvieron entre 1 (peor) y 4 (mejor). Función cognitiva La función cognitiva se midió en las participantes de 65 años de edad o mayores por el Mini Mental State Examination modificado 27, una escala usada en el Cardiovascular Health Study28. Este examen consta de 15 partes que contienen 46 temas medibles. Las funciones probadas incluyeron orientación en tiempo, lugar y persona; memoria a corto plazo, lectura, escritura, fluidez verbal, praxis y habilidades grafomotoras. El puntaje total estuvo entre 0 (peor funcionamiento) y 100 (mejor funcionamiento).Síntomas menopáusicos Una lista de síntomas usada en investigaciones previas se modificó para medir los síntomas asociados con la menopausia, el envejecimiento y el uso de hormonas. Cinco temas de esta lista, cada uno de 4 categorías de respuesta (ninguno, leve, moderado, severo), se sumaron para crear un puntaje de síntomas menopáusicos. Dos temas midieron la severidad de los síntomas vasomotores (fogajes y sudores nocturnos) y 3 midieron los síntomas emocionales y mentales (estado de ánimo, ritmo, olvido y dificultad para concentrarse). El puntaje total osciló entre 0 (mejor) y 15 (peor). Análisis estadístico Todos los análisis primarios se enfocaron en los cambios en la calidad de vida relacionada con la salud de la línea de base al primer año en relación con el grupo de estudio asignado. Para cada medida de calidad de vida relacionada con la salud creamos un modelo lineal para medir si los estrógenos más progestinas del tratamiento tenían un efecto significativo sobre los cambios en el estilo de vida. La significancia estadística de esos 13 efectos de tratamiento se juzgó de acuerdo al valor alfa de Bonferroni corregido (0.05/13, o aproximadamente 0.004). Para examinar si había un efecto significativo estadísticamente de los estrógenos más progestinas, moderado sobre las variables de la línea de base, construimos una serie de módulos lineales. Cada par de variable basal y la correspondiente interacción entre esa variable y un grupo de estudio asignado se agregó una cada vez, seguida por un test de interacción, con un grado de libertad. Las características basales incluyeron edad, índice de masa corporal (el peso en kilogramos dividido por la talla al cuadrado en metros), síntomas vasomotores de moderados a severos, trastornos del sueño, uso previo de hormonas, e historia de enfermedad cardiovascular. Para propósitos exploratorios, la moderación de los efectos de estrógenos más progestinas, se investigó para efectos principales no significativos. Para evitar descartar resultados conservadores, el test de significancia de los dos grupos de términos de interacción esos resultados de efectos significativos y los relacionados con efectos no significativos usaron ajustes de Bonferroni separados. Realizamos análisis similares incluyendo mujeres con datos disponibles al año tres (un subgrupo seleccionado al azar que representa el 8.6% de la población total, en los cuales los miembros de los grupos minoritarios fueron muy pocos) e incluyendo un subgrupo de mujeres que tenían de 50 a 59 años de edad. Un análisis post hoc se realizó incluyendo mujeres de 50 a 54 años de edad, quienes reportaron sudoración nocturna de moderada a severa o fogajes de base. Todos los análisis fueron basados en el principio y se realizaron con el uso del programa SAS, versión 8.0229 intención de tratar.Para medir la significancia clínica de estos hallazgos, determinamos el tamaño del efecto y el menor incremento de cambio. El tamaño del efecto se definió como d = M estrógenos más progestinas – M placebo, S placebo. Donde M es el promedio de la diferencia en una medida de calidad de vida, y S la desviación estándar de la diferencia30. Los efectos de las medidas de 0.20 a 0.49 son generalmente miradas como pequeñas, 0.50 a 0.79 como medianas y más de 0.80 como grandes31. El más pequeño aumento en los cambios es el beneficio o daño más pequeño en una persona individual, medido por un instrumento particular. Por ejemplo, en la escala de limitaciones físicas de RAND-36, los posibles puntajes fueron 0, 25, 50, 75 y 100, dando un pequeño aumento de cambio de 25. El más pequeño incremento de cambio sirve como referencia para el uso en la transferencia del efecto del tratamiento en un grupo del cambio que ocurre en una persona individual. Participantes del estudio Un total de 8.506 mujeres se aleatorizaron y se asignaron a un grupo de estrógenos más progestinas, y 8.102 al grupo placebo. El diseño inicial del WHI permitió que mujeres con útero fueran aleatoriamente asignadas a estrógenos solos, estrógenos más progestinas o placebo. La liberación de los datos del estudio Postmenopausal Estrogens/Progestin Intervention (PEPI)32 mostró que los estrógenos solos aumentan el desarrollo de hiperplasia endometrial, urgiendo a los investigadores del WHI a revisar este protocolo; la aleatorización de las mujeres con útero entonces se limitó a estrógenos más progestinas y a placebo. Las 331 mujeres aleatorizadas asignadas a estrógenos solos antes de ese cambio en el protocolo, fueron asignadas de una manera ciega y reasignadas a estrógenos más progestinas resultando una inclusión de 8.506 mujeres en el grupo de estrógenos progestinas y 8.102 en el grupo placebo3. No hubo diferencia significativa entre estos grupos al inicio. La edad promedio fue de 63.2 años; 84% de las mujeres eran blancas, 35% tenían educación superior, 26% habían usado alguna hormona previamente, y 12% tenían síntomas vasomotores menopáusicos de base de moderados a severos. Los puntajes del RAND-36 fueron similares a los puntajes observados en otras poblaciones sanas33. Este análisis se enfocó en los cambios en la medida de la calidad de vida relacionada con la salud durante el primer año en que las mujeres tomaron la droga del estudio. Al año 1 el estatus vital se conoció en el 99.9% de las participantes, incluyendo 0.2% quienes murieron y 0.1% quienes se perdieron al seguimiento. Durante el primer año, el 9.7% de las mujeres en el grupo de estrógenos más progestinas y 6.6% de mujeres en el grupo placebo suspendieron la toma de las pastillas por varias razones. En total, la tasa de adherencia al régimen del estudio (definido como la toma de al menos el 80% de las pastillas) fue de 74% en el grupos de estrógenos progestinas y 81% en el grupo placebo, al año.
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