REVISTA DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA
Discusión
El Ministerio de Salud mediante decreto N° 2174 de noviembre de 1996, expidió una serie de normas y sanciones orientadas a garantizar parámetros mínimos de calidad en la atención en salud como un primer paso para iniciar un proceso de mejoramiento continuo de los servicios de salud y promover el desarrollo de una cultura de calidad entre los usuarios y las entidades que constituyen el sistema general de seguridad social en salud13.
Las Entidades Promotoras de Salud y las Instituciones prestadoras de Servicios, de acuerdo a lo que pretende el Estado en este contexto, deben desarrollar sistemas de garantía de calidad y adelantar acciones de autoevaluación para garantizar eficacia, eficiencia, seguridad y racionalidad técnica en sus servicios.
Un requisito mínimo de calidad es una historia prenatal única, completa, de fácil elaboración, que permita cuantificar el riesgo y que brinde la posibilidad de conocer las estadísticas de cada institución para modificar conductas y corregir errores. No se justifica actualmente continuar probando nuevos y extensos modelos de Historia Prenatal cuando existen instrumentos suficientemente utilizados como el propuesto por el Centro Latinoamericano de Perinatología y
Desarrollo Humano (CLAP) que ha demostrado excelentes resultados en el diagnóstico prenatal y en la identificación de los factores de riesgo14.
La historia clínica bien diligenciada permite identificar factores de riesgo que son definidos como aquellas situaciones que directa o indirectamente pueden afectar el estado maternofetal. La detección temprana de dichos factores y su manejo adecuado pueden modificar o prevenir un pobre resultado perinatal15 y un buen cuidado prenatal es una de las estrategias más importantes para disminuir la mortalidad perinatal3. La variable no diligenciada conlleva de por sí una situación riesgosa puesto que se está asumiendo el peligro potencial de la probabilidad de su presencia lo cual implica el riesgo de dejar de tomar ciertas medidas orientadas a corregirla.
Las instituciones deben exigir a sus médicos el completo y correcto llenado de la información tanto del control prenatal como de las remisiones, contraremisiones y de los eventos finales del emba
razo y deben además crear sistemas que operen en la recolección de la información de los resultados perinatales, pues es el único mecanismo que permite evaluar el impacto de sus programas sobre la morbimortalidad materna y fetal.
Siendo los embarazos de alto riesgo responsables de 70% a 80% de la morbilidad perinatal8, 16, la historia prenatal debe constituirse además en un instrumento útil que permita seleccionar las pacientes de un bajo riesgo para ser atendidas en niveles menos complejos y remitir las pacientes con embarazos de alto riesgo a un nivel tecnológico capacitado para resolver situaciones de mayor complejidad. Aunque esta estrategia es lógica y busca la racionalización de los recursos, su eficiencia depende del buen diligenciamiento de la historia, de la acertada detección de situaciones de riesgo, de la capacitación del personal que realiza el control, de la adecuada dotación de las instituciones y de un buen funcionamiento de los sistemas de remisión.
La disminución de la mortalidad perinatal observada en el presente estudio y que confirma los resultados de investigaciones previas11-12, es el efecto de un mejor cuidado en la atención prenatal, una mayor identificación de los factores de riesgo y una mejor detección de la patología del embarazo, logrados al utilizar la historia clínica como un instrumento de evaluación de calidad.
Concluimos que el buen diligenciamiento de la historia clínica, la aplicación de un instrumento de control de calidad y la supervisión, conllevan a mejorar los resultados perinatales, además de que la acción de involucrar a los médicos y enfermeras en los programas de evaluación de la calidad de la atención es una estrategia que genera mayor compromiso y actitudes mas positivas del personal de salud en la atención de la mujer embarazada.
