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Cólera
Hasta
la semana 50 de 1999 se informaron 341
casos de cólera, considerándose zonas de mayor
riesgo a los estados Miranda, Vargas, Nueva
Esparta, Táchira y Sucre. Sin embargo después
de desastres no se han documentado a
corto plazo brotes a gran escala. La vacuna tradicional
para el cólera presenta una baja eficacia
y una alta reactogenicidad, por lo cual no
está recomendada. En cuanto a las nuevas vacunas
que pudieran ser alternativas, no se dispone
en la actualidad de información que sustente
su uso. Por tanto siguen siendo las medidas
de control de enfermedades originadas por
el consumo de agua y la disminución de la
ingestión de pescado crudo, la forma más adecuada
de controlar la enfermedad. No se justifica
la aplicación masiva de la vacuna
Fiebre
tifoidea
La
vacuna tradicional de células muertas presenta
una baja eficacia y alta reactogenicidad, por
lo cual no es recomendada para el control de
epidemias. La vacuna viva atenuada oral
requiere un esquema de cuatro dosis y una
infraestructura especial, ya que es muy termolábil.
La
vacuna de polisacárido es efectiva sólo
en mayores de dos años. No se justifica la aplicación
masiva de la vacuna.
Hepatitis
B
La
vacuna contra la hepatitis B debe ser considerada
dentro del esquema rutinario de inmunizaciones
del país, para toda persona mayor de
seis meses de edad. En condiciones de desastre
no se justifica la aplicación masiva de la vacuna,
ya que el mecanismo de transmisión de la
enfermedad es clásicamente por vía sexual, transfusional
o ambas.
Finalmente, se sugiere que la política de inmunización
que se adopte, debe ser decidida solamente
por los organismos rectores competentes al nivel nacional. Las
organizaciones de voluntarios no deben
decidir sobre la administración de
vacunas en forma autónoma. Lo ideal
es formular una política de carácter nacional
como parte de la planificación preventiva
en situaciones de desastre.
Meningitis por
meningococo y Haemophilus influenzae tipo
B
Como
resultado de los eventos naturales ocurridos
recientemente, se encuentran en carácter
de refugiados miles de personas que fueron
desplazadas de sus zonas de vivienda y
trabajo, y han sido reubicadas en albergues y
en centros de refugiados, lo que supone un riesgo
potencial para algunas enfermedades, específicamente
la meningitis producida por Neisseria
meningitidis o Haemophilus
influenzae, por lo que deben
tomarse en cuenta las siguientes consideraciones:
-
El
desplazamiento de un número importante de
personas (con el evado porcentaje de población
infantil ), supone una mayor incidencia
de portadores asintomáticos de N.
menigitidis
y H.i nfluenzae.
-
Buena
parte de las personas que ahora están en
condición de refugiados, provienen de zonas
donde en épocas recientes se han detectado
brotes epidémicos, especialmente de
meningitis meningocócica.
-
Un
porcentaje importante de estos refugiados per
manece en al bergues ubicados en instituciones
militares (ej .cuarteles ), donde
no sólo la incidencia de meningitis meningocócica
es más común que en la
población general, si no que además recientemente
se han detectado brotes de esta
enfermedad.
-
El
mismo hecho de poner en contacto a la población
militar con la población infantil supone
un aumento de riesgo teórico para aquel
las per sonas que habitan en estos albergues.
-
Igualmente,
en
Venezuela se ha observado en los
últimos años un incremento en la incidencia
de infección por el meningococo tipo
C, con características particulares en cuanto
a la susceptibilidad antimicrobiana, exhibiendo
patrones de resistencia a la penicilina.
-
La
población infantil se encuentra con un mayor
riesgo de sufrir una infección por el H. influenzae debido
a las características de los albergues
y al hecho de que la vacuna contra este
mi croorganismo no forma part e de nuestro
esquema nacional de vacunación.
La
recomendación para los médicos o el personal
paramédico que laboran en estos albergues
es que ante cualquier caso sospechoso con
manifestaciones neurológicas compatibles con
la posibilidad de meningitis o encefalitis, el paciente
debe ser referido de forma inmediata a un
centro de atención médica. Igualmente, debe tomarse
nota tanto de los posibles contactos, como
del número y las características de la población
infantil en potencial contacto con el
caso índice.
