URGENCIAS TOXICOLÓGICAS

 

CAPÍTULO 3

MARIHUANA

 

Tabla 48. b. Regiones del cerebro en donde la concentración de los receptores de cannabinoides es moderada

 

 

  

 

Dosis tóxica:

 

La toxicidad está relacionada con la dosis, pero allí existe mucha variabilidad individual, influida en parte si es primera experiencia y el grado de tolerancia. No se han reportado casos de muerte por consumo de marihuana inhalada únicamente. Los cigarrillos de marihuana típicos contienen entre 1-3% de THC, pero variedades más potentes pueden contener más de 15% de THC. Los hachis contienen entre 3-6% y hachis con aceite 30-50%. Dronabinol está disponible en cápsulas de 2.5, 5 y 10 mg.

 

Manifestaciones clínicas:

 

Contrario a la creencia general, la marihuana no debe ser considerada una droga benigna. Su consumo se ha asociado con trastornos cardiovasculares, pulmonares, reproductivos y posiblemente inmunológicos. El uso por primera vez de marihuana puede precipitar un episodio psicótico agudo persistiendo por muchos meses, sin historia psiquiátrica previa.

 

Efectos subjetivos: después de fumar un cigarrillo de marihuana puede presentar euforia, palpitaciones, consciencia sensorial elevada y alteración de la percepción del tiempo después de 30 minutos por sedación. También se puede presentar distorsión del espacio. Intoxicación más severa puede resultar en alteración de la memoria a corto plazo, irritabilidad, desorientación, despersonalización, alucinaciones visuales y psicosis paranoide aguda. Ocasionalmente, aún con bajas dosis de THC, efectos subjetivos pueden precipitar una reacción de pánico.

 

Hallazgos físicos: taquicardia, hipotensión ortostática, inyección conjuntival, incoordinación, lenguaje alterado y ataxia. Estupor, palidez, inyección conjuntival, temblor fino y ataxia han sido observados en niños después de ingerir galletas con marihuana. Hipertermia, hipotermia, urticaria, prurito, exantema, constipación, retención urinaria, impotencia, trismus, nistagmus lateral, midriasis, irritación bronquial, sed.

 

Salmonelosis y aspergilosis pulmonar pueden presentarse secundarias al consumo de marihuana contaminada.

 

Disminuye la presión intraocular, produce broncodilatación.

 

El riesgo de comer marihuana radica en que su efecto es más tardío y, por tanto, los consumidores, al ver que no obtienen los resultados pensados, toman más cantidad de dosis de la que fuman. Además, esta sustancia es mucho más activa en el estómago.

 

Efectos farmacológicos:

 

Inhalación 3 a 13 mg y vía oral 8 a 30 mg.

 

A. Vegetativos: Hambre, sed, sequedad de boca y garganta, palpitaciones.

 

B. Psicotrópicos: Empatía aumentada, tranquilidad, relajación, alteraciones motoras, alteraciones en la memoria a corto plazo, disminución de la comunicación verbal, pérdida del sentido del tiempo.

 

Efectos adversos:

 

Incremento de accidentes automovilísticos, dependencia, exacerbación de psicosis, alteraciones en el crecimiento y desarrollo escolar, alteraciones respiratorias, uso de otras drogas, incrementa el proceso de enfermedades infecciosas (virus herpes), alteración en la secreción de hormonas adenohipofisiarias, esterilidad femenina y masculina, carcinogénesis. Estudios en animales y humanos han mostrado que la marihuana altera la capacidad de las células T en el sistema de defensa inmune del pulmón para combatir algunas infecciones.

 

Posibles efectos terapéuticos:

 

Analgésico, antiemético (dosis oral de 5-15 mg/ m²), orexígeno (estimulante del apetito), antiespasmódico, reduce la presión intraocular, broncodilatador, miorrelajante, disminuye el dolor del miembro fantasma, dolores menstruales, terapia en migraña, anticonvulsivante, neuroprotector. Este último es debido a que los ligandos de los receptores a endocanabinoides tienen la capacidad de proteger a las neuronas de la excito-toxicidad inducida por el glutamato, observado en traumatismo craneoencefálico.

  

Sobredosis:

 

• Intoxicación leve de cannabis: relajación, fatiga, sensación de bienestar, alteraciones perceptuales, alteraciones en memoria.

 

• Intoxicación moderada: humor cambiante, deficit de memoria, despersonalización.

 

• Intoxicación excesiva: lenguaje alterado, incoordinación, alucinaciones, delirio, paranoia.

 

• Uso intravenoso de extracto de marihuana o aceite de hachis puede causar náusea, vómito,  diarrea, fiebres progresivas en 12 horas a cianosis, hipotensión, disnea, dolor abdominal, shock, trombocitopenia, coagulación intravascular diseminada, rabdomiolisis, falla renal aguda y muerte.

 

Intoxicación aguda:

 

Primera fase: después de cerca de 15 y hasta 45 minutos de haber fumado, el consumidor experimentara un peak; inicialmente también algunos síntomas fisiológicos.

 

• Palpitación, vértigos, tos, presión en la cabeza, pulso alto, sequedad en los ojos, boca y garganta; además de esto los ojos se ponen rojos e hiper sensibles a la luz.

 

• Los síntomas psicológicos son:

 

1. Una sensación de estar mentalmente activo en su conducta hacia su medio ambiente.

 

2. Una tendencia a reírse y ponerse hablador (para los fumadores habituales esto es inusitado).

 

Segunda fase: Esta es una fase más continua y conlleva una sensación de actividad mental. Dura cerca de 3 a 4 horas. El fumador habitual tiene probablemente un periodo más corto de intoxicación aguda (una hora y media), y por eso estará impulsado a fumar más a menudo para alcanzar el peak. Esta fase es primordialmente psicológica y se caracteriza por:

 

• Actividad mental, pero introvertida

 

• La fluidez de pensamiento es intensa y llena de asociaciones

 

• Los colores y los olores parecen más intensos.

 

• Los detalles que antes eran apenas perceptibles se perciben ahora claramente.

 

Consumo crónico

 

Investigaciones clínicas indican que el uso de cannabis mayor a cada 6 semanas (tiempo de eliminación del THC) por cerca de 2 años conduce a cambios en el funcionamiento cognitivo. Estos cambios crean un nuevo estado de sentir que se puede describir como efecto de la dependencia del cannabis; también se han documentado fenómenos de tolerancia. Este efecto puede ser derivado del THC que todavía está depositado en la grasa del cuerpo. En estos consumidores se observa tos crónica, resfriados frecuentes y se incrementa el riesgo de accidente cerebrovascular. Los fumadores de marihuana que vivían en hogares reportaron síntomas “clínicamente significativos”, como dificultad para dormir, craving de marihuana (deseo compulsivo de consumir marihuana), agresividad e irritabilidad, reportados durante periodos de abstinencia a la droga. El grupo de Gaetano Di Chiara de la Universidad de Cagliari, Italia, en 1997 comprobó que el síndrome de abstinencia a la marihuana se encuentra enmascarado, ya que tarda mucho tiempo en ser desechada por el organismo. Al retirarle la droga en un instante con métodos químicos a una rata intoxicada con marihuana, este grupo científico comprobó, que los roedores reaccionaban con el mismo síndrome de abstinencia que provoca la cocaína, la heroína y el alcohol. En este sentido, para Di Chiara, la marihuana predispone al cerebro para buscar luego drogas más poderosas.

 

 

Diagnóstico:

 

Es usualmente basado en historia o signos típicos como taquicardia e inyección conjuntival com binada con evidencia de alteración del humor o función cognitiva.

 

Niveles específicos: niveles sanguíneos no son comúnmente disponibles. Metabolitos de canabinoides pueden ser detectados en orina por inmunoensayo enzimático, después de 24 horas y por muchos días de una exposición aguda o después de semanas en exposición crónica. Los niveles urinarios no se correlacionan con el grado de intoxicación o alteración funcional. Productos con cáñamo pueden proveer explicaciones alternativas para tests positivos en orina, sin efecto farmacológico. Niveles plasmáticos de 10 ng/ml se asocian con lesión (representa una ingestión de 20 mg de THC. Un puff de cigarrillo de marihuana corresponde a concentraciones sanguíneas de 7.0 ng/ml de THC (1.75% de THC en el cigarrillo) a 18.1 ng/ml (3.55% de THC en el cigarrillo). Niveles en saliva desde 864 ng/ml (1.75% de THC) a 4167 ng/ml (3.55% de THC). Orina alcalina/ácida (o diluida) puede causar falsos negativos en los test de inmunoensayo en orina.

 

Aclaramientos pueden causar disminución del 14- 45% en resultados de inmunoensayo en orina. Son necesarios casi 30 días para que el cuerpo elimine el efecto de un solo porro (cigarrillo de marihuana). El Dr. G. Chester de la Universidad de Oxford en el año 1985, documenta que el THC es 4000 veces más poderoso que el alcohol, lo que fue avalado por el Medical Center METZ-TIOMILLE de Francia.

 

Interacciones:

 

Atenuación de somnolencia puede ocurrir cuando se administra con depresores del Sistema Nervioso Central. Cocaína, atropina y antidepresivos tricíclicos pueden causar incremento aditivo en la frecuencia cardiaca. El Disulfiram puede producir estado hipomaniaco. Las Anfetaminas pueden causar incremento aditivo en tensión arterial.

 

Herencia:

 

Científicos han encontrado que en un individuo las sensaciones positivas o negativas después de fumar marihuana pueden ser influenciadas por factores genéticos y hereditarios. También resaltan que factores ambientales como disponibilidad de marihuana, expectativas acerca de cómo la droga los podría afectar, influencia de amigos y contactos sociales y otros factores en gemelos idénticos con experiencias diferentes.

 

Embarazo:

 

Según la Food and Drug Administration (FDA) es categoría C, incrementa la incidencia de trabajo de parto prolongado, distress fetal, mortinatos, bajo peso al nacer, niños pequeños para la edad gestacional, no asociado a anormalidades congénitas.

 

Cáncer:

 

El humo de la marihuana contiene elementos cancerígenos 50 veces más poderosos que los del tabaco. Los componentes cancerígenos de la marihuana son: benceno, ácido cianídrico, amoníaco acroleina y benzopireno. El benzopireno es un cancerígeno altamente poderoso, que se encuentra en una proporción 50 veces mayor en la marihuana que en el tabaco. Heber Tuchman Dupessis, miembro de la Academia de Medicina de París, afirmó que: “Recientes hallazgos han relacionado el consumo frecuente de marihuana por  mujeres embarazadas, con una forma poco común de cáncer en sus niños. Se trata de la leucemia no linfoblástica. La leucemia es 10 veces más frecuente en bebés nacidos de madres que fuman marihuana, que aquellos otros que no han sido expuestos a la droga“.

 

Tratamiento:

 

Consiste básicamente en medidas de emergencia y soporte. No hay medidas específicas para tratamiento de sobredosis.

 

1. Tranquilizar al intoxicado estableciendo una relación de tranquilidad que permita serenarlo. Procurar para ello un lugar tranquilo y aislado.

 

2. Recoger información del intoxicado y de sus compañeros sobre consumos asociados que podrían complicar la intoxicación.

  

3. Descartar el consumo de otras drogas.

 

4. Posiblemente en agitación o psicosis se requiera también una benzodiacepina como lorazepam, diazepam o midazolam.

 

5. La hipotensión ortostática responde a líquidos endovenosos y posición de Trendelemburg.

 

6. No tiene antídoto específico.

 

7. Después de ingestión se puede realizar lavado gástrico, administrar carbón activado, e inducción del vómito en niños si la exposición ocurrió hace pocos minutos.

 

8. Los métodos de eliminación rápida no son efectivos debido al gran volumen de distribución de los canabinoides.

 

9. Solicitar canabinoides en orina.

 

10. Solicitar electrocardiograma, cuadro hemático con conteo de plaquetas, pruebas de función renal, electrolitos, glucosa.

 

 

Lecturas recomendadas:

 

1. Olson K R. Poisoning & Drug Overdose. 5th Edition McGraw-Hill USA. 2007.

 

2. Hargreaves, et al. Marihuana: An Old Drug or a New Medicine?: Marihuana and Pain. The Clinical Journal of Pain. 2000 Lippincott Williams & Wilkins.

 

3. NIDA Instituto de Drogas de Abuso de Estados Unidos. Intensifies Focus on Marijuana Abuse. Vol. 20, No. 1 (August 2005) By NIDA Director Nora D. Volkow, M.D. Info facts. www.drugabuse.gov April 2006.

 

4. Patrick Zickler. Cannabinoid Antagonist Reduces Marijuana’s Effects in Humans. NIDA Staff Writer. Vol. 17, No. 3 (October 2002). Study Demonstrates That Marijuana Smokers Experience Significant Withdrawal. NIDA Staff Writer Vol. 17, No. 3 (October 2002).

 

5. Piola J. C., Marihuana. Sertox – Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños. http://www.sertox.com.ar/es/info/investigaciones/ 2000/003_adicciones

 

6. Escobar, et ál. Influencia de la cocaína y la marihuana en los procesos neurogénicos en dos zonas específicas del cerebro: hipocampo y bulbo olfativo. limaesto@ hotmail.com

 

7. Téllez. J. A. Guía clínico-toxicológica “Toxicología de la cocaína”. Agosto 2004.

 

8. Izaguirre C. Presidente Asociación Antidrogas de la República Argentina www. drwebsa.com.ar/aara http://personales. clipsite.com.ar/IZAGUIRRE/IZAGUIRRE. Htm

 

9. Contreras C. M. et ál. Efectos Adversos de los Canabinoides. Salud Mental Vol. 26 No. 6 Diciembre 2003 México, págs. 62- 75. Redalyc.

 

10. Bravo P. A. Prevalencia de sustancias psicoactivas asociadas con muertes violentas en Cali. Corporación Editora Médica del Valle. Colombia Médica. 2005; 36: 146- 152 (Julio-Septiembre).

 

11. Marijuana: Facts Parents Need to Know. National Institute on Drug Abuse. National Institutes of Health U.S. Department of Health and Human Services. Revised November 2002, September 2004.

 

12. Pascual J. R., Fernández B.L. Consideraciones Generales sobre Drogas de Abuso Centro de Toxicología y Biomedicina. Artículos de revisión Medisan 2002;6(4): 58-71.

 

 

 

 

 

 

 Haga su consulta por tema

| PRINCIPAL MEDICINA |