| Cartas al Editor |
Vestigium
Atención Obstétrica
Los "países desarrollados" han hecho de la opulencia, y del bienestar de sus ciudadanos un propósito colectivo. Lo han logrado. Basta con tener que invertir unas cuantas horas de espera en una sala de un gran aeropuerto en un país del "primer mundo" para verificarlo. Mientras se da cómodamente un vistazo _la comodidad es otro imperativo categórico en la ocasión a la cual se hace referencia_ a una revista de variedades, o lo que es casi lo mismo, a la publicidad de una gran cadena de supermercados, tiene el viajero la oportunidad de empaparse un poco del sabor de esta "sociedad del exceso". Existe, sin embargo, una extraordinaria crisis de la persona en medio de ese culto a la opulencia. A pesar de la riqueza, de la abundancia de bienes materiales y de la casi ilimitada posibilidad de poseer objetos de enormes variedades y aplicaciones, las paradojas se hacen evidentes. Hay una grave crisis de la persona en medio de los lujos y de la abrumadora disponibilidad de recursos humanos, materiales y técnicos. De esta paradójica "crisis de la persona" dan fe los abusos brutales y sistemáticos que se dan en los mismos países "civilizados": baste mencionar la pena de muerte, la eutanasia y el aborto como medios "lícitos" y de aceptación masiva en el diario vivir de dichas sociedades. Es la realidad de la supresión de la propia vida de los seres humanos mientras que al mismo tiempo se proclama y promociona una especie de paraíso de las "libertades" de los mismos. Las grandes contradicciones van apareciendo sin necesidad de mirar las cosas con suspicacia. Se expande de modo casi "histérico" un "culto a la libertad" mientras se niega el derecho a la vida del ser humano, base y fundamento de todo otro derecho.
En esa atmósfera utilitaria la salud es entendida como un objeto más de consumo, la tecnología médica a la carta se iguala a cualquier objeto de uso. No se escapa la literatura médica de un entorno que necesariamente afecta a la medicina. El curioso y desocupado lector se encuentra con el siguiente párrafo en un número reciente de una de las más importantes publicaciones mensuales de la especialidad de la ginecología y obstetricia en el mundo:
"... el equipo presente durante el trabajo de parto, el parto y el período postparto inmediado concluyó: dos anestesiólogos, un obstetra, un ginecólo oncólogo, un radiólogo y un neonatólogo. Teníamos disponible todo el equipo e instrumental quirúrgico y auxiliar..."
Unas palabras que se refieren a la abundancia de medios. Pero ¿cuáles son las características del personaje que suscita tal movilización de recursos? ¿A "quién" atiende tan selecto grupo de especialistas?, ¿"Quién" ha merecido que su parto se reporte de modo tan especial en el "American Journal of Obstetrics and Gynecology"? Más adelante el artículo lo responderá:
"... También se encontraban el veterinario del zoológico, dos de sus asistentes, personal del laboratorio, los cuidadores de los gorilas, el camarógrafo y el director del zoológico".
En efecto, se trata de la atención del parto de una gorila. En la citada referencia se relata la exitosa atención obstétrica de Jumoke, una gorila de 129 kilos de peso, en el zoológico de Seattle (Estado de Washington). Allí se le atendió el parto con anestesia general, se le aplicó, luego de la inducción con oxitocina, un fórceps del tipo "vacuum extractor" y se obtuvo por vía vaginal el nacimiento de un gorila recién nacido sano, de 2540 gramos. El pediatra presente en el escenario le practicó al neonato intubación endotraqueal, oxigenación y medidas básicas de soporte, con buena respuesta. Ambos animales evolucionaron favorablemente. El artículo termina con una serie de eruditos y muy documentados comentarios sobre el problema de la alta mortalidad perinatal de estos singulares primates, los gorilas (Gorilla gorilla).
Vale la pena hacer una referencia a la cuestión de las máximas crisis que vivimos en la actualidad, la "crisis antropológica". La persona humana ha perdido su valor intrínseco. Este ha sido sustituido por muchos otros pseudo valores, incluyendo el que podríamos denominar "ecologismo extremo". Ocurre en la sociedad de la opulencia una visión hipertrófica de la importancia que se le da a ciertos hechos, con la correspondiente pérdida del sentido de las proporciones. Al menos vale la pena hacerse un interrogante sobre el equilibrio, sobre la prudencia y la moderación en la disponibilidad de los medios orientados a ciertos fines. Respetando la enorme importancia ecológica de los gorilas, y sin hacer menoscabo de la visión proteccionista de los ecólogos, hay que reconocer la realidad indudable del gran esfuerzo e importancia que significan ciertos estudios médicos en primates: se estudian sus cerebros con
Resonancia Magnética Nuclear, se habla de estudios de arqueología molecular con el DNA de gorilas y chimpancés; en gorilas se ha estudiado y tratado la insuficiencia cardíaca y la hipertensión arterial. El padre del neonato de la referencia murió poco después de un aneurisma aórtico. De estos conocimientos seguramente derivarán algunas consecuencias de importancia práctica para el hombre. Pero, conservemos las distancias. Es pertinente pensar siempre en la realidad de la injusticia presente en la distribución de los recursos para la salud, realidad que ciertamente podría ser cambiada a favor de la humanidad. Hay muchos millones de seres humanos que nacen en condiciones de indignidad. De total carencia de recursos logísticos, técnicos, humanos. Si la justicia es dar a cada cual lo debido, entonces hay que señalar la desproporción que representan los "ecologismos extremos"; algunos teóricos (Singer) llegan a entender que un primate o una ballena poseen mayor valor que una persona humana. Esto es otra expresión de la crisis de la persona. Un problema de gran actualidad en el mundo pletórico en injusticias, en carencias y paradojas en lo pertinente a la atención básica en salud.
Obstetric management of a protracted labor in captive Western lowland gorilla. Am J Obstet Gynecol 2000; 182: 1306-11.
Carlos Alberto Gómez Fajardo
Barranquilla, octubre 2 del 2000
Doctores
Hernando Gaitán Duarte / Antonio Lomanto Morán
Directores
Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología
Santafé de Bogotá
Apreciados Colegas:
En relación a nuestro artículo "Adenocarcinoma de células claras de vagina. Presentación de un caso y revisión de la literatura" publicado en el Vol. 51 No. 2 páginas 118-120, aparece errada la tabla 0015101.
Teniendo en cuenta que de acuerdo con las "Indicaciones a los Autores -Artículo 14" La responsabilidad del concepto es del autor (es), les solicitamos muy atentamente publicar la tabla corregida como aparece a continuación.
ESTADIAJE CLINICO DEL CANCER DE VAGINA (FIGO)
Estadio 0 Carcinoma in situ, carcinoma intraepitelial.
Estadio I Carcinoma limitado a la mucosa vaginal.
Estadio II El carcinoma afecta el tejido subvaginal pero no se ha extendido hasta la pared pélvica
Estadio III El carcinoma se ha extendido hasta la pared pélvica.
Estadio IV El carcinoma se ha extendido más allá de la pelvis verdadera o ha afectado a la mucosa de la vejiga o el recto. El edema belloso o el bulto del tumor en la vejiga o el recto no son prueba aceptable de invasión de estos órganos.
Estadio IVa Difusión de la masa a órganos adyacentes y/o extensión directa más allá de la pelvis verdadera.
Estadio IVb Difusión a órganos distantes
Agradecemos su atención al respecto, y ojalá esta corrección aparezca en la web site. C en Colombia Revista G directivas. Htm.
Cordialmente
Robinson Fernández Mercado MD Alvaro González Rubio MD