|Martes, septiembre 16, 2014

Guías Clínicas: Reanimación Cardio-Cerebro-Pulmonar  

Laureano R. Quintero, M.D.
Cirujano de Urgencias,
Director Médico Hospital Universitario del Valle,
Director Científico Fundación Salamandra

Introducción

Los equipos de intervención prehospitalaria deben tener muy bien definido su protocolo de intervención en los casos que se precisan maniobras de reanimación cardio-cerebropulmonar en la escena.

Aunque hay pautas de manejo que ofrecen una guía general, se hace necesario precisar algunos puntos que sean acordes con la realidad colombiana y que puedan enmarcarse dentro de variedades regionales.

La reanimación cardio-cerebro-pulmonar en lugares diferentes a la institución hospitalaria, obliga a repensar los mecanismos de intervención y traslada la mente a un lugar que es muy ajeno a la cotidianeidad de las instituciones de salud.

Como se verá, hay muchos puntos de confluencia. No obstante, hay puntos de divergencia operacional absoluta que deben asimilarse por cualquier persona o equipo que actúe en las calles o en los domicilios de las víctimas de situaciones de emergencia.

No todos lo equipos de emergencia tienen sistemas de respuesta organizados ante los eventos de colapso cardio respiratorio en sus diferentes áreas o servicios.

La American Heart Association ha sido muy disciplinada en la publicación de actualizaciones y recomendaciones en el campo de la reanimación cardiopulmonar básica y avanzada presentando revisiones en 1.974, 1.980, 1.986 y 1.992.

Así mismo, el Consejo Europeo de Reanimación publicó esquemas similares de recomendaciones hacia los años 1.992,1.996 y 1.998.

En el 2.000 se logra involucrar en reuniones de consenso una amalgama de nuevas recomendaciones que recogen los planteamientos de representantes de muchas asociaciones del planeta reconocidas por su juiciosa dedicación y estudio constante de este apasionante campo de la medicina. Como logro académico trascendente, las nuevas recomendaciones fueron sometidas a revisiones basadas en la evidencia, fortaleciéndolas como fuentes de decisión operativa.

Dichas recomendaciones deben ser recibidas cautamente ya que no implican la obligación a su aplicación universal. Cada país y cada región sólo pueden proceder con base en la autorización y realidad propias.

Recursos Necesarios

1. Cánulas orofaríngeas
2. Cánulas nasofaríngeas
3. Dispositivos de barrera
4. Dispositivo bolsa-válvula-máscara
5. Desfibrilador automático externo
6. Desfibrilador convencional
7. Laringoscopio
8. Tubos orotraqueales
9. Fuente portátil de oxígeno
10. Medicamentos de paro

Descripción Detallada

Esquema del ABCD primario

Cuando se atiende una llamada de una situación de emergencia cardiorrespiratoria o se detecta que algún paciente aparentemente ha entrado en colapso cardiovascular, es recomendable que se asuma una secuencia de reacción que evite omisiones o intervenciones incompletas.

Contacto

. Establecer siempre en primer lugar la faltao presencia de respuesta. Colocarse al lado del paciente, hacer contacto firme con las manos en el hombro o el tórax y llamarlo con un tono de voz fuerte y clara: ¿Qué le ocurre? Abra los ojos por favor.
. En caso de sospechar un trauma, no sacudir bruscamente al paciente y asumir medidas para evitar movilización inadecuada de la columna vertebral cervical.
. Acostumbrarse a actuar siempre con medidas de bioseguridad para no exponerse a riesgos de contaminación prevenibles con medidas elementales.
. Utilizar siempre lentes, guantes y tener a mano dispositivos de barrera que eviten el contacto directo con la vía aérea y con las secreciones potencialmente contaminantes del paciente.

Activar el sistema de respuesta

Cuando se detecte que un paciente no responde al llamado, se debe preceder a activar un escenario de respuesta que no genere caos, angustia, desorden y desperdicio de recursos.

Utilizar el teléfono para activar la respuesta de emergencia; se debe llamar al número local de emergencias si existe en la localidad y suministrar información sobre:

. Lugar exacto de la emergencia, dirección y número de oficina o de local, entre otras, las cuales son útiles para ubicación.
. Número telefónico desde el que se llama.
. Descripción global y concreta de la situación: ¿Qué sucede exactamente?
. Número de personas que necesitan ayuda.
. Condición de la(s) víctima(s).
. Maniobras que se realizan en el momento (RCP básico).

El Comité Nacional de Reanimación en cada país, o los equipos de intervención en emergencias y líderes de respuesta en cada localidad, deben determinar y difundir en qué etapa del proceso de reanimación se recomienda hacer el llamado activando el sistema de emergencia y solicitando una ambulancia. Esta debe llegar a la escena con desfibrilador a bordeo y con personal entrenado.

Posición adecuada del paciente y del reanimador

El auxiliador debe ubicarse a un lado del paciente a una altura adecuada. Las compresiones cardíacas que eventualmente se van a proporcionar requieren de una relación de los brazos en ángulo recto a 90 grados con respecto al paciente.

El paciente debe ubicarse en decúbito supino protegiendo la columna vertebral y evitando algunas maniobras específicas si existe sospecha o confirmación de lesión raquimedular.

Realizar el ABCD  primario
a. Vía aérea

. Abrir la vía aérea, extrayendo cualquier cuerpo extraño que sea evidente y verificar si hay respiración espontánea adecuada. Si hay secreciones abundantes o material líquido aspirar la cavidad oral.
. Cuando existe inconsciencia, el tono muscular se hace insuficiente y la lengua tiende a ir hacia atrás ocluyendo la vía aérea. Determinar si hay flujo de aire espontáneo puede ser difícil si no se ubica el paciente, permitiendo la circulación de éste. La inserción de la lengua en el maxilar inferior permite que al desplazarlo hacia adelante, ésta se aleje de la pared posterior y despeje .el camino.. En este paso, evitar apoyarse en los tejidos blandos submentonianos ya que ésto podría obstruir la vía aérea.
. Si no hay sospecha de trauma craneoencefálico o cervical, colocar una de las manos en la frente del paciente y la otra en el mentón, extender suavemente la cabeza hacia atrás y elevar el mentón.
. Si hay sospecha o se confirma trauma craneoencefálico o raquimedular, proceder a la maniobra de tracción mandibular manteniendo neutra la columna cervical. Colocar una mano a cada lado de la cabeza del paciente, apoyar los codos sobre la superficie en la que descansa éste, sujetar los ángulos del maxilar inferior y elevarlos con ambas manos desplazando la mandíbula hacia delante. Si al ejecutar esta maniobra los labios se cierran, utilizar el pulgar para abrirlos.
. Aunque esta última maniobra puede ser aprendida con entrenamiento básico, exige claridad operacional y agota al operador con rapidez.
. Una vez que esté abierta la vía aérea, sea con la maniobra cabeza-mentón o con la maniobra tracción mandibular, determinar si el paciente está respirando.
. En los manuales de reanimación básica se recomienda la maniobra M-E-S (mirar, escuchar y sentir), a través de la cual el reanimador acerca su oreja a la boca y nariz del paciente dirigiendo su mirada hacia el tórax y el abdomen. Entonces determina visualmente si se están moviendo tórax y abdomen con la respiración, y si siente el aire espirado en la oreja que coloca cerca de boca y nariz y evalúa sensorialmente si escucha la respiración de la víctima. Todo esto se realiza una vez que se descubren tórax y abdomen del paciente. Se recomienda que la maniobra tome unos 7 a 10 segundos.
. Una vez se hace la determinación, la conclusión puede apuntar a dos opciones: o que el paciente respira adecuadamente o que no respira o respira en forma inadecuada e insuficiente para mantenerlo en condición estable.
. Si el paciente respira adecuadamente y no responde al llamado, se trata de una víctima inconsciente que requiere atención especial y manejo integral por el equipo de emergencias. Se debe proteger de riesgos de broncoaspiración y determinar de acuerdo con los protocolos, las causas y el manejo de la inconsciencia.
. Entre tanto, si no se va a proceder al traslado inmediato por alguna razón, se debe ubicar a la persona inconsciente en posición de recuperación. Esta maniobra es recomendada como la pauta a aplicar en víctimas inconscientes que respiran y tienen signos de circulación. Según niveles de evidencia se considera de clase indeterminada.
. Se recomienda respetar algunos principios al escoger la posición final a utilizar:

. La víctima debe estar tan cerca de un decúbito lateral verdadero como sea posible, con la cabeza en declive para permitir el libré drenaje de líquidos.

La posición debe ser estable.

Debe evitarse cualquier presión sobre el tórax que dificulte la respiración.

Debe permitir la rápida reubicación al decúbito supino, protegiéndose de alguna forma la columna vertebral cervical.

Debe ser posible una buena observación y control de la vía aérea y debe ser fácil abordarla en caso necesario.

La posición no debe favorecer ningún tipo de lesiones sobre el paciente.

Si la víctima permanece en la posición de recuperación durante 30 minutos o si en menor tiempo no se detecta buena perfusión de la extremidad superior ubicada bajo el paciente, girarla hacia el otro lado.

Índice Atención Médica Buena Respiración

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