Agradecimientos
Los autores desean hacer un especial reconocimiento a la Sociedad Colombiana de Obstetricia y Ginecología, a la Sociedad Vallecaucana de Obstetricia y Ginecología y sus anteriores presidentes doctor Jaime Ferro Camargo y María Cecilia Arturo por su interés y su aporte a este estudio. Igualmente desean agradecer la participación y colaboración de los doctores José Castro, Amparo Pungo, Otto Citely, Ángel Erazo, Lida Mera, Marcela Zuñiga, Sandra Agredo; enfermeras, Luz Marina Camacho, María Mercedes Ortega, María Eugenia Prado, funcionarios del Seguro Social; a los doctores Edgar Parra, Álvaro Tobón, Olinde Mejía, Jairo Cabezas, Vilma Constaín, Licen
ciada Martha R. Vargas, enfermeras Flor Fernández y Noralba Maca, funcionarios del Servicio de Salud; a los obstetras doctores Héctor Suárez, Guillermo Garrido, Eyder Burbano, Policarpo González y Francisco Valencia, miembros de la Sociedad Caucana de Obstetricia y Ginecología; al doctor Sofonías Yacup (q.e.p.d.) director del Hospital San José, doctores Francisco Otoya y Jorge Orozco, funcionarios de la misma Institución; al doctor Edgar Orejuela director del Hospital Susana López de Valencia y a todos aquellos que contribuyeron con su invaluable aporte a la culminación de la presente investigación.
Bibliografía
1. Centro Latinoamericano de Perinatología. Incidencia de bajo peso al nacer y mortalidad perinatal en America Latina. Salud Perinatal 1983; 1: 3-6.
2. Moreno A. Mortalidad Perinatal y Materna. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1990; 41(1): 33-38.
3. Dott AB., Fort AT. The effect of maternal demographic factors on infant mortality rates: sumary of the findings of the Louisiana infant mortality study. Par I. Am J. Obst Gyn 1975; 123: 847.
4. World Health Organization (WHO) and United Nations Children's Fund. Revised 1990 estimates of maternal mortality: A new approach by WHO and UNICEF (Geneva) WHO. Apr. 1996.
5. Vélez JE, Dávila L. Mortalidad materna institucional en Caldas 1990 - 1994. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1996; 47(1): 23-27.
6. Sarmiento M. Factores de riesgo obstétrico en pacientes recibidas para atención del parto en dos instituciones de primer nivel en Santafé de Bogotá, Colombia, 1993. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1997; 48(4): 249-254.
7. Gómez P., Ruiz N., Pulido J. Mortalidad materna en el Instituto Materno Infantil de Santafé de Bogotá D.C. 1985 -1989. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1993; 44 (1): 39-47.
8. Huaman M. Influencia de los programas de planificación familiar en la mortalidad perinatal. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1997; 48 (2): 135-137.
9. Rojas O. Colombia: Perfil de salud reproductiva 1990. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1991; 42(4): 279 -284.
10. Uriza G, Barragán E. Mortalidad Perinatal. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1986; 37(2): 91.
11. Pazmiño S. Mejoramiento continuo del programa de atención prenatal en Instituciones del Seguro Social y de la Secretaría de Salud de Cali. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1997; 48(1): 39-46.
12. Pazmiño S, Amastha F, Perdomo C y col. La calidad del control prenatal como garantía de salud de madres y recién nacidos. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología 1998; 49 (4): 190-195.
13. Ministerio de Salud. Decreto N° 2174 de noviembre 28 de 1996. Firmado María Teresa Forero de Saade. Ministra de Salud.
14. Schwarcz R. y col. Historia Clínica Perinatal simplificada. Propuesta de un modelo para la atención primaria de baja complejidad. OPS / OMS / CLAP. Publicación científica 973, 1983.
15. Quintero C. Identificación y control del embarazo normal y de alto riesgo. En: R. Cifuentes, ed. Obstetricia de alto riesgo, cuarta edición, Cali: Aspromédica XYZ Impresores Ltda 1994: 83-93.
16. Hobel CJ., Hyvarinen MA, Okadda DM., et al. Prenatal and intrapartum high-risk secreening. Am J Obst Gyn 1973; 117: 1.