
Suplemento 15
Bogotá, Colombia
Julio 28, 2004
FISIOLOGÍA DE LA MEDULA SUPRARRENAL
Autor: Alfredo F.
Jácome-Roca, MD, FACP
Localizada a ambos lados al interior de las glándulas suprarrenales, la medula se encarga de sintetizar y segregar epinefrina (80%) y norepinefrina; la primera actúa básicamente como hormona, mientras que la segunda lo hace en el sistema nervioso como neurotransmisor, pero por tener niveles sanguíneos más altos que los de la epinefrina, también ejerce una función hormonal. En las células blanco, estas catecolaminas se ligan a los receptores adrenèrgicos donde inducen los mismos efectos que causa la estimulación de los nervios simpáticos. Las catecolaminas, compuestos fenòlicos dihidroxilados, se sintetizan principalmente en las terminaciones de los nervios simpáticos, en la medula suprarrenal, el cerebro y en general en las células de las crestas neurales. Además de las dos mencionadas, está la dopamina.
(Ver capítulo completo en el Capítulo 15 del libro FISIOLOGÍA ENDOCRINA en la librería virtual www.encolombia.com/medicina.htm )
FUNCIÓN ENDOCRINA DE LOS ADIPOCITOS
El tejido adiposo es uno de los tejidos más abundantes y representa alrededor del 15-20% del peso corporal del hombre y del 20-25% del peso corporal en mujeres. Debido a la baja densidad de los triglicéridos -moléculas grasas que los adipocitos guardan- y a su alto valor calórico, el tejido adiposo son muy eficientes en su principal función, almacenar energía para tiempos de ayuno, o de hibernación. Cumple el tejido graso también una función aislante, que impide la pérdida del calor generado por las combustiones internas, protegiendo de la hipotermia. En los últimos años se ha destacado su función endocrina y metabólica, por la producción de una serie de hormonas -que actúan de manera endocrina, paracrina y autocrina- y que en conjunto se han llamado adipoquinas, que integran una red de señales que participan en la regulación de funciones en diversos tipos de células localizadas en órganos distantes, tales como hipotálamo, hígado, páncreas y músculo esquelético. El tejido graso es además receptor de una serie de hormonas y proteínas que inducen cambios en él. El adipocito posee las enzimas que se requieren en la lipólisis y en la lipogénesis, procesos metabólicos finamente modulados por acción de hormonas, citocinas y otras moléculas implicadas en la regulación del metabolismo energético; es capaz de modificar su tamaño hasta veinte veces su diámetro y varios cientos de veces su volumen.
(VER ampliación del tema en la Revista DIABETES AL DÍA Volumen 2 Número 1 2004 Clic aquí )