Los centros de salud deben hacer un esfuerzo
por aislar en sus laboratorios el microorganismo
causante de la meningitis, debido a
las connotaciones epidemiológicas para
el tratamiento del paciente y los posibles contactos;
también debe analizar desde el punto de
vista costo - efectividad la conveniencia de evaluar
la presencia de portadores crónicos de
meningococo, con el fin de decidir si se
justifica el tratamiento para eliminar la condición
de portador. La inmunización de rutina contra
el meningococo generalmente no está recomendada
en situaciones de desastre, por su baja
eficacia y la corta duración de la inmunidad conferida
a la población infantil. En situaciones posteriores
a la emergencia, el promedio de casos de
meningitis por meningococo no debe exceder 15
por 100.000 por semana en un período de
dos semanas consecutivas, ya que esto ha demostrado
ser predictivo de una epidemia en la
población general. La presencia de los diversos
serotipos de Neisseria meningitidis (A, B y
C)debe ser confirmada por un laboratorio de referencia,
ya
que el tipo B no es adecuadamente cubierto
por la vacuna. En caso de epidemia, se
debería tener una reserva en depósito de vacuna
antimeningocócica A y C con el fin de asegurar
su disponibilidad inmediata para el control
de los brotes, si esto fuera necesario. Actualmente
no se justifica la alpicación masiva de
la vacuna. Por otro lado, en los contactos cercanos
al caso índice sere comienda la administración
de quimioprofilaxis; los esquemas de
elección en la actualidad incluyen alternativas como
rifampicina durante dos días, a la dosis de 600
mg dos veces al día en adultos,10 mg/kg dos veces
al día en niños mayores de tres meses y 5 mg/kg,
dos
veces al día en neonatos.Igualmente, son
efectivas las dosis únicas de ceftriaxona de 250
mg vía intra muscular en adultos y de 125 mg
en niños, o de ciprofloxacina por vía oral, 500
a 750 mg sólo en el caso de adultos, con la excepción de embarazadas.
La vacuna contra el H.influenzae tipo
B ha demostrado un gran impacto en la
disminución de meningitis,neumonías
y otras enfermedades invasivas
provocadas por este germen, en países donde
fue introducida en el programa rutinario de
inmunizaciones. La enfermedad no es epidémica
y por lo tanto no debe ser considerada un
problema en situación de de sastre. El potencial
de contagio de la enfermedad invasiva por
el H. influenzae hasido considerado como
limitado. Sin embargo, en la mayoría de
las personas con enfermedad invasiva el
principal modo de contagi o es debido al portador
asintomático, cuya tasa es más elevada en
poblaciones cerradas o en situación de nacinamiento.
Se ha demostrado que el riesgo de
adquirir una enfermedad invasiva en estas poblaciones
cerradas a partir de un caso índice es
500 veces mayor que el riesgo endémico de
la población general. Un estudio finlandés realizado
por Takala y col. después de 4 años
de instalado el Programa Nacional de Inmunizaciones,
demostró
que la colonización por el H.influenzae
era menos prevalente en niños
vacunados.
En Venezuela, donde esta vacuna no se encuent
ra dentro del esquema rutinario de inmunizaciones,
la
presencia de un caso índice de meningitis
por H.influenzae debe hacer adoptar medidas
de emergencia quimioprofiláctica en la
población en contacto (el medicamento de elección
a utilizar es la rifampicina, vía oral, a
la dosis de 20 mg/kg/día, hasta un máximo de
600 mg, durante 4 días). En la actualidad, en
momentos de desastreno se justifica la aplicación
masiva de esta vacuna, pero sí se debe
considerar la conveniencia de incluir la vacunación
contra el H.influenzae dentro del esquema
rutinario de inmunización como lo sugiere
la OPS, lo cual ya ha sido realizado por casi
todos los otros países latinoamericanos.
-
Consideraciones
sobre la tuberculosis
La
tuberculosis es una enfermedad infecciosa crónica
de amplia distribución en todo el país. Una
vez superada la primera fase de la catástrofe, la
movilización de grupos poblacionales hacia otras
áreas geográficas y su permanencia en albergues
o zonas de refugiados por tiempo pr ol
ongado, puede aument ar el riesgo de aparición
y transmisión de esta enfermedad, por lo
que hay que tomar en cuenta las siguientes consideraciones
y recomendaciones:
-
Dentro
del grupo de damnificados puede haber
pacientes que estaban en tratamiento previo
al desastre; es indispensable notificar estos
casos a las autoridades sanitarias para garantizar
la continuidad del tratamiento y evitar
así recaídas, manteniendo un estricto seguimiento
de su evolución con la suficiente provisión
de medicamentos.
-
Toda
persona que presente sintomatología respiratoria
(tos o expectoración) por más de dos
semanas,debe recibir atención médica para
su evaluación diagnóstica, la cual debe incluir
baciloscopia y de ser ésta positiva, debe
darse tratamiento precoz e identificar a los
posibles contactos.
-
La
sobrepoblación y el hacinamiento son una realidad
común en condiciones de albergues y
refugios.La presencia de un paciente con bacilo
tuberculoso en el esputo (bacilífero) que no
esté controlado médicamente, constituye una
activa y rápida fuente de transmisión al resto
de las personas que allí se encuentran.
-
Si
el paciente presenta mal estado general de salud
o sufre complicaciones graves, debe ser referido
inmediatamente al centro hospitalario de
su área de influencia para un adecuado tratamiento.
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Pacientes
con tuberculosis que reciben un tratamiento
adecuado no deben ser aislados en
los albergues o refugios o separados de sus
familiares; sin embargo deben tomarse las medidas necesarias para controlar su
buena
evolución, así como la de sus contactos asintomáticos.
-
Todo
paciente con tuberculosis que estando bajo
tratamiento presente nuevamente fiebre, tos,
expectoración
o empeoramiento de sus condiciones
generales, debe ser reevaluado médicamente
para descartar una reactivación de
la enfermedad y tomar las medidas necesarias
tanto para la persona como para los
posibles contactos.
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