Los métodos más utilizados para el diagnóstico son los serológicos, con los que se investiga la inmunidad humoral frente al Toxoplasma gondii. Se debe tener en cuenta que las primeras inmunoglobulinas producidas son IgM, seguidas por las IgA y la IgE, las cuales pueden ser detectadas durante la fase aguda de la enfermedad -es decir, durante los dos primeros meses después de la infección-excepto la IgM que puede circular hasta un año después. Las inmunoglobulinas G aparecen más tardíamente, alcanzando el máximo en uno o dos meses, y luego persisten en valores estables durante años, sirviendo de evidencia o marcador sexológico de una infección pasada.
En Cuba por ejemplo, la técnica más utilizada es la inmuno-fluorescencia indirecta (IFI), con la que se puede encontrar la Toxoplasmosis -mediante el estudio de dos o más sueros con intervalos de aproximadamente veintiun días- para determinar el aumento de títulos en dos o más diluciones, lo que demostrará una sero-conversión positiva o infección reciente.
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A: Taquizoitos de Toxoplasma gondii fijados en formalina y teñidos con inmuno-fluorescencia (IFA). Aquí se ve una reacción positiva (taquizoitos más anticuerpos humanos a Toxoplasma más IgG anti-humana marcada con FITC = fluorescencia).
B:
IFA negativa para anticuerpos a IFA T.
gondii.
C: IFA negativa para anticuerpos a
T. gondii, reacción de tinción
polar.
(De la Biblioteca de Imágenes del CDC de Atlanta, Sección de Parásitos)
La prueba de ELISA tiene ventajas para detectar IgM mientras que para IgG es similar a la IFI; tiene mayor sensibilidad y especificidad. Es capaz de detectar anticuerpos IgM muchos meses después a la infección .Una variedad de esta prueba mide la avidez de los anticuerpos; esta afinidad varía de acuerdo con el grado de maduración que tenga y es por lo tanto un indicador del tiempo de este anticuerpo. Los anticuerpos maduros tienen alta avidez mientras que los anticuerpos recientes tienen baja avidez.
La IFI es un excelente método y sus resultados son similares a la prueba de Sabin y Feldman para detectar IgG. La IgM puede tener falsos positivos con factor reumatoideo, anticuerpos antinucleares, reacciones cruzadas con anticuerpos para cito-megalovirus, Epstein-Barr, hepatitis A y sífilis.
Otros métodos usados son el Western Blot y el coeficiente de Witmer-Desmonts, usado entre los europeos. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) ha permitido identificar antígenos del parásito en liquídos oculares; sin embargo su sensibilidad y especificidad aún es baja en muestras de humor acuoso, lo que hace que su utilidad en el diagnóstico de toxoplasmosis ocular sea limitado. Un estudio de Villard comparó tres técnicas analíticas - ELISA, mancha (blot) inmune y PCR- en dos grupos de personas, uno con enfermedad oftálmica no inflamatoria y otro con la inflamatoria, casi todas estos últimos con evidencia serológica de toxoplasmosis. Se detectó una producción local de anticuerpos específicos IgG en el análisis apareado de muestras séricas y de humor acuoso en 63% con ELISA y en 53% con blot. El PCR de muestras de humor acuoso confirmaron la presencia de DNA de T. gondii en 28%. Combinando las tres pruebas se confirmó el origen toxoplásmico de las lesiones retinianas en un 83% de los casos, siendo las especifidades relativas de las tres técnicas, 100% para el PCR y 89% para las otras dos.
En la infección inicial se produce gran cantidad de interferón gamma (Debido a una activación celular temprana de células T y células asesinas naturales)
Un mecanismo importante para esto es la inducción de inter-leucina 12 (IL-12) por los macrófagos.
La IL-12 promueve la diferenciación de los efectores de los linfocitos T ayudadores
Promueve la adquisición y activación de funciones microbicidas por parte de los macrófagos
Favorece la liberación de óxido nítrico
La IL-10 favorece la cronicidad de la toxoplasmosis, siendo entonces antagónica de la IL-12
La prevención de la
re-activación del quiste está mediada por el IFN-
en la fase crónica de la infección
El factor de necrosis
tumoral alfa (TNF-
)
–al igual que el IFN-
-
es importante para controlar la replicación de taquizoitos en las fases aguda
y crónica de la infección, mientras que la IL-10 e IL-12 –que inhiben o
favorecen la producción de IFN-
son importantes básicamente en la fase aguda.
Aunque las lesiones oculares son similares en la infección congénita y en la adquirida, los mecanismos inmunológicos que se encuentran detrás de ellas son diferentes.
En el tratamiento de la Toxoplasmosis se han empleado diferentes medicamentos de los cuales los más utilizados son la sulfadiazina y la pirimetamina, ambos durante seis a ocho semanas en adultos y cuatro semanas en niños, como quimioterapia supresora. Al tratamiento anterior se agrega el ácido folínico para evitar trastornos hematopoyéticos y en pacientes con trastornos oculares se asocian esteroides. Otras drogas que se han utilizado es la asociación de sulfadoxina y pirimetamina, el cotrimazol, y la hidroxi-naftoquinona. En el caso de las embarazadas se recomienda la espiramicina -un antibiótico de la familia de los macrólidos- con posibilidad de utilizarse en la mujer embarazada. El tratamiento durante el embarazo, disminuye de manera significativa el riesgo de infección fetal y la gravedad de su expresión.
En la toxoplasmosis ocular se ha propuesto el tratamiento clásico con las drogas arriba enunciadas; otras drogas que pueden usarse son la clindamicina (300 mg c/6 horas)a veces junto con la trimetoprima-sulfametoxazol.
Una droga que se pensaba podía tener un efecto sobre los quistes tisulares es el atovaquone. Sin embargo, clínicamente no ha demostrado disminución en las recurrencias de la enfermedad y por otro lado es un tratamiento largo y costoso. Otras drogas utilizadas son la espiramicina, azitromicina, claritomicina y tetraciclinas. En cuanto a tratamientos no medicamentosos se utilizan la foto coagulación con láser -una alternativa que sólo debe utilizarse cuando hay formas resistentes- que también podría utilizarse cuando hay intolerancia o complicaciones severas por el tratamiento médico. El tratamiento con láser no previene recurrencias y aumenta el tamaño de la cicatriz. Existen indicaciones para vitrectomía cuando hay persistencia de vítreo turbio con visión reducida durante más de seis meses. Otra indicación sería la vitrectomía diagnóstica cuando no hay visión del fondo de ojo o cuando se presenta un vítreo turbio asociado a un desprendimiento de retina.
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Tensiómetro Virtual agradece a los profesores Álex Trojovsky, Aurelio Martínez Parra, José A. Rodríguez-Chico y a Volmar Padilla –oftalmólogo de la Asociación San Bartolomé Apóstol- por su colaboración en la realización de este suplemento sobre toxoplasmosis. Indirectamente también al profesor Emilio Dodds , a Annie Pantoja, a L.E. Vargas y B. Zagorín, L.M y otros latino-americanos que han escrito sobre este tema.