REVISTA DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA 

HISTORIA

Alcmeón de crotona, y la gran hazaña

Carlos Alberto Gómez Fajardo *
* Sociedad Antioqueña de Historia de la Medicina

LA "gran hazaña" del pensamiento médico griego, según Laín Entralgo, es el salto hacia una comprensión de la "Physis", (naturaleza), y su papel en el hecho de enfermar. Es un novedoso "modo de entendre" el proceso salud-enfermedad. Es un pensamiento particular y originario de Grecia, diferente a lpensamiento de todas las culturas previas a la civilización helénica. Hay aquí una "visión" del cosmos y del hombre radicalmente diferente a todo lo que la humanidad había conocido hasta entonces. Buena parte de esa colosal tarea se debió al médico Alcmeón de crotona, del siglo VI antes de nuestra era. Recordemos algo de Grecia y de la medicina:

Asclepio para los griegos, Esculapio para los romanos, es el padre de la Medicina. Hijo de Apolo y Coronis, salvado de las llamas y de la furia de padre Apolo, por Quirón, quien les enseño el arte de sanar, ( no en vano fue Qurón el más justo y sabio de todos los centauros: Zeus lo puso en el firmamento como Sagitario). Clásicamente se ha asociado la figura de Asclepio se convirtieron en hitos de la historia de la civilización occidental: se invoca a Hygia y a Panacea en las primeras frases de las versiones clásicas del juramento hipocrático. Sus otros dos hijos, Macaón y Podalirio, son mencionados en la Ilíada, en la rapsodiaII, al hacer el poeta la relación de los ejércitos de los aqueos:

"De los de Trica, Itome, de quebrado suelo, y Ecalia, ciudad de Eurito, el ecaleo, eran capitanes dos hijos de Asclepio y excelentes médicos: Podalirio y Macaón. Treinra naves en orden los seguían..."

Parece, según lo anterior, que también fueron armadores de buques  - griegos al fin de cuentas - además de médicos, o en todo caso, de posición económica algo "acomodada", para poner semejante flota al servicio de belicoso Agamenón en contra de los troyanos. (Hay que reconocer que a Homero a veces se le va la mano en las estadisticas).

La denominación "asclepíade" (hijo de Asclepio) sirvió para referirse al médico en la Grecia clásica. Los principales templos dedicados a Asclepio se establecieron en Pérgamo. Epidauro., y Cos. Allí tenían lugar los "sueños terapéuticos" (incubatio), las abluciones rituales, sacrificios y donaciones de los pacientes que acudian masivamente en busca de remedio para sus dolencias. Como vemos claramente, una situación que se diferencia muy poco de lo que vivimos en este mundo "postmoderno" y "globalizado" que adora a nuevos y perecederos dioses, con sus correspondientes abluciones, sacrificios y cuotas. Esto en relación a la Grecia antigua.

En cambio, el pensamiento médico de los griegos del siglo V aC, (período presocrático), se fundamenta en concepciones como la de Empédocles de Agrigento, quien establece que las cuatro materias básicas que conforman el mundo son: Agua, aire, tierra y fuego. Poco después Hipócrates de Cos (siglo V-IV a C), médico, viajero, pendsador, escritor, será considerado el iniciador de la medicina racional empírica. Su doctrina quedará consignada en el Corpus Hippocraticum. Hi´pócrates enseña que el médico necesita conocer la totalidad de la naturaleza (physis) antes de tratar al enfermo; su teoría de los cuatro humores constitutivos del organismo humano (sangre, flema,bilis negra y bilis amarilla) desciende de modo directo del pensamiento "fisiológico" de Empédocles. Hay que destacar que ya en el siglo VI aC, Almeón de Crotona, antes de Empédocles y del propio Hipócrates, había sentado el precedente para el tránsito hacia una medicina técnica, basada en una idea de la "physis". Como lo menciona María del Águila Hermosín Bono: "HAsta entonces la interpretación del mundo había sido pura cosmogonía y la explicación mítica la había sustentado.A partir de ahora la fuerza de la razón intentará desplazar al mito en su objetivo de intetnar explicar los hechos naturales y humanos". La superación de la visión mítica constituye la "gran hazaña" a la que se refiere el historiador de la medicina don Pedro Laín Entralgo.

En el período presocrático se llega a la noción de "physis" (naturaleza). Han sido considerados como "fisiólogos" los siguientes: Tales de Mileto, Anaximandro, Pitagoras, Parménides, Heráclito y Demócrito de Abdera. A ellos se unen los citados Empédocles de Agrigento y Alcmeón de Crotona.

En el período hipocrático (siglo IV aC) la medicina ya se funda sólidamente sobre la "physiología", ciencia natural. La medicina ya es un "arte con fundamentación científica, es un " tekhne", un saber hacer. Se trata, ya no de una concepción mítico religiosa de la enfermedad, sino de una visión racional de ella. El médico ya no trata un desorden establecido por divinidades perversas; es un filósofo, un pensador, que acude a la "tekhne"; sabe hacer algo sabiendo por qué hace lo que hace.

Para Alcmeón de Crotona el hombre se distingue de los demás animales por su inteligencia. Los animales sienten, pero no entienden. El cerebro es el cnetro de la vida sensorial y psíquica. Conoce además acerca del movimiento de la sangre en los vasos. Alcmeón entiende la salud como equilibrio entre las diversas cualidades del organismo, en concecuencia, la enfermedad es resultante del desequilibrio. Con el se inicia una "nostalgía" (idea de la enfermedad), una "nosotaxia" (clasificación de la enfermedad ), y nace una "doctrina", es decir, se organiza una "mentalidad " etiológica y anatomopatológica,. Hipócrates más tarde, completará "la gran hazaña" y regalará a la humanidad elñ "corpus".

Debido a la ausencia de una elemental conciencia histórica, no son raros hoy, (dos mil seiscientos años después de Alcmeón de Crotona), los médicos adiestrados en algún campo específico de la aplicación tecnológica, que imaginan ser " pioneros", pareciera que sienten, pero sin entender. (28 12 2000).

LECTURAS

1. Historia de la Medicina. Pedro Laín Entralgo. Masson-Salvat Medicina. Barcelona, 1994.


2. Tratados Hipocráticos. Alianza Editorial. Introducción de María del Aguila Hermosín Bono. Madrid. 1996.


3. Bioética Fundamental. Tomo I. Ramón Córdoba Palacio. Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, 1999.