RESULTADOS
Características de la respuesta en los niños
vacunados.
La seroconversión fue de 99,13%, la
seroprotección de 98,26% y la hiperrespuesta
de 42,6%. En ninguno de los sueros se detectó
la presencia del anti-HBc ni del HBsAg (Figura
1, Tabla 2).
Tabla 2. Persistencia de anticuerpos en niños vacunados,
a los 25.6 + 3.58 meses de culminado el esquema.
Porcentaje por categoría
Niños no vacunados
En los niños no vacunados la prevalencia de infección por el VHB (cualquier marcador) fue de 31,1%; hubo 3,9% de portadores del HBsAg. La edad promedio de los niños con criterio de infección anterior y portadores del VHB fue de 48,58 ±11,45 meses y 47 ±3,46 meses respectivamente (Tabla 3; Figura 2). Las cifras del HBsAg detectadas en este último grupo fueron inferiores a 1 µg/ml en todos los sueros positivos.
Tabla.3. Prevalencia de
marcadores del VIH en niños no vacunados
(tasa de infección y de portadores de AgsHB) marzo 1999.


DISCUSIÓN
En este trabajo se estudia por primera vez la
eficacia de la vacuna Heberbiovac-HB en un área
no explorada de elevada endemicidad en América
Latina e incluye de manera concurrente a niños
vacunados y no vacunados pertenecientes a una
región con un índice de ataque elevado para esta
enfermedad. Es de destacar la eficiencia de los
trabajadores de la salud que tuvieron a su cargo
el cumplimiento del programa de vacunación
orientado por el PAI en los niños menores de 1
año. Todos los niños vacunados tenían las 3 dosis
requeridas y los intervalos estaban dentro del rango
estipulado: 0,2 y 4 meses (dato verificado de acuerdo al carné de vacunación).
Las diferencias en los
promedios de edad entre los niños vacunados y los no vacunados explica precisamente el por qué coexistían ambos en una
misma región, ya que lo orientado en el momento en que se inició la campaña fue la vacunación de
niños menores de 1 año. Los altos niveles de seroprotección detectados en los niños vacunados son un indicador de la
buena inmunogenicidad de la vacuna aplicada en la población
infantil y la ausencia de anti-HBc y HBsAg en el suero pone de manifiesto la no existencia de infección anterior ni presente en este
grupo, permitiendo afirmar que la vacunación tuvo una eficacia absoluta de 100%.
Los dos niños no seroprotegidos tenían
antecedentes personales y familiares de
inmunodeficiencias secundarias como son la desnutrición y la tuberculosis, datos que fueron recogidos
en la encuesta, lo cual podría explicar la ausencia de anticuerpos como respuesta a la
vacunación;
en términos generales estos resultados son comparables a los obtenidos en estudios
controlados con esta vacuna en este grupo de edad (28-31).
La prevalencia de infección encontrada por
medio de marcadores totales y del HBsAg puede ser considerada como intermedia. Sin embargo
debe tenerse en cuenta la corta edad de los niños, por lo que debe esperarse que en grupos de edad
mayores estos valores se incrementen, pudiendo entonces clasificarse ésta como un área de alta
prevalencia, tal como lo han señalado otros autores en regiones geográficas similares de América del
Sur (17, 14) y en el Perú en particular (10).
Los valores para la concentración del HBsAg obtenidos ponen de manifiesto la circulación
viral existente y permitieron estimar el reto a que estuvieron sometidos los niños vacunados, por lo
que la efectividad de la vacunación, en este caso relativa, fue también de 100%.
La edad promedio en la que se detectó circulación viral fue de 47 meses, por lo que, al
menos en la muestra estudiada, no se evidenció circulación viral en estadíos más tempranos de la
vida. Apriori, estos resultados no avalan una transmisión de tipo
vertical, pues como se
sabe, la infección ocurre fundamentalmente en el período perinatal y los marcadores se detectan precozmente.
Autores peruanos y de otros países han señalado formas de transmisión parenteral inaparente para
este virus,precisamente en poblaciones similares a la estudiada (17-19). La ausencia de marcadores para
otros virus de transmisión parenteral,
hepatotroposo no, ha sido planteada por algunos autores como criterio serológico a favor de esta propuesta
(19). Al evaluar las características de las muestras serológicas donde se detectó el HBsAg nos llamó la
atención que los valores de antigenemia estuviesen en el rango de los nanogramos/mL, lo que de
acuerdo con nuestra clasificación corresponde a valores bajos, ya que así lo establecimos para las
concentraciones del HBsAg inferiores a 1 µg/mL (32); además el número de niños infectados no era
muy elevado para un área de prevalencia entre intermedia y alta.Otro elemento de interés fue
que en 50% de las muestras serológicas positivas para anti-HBc, las señales en densidades ópticas
estuvieron muy cerca del valor límite establecido para el método diagnóstico utilizado, lo que de
acuerdo con nuestra experiencia no se encuentra frecuentemente en ifectados por el VHB con
este patrón de transmisión.
Apartir de estos elementos, se plantean otras
formas de transmisión, probablemente horizontal con características particulares, probablemente relacionadas con
factores adicionales que existen en estas regiones tropicales y que se ha señalado pueden desempeñar
un rol importante (15-20). Entre estos mecanismos de transmisión podríamos acotar las picaduras
repetidas por artrópodos, aspecto que aún no ha podido demostrarse y en cuyo diseño experimental
se trabaja en nuestro laboratorio. Teniendo en cuenta estos elementos y lo señalado en relación
con la eficiencia profesional de los trabajadores que colaboraron en est e trabajo, podemos y
debemos profundizar en el estudi o del patrón de transmisión en estos niños. Sea ésta u otra
la vía aún no identificada, los resultados de este trabajo demuestran que todos los vacunados fueron
protegidos contra el reto, pues en ni nguno se detectó evidencia de infección por el virus de la
hepatitis B.