REVISTA DE MENOPAUSIA

 

 

ENDOCRINOLOGÍA

 

Prolactina: fisiología, actualización

GUSTAVO GÓMEZ TABARES*

 

 

La prolactina es la hormona adenohipofisiaria que estimula la secreción láctea, según definición de Riddle y col. (1933)2. Constituida por 198 aminoácidos, con una leucina NH2 terminal, tres puentes  disulfuro y un peso molecular de 22.500 daltons. Sintetizada por los lactótropos en el lóbulo anterior de la hipófisis, la placenta, otras áreas del cerebro y, en forma ocasional, en ciertos tejidos malignos. Fue descubierta en 1928 en la hipófisis de vaca, y es considerada, filogenéticamente, la hormona más antigua del reino animal. Ha sido detectada en insectos, anfibios, peces y mamíferos. Su actividad luteotrófica se estableció desde 1945, cuando también se le conocía como hormona lactotrófica.

 

Las células productoras de PRL son fácilmente distinguibles por inmunohistoquímica y a la microscopía electrónica son alargadas y con gránulos densos.

 

La PRL y la hormona del crecimiento (GH), junto con el lactógeno placentario (HPL), forma una familia de hormonas que probablemente resulta de la duplicación de un gene ancestral. Fue a principios de siglo XX que los franceses notaron por primera vez cambios en la histología de la hipófisis anterior durante el embarazo e identificaron un factor pituitario capaz de inducir la secreción de leche en los conejos y que estimulaba el crecimiento del buche de las palomas2. Se ha demostrado PRL en todos los vertebrados.

 

En un principio fue difícil su aislamiento pues su estructura es semejante (en un 16%) a la hormona de crecimiento (GH) y ambas se localizan en la hipófisis, solamente que la GH está en  mayor concentración. Su existencia como una entidad química distinta de la hormona del crecimiento, se estableció a través de una serie de estudios realizados entre 1965 y 1971, conociendo también como se lleva a cabo su secreción, donde interactúan diversos factores fisiológicos con componentes neurohormonales hipotalámicos positivos y negativos.

 

Durante la pubertad, los niveles séricos de la hormona aumentan en las niñas en asociación con el aumento del estradiol. Por tanto, las mujeres  tienen niveles más elevados que los hombres. Durante el ciclo menstrual, los niveles más elevados son en fase ovulatoria y lútea.

 

En el embarazo, los niveles séricos de prolactina aumentan desde el primer mes de la gestación hasta el término, en paralelo con el aumento del estradiol sérico y la hiperplasia continua de los lactótropos del lóbulo anterior de la hipófisis. Durante el embarazo y la lactancia, el contenido de PRL puede aumentar 10 a 20 veces y los lactótropos pueden corresponder al 70% de las células en la glándula. La hipófisis en el embarazo avanzado puede aumentar hasta dos veces su tamaño normal, debido a hiperplasia e hipertrofia de lactótropos, con gran actividad secretora.

 

Los niveles de prolactina caen después del parto, retornando a la línea de base aproximadamente en tres semanas en las mujeres no lactantes; en las mujeres lactantes llegan a la línea de base, disminuyen en un lapso de tres meses a un año, pero son claros los picos de PRL cuando ocurre la succión del pezón. La hiperplasia de los lactótropos desaparece varios meses después del parto.

 

Se encuentra prolactina en la sangre del feto humano hacia la semana 12 y su nivel aumenta en forma marcada a partir de la semana 25 hasta el término. Disminuye a niveles prepuberales hacia el segundo mes de vida.

 


* Ginecólogo-Endocrinólogo Reproductivo. Profesor Titular y Distinguido, Universidad del Valle - Unidad de Medicina Reproductiva Centro Médico Imbanaco Cali-Colombia. E-mail: gusgomez@univalle.edu.co 

 

 

 

 

  

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