Eva L. Feldman. Estrés oxidativo y neuropatía diabética:
una nueva interpretación de un viejo problema.
J Clin Invest 2003;111:431-3.

 

En el mundo occidental, la diabetes ha alcanzado proporciones epidémicas. En los Estados Unidos, 17 millones de individuos tienen diabetes, lo cual representa más de 6% de la población. Más de la mitad de los pacientes con diabetes desarrollan neuropatía, un deterioro nervioso progresivo, que deriva en enfermedad vascular periférica y autonómica. Como resultado, la neuropatía diabética es la causa más frecuente de amputaciones no traumáticas y disfunción autonómica. Durante toda su vida, un paciente diabético con neuropatía tiene un 15%  de probabilidades de sufrir una o más amputaciones.
Tanto la inhibición de la acumulación de superóxido, como la euglucemia repara el desequilibrio metabólico y vascular y bloquea el inicio y progresión de las complicaciones. En el estado diabético, la excesiva acumulación de superóxido y el resultante incremento en la actividad de la vía de los polioles, la acumulación de AGEs, la actividad de la PKC y el flujo de hexosamina desencadenan un sistema de disfunción celular progresivo (Figura). En los nervios, esta confluencia de trastornos metabólicos y vasculares conducen a daño en la función neuronal, y a la perdida de soporte neurotrófico y,  a largo plazo,   puede mediar apoptosis de las neuronas, células de Schwann y de las células gliales.
La terapia antioxidante en la neuropatía diabética bloquea las reacciones de reducción y restaura la función nerviosa, al mismo tiempo que reestablece el flujo sanguíneo normal y la velocidad de la conducción nerviosa.
 
 
Los mecanismos que causan degeneración neuronal en la hiperglucemia involucran a las especies reactivas de oxígeno. La diabetes deteriora el neurotropismo, transporte axonal y la expresión de genes por medio de las cuatro vías que se muestran.

 

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