HISTORIA *

 

* Extractado de la completa reseña histórica de Annie Pantoja, de la Universidad Agraria Fructuoso Rodríguez, de La Habana.

VÍAS DE TRANSMISIÓN ** 

Al Toxoplasma gondii le gusta el círculo natural. Los gatos comen ratones que contienen los quistes, los ratones comen verduras contaminadas con heces del felino doméstico; otros animales comen frutas o vegetales contaminados.

La infección humana se produce cuando se come carne cruda o a medio cocer, o contaminada con heces de gatos, o se consumen verduras, frutas o ensaladas contaminadas. Si se produce una infección de novo durante el embarazo, la placenta se infecta y por esta vía se produce la contaminación del feto y la toxoplasmosis congénita. (** Dibujo de Alex Trojovski –de la Universidad de Gras- con autorización). 

PREVALENCIA

 Existe una amplia variación de la prevalencia de serología positiva en diferentes animales de acuerdo a las regiones estudiadas. Una muestra en Brasil mostró que tenían serología positiva para toxoplasmosis el 29% de las cabras, el 19% de las ovejas, y el 1% del ganado vacuno, mientras que un trabajo similar realizado en otra región como Vietnam mostraba que el 10% del ganado vacuno era positivo. Otra muestra realizada en Serbia encontró un 87% del ganado vacuno positivo, un 85% de ovejas y sólo un 15% en cerdos. También ha sido demostrada la presencia de Toxoplasma gondii en carne lista para ser consumida. La utilización de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) ha dado resultados positivos para T. gondii en el 1,5% de las muestras en un estudio y en el 38% de las muestras en otra serie. Además de la carne de diferentes animales, las frutas y verduras pueden actuar como vectores para llevar el parásito hasta el hombre y provocar el contagio de la enfermedad.

Los ooquistes presentes en el suelo, pueden también ser inhalados y está descrita una epidemia de toxoplasmosis en un establo donde se presume, de acuerdo a estudios realizados por el Center for Disease Control (CDC), que fue producida por inhalación de ooquistes, donde 37 personas adquirieron la enfermedad en forma aguda, de las cuales una sola (2,7%) desarrolló toxoplasmosis ocular en un período de seguimiento de cuatro años. Mil millones de personas se encuentran infectadas con el parásito.

EL PARÁSITO

El Toxoplasma gondii cumple su ciclo celular completo en su huésped definitivo que es el gato. Su morfología varía de acuerdo al hábitat y al estadio evolutivo, adquiriendo diferentes formas durante su ciclo.  

Arriba. Toxoplasmosis miocárdica en un paciente con Sida; en un pseudo-quiste se ven muchos taquizoítos. Al lado: El mismo cuadro histopatológico pero en tejido cerebral. Cortesía del CDC/Dr. Edwin P. Ewing, Jr. 

 El genotipo de la mayoría de las cepas de T. gondii corresponde a tres clones (tipos I, II, III); el tipo I se ha asociado con enfermedad severa en animales y humanos. 

 

                                                        EPIDEMIOLOGÍA 

Han sido descritas zonas endémicas y dos grandes epidemias de toxoplasmosis provocadas por la contaminación de agua potable. En British Columbia (Canadá), de cien personas entre los seis y ochenta y tres años, diecinueve tuvieron retinitis y cincuenta y una linfadenopatía. Los demás presentaron, bien síntomas inespecíficos o bien fueron asintomáticos. La fuente estaba en un reservorio de agua municipal no filtrada que había adquirido un aspecto turbio como consecuencia de un exceso de lluvias. En Santa Isabel do Ivaí en Brasil ocurrió una epidemia en 2001. Más de seiscientas personas tuvieron fiebre, dolores musculares, astenia, ganglios, lesiones cutáneas y amigdalitis. La fuente de infección fue un reservorio de agua que abastecía la ciudad, donde se pudo aislar al Toxoplasma gondii. Al igual que en el caso de Canadá, esto ocurrió después de un período de lluvias intensas. De quinientos sesenta y un pacientes seguidos por más de dos años, el 13,2% tuvieron manifestaciones oculares: un 6,8% lesiones de retinitis típicas de toxoplasmosis y el resto de los pacientes lesiones blanquecinas retinales evanescentes, vasculitis, uveítis anterior y vitreítis. 

Con el uso de la PCR cuantitativa se vio que cuanto más precoz en la edad gestacional había sido el contagio mayor era la carga parasitaria y cuanto mayor la carga parasitaria, eran mayores las manifestaciones de toxoplasmosis congénita. Los transplantes de órganos y la leche no pasteurizada también han sido referidos como causa de contagio de la toxoplasmosis ocular.