|Lunes, septiembre 1, 2014

Salud Pública y Atención en Salud  

Bogotá. Los profesionales del sector salud, los analistas del tema sanitario y los del sector de planeación estamos preocupándonos ahora sobre el destino de la EPS del Instituto de Seguros Sociales, sobre cuándo comenzará a funcionar la Nueva EPS (que reemplazará al ISS) y sobre ¿dónde está el dinero de la salud? Mientras tanto, las EPS privadas siguen creciendo (como en el pasado, en la que la líder creció catorce veces desde su fundación a partir de la Ley 100), la integración vertical sigue su curso, pero la prevención y promoción -y en particular la salud pública- ha venido perdiendo terreno.

Así lo muestran las cifras, lo enseña la disminución en su interés político por la regulación existente y la falta de un Ministerio de Salud (que algún día regresará como resurgió el Ave Fénix de sus cenizas). Las enfermedades tropicales y algunas de las transmisibles han venido agrediéndonos con mayor frecuencia en algunos casos y la vacunación en general ha venido decayendo.

Estamos en el peor de los mundos. Nos invaden las patologías del desarrollo y nos continúan abrumando las enfermedades tropicales y las enfermedades del subdesarrollo, incluida la desnutrición y los problemas del saneamiento ambiental. Sin embargo, la expectativa de vida de los colombianos es ahora mayor.

Un distinguido salubrista amigo nuestro, dijo hace unos meses algo sobre la viabilidad del ISS que me puso a pensar, por que en mucho de lo que expresó tiene razón. Él no es amigo de la desmembración de las tres ramas del Instituto por lo siguiente:

1) Las ARP son un magnífico negocio (aunque quedarían por lo menos en una institución pública, La Previsora), y lo que se gana en esta se podría invertir en la EPS.

2) Las pensiones serán subsidiadas por el Gobierno Central que tiene una inmensa deuda con el ISS, que da para al menos diez años de pensiones.

Por otro lado, cuando el ISS ha dado utilidades, esto va a financiar presupuesto y déficit, “como por entre un tubo”, como también ha ocurrido con ECOPETROL.

3) La EPS del ISS tiene un déficit estructural en parte debido a sus propias pensiones, a su población afiliada, vieja y con enfermedades catastróficas, que en últimas hace que su UPC sea insuficiente. Esto es factible manejarlo.

Otro amigo interesado en estos temas, alguna vez advertía que si los gobiernos le temían a los paros sindicales y médicos (recuerden el del gobierno del recientemente fallecido Alfonso López Michelsen y su ministra María Elena de Crovo, paro que duró dos meses); pues si a estos le temen, que ocurrirá con los paros patronales: ¿o atienden nuestras exigencias, o les devolvemos los afiliados? Así que a todas luces parece conveniente tener una EPS totalmente pública, que sirva de regulador del mercado.

Como dice un reciente editorial del diario bogotano El Tiempo “Salud no es sólo negocio”, como por arte de magia se están resolviendo muchos problemas de la EPS del ISS. Se acabó con el represamiento de las cirugías y de otros procedimientos. Se ha mejorado la atención y su oportunidad.

Se ha dado un subsidio especial a la UPC para la población mayor de cuarenta y cinco y para los que tienen enfermedades catastróficas (lo que ayuda también a los demás). Se le quitó a la EPS la carga prestacional. Sigue sin embargo con enormes pérdidas financieras, que habrá que subsidiar (con la vieja o con la nueva EPS) por lo menos por una década, mientras que las cargas se nivelan.

Por otro lado es clara la razón para no dejar trasladar a los afiliados: se salen los sanos y se quedan los enfermos y los viejos. En cuanto al deslinde de las IPS, se han venido cerrando las ineficientes e inviables, pero las otras quedarán y crecerán. El malestar crónico de la opinión en contra del ISS se debió en buena parte al manejo politiquero y algunas malas gestiones, y al abuso sindical. Presidentes y ministros se estremecen de sólo pensarlo, e igual actitud se tiene hacia los hospitales públicos, de los que permanecerán los eficientes (con una relación paciente/empleado lógica, cosa que a menudo no ocurre por los puestos inoficiosos de los políticos clientelistas).

Cuando estábamos escribiendo esta nota, registramos la noticia dada por el MinProtección sobre la creación de un fondo que será administrado por todas las EPS, las que a su vez tendrán que destinar una parte de sus utilidades para alimentarlo. Ese fondo se encargará de dar subsidios especiales a las personas con enfermedades catastróficas o a los adultos mayores, para que puedan ser cubiertos por cualquier EPS, pues de esta manera no importará si son muchos o pocos, pues habrá el dinero para la atención.

Las EPS de las Cajas están dispuestas a hacer el negocio –si es negocio- pero el problema es del Gobierno, que de todas maneras tiene que solucionarlo.

Alfredo Jácome Roca, MD. Editor

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