|Friday, November 28, 2014

Hemorragia de Vías Digestivas  

Laureano Quintero MD,
Cirujano de Urgencias,
Subdirección Científica
Hospital Universitario del Valle

Introducción

El aparato gastrointestinal es un componente que con frecuencia resulta comprometido, siendo objeto de intervención de emergencias desde el domicilio hacia las instituciones hospitalarias.

Uno de los escenarios patológicos más frecuentes es precisamente el de las hemorragias digestivas, el cual amerita un conocimiento general por parte de las tripulaciones del área prehospitalaria que, sobre todo cuando asisten a atención domiciliaria, se verán expuestas al manejo de pacientes afectados por este problema.

Recursos Necesarios

. Equipo personal de bioseguridad
. Oxígeno
. Máscaras de no reinhalación
. Estetoscopio
. Tensiómetro
. Monitor de signos vitales (hasta donde sea posible)
. Equipo para venopunción 14 . 15 y 16
. Cristaloides (Ringer y Solución Salina)
. Sonda nasogástrica
. Equipo de comunicaciones

Descripción Detallada

Anatomía, Fisiología y Fisiopatología

El aparato gastrointestinal está integrado por un conjunto de órganos que se extienden desde la boca hasta el ano.

Del componente cefálico al caudal se podría mencionar el orden de los órganos componentes así:

. Boca
. Faringe
. Esófago
. Estómago
. Duodeno
. Intestino delgado
. Colon
. Recto y ano

Estas estructuras cuentan a su alrededor o en su vecindad, con órganos de trascendencia que fácilmente pueden convertirse en la fuente de una hemorragia digestiva. Estos son:

. Hígado y vías biliares
. Páncreas
. Sistema porta

Dentro de la terminología médica suele dividirse la hemorragia digestiva en hemorragia de vías digestivas altas y hemorragia de vías digestivas bajas.

Se considera hemorragia del tracto gastrointestinal alto aquella que se origina entre el esófago y el ángulo de treitz o unión duodeno yeyunal.

Entre tanto, la hemorragia digestiva baja es aquella que se origina entre el ángulo de treitz y el ano.

Esófago

El Esófago es un componente tubular que carece de cubierta serosa y que sirve de conexión entre la boca y el estómago. Tiene una irrigación que drena a través de su sistema venoso en la circulación portal. Dicha circulación involucra las arterias hepática, esplénica y mesentérica superior y conduce a la constitución de la vena porta.

Cuando existen situaciones en las cuales se eleva la presión en la vena porta como consecuencia por ejemplo de cirrosis hepática, tumores alrededor de la vena porta, obstrucciones biliares o daños en la pared de la vena porta, la sangre no puede circular adecuadamente desde las venas esofágicas hacia el sistema porta; empieza a presentarse entonces un reflujo importante y un remanso o represamiento de la sangre en el sistema venoso y se dilatan las venas que normalmente discurren en las paredes esofágicas originando las denominadas várices esofágicas.

Las várices esofágicas son causa frecuente en nuestro medio de sangrado digestivo, y deben estar siempre dentro de las posibilidades diagnósticas a contemplar.

Los equipos de intervención prehospitalaria no tienen que llegar al diagnóstico específico pero pueden servir de apoyo al mejor enfoque intrahospitalario si al arribar al hospital, tienen claros algunos antecedentes que pueden facilitar el enfoque de quienes finalmente atenderán el caso.

Antecedentes de alcoholismo; cirrosis y de sangrados similares; ictericia coexistente; distensión abdominal y liquido libre en cavidad abdominal (ascitis) son todos sugestivos de una probable hemorragia secundaria a várices esofágicas.

Aparte de que el paciente va a encontrarse generalmente pálido cuando cursa con hemorragia digestiva, los técnicos o tecnólogos en urgencias médicas o los médicos que intervienen, deben estar alertas pues los pacientes que sangran por várices esofágicas tienen de base trastornos sistémicos delicados que agravan el pronóstico en cada caso.

El sangrado se traducirá en vómitos con contenido hemático o en cuncho de café, palidez, sudoración y malestar general.

Mientras mayor sea el flujo de sangre mayor será el compromiso, pudiendo incluso presentarse condiciones de shock hipovolémico que justifican rápido traslado al hospital y, eventualmente, canalización de vena con catéteres gruesos y cortos para administración de cristaloides tipo Lactato de Ringer o solución salina.

El equipo prehospitalario que maneja un paciente que cursa con distensión abdominal y vómito con sangre podría colocar una sonda nasogástrica para aliviar la distensión y para favorecer un drenaje calculado del sangrado digestivo. Esto sólo será factible si el equipo ha tenido el entrenamiento en este procedimiento (sonda nasogástrica) y siempre deber á hacerse bajo autorización de los protocolos oficialmente aceptados por la dirección médica de cada entidad o de cada región.

Otra de las probables causas de hemorragia digestiva alta como consecuencia de trastornos esofágicos o de la unión esofagogástrica es el denominado Síndrome de Mallory Weiss. En este caso , como consecuencia de vómitos intensos y repetitivos, se presentan desgarros esofágicos que pueden desencadenar incluso sangrados masivos.